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Iglesia de los Cautivos es el nombre con el que diversas fuentes históricas designaron a una antigua iglesia cristiana de Córdoba vinculada a los últimos episodios de resistencia frente a la conquista musulmana de Córdoba en el año 711. Tradicionalmente se ha identificado con la antigua Basílica de San Acisclo, situada extramuros y al oeste de la ciudad visigoda, aunque su localización exacta continúa siendo objeto de debate.

Según la tradición transmitida por la Crónica del moro Rasis y por otras fuentes relativas a la conquista de Córdoba, un grupo de defensores cristianos se refugió en esta iglesia después de la entrada en la ciudad de las tropas musulmanas mandadas por Mugith al-Rumi. Tras un prolongado asedio, los refugiados fueron vencidos y buena parte de ellos ejecutados. A consecuencia de estos acontecimientos el templo habría recibido el nombre de Iglesia de los Cautivos.

Conquista de Córdoba

La historia de la Iglesia de los Cautivos está estrechamente relacionada con la conquista musulmana de Córdoba.

Tras la derrota del reino visigodo y el avance de las tropas de Tariq ibn Ziyad por la península, una fuerza dirigida por Mugith al-Rumi fue enviada contra Córdoba. La Crónica del moro Rasis afirma que Mugith marchó con unos setecientos caballeros contra la ciudad, descrita en el texto como «espejo de España».[1]

Según este relato, los musulmanes llegaron primero a una aldea llamada Seguda o Segunda, situada a unas tres millas de Córdoba. Allí capturaron a un pastor, al que interrogaron acerca de las murallas, población y defensas de la ciudad.[2]

La tradición relata que una noche lluviosa permitió a los hombres de Mugith atravesar el Guadalquivir y aproximarse a las murallas. Aprovechando un punto débil de la fortificación consiguieron penetrar en la ciudad y abrir una de sus puertas al resto del contingente.

La ocupación de Córdoba, sin embargo, no terminó inmediatamente con toda resistencia.

La resistencia cristiana

El gobernador visigodo y una parte de sus hombres abandonaron el recinto principal de la ciudad y se refugiaron en una iglesia situada fuera o junto al sector occidental de las murallas.

La tradición historiográfica ha identificado este edificio con la basílica de San Acisclo, uno de los principales centros cristianos de la Córdoba tardoantigua y visigoda.[3]

El lugar debía poseer unas características arquitectónicas que permitían su defensa. Los refugiados consiguieron mantenerse durante un tiempo frente a las tropas de Mugith, hasta el punto de que diferentes relatos hablan de un asedio de aproximadamente tres meses.

La situación convirtió aquel edificio religioso en el último núcleo organizado de resistencia de la Córdoba visigoda.

Captura del gobernador

Las fuentes narrativas cuentan que el gobernador trató finalmente de abandonar el lugar y escapar hacia el norte, siendo perseguido por Mugith.

Durante la huida su caballo habría sufrido un accidente, permitiendo que fuese alcanzado y capturado. El relato tiene elementos claramente narrativos y no todos sus detalles pueden considerarse comprobados históricamente, pero la captura del jefe de los defensores constituye uno de los episodios centrales de la tradición sobre la conquista de Córdoba.

Tras ello, los musulmanes regresaron al lugar donde continuaban refugiados los restantes cristianos.

La Iglesia de los Cautivos

La Crónica del moro Rasis, en la versión conservada en el manuscrito MSS/18437 de la Biblioteca Nacional de España, cuenta que los cristianos que permanecían dentro de la iglesia fueron finalmente vencidos y muertos.

El manuscrito explica a continuación el origen del nombre con el que sería recordado el templo:

«...desde entonces la Iglesia de los Cautivos...»

[4]

La denominación hacía referencia, por tanto, a los cristianos capturados y ejecutados tras la toma de la ciudad.

La tradición fue recogida posteriormente por numerosos historiadores de Córdoba. José Francisco Rodríguez Neila resume el episodio indicando que las últimas tropas cristianas permanecieron unos tres meses refugiadas en la basílica de San Acisclo y que, tras su capitulación, los supervivientes fueron decapitados, quedando desde entonces el edificio conocido como Iglesia de los Cautivos.[5]

Identificación con la basílica de San Acisclo

La identificación tradicional de la Iglesia de los Cautivos con la Basílica de San Acisclo resulta coherente con varias noticias transmitidas por las fuentes.

San Acisclo constituía uno de los principales centros martiriales de la Córdoba cristiana. Su basílica estaba relacionada con el culto a San Acisclo y Santa Victoria y se encontraba fuera de la ciudad romana, hacia poniente.

La existencia de un importante centro cristiano en esta zona está documentada igualmente durante los siglos posteriores a la conquista islámica.

Sin embargo, las fuentes medievales y modernas no siempre fueron interpretadas de la misma manera. Algunos autores cordobeses de los siglos XVIII y XIX identificaron la Iglesia de los Cautivos con otros templos, especialmente con una supuesta iglesia de San Jorge.

Bartolomé Sánchez de Feria, por ejemplo, relacionó la resistencia de los cristianos frente a Mugith con una iglesia de San Jorge, afirmando que:

«...se mantuvieron por tres meses, hasta que Mogeit su conquistador los rindió, cortó a todos las cabezas, y se llamó desde entonces Iglesia de los Cautivos».

La investigación posterior ha señalado que Sánchez de Feria confundió en este punto la iglesia de San Jorge con la basílica de San Acisclo.[6]

Localización

La localización exacta de la antigua basílica de San Acisclo y, por extensión, de la Iglesia de los Cautivos, no está definitivamente resuelta.

Durante mucho tiempo se situó el complejo cristiano en el sector occidental de Córdoba, en los terrenos comprendidos aproximadamente entre Vista Alegre, Cortijo de Chinales y las zonas situadas al oeste de la antigua ciudad.

El descubrimiento del Yacimiento arqueológico de Cercadilla introdujo una nueva posibilidad. Parte del gran complejo arquitectónico romano de Cercadilla fue reutilizado desde la Antigüedad tardía como centro de culto cristiano y necrópolis.

En torno a una de sus construcciones se documentaron numerosos enterramientos visigodos y mozárabes, así como la inscripción funeraria del obispo Lampadio, fallecido en el año 549, y otros testimonios cristianos.

La Junta de Andalucía, al declarar Cercadilla zona arqueológica, señaló que este centro cristiano podría corresponder a la basílica martirial de San Acisclo.[7]

No obstante, esta identificación no es aceptada de manera unánime.

Otros investigadores consideran que las evidencias arqueológicas y las noticias contenidas en las fuentes permiten situar el complejo de San Acisclo más hacia el sector de Chinales-Vista Alegre. En consecuencia, actualmente existen diferentes hipótesis sobre la ubicación precisa del templo en el que se refugiaron los últimos defensores de Córdoba.[8]

El testimonio de la Crónica del moro Rasis

Una de las fuentes más interesantes para reconstruir estos acontecimientos es la denominada Crónica del moro Rasis.

Su autor original, Ahmad al-Razi, fue un historiador andalusí nacido en Córdoba a finales del siglo IX. Su Ajbar muluk al-Andalus fue una de las primeras grandes historias de al-Ándalus.

La obra árabe original se ha perdido. Fue traducida al portugués en la Edad Media y posteriormente al castellano, conservándose diferentes testimonios manuscritos.

En 2024, Ana María Romera Manzanares publicó una nueva edición crítica de la versión castellana cuatrocentista de la crónica.[9]

Entre los manuscritos que transmiten esta tradición se encuentra el volumen MSS/18437 de la Biblioteca Nacional de España, titulado Libro de varias antiguas historias y noticias de España sacadas de archivos de la Santa Iglesia de Toledo, Córdoba, Alcalá de Henares [...].

Se trata de una recopilación realizada en el siglo XVIII a partir de textos mucho más antiguos. Entre sus folios 49 y 93 contiene una copia de la descripción e historia de España atribuida a Rasis.[10]

El valor del manuscrito para la historia de Córdoba reside especialmente en que conserva una versión extensa de la narración de la conquista de la ciudad, con referencias a Mugith al-Rumi, Seguda, las murallas, el Guadalquivir y el episodio que dio origen a la denominación de Iglesia de los Cautivos.

Importancia histórica

La Iglesia de los Cautivos constituye uno de los lugares asociados simbólicamente al tránsito entre la Córdoba visigoda y la Córdoba andalusí.

Aunque no pueda identificarse actualmente con total seguridad un edificio arqueológico concreto, el episodio conserva especial interés porque refleja la memoria medieval de los últimos días de la administración visigoda de Córdoba y de la consolidación de la conquista musulmana de la ciudad.

La investigación arqueológica del sector occidental de Córdoba, especialmente en Cercadilla, Vista Alegre y Chinales, puede contribuir en el futuro a precisar la ubicación de la basílica de San Acisclo y determinar hasta qué punto puede relacionarse materialmente con el lugar que las fuentes denominaron Iglesia de los Cautivos.

Véase también

Referencias

  1. Ahmad al-Razi, Crónica del moro Rasis. La versión castellana cuatrocentista procede de una traducción portuguesa medieval de la obra de Ahmad al-Razi. Véase Ana María Romera Manzanares (ed.), Crónica del moro Rasis. Versión castellana cuatrocentista, Iberoamericana/Vervuert, 2024.
  2. Biblioteca Nacional de España, MSS/18437, Libro de varias antiguas historias y noticias de España, sección «Descripción de España [...] escrita en arábigo por Rasis».
  3. José Francisco Rodríguez Neila, «Historia de Córdoba», Boletín de la Real Academia de Córdoba, nº 113, 1987. El autor recoge la tradición según la cual las últimas tropas cristianas resistieron durante tres meses en la basílica de San Acisclo.
  4. Biblioteca Nacional de España, MSS/18437, Libro de varias antiguas historias y noticias de España, copia del siglo XVIII de textos anteriores, sección correspondiente a la Crónica del moro Rasis, fol. 73v aproximadamente.
  5. Rodríguez Neila, José Francisco, «Historia de Córdoba», Boletín de la Real Academia de Córdoba, nº 113, Córdoba, 1987.
  6. Bugella Altamirano, M., «Historia y arqueología en la Córdoba del siglo XVIII», Anahgramas, nº 2, Universidad de Córdoba, 2016, pp. 66-113.
  7. Orden de 2 de septiembre de 1997 por la que se inscribe el yacimiento de Cercadilla en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, Junta de Andalucía.
  8. León Muñoz, Alberto, «La arqueología de las comunidades cristianas andalusíes cordobesas», Hispania Sacra, CSIC. El autor señala que la ubicación de San Acisclo continúa siendo objeto de debate entre los investigadores.
  9. Romera Manzanares, Ana María (ed.), Crónica del moro Rasis. Versión castellana cuatrocentista, Iberoamericana/Vervuert, 2024.
  10. Philobiblon, registro del manuscrito BNE MSS/18437.