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Reconstrucción imaginaria del Circo Romano de Córdoba

El circo romano de Córdoba, denominado también circo oriental de Colonia Patricia en la bibliografía arqueológica, fue un edificio destinado principalmente a las carreras de carros de la Córdoba romana. Se encontraba al este del recinto amurallado, en el sector ocupado actualmente por la manzana de San Pablo y los terrenos del Palacio de Orive, dentro del barrio de San Andrés-San Pablo. Formaba parte de un conjunto monumental relacionado con el templo romano de la calle Claudio Marcelo.[1]

Su construcción se sitúa en el siglo I, mientras que las excavaciones documentan su desmantelamiento en el último cuarto del siglo II. Se le atribuyen unas dimensiones aproximadas de 400 metros de longitud y 100 metros de anchura, que deben entenderse como una estimación de su planta y no como las medidas de un perímetro excavado por completo. La corta vida del edificio y las noticias epigráficas sobre la celebración posterior de juegos circenses han originado un debate acerca de la continuidad de estos espectáculos y de la posible existencia de otro recinto.[2]

Emplazamiento y transformación del entorno

El circo se levantó en el suburbio oriental de Colonia Patricia, capital de la provincia romana de la Bética. Su construcción ocupó parte del trazado de la Vía Augusta, junto a espacios funerarios, y motivó el desplazamiento de la vía hacia el norte.[3]

La pendiente entre el templo y el área del circo se resolvió mediante terrazas y estructuras de contención. Las investigaciones del callejón del Galápago documentaron muros relacionados con esta ordenación monumental. Su interpretación resulta fundamental para comprender la articulación de ambos edificios, aunque la disposición concreta de algunos accesos y escaleras sigue siendo objeto de reconstrucción.[4]

La correspondencia con San Pablo y Orive permite situar el monumento en la ciudad actual, pero no implica que sus límites coincidieran con las parcelas modernas. La superposición de edificaciones y la excavación de sectores separados dificultan la restitución íntegra de su planta.

El conjunto del templo y el circo

El circo no fue una construcción aislada. Los estudios sobre el templo de la calle Claudio Marcelo lo integran en una operación urbanística de gran escala, organizada en distintos niveles y desarrollada entre época de Claudio y la dinastía flavia. En esta interpretación, el templo presidía el conjunto desde una posición elevada, mientras que el edificio de espectáculos ocupaba la zona inferior.

La asociación de arquitectura religiosa, espacios abiertos y espectáculos se ha relacionado con la representación del poder imperial y con el culto provincial. De ahí que parte de la bibliografía interprete el sector como un posible foro provincial de la Bética. Esta identificación funcional corresponde a una propuesta arqueológica e histórica, no a una denominación conservada en una inscripción del recinto.[5]

José Antonio Garriguet Mata ha estudiado la posibilidad de que el templo estuviese dedicado inicialmente al emperador Claudio divinizado. Su propuesta se basa en la arquitectura, la cronología y el contexto histórico del edificio religioso. Esta hipótesis ayuda a interpretar el programa monumental, pero no establece por sí sola la fecha de inauguración del circo.[6]

Construcción y cronología

Los excavadores situaron la construcción del graderío septentrional en época de Nerón (54-68). El desarrollo del programa monumental se prolongaría durante la dinastía flavia, con una culminación propuesta en tiempos de Domiciano (81-96). Conviene distinguir, por tanto, entre la planificación del conjunto, la ejecución de las estructuras del circo y la terminación de las obras de su entorno. No se conoce una fecha exacta de inauguración acreditada por una inscripción.[3]

Arquitectura y dimensiones

Planta y capacidad estimadas

La restitución habitual propone un recinto alargado de unos 400 por 100 metros. Arqueocórdoba recoge una capacidad aproximada de 15.000 espectadores. El aforo depende de la reconstrucción del graderío y debe presentarse como una estimación, ya que no se conserva la totalidad de los asientos.[1]

En la tipología romana, el circo disponía de una pista o arena, un graderío o cavea y una barrera longitudinal central, denominada tradicionalmente spina, alrededor de la cual se desarrollaban las carreras. Uno de los extremos era curvo; en el opuesto se situaban las instalaciones de salida o carceres. Esta descripción general permite comprender el funcionamiento del edificio, pero no equivale a una identificación arqueológica de todos estos elementos en Córdoba.

El graderío septentrional

Las excavaciones de Orive permitieron reconocer una sección transversal del graderío norte. Se documentaron tres alineaciones de muros continuos, identificadas como A, B y C, y dos alineaciones de pilares, D y E. La distancia entre los elementos extremos de esta sección alcanzaba aproximadamente 15,25 metros.

Se emplearon cimentaciones de mampostería y sillares de calcarenita. El muro más próximo a la arena se interpretó como parte del límite o podium que separaba la pista de los espectadores. Las alineaciones interiores soportarían el graderío y las exteriores se han relacionado con una galería perimetral. También se documentaron elementos de evacuación de aguas, entre ellos una cloaca con pozo de registro.[7]

Decoración y límites de la reconstrucción

En los circos romanos, la barrera central podía recibir estatuas, columnas, obeliscos y dispositivos para señalar las vueltas, como huevos o delfines. Sin embargo, estos elementos no deben atribuirse automáticamente al circo cordobés: su presencia y disposición concretas requieren evidencias propias del yacimiento. Tampoco la estimación de sus dimensiones permite deducir por sí sola el aspecto exacto de las fachadas o el número de filas de asientos.

Función y espectáculos

El edificio estaba destinado principalmente a las carreras de carros, conducidos por aurigas. Entre las modalidades más conocidas figuraban las carreras de bigas, tiradas por dos caballos, y de cuadrigas, tiradas por cuatro. Las competiciones circenses gozaban de gran popularidad en el mundo romano y sus equipos o facciones contaban con seguidores.[1]

Debe distinguirse esta función de la propia del anfiteatro, asociado especialmente a los combates de gladiadores y a los espectáculos con animales, y de la del teatro. La referencia genérica a representaciones de batallas no constituye una prueba de que se celebrasen en el circo oriental de Córdoba.

Descubrimiento e investigación arqueológica

Identificación en Orive

La identificación arqueológica del circo se produjo a partir de las excavaciones realizadas en Orive en 1992. La investigación partía de propuestas anteriores, entre ellas la localización de un anfiteatro en este sector defendida por Samuel de los Santos Gener. Los hallazgos condujeron a una interpretación diferente: las estructuras pertenecían a un circo.[3]

Ampliación de las excavaciones

Las campañas de 1996 a 1998 en Orive ampliaron el conocimiento del graderío septentrional y de la secuencia de ocupación del solar.[7] Las intervenciones de 1998 y 1999 en el callejón del Galápago aportaron nuevos datos sobre el contacto entre el circo y el conjunto del templo, especialmente acerca de los muros de contención y las terrazas.[4]

Estas actuaciones muestran por qué deben distinguirse las partes efectivamente excavadas de las restituciones generales: se conoce una sección significativa de las estructuras, pero no una planta completa y descubierta del monumento.

Abandono y desmantelamiento

Las secuencias arqueológicas sitúan el desmantelamiento del circo en el último cuarto del siglo II, aproximadamente entre los años 175 y 200. Las estructuras investigadas fueron expoliadas hasta sus cimentaciones para recuperar materiales. El área recibió vertidos y el sistema de drenaje dejó de mantenerse. Entre el abandono y la extracción de materiales no parece haber transcurrido un intervalo prolongado.[8]

Su duración fue, por tanto, reducida en relación con la inversión necesaria para construirlo. Las causas concretas de su abandono no están establecidas de manera concluyente. Además, se discute si el desmantelamiento documentado permite excluir cualquier utilización posterior de otras partes del recinto.[2]

La inscripción de Lucio Junio Paulino

Una inscripción de Lucio Junio PaulinoLucius Iunius Paulinus, CIL II²/7, 221— constituye un testimonio fundamental para estudiar los espectáculos cordobeses. Menciona juegos circenses entre las celebraciones financiadas por este personaje. Romero Vera la sitúa en época severiana y la utiliza como prueba de carreras de carros hacia el año 200, pese al desmantelamiento del edificio oriental documentado arqueológicamente.[8]

Paulino pertenecía a la élite cívica y desempeñó cargos municipales y religiosos, entre ellos el de flamen provincial. Su inscripción relaciona la promoción de espectáculos con la carrera pública y el reconocimiento social del benefactor. La cifra de 400.000 sestercios mencionada en este contexto se refiere a la dedicación de estatuas; no debe convertirse sin matices en el presupuesto de los juegos.[9]

La inscripción acredita la celebración de espectáculos, pero no identifica el lugar donde se desarrollaron. Por ello, no demuestra por sí sola la construcción de un segundo circo permanente.

Hipótesis de un segundo circo

Las antiguas propuestas occidentales

La aparente contradicción entre el abandono del circo oriental y la continuidad de los juegos favoreció la búsqueda de otro recinto. En la historia de esta investigación tuvieron relevancia las estructuras del sector occidental, en el entorno de la antigua Facultad de Veterinaria y la avenida de Medina Azahara.

Las excavaciones de 2003 identificaron allí un anfiteatro, modificando las interpretaciones anteriores que relacionaban estos restos con un circo. Este descubrimiento impide utilizar aquellas estructuras como prueba de un segundo edificio circense y obliga a leer las propuestas más antiguas a la luz de los hallazgos posteriores.[10]

Interpretaciones alternativas

En una información publicada en 2021, Desiderio Vaquerizo Gil señaló que la continuidad de las carreras podía explicarse mediante instalaciones provisionales, sin necesidad de un segundo circo monumental. Antonio Monterroso Checa, contrario a esta última hipótesis, planteó la posibilidad de que el recinto oriental hubiera seguido utilizándose parcialmente.

Estas explicaciones intentan conciliar los testimonios arqueológicos y epigráficos. La existencia de un segundo circo debe mantenerse como hipótesis, no como un monumento identificado y localizado con seguridad.[2]

Ocupaciones posteriores

El solar conservó una larga secuencia de ocupación después de la desaparición del edificio romano. En Orive se excavaron viviendas de época almohade superpuestas a los niveles antiguos. Las transformaciones posteriores del sector de San Pablo y Orive acabaron integrando los restos en una trama urbana muy diferente de la romana.[7]

Reconstrucciones virtuales

El circo ha sido objeto de reconstrucciones digitales destinadas a explicar su posible volumen y su relación con la ciudad romana. Entre ellas figura el modelo de Kálathos preparado para el capítulo «Corduba-Colonia Patricia», de Carlos Márquez, incluido en Ciudades romanas de Hispania, obra coordinada por Trinidad Nogales Basarrate y publicada en 2021.

Estas imágenes permiten visualizar una propuesta de restitución. Sus detalles arquitectónicos y decorativos deben interpretarse como parte del modelo, sin confundirlos con estructuras íntegramente conservadas o excavadas.[11]

Véase también

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 Grupo de investigación Sísifo, Universidad de Córdoba: «Circo». Arqueocórdoba.
  2. 2,0 2,1 2,2 VERDÚ, Rafael (22 de abril de 2021): «¿Qué pasó con el circo romano de Córdoba?». ABC Córdoba.
  3. 3,0 3,1 3,2 MURILLO REDONDO, Juan Francisco, et al. (2001): «El circo oriental de Colonia Patricia». En NOGALES BASARRATE, Trinidad, y SÁNCHEZ-PALENCIA, Francisco Javier (coords.): El circo en Hispania romana. Madrid, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, pp. 57-74.
  4. 4,0 4,1 MORENO ALMENARA, Maudilio, et al. (2003): Memoria de la intervención arqueológica de urgencia en el callejón del Galápago, Córdoba, 1998-1999. Anuario Arqueológico de Andalucía 2000. Repositorio TABULA, Junta de Andalucía.
  5. MURILLO REDONDO, Juan Francisco; MORENO ALMENARA, Maudilio; JIMÉNEZ SALVADOR, José Luis, y RUIZ LARA, Dolores (2003): «El templo de la c/ Claudio Marcelo (Córdoba). Aproximación al foro provincial de la Bética». Romula, 2, pp. 53-88.
  6. GARRIGUET MATA, José Antonio: «Sobre el modelo, cronología y posible dedicación del templo romano de c/ Claudio Marcelo, Córdoba. Apuntes arqueológicos e históricos». ARYS, 12 (2014), pp. 238-267.
  7. 7,0 7,1 7,2 RUIZ LARA, María Dolores, et al. (2003): Memoria de la intervención arqueológica de urgencia en el Palacio de Orive, Córdoba, 1996-1998. Anuario Arqueológico de Andalucía 2000. Repositorio TABULA, Junta de Andalucía.
  8. 8,0 8,1 ROMERO VERA, Diego (2020): «Edificios de espectáculos en la Hispania del siglo II d. C.: un análisis sincrónico». Lucentum, 39, pp. 247-268. DOI: 10.14198/LVCENTVM2020.39.11.
  9. Arte en Córdoba: «Cordobeses olvidados: Lucio Junio Paulino, el organizador de espectáculos».
  10. MURILLO REDONDO, Juan Francisco; MORENO ALMENARA, Maudilio; RODERO PÉREZ, Santiago, y GUTIÉRREZ DEZA, María Isabel: «El descubrimiento del anfiteatro de Córduba. Antigua Facultad de Veterinaria, avenida de Medina Azahara nº 5, Córdoba». Repositorio TABULA, Junta de Andalucía.
  11. KÁLATHOS: «Circo romano de Córdoba». Presentación del modelo realizado para Ciudades romanas de Hispania (2021).

Bibliografía complementaria

  • MORENO ALMENARA, Maudilio (2004): «Nueva hipótesis sobre la ubicación del segundo circo de Corduba». Arte, Arqueología e Historia, 11, pp. 55-60.
  • MURILLO REDONDO, Juan Francisco; RUIZ LARA, Dolores; CARMONA BERENGUER, Silvia, y MORENO ALMENARA, Maudilio (2009): «La manzana de San Pablo-Orive en el contexto de la evolución histórico-urbanística de la ciudad de Córdoba». En GÓMEZ, Francisco (ed.): Orive, la clave del espacio público en el centro histórico de Córdoba. Córdoba, Ayuntamiento de Córdoba, pp. 43-135.
  • VAQUERIZO GIL, Desiderio (2003): Guía arqueológica de Córdoba. Córdoba.
  • VENTURA VILLANUEVA, Ángel (1997): «La recuperación de la Córdoba romana: los edificios de espectáculos». En Vivir las ciudades históricas. Coloquio internacional sobre ciudades modernas superpuestas a las antiguas. Diez años de investigación. Badajoz, pp. 33-54.
  • VENTURA VILLANUEVA, Ángel (2004): «Edificios de espectáculos». En DUPRÉ RAVENTÓS, Xavier (ed.): Las capitales provinciales de Hispania. 1. Córdoba, Colonia Patricia Corduba. Roma, pp. 63-79.

Enlaces externos