José María Cirarda Lachiondo (Baquio, Vizcaya, 23 de mayo de 1917-Vitoria, 17 de septiembre de 2008) fue un sacerdote, teólogo y arzobispo católico español. Participó como padre conciliar en el Concilio Vaticano II y fue obispo auxiliar de Sevilla, obispo de Santander, administrador apostólico de Bilbao, obispo de la Diócesis de Córdoba entre 1971 y 1978 y arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela hasta 1993.[1]
Fue también vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española entre 1978 y 1981 y uno de los prelados españoles más vinculados a la aplicación de las reformas del Concilio Vaticano II.[2]
Biografía
Formación y ministerio sacerdotal
Nació en la localidad vizcaína de Baquio —actualmente Bakio— el 23 de mayo de 1917. Ingresó en el Seminario de Vitoria y posteriormente estudió en la Universidad Pontificia de Comillas, entonces establecida en Cantabria. Allí cursó Filosofía, Ciencias Naturales, Teología y Derecho Canónico y obtuvo las licenciaturas en Filosofía y Sagrada Teología.
Fue ordenado sacerdote el 5 de julio de 1942. A partir de 1943 ejerció como profesor de Teología Dogmática en el Seminario Conciliar de Vitoria. Fue director de la Casa Diocesana de Ejercicios entre 1948 y 1960, responsable de distintas obras pastorales y director de Cursillos de Cristiandad.
En 1951 obtuvo por oposición una canonjía magistral en la Catedral de Vitoria. Durante esta etapa desarrolló también una intensa actividad como predicador, conferenciante y articulista.
Obispo auxiliar de Sevilla
El papa Juan XXIII lo nombró obispo titular de Drusiliana y auxiliar de la archidiócesis de Sevilla el 9 de abril de 1960. Recibió la ordenación episcopal el 29 de junio siguiente de manos del nuncio apostólico Ildebrando Antoniutti, asistido por el cardenal José María Bueno Monreal y el obispo Francisco Peralta Ballabriga.[2]
Como obispo auxiliar fijó su residencia en Jerez de la Frontera, donde colaboró en la atención pastoral de la zona occidental de la archidiócesis hispalense.
Concilio Vaticano II
Cirarda participó en las cuatro etapas del Concilio Vaticano II, celebradas entre 1962 y 1965. Intervino en los debates sobre la naturaleza de la Iglesia, el ministerio episcopal, la actividad misionera y la libertad religiosa.[2]
Durante el Concilio ejerció como enlace y portavoz del episcopado español ante los periodistas desplazados a Roma. Su experiencia conciliar influyó posteriormente en su actuación pastoral y en la reorganización de las diócesis que le fueron encomendadas.
Fue uno de los últimos obispos españoles que habían participado directamente en el Concilio Vaticano II.[3]
Obispo de Santander y administrador de Bilbao
El papa Pablo VI lo nombró obispo de Santander el 22 de julio de 1968. El 20 de noviembre del mismo año asumió también la administración apostólica de la diócesis de Bilbao, que simultaneó con la sede santanderina hasta 1971.[4]
Su etapa como administrador apostólico coincidió con un período de fuertes tensiones sociales, políticas y eclesiales en el País Vasco durante los últimos años de la dictadura franquista. Participó en gestiones ante el Gobierno relacionadas con sacerdotes encarcelados en la prisión concordataria de Zamora y con los condenados a muerte en el proceso de Burgos de 1970. Las penas capitales impuestas en este proceso fueron finalmente conmutadas.
Obispo de Córdoba
El 4 de diciembre de 1971 se hizo público su nombramiento como obispo de la Diócesis de Córdoba, en sustitución de Manuel Fernández-Conde. Permaneció al frente de la sede cordobesa hasta enero de 1978.[2]
Su episcopado coincidió con la última etapa del franquismo y el comienzo de la Transición española, así como con el proceso de aplicación de las orientaciones pastorales y litúrgicas aprobadas por el Concilio Vaticano II.
Organización diocesana
Durante su mandato reorganizó territorialmente la diócesis mediante la creación de cuatro vicarías. La nueva estructura buscaba coordinar la actividad pastoral de la capital y de las distintas comarcas de la provincia.
El rápido crecimiento urbano de Córdoba durante las décadas de 1960 y 1970 generó la necesidad de atender nuevos barrios alejados del centro histórico. Durante el episcopado de Cirarda se crearon dieciséis parroquias en la capital, algunas instaladas inicialmente en locales provisionales y otras en templos de nueva construcción.[5]
Entre las nuevas parroquias se encontraban las de Santa Cecilia, Virgen del Camino y San Juan de Ávila. Otras se establecieron en iglesias existentes o fueron confiadas a comunidades religiosas, especialmente en los barrios de Levante, Ciudad Jardín y Sector Sur.
La reorganización parroquial estuvo acompañada por la construcción de templos, casas rectorales y otros equipamientos destinados a atender el crecimiento demográfico de la ciudad y de varios municipios de la provincia.
Seminarios y curia diocesana
Durante su episcopado se cerró el Seminario de Nuestra Señora de los Ángeles, situado en el término municipal de Hornachuelos, y se reorganizó la formación de los seminaristas.
También promovió la remodelación del Seminario de San Pelagio con el objetivo de concentrar en el edificio distintas instituciones diocesanas. El proyecto contemplaba espacios para la formación sacerdotal, las oficinas de la curia, el archivo episcopal y la residencia de sacerdotes mayores.
La formación de los seminaristas quedó temporalmente condicionada por estas obras y por la reorganización posterior al Concilio Vaticano II.
Patrimonio y Catedral
Su etapa coincidió con varias intervenciones en la Mezquita-Catedral de Córdoba. Entre ellas figuró el proyecto dirigido por el arquitecto Rafael de la Hoz Arderius en el sector septentrional del edificio, donde se instalaron celosías para recuperar visualmente la comunicación con el Patio de los Naranjos.
Cirarda promovió igualmente cambios en el gobierno de instituciones vinculadas al Cabildo Catedral. Durante su pontificado, el canónigo Miguel Castillejo Gorraiz fue designado presidente del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, antecedente de CajaSur.
Transición política y social
Como obispo de Córdoba participó en el proceso de adaptación de la Iglesia diocesana a la nueva situación social y política. Defendió una mayor autonomía de las instituciones eclesiales respecto del Estado y promovió la participación de sacerdotes y seglares en los nuevos órganos pastorales.
Su actuación generó valoraciones diferentes dentro del clero y de la sociedad cordobesa. Sus colaboradores destacaron su capacidad de trabajo, formación teológica y habilidad oratoria, mientras que algunas de sus decisiones sobre parroquias, seminarios y organización diocesana suscitaron controversias.[5]
Arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela
En enero de 1978 fue nombrado arzobispo de Pamplona y administrador apostólico de Tudela, tomando posesión de sus nuevas responsabilidades el 29 de enero.[2]
Cuando ambas sedes fueron unidas aeque principaliter en 1984, pasó a ser arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela. Durante su etapa navarra se pronunció reiteradamente contra la violencia de ETA y defendió el diálogo como vía para alcanzar la paz.
Entre 1978 y 1981 fue vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española. También perteneció a la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y ejerció como portavoz del episcopado español.
Al cumplir 75 años presentó su renuncia conforme al Derecho Canónico. El papa Juan Pablo II la aceptó el 26 de marzo de 1993, siendo sucedido por Fernando Sebastián Aguilar.[1]
Últimos años y fallecimiento
Tras su jubilación regresó al País Vasco. Sus últimos años estuvieron condicionados por una enfermedad degenerativa que redujo progresivamente su movilidad.
Falleció en Vitoria el 17 de septiembre de 2008, a los 91 años. El funeral se celebró en Mundaca y sus restos fueron enterrados en el panteón familiar de Bakio.[6]
Obras
Entre sus publicaciones se encuentran:
- Carta pastoral de monseñor Cirarda, administrador apostólico de Bilbao. Bilbao, 1970.
- María, la Virgen. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1978. ISBN 84-220-0841-6.
- Una biografía de don Ramón, en Ramón Etxeberria: fuego en la palabra. Con Félix Núñez Uribe. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 2002. ISBN 84-7914-613-3.
- Creer hoy en el Dios de Jesucristo. Madrid, PPC, 2006. ISBN 84-288-1385-X.
- Recuerdos y memorias: de mi ayer a nuestro hoy. Madrid, PPC, 2011. ISBN 978-84-288-2321-0.[7]
Esta última obra, publicada de manera póstuma, recoge sus recuerdos sobre el Concilio Vaticano II, sus relaciones con el régimen franquista y su actividad episcopal.
Cronología
1917 · Nacimiento
1942 · Ordenación sacerdotal
1943 · Docencia
1951 · Canónigo magistral
1960 · Ordenación episcopal
1962-1965 · Concilio Vaticano II
1968 · Obispo de Santander
1971 · Obispo de Córdoba
1971-1978 · Episcopado cordobés
1978 · Arzobispo de Pamplona
1978-1981 · Conferencia Episcopal
1984 · Pamplona y Tudela
1993 · Renuncia
2008 · Fallecimiento
2011 · Memorias
| Predecesor Manuel Fernández-Conde |
Obispo de Córdoba 1971-1978 |
Sucesor José Antonio Infantes Florido |
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 José María Cirarda Latxiondo, Historia Hispánica, Real Academia de la Historia.
- ↑ 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 Cirarda Lachiondo, José María, Asociación Católica de Propagandistas.
- ↑ José María Cirarda, el último obispo del Concilio Vaticano II, por Juan G. Bedoya, en El País, 18 de septiembre de 2008.
- ↑ Fallece a los 91 años monseñor Cirarda, Diócesis de Bilbao, 18 de septiembre de 2008.
- ↑ 5,0 5,1 Fallece Cirarda, el obispo que dirigió la Diócesis durante la Transición, en El Día de Córdoba, 18 de septiembre de 2008.
- ↑ Fallece monseñor Cirarda, arzobispo emérito de Pamplona, Diócesis de Bilbao, 18 de septiembre de 2008.
- ↑ Recuerdos y memorias: de mi ayer a nuestro hoy, Fundación Sancho el Sabio.
Enlaces externos
- Biografía en la Real Academia de la Historia
- Biografía en la Asociación Católica de Propagandistas
- Conferencia pronunciada por José María Cirarda, Biblioteca Municipal de Córdoba.

