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Pablo de Céspedes

Pintor, humanista, poeta y teórico del arte

Nacimiento: 1538
Córdoba
Fallecimiento: 26 de julio de 1608
Córdoba
Profesion: Pintor y sacerdote
Actividad: Pintura, poesía, teoría artística y estudios humanísticos
Reconocimientos: Representante del manierismo y del humanismo artístico cordobés
Destacado: Autor de la Santa Cena de la Mezquita-Catedral de Córdoba y del Poema de la pintura

Racionero de la Mezquita-Catedral de Córdoba

Contexto histórico

Décadas: 1530 - 1540 - 1550 - 1560 - 1570 - 1580 - 1590 - 1600

Pablo de Céspedes (Córdoba, 1538-Córdoba, 26 de julio de 1608) fue pintor, humanista, poeta, sacerdote y teórico del arte. Vinculado durante buena parte de su vida al Cabildo Catedral de Córdoba, está considerado una de las principales figuras de la cultura cordobesa de la segunda mitad del Siglo XVI y de los primeros años del Siglo XVII.

Su personalidad reúne algunos de los rasgos característicos del humanismo renacentista: dominio de las lenguas clásicas, interés por la arqueología, conocimiento de la arquitectura, práctica de la pintura, composición poética y reflexión teórica sobre las artes. Su estancia en Roma resultó decisiva para la formación de un lenguaje pictórico inspirado en los grandes maestros italianos del Renacimiento y del manierismo.

Después de su regreso a Córdoba desarrolló una intensa actividad religiosa, artística e intelectual. Participó en la vida del cabildo catedralicio, realizó pinturas para iglesias y conventos y mantuvo relación con otros artistas, escritores y eruditos de su tiempo.

Familia y primeros años

Pablo de Céspedes nació en Córdoba en 1538. Perteneció a una familia vinculada al ámbito eclesiástico y cultural de la ciudad.

La información conservada sobre su infancia es limitada. Su formación inicial debió desarrollarse en un ambiente relacionado con las instituciones religiosas cordobesas, en el que tuvo acceso al estudio del latín, de la literatura clásica y de las disciplinas propias de la enseñanza humanística.

Desde joven mostró interés por campos diferentes, como la pintura, la poesía, la arquitectura y el conocimiento de la Antigüedad. Esta amplitud de intereses explica que su trayectoria no pueda reducirse únicamente a la de pintor.

Céspedes llegó a representar en Córdoba el modelo de humanista capaz de combinar la práctica de las artes con la reflexión intelectual, la actividad religiosa y el conocimiento de las fuentes clásicas.

Formación humanística

La formación de Pablo de Céspedes estuvo marcada por el estudio de la cultura grecolatina. Conoció el latín y tuvo conocimientos de griego, lenguas que utilizó para acercarse a textos históricos, filosóficos, literarios y artísticos.

Su interés por la Antigüedad se manifestó en:

  • El estudio de las proporciones humanas.
  • La observación de la escultura clásica.
  • La interpretación de inscripciones.
  • El análisis de edificios antiguos.
  • La lectura de autores latinos y griegos.
  • La búsqueda de modelos clásicos para la pintura y la poesía.
  • La comparación entre el arte antiguo y el de su tiempo.

El artista entendía la pintura como una actividad intelectual. Para Céspedes, el pintor no debía limitarse a dominar los procedimientos manuales, sino que debía conocer la historia, la poesía, la anatomía, la geometría y la perspectiva.

Esta concepción estaba relacionada con el proceso de dignificación social de los artistas desarrollado durante el Renacimiento. La pintura era presentada como una disciplina liberal basada en el conocimiento, la invención y el juicio.

Estancia en Roma

Pablo de Céspedes se trasladó a Roma durante su juventud. La estancia italiana tuvo una importancia decisiva en su formación.

En la ciudad estudió las obras de los principales maestros del Renacimiento y entró en contacto con los ambientes artísticos y humanísticos de la segunda mitad del Siglo XVI. Observó directamente las pinturas de Miguel Ángel, Rafael y otros artistas italianos, así como los restos arquitectónicos y escultóricos de la Antigüedad.

Su aprendizaje romano se desarrolló mediante:

El estudio de pinturas murales. La copia de esculturas antiguas. La observación de edificios clásicos. El análisis de las proporciones del cuerpo humano. El contacto con artistas italianos. El conocimiento de los debates sobre la teoría del arte. La práctica de la pintura al fresco.

Roma proporcionó a Céspedes modelos formales que mantendría durante el resto de su carrera. La monumentalidad de las figuras, la atención a la anatomía y la construcción de composiciones amplias proceden de esta formación italiana.

La influencia de Miguel Ángel fue especialmente importante. Céspedes valoró la capacidad del artista florentino para representar el cuerpo humano, organizar composiciones monumentales y unir pintura, escultura y arquitectura.

Actividad artística en Italia

Durante su estancia italiana, Céspedes participó en diferentes trabajos pictóricos y decorativos. Las noticias conservadas y las atribuciones posteriores indican que intervino en programas murales relacionados con instituciones españolas establecidas en Roma.

Una parte de la obra realizada durante esta etapa se ha perdido o ha sido objeto de transformaciones. Otras pinturas han generado debates de atribución debido a la intervención de varios artistas en los mismos conjuntos.

En estos años Céspedes adquirió experiencia en la pintura al fresco, técnica que exigía una planificación precisa del dibujo, de la composición y de la aplicación del color.

También conoció el funcionamiento de los grandes talleres italianos, donde arquitectos, pintores, escultores y decoradores colaboraban en programas artísticos complejos.

Regreso a Córdoba

Después de su etapa italiana, Pablo de Céspedes regresó a Córdoba y quedó definitivamente vinculado a la ciudad.

Su vuelta permitió introducir en el ámbito cordobés modelos artísticos procedentes de Italia. La anatomía monumental, el movimiento de las figuras y la composición inspirada en el manierismo distinguieron su pintura de las tradiciones locales anteriores.

Céspedes desarrolló su actividad en un contexto de renovación artística de Córdoba. Durante aquellos años se realizaban importantes obras en la Mezquita-Catedral de Córdoba, en iglesias, conventos y residencias particulares.

Su conocimiento del arte italiano hizo que fuera considerado una autoridad en cuestiones relacionadas con la pintura, la arquitectura y la decoración.

Racionero de la Catedral

Pablo de Céspedes fue racionero de la Mezquita-Catedral de Córdoba. Su condición de sacerdote y miembro del cabildo catedralicio determinó una parte importante de su actividad pública.

Como racionero participaba en el culto, en las ceremonias y en otras tareas propias de la institución. También formaba parte de un ambiente intelectual en el que coincidían eclesiásticos, escritores y eruditos.

La documentación capitular lo menciona en la organización de la procesión del Corpus Christi en Córdoba. En 1596 fue elegido, junto con Pedro de Céspedes, Gaspar de Ariza y el doctor Cárdenas, para acompañar la custodia vestido de sacerdote.[1]

En 1597 volvió a ser designado, junto a Pedro de Céspedes, Juan Cameros de Cuéllar y Esteban de Jaraba, para sacar la custodia desde el presbiterio hasta el Patio de los Naranjos y acompañarla durante el recorrido por las calles de la ciudad.[2]

Su presencia en estas ceremonias muestra la integración del artista en la vida institucional y religiosa de Córdoba.

La Córdoba de Pablo de Céspedes

Céspedes vivió en una ciudad que experimentaba importantes transformaciones arquitectónicas, religiosas y culturales.

La Mezquita-Catedral de Córdoba continuaba siendo objeto de intervenciones destinadas a completar el crucero, la capilla mayor y el coro. El edificio reunía la arquitectura andalusí con nuevas construcciones cristianas de carácter renacentista.

La ciudad contaba además con conventos, parroquias, colegios y hospitales que encargaban pinturas y programas decorativos. Entre los principales centros culturales y religiosos del periodo se encontraban:

La actividad artística estaba relacionada con el culto religioso, las fundaciones particulares, las capillas funerarias y las ceremonias públicas.

La Santa Cena

La Última Cena (Pablo de Céspedes) pintada entre 1593 y 1595

Entre las obras más conocidas de Pablo de Céspedes se encuentra la Santa Cena, conservada en la Mezquita-Catedral de Córdoba.

La pintura representa el momento de la Última Cena de Cristo con los apóstoles. Céspedes organizó la escena mediante una composición monumental en la que las figuras se distribuyen alrededor de la mesa.

La obra muestra varios rasgos relacionados con su formación italiana:

  • Figuras de anatomía sólida.
  • Gestos amplios y expresivos.
  • Estudio de las actitudes corporales.
  • Organización espacial en profundidad.
  • Interés por la arquitectura del escenario.
  • Uso de contrastes entre luces y sombras.
  • Tratamiento solemne de la escena religiosa.

La pintura fue concebida para un espacio eclesiástico y debía ser contemplada desde cierta distancia. La claridad de las figuras y la escala de la composición responden a esta función.

La Santa Cena constituye uno de los principales testimonios conservados de su actividad pictórica en Córdoba. Una descripción del patrimonio catedralicio de la ciudad la menciona expresamente entre las obras artísticas del templo.[3]

Pintura religiosa

La mayor parte de la producción conocida o documentada de Céspedes estuvo destinada a edificios religiosos.

Sus composiciones representan escenas de la vida de Cristo, la Virgen, los apóstoles y los santos. En ellas aplicó recursos procedentes de la pintura italiana adaptados a las necesidades devocionales de iglesias y capillas cordobesas.

Entre las características de su pintura religiosa destacan:

  • La monumentalidad de los personajes.
  • La importancia del dibujo.
  • La representación anatómica del cuerpo.
  • La expresión contenida de los sentimientos.
  • La construcción arquitectónica del espacio.
  • El empleo de composiciones equilibradas.
  • La utilización de colores intensos.
  • La búsqueda de claridad narrativa.

Céspedes concedía especial importancia al dibujo como fundamento de la pintura. La corrección de las proporciones y la disposición de las figuras debían preceder a la aplicación del color.

Varias obras citadas por los tratadistas antiguos han desaparecido o no han podido ser identificadas con certeza. El catálogo del artista presenta problemas derivados de las pérdidas, de las restauraciones y de las atribuciones realizadas a lo largo del tiempo.

Participación en proyectos arquitectónicos

Pablo de Céspedes no ejerció de manera continuada como arquitecto, pero sus conocimientos sobre arquitectura y decoración hicieron que su opinión fuera considerada en diferentes proyectos.

La culminación del crucero y del coro de la Mezquita-Catedral de Córdoba coincidió con su actividad como racionero. El artista conocía la arquitectura italiana y los modelos desarrollados en Roma.

Se ha planteado la posibilidad de que su criterio influyera en algunas decisiones relacionadas con el carácter italianizante de la obra catedralicia. Sin embargo, los proyectos arquitectónicos correspondieron a los maestros encargados formalmente de las obras.

En relación con la cúpula oval del crucero, se ha señalado que Céspedes había trabajado anteriormente en la ornamentación de una obra sevillana de características comparables y que su opinión pudo ser conocida por los responsables del proyecto cordobés. La decisión arquitectónica fue atribuida a Diego de Praves y el diseño a Juan de Ochoa.[4]

La posible participación de Céspedes debe entenderse, por tanto, como asesoramiento o intercambio intelectual y no como autoría del edificio.

Céspedes y la teoría artística

Pablo de Céspedes dedicó parte de su actividad a reflexionar sobre la naturaleza de la pintura.

Sus escritos se conocen principalmente a través de fragmentos conservados y de las citas realizadas por autores posteriores. En ellos defendió una concepción humanista del artista y comparó las realizaciones de la Antigüedad con las de la Edad Moderna.

Su pensamiento artístico se centró en:

  • La dignidad intelectual de la pintura.
  • La importancia del dibujo.
  • El conocimiento de la anatomía.
  • La imitación de la naturaleza.
  • El estudio de la Antigüedad.
  • La relación entre poesía y pintura.
  • La formación cultural del artista.
  • El valor de Miguel Ángel y Rafael como modelos.
  • La necesidad de unir teoría y práctica.

Para Céspedes, el artista debía seleccionar y perfeccionar lo observado en la naturaleza. La imitación no consistía en reproducir mecánicamente la realidad, sino en comprenderla y transformarla mediante el conocimiento.

Discurso de la comparación de la antigua y moderna pintura y escultura

A Pablo de Céspedes se atribuye el Discurso de la comparación de la antigua y moderna pintura y escultura, texto dedicado a confrontar las realizaciones artísticas de la Antigüedad con las de los maestros modernos.

La obra se conserva de manera fragmentaria. Su contenido fue divulgado por tratadistas posteriores que utilizaron los escritos y testimonios del cordobés.

En el Discurso, Céspedes aborda asuntos como:

  • Los artistas de la Antigüedad.
  • Las obras descritas por los autores clásicos.
  • La recuperación del arte en Italia.
  • La importancia de Miguel Ángel.
  • La relación entre escultura y pintura.
  • La representación del cuerpo humano.
  • El papel de la invención.
  • La formación intelectual del artista.

El texto constituye uno de los primeros testimonios españoles de una teoría artística formada directamente en contacto con la cultura italiana.

Poema de la pintura

El Poema de la pintura es la obra literaria más conocida de Pablo de Céspedes.

Fue compuesto en verso y concebido como una reflexión sobre la práctica pictórica. Solo se conservan fragmentos, transmitidos por autores posteriores.

El poema aborda diferentes componentes del oficio artístico:

  • El dibujo.
  • El color.
  • La luz.
  • La sombra.
  • La anatomía.
  • La proporción.
  • La perspectiva.
  • La composición.
  • El paisaje.
  • La representación de los objetos.
  • La preparación intelectual del pintor.

Céspedes empleó el lenguaje poético para explicar procedimientos técnicos y principios estéticos. Esta unión entre poesía y pintura respondía al ideal humanista de correspondencia entre las artes.

Uno de los asuntos centrales del poema es la observación del cuerpo humano. El artista debía conocer la estructura anatómica, el movimiento y la acción de los músculos para representar correctamente las figuras.

Poesía y literatura

Además de sus textos artísticos, Céspedes cultivó la poesía latina y castellana.

Su producción literaria estuvo vinculada al ambiente humanístico cordobés. Escribió composiciones de carácter religioso, moral y artístico, aunque una parte considerable de su obra se ha perdido.

El conocimiento de la literatura clásica le permitió utilizar formas, imágenes y referencias procedentes de la tradición grecolatina.

Su poesía no puede separarse de su actividad pictórica. En ambas disciplinas aparecen:

  • La admiración por la Antigüedad.
  • La importancia de la proporción.
  • El interés por el cuerpo humano.
  • La búsqueda de belleza ideal.
  • La valoración de la naturaleza.
  • La comparación entre los artistas antiguos y modernos.

Relación con otros intelectuales cordobeses

Pablo de Céspedes desarrolló su actividad en el mismo ambiente cultural en el que vivieron escritores y eclesiásticos como Luis de Góngora y Argote.

Ambos estuvieron vinculados al Cabildo Catedral de Córdoba y participaron en ceremonias religiosas de la ciudad. Su coexistencia muestra la intensidad de la vida cultural cordobesa durante el tránsito entre los siglos XVI y XVII.

Céspedes perteneció a una generación de humanistas que contribuyó a difundir en Córdoba el conocimiento de la cultura italiana y de los autores clásicos.

Su círculo estuvo formado por:

  • Eclesiásticos del cabildo catedralicio.
  • Pintores y escultores.
  • Arquitectos vinculados a las obras de la Catedral.
  • Poetas y escritores.
  • Historiadores y anticuarios.
  • Miembros de familias nobles y promotores de obras religiosas.

Las relaciones entre estos grupos permitían la circulación de libros, dibujos, modelos artísticos y noticias procedentes de Italia.

Céspedes y la procesión del Corpus

La participación de Pablo de Céspedes en el Corpus Christi en Córdoba se encuentra documentada durante los últimos años del Siglo XVI.

En 1596 formó parte del grupo de racioneros encargado de acompañar la custodia. Los racioneros designados vestían como sacerdotes y caminaban junto al Santísimo Sacramento durante el recorrido.[5]

Al año siguiente fue nombrado para sacar la custodia desde el presbiterio hasta el Patio de los Naranjos y acompañarla por las calles cordobesas.[6]

La procesión recorría algunos de los principales espacios urbanos de Córdoba y reunía al cabildo eclesiástico, al concejo, a las órdenes religiosas, a las cofradías y a las corporaciones de oficios.

La intervención de Céspedes confirma que su relación con la Catedral no fue exclusivamente administrativa o artística, sino también litúrgica.

Estilo pictórico

La pintura de Pablo de Céspedes se sitúa dentro del manierismo de formación italiana.

Su estilo se caracteriza por:

  • Figuras monumentales.
  • Anatomías marcadas.
  • Predominio del dibujo.
  • Movimientos amplios.
  • Composiciones organizadas mediante grupos.
  • Escenarios arquitectónicos.
  • Influencia de Miguel Ángel.
  • Interés por los efectos de profundidad.
  • Colorido de tradición italiana.
  • Expresión solemne de los asuntos religiosos.

Las figuras presentan con frecuencia cuerpos robustos y actitudes calculadas. Los gestos sirven para conducir la mirada y organizar la narración.

La monumentalidad no implica necesariamente dramatismo. En muchas composiciones se mantiene un equilibrio entre movimiento, claridad y función religiosa.

El dibujo

Céspedes consideraba el dibujo como fundamento de las artes.

El dibujo permitía estudiar:

  • La estructura del cuerpo.
  • Las proporciones.
  • Los movimientos.
  • Los pliegues de los vestidos.
  • La perspectiva.
  • La arquitectura.
  • La distribución de las figuras.
  • La iluminación.

Antes de pintar, el artista debía resolver mediante dibujos y estudios preparatorios los principales problemas de la composición.

Esta concepción procedía de la teoría artística italiana y de la práctica de los grandes talleres romanos. Céspedes contribuyó a difundirla entre los artistas del entorno cordobés.

El color

Aunque concedía prioridad al dibujo, Céspedes también reflexionó sobre el color.

El color debía contribuir a:

  • Diferenciar las figuras.
  • Organizar la profundidad.
  • Representar los materiales.
  • Crear efectos de luz.
  • Destacar los elementos principales.
  • Reforzar el sentido religioso de la composición.

En sus pinturas utilizó contrastes entre tonos oscuros y superficies iluminadas. Los colores de los vestidos ayudaban a ordenar visualmente los grupos de personajes.

La anatomía y la proporción

El estudio de la anatomía fue uno de los aspectos esenciales de la teoría de Céspedes.

La observación del cuerpo humano debía permitir representar correctamente las figuras en reposo y en movimiento. El pintor necesitaba conocer la disposición de músculos, huesos y articulaciones.

Céspedes relacionaba la anatomía con la proporción. El cuerpo debía construirse según relaciones armónicas entre sus distintas partes.

Esta preocupación se aprecia en la solidez corporal de sus personajes y en la importancia concedida a brazos, manos, torsos y rostros.

Últimos años

Durante sus últimos años, Pablo de Céspedes continuó vinculado al Cabildo Catedral de Córdoba.

Su actividad combinó el ejercicio sacerdotal, la pintura, la escritura y la participación en los asuntos culturales de la ciudad.

La salud y la edad debieron limitar progresivamente su producción. Sin embargo, su prestigio como pintor y humanista se mantuvo entre los artistas y escritores que conocieron su obra.

Falleció en Córdoba el 26 de julio de 1608.

Recepción posterior

La obra y el pensamiento de Céspedes fueron transmitidos por historiadores y tratadistas de los siglos XVII y XVIII.

La pérdida de muchos de sus escritos y pinturas dificultó la reconstrucción completa de su trayectoria. Buena parte de lo que se conoce procede de fragmentos, copias, referencias documentales y testimonios de autores posteriores.

Su figura ha sido estudiada desde varias perspectivas:

  • La pintura manierista.
  • La teoría artística española.
  • El humanismo cordobés.
  • La recepción de Miguel Ángel.
  • La literatura sobre las artes.
  • La historia de la Mezquita-Catedral de Córdoba.
  • Las relaciones culturales entre Córdoba e Italia.
  • La actividad del Cabildo Catedral de Córdoba.

El interés de Céspedes reside tanto en las obras conservadas como en su concepción del artista. Representó un modelo de pintor erudito capaz de relacionar la práctica artística con la poesía, la historia y la cultura clásica.

Legado en Córdoba

El nombre de Pablo de Céspedes permanece unido a Córdoba mediante su obra catedralicia, su actividad eclesiástica y su presencia en el callejero.

La Calle Céspedes, situada en el entorno de la Mezquita-Catedral de Córdoba, recuerda al pintor y humanista. La vía fue conocida anteriormente como calle del Baño y formaba parte del itinerario tradicional de la procesión del Corpus.[7]

Su obra está representada también en las colecciones artísticas cordobesas. El antiguo Museo de Pinturas, actual Museo de Bellas Artes de Córdoba, contó entre sus fondos con obras vinculadas a Céspedes y a otros pintores de la escuela cordobesa.[8]

Su figura constituye una referencia para comprender el paso del Renacimiento al Barroco en Córdoba.

Cronología

Obra Disciplina Descripción
Santa Cena Pintura Composición religiosa conservada en la Mezquita-Catedral de Córdoba y considerada una de las principales obras pictóricas del autor.
Poema de la pintura Poesía y teoría artística Poema didáctico, conservado parcialmente, dedicado a los principios y procedimientos de la pintura.
Discurso de la comparación de la antigua y moderna pintura y escultura Teoría artística Texto fragmentario sobre los artistas de la Antigüedad y los principales maestros modernos.
Pinturas religiosas Pintura Obras destinadas a iglesias, capillas y conventos, algunas desaparecidas o de atribución discutida.
Composiciones latinas y castellanas Literatura Producción poética relacionada con su formación humanística y sus intereses artísticos y religiosos.

Cronología

Fecha Acontecimiento
1538 Nacimiento de Pablo de Céspedes en Córdoba.
Mediados del Siglo XVI Formación humanística y artística.
Segunda mitad del Siglo XVI Estancia en Roma y estudio de la pintura italiana y de la Antigüedad clásica.
Segunda mitad del Siglo XVI Regreso a Córdoba y vinculación al Cabildo Catedral de Córdoba.
Finales del Siglo XVI Desarrollo de su actividad como pintor, humanista, poeta y teórico del arte.
1596 Participación como racionero en la procesión del Corpus Christi en Córdoba.
1597 Designación para sacar la custodia desde el presbiterio hasta el Patio de los Naranjos y acompañarla durante la procesión.
Hacia 1600 Culminación de importantes obras en el crucero de la Mezquita-Catedral de Córdoba, en un ambiente artístico en el que Céspedes fue una figura de referencia.
26 de julio de 1608 Fallecimiento de Pablo de Céspedes en Córdoba.

Véase también

Referencias

  1. Juan Aranda Doncel, "La fiesta del Corpus Christi en la Córdoba de los siglos XVI y XVII", Andalucía, 2008, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2800130. Consultado el 1 de agosto de 2026.
  2. Juan Aranda Doncel, "La fiesta del Corpus Christi en la Córdoba de los siglos XVI y XVII", Andalucía, 2008, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2800130. Consultado el 1 de agosto de 2026.
  3. Ayuntamiento de Córdoba, "Córdoba monumental y artística", El Pregonero, diciembre de 1990, https://archivo.cordoba.es. Consultado el 1 de agosto de 2026.
  4. Juan Luque Carrillo, "El obispo don Francisco de Reinoso y Baeza y la culminación de la Catedral cordobesa: un ejemplo de arquitectura de transición", Universidad de Sevilla, 2015, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5125085. Consultado el 1 de agosto de 2026.
  5. Juan Aranda Doncel, "La fiesta del Corpus Christi en la Córdoba de los siglos XVI y XVII", Andalucía, 2008, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2800130. Consultado el 1 de agosto de 2026.
  6. Juan Aranda Doncel, "La fiesta del Corpus Christi en la Córdoba de los siglos XVI y XVII", Andalucía, 2008, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2800130. Consultado el 1 de agosto de 2026.
  7. Juan Aranda Doncel, "La fiesta del Corpus Christi en la Córdoba de los siglos XVI y XVII", Andalucía, 2008, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2800130. Consultado el 1 de agosto de 2026.
  8. Ayuntamiento de Córdoba, "Córdoba monumental y artística", El Pregonero, diciembre de 1990, https://archivo.cordoba.es. Consultado el 1 de agosto de 2026.