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Rufo abandona momentáneamente el hilo de la batalla para dirigirse directamente a su ciudad, a la que denomina patria preeminente. Afirma que Córdoba aportó más ciudadanos, caballeros, armas, estandartes y banderas que ninguna de las otras ciudades presentes. La caracteriza como una comunidad liberal, animosa y diligente, que desde el primer momento de la rebelión envió hombres, caballos, armas y dinero.<ref>RUFO, Juan: ''La Austríada'', canto IV, pp. 167-168 del PDF.</ref> | Rufo abandona momentáneamente el hilo de la batalla para dirigirse directamente a su ciudad, a la que denomina patria preeminente. Afirma que Córdoba aportó más ciudadanos, caballeros, armas, estandartes y banderas que ninguna de las otras ciudades presentes. La caracteriza como una comunidad liberal, animosa y diligente, que desde el primer momento de la rebelión envió hombres, caballos, armas y dinero.<ref>RUFO, Juan: ''La Austríada'', canto IV, pp. 167-168 del PDF.</ref> | ||
Para demostrar que aquella conducta pertenecía a una tradición histórica, recuerda el auxilio prestado por Córdoba a | Para demostrar que aquella conducta pertenecía a una tradición histórica, recuerda el auxilio prestado por Córdoba a Jerez de la Frontera cuando esta se encontraba cercada y desabastecida. Según Rufo, aquella ayuda dio origen a una amistad duradera entre ambas ciudades. | ||
=== Los cuatro capitanes cordobeses === | === Los cuatro capitanes cordobeses === | ||
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Rufo los describe avanzando con sus soldados por una posición montañosa muy difícil, bajo el fuego, las flechas y las piedras arrojadas por los defensores. Los cuatro capitanes deciden permanecer durante la noche en la posición conquistada, a pesar del frío, el hambre y la falta de refugio.<ref>RUFO, Juan: ''La Austríada'', canto IV, pp. 169-173 del PDF.</ref> | Rufo los describe avanzando con sus soldados por una posición montañosa muy difícil, bajo el fuego, las flechas y las piedras arrojadas por los defensores. Los cuatro capitanes deciden permanecer durante la noche en la posición conquistada, a pesar del frío, el hambre y la falta de refugio.<ref>RUFO, Juan: ''La Austríada'', canto IV, pp. 169-173 del PDF.</ref> | ||
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En el canto VI se relata una segunda movilización. El «leal ayuntamiento» de Córdoba decide crear nuevas capitanías para combatir la rebelión. | En el canto VI se relata una segunda movilización. El «leal ayuntamiento» de Córdoba decide crear nuevas capitanías para combatir la rebelión. | ||
Entre los elegidos aparece '''Luis Páez de Castillejo''', antiguo regidor de la ciudad. Rufo cuenta que rehusó inicialmente el cargo remunerado y declaró que él, sus hijos, sus parientes y sus criados tomarían las armas como simples soldados, sin recibir paga del municipio. Finalmente aceptó la capitanía, pero renunció al salario correspondiente.<ref>RUFO, Juan: ''La Austríada'', canto VI, pp. 246-248 del PDF.</ref> | Entre los elegidos aparece '''[[Luis Páez de Castillejo]]''', antiguo regidor de la ciudad. Rufo cuenta que rehusó inicialmente el cargo remunerado y declaró que él, sus hijos, sus parientes y sus criados tomarían las armas como simples soldados, sin recibir paga del municipio. Finalmente aceptó la capitanía, pero renunció al salario correspondiente.<ref>RUFO, Juan: ''La Austríada'', canto VI, pp. 246-248 del PDF.</ref> | ||
El episodio presenta el servicio militar como obligación propia de la nobleza urbana. La sangre, la riqueza y la posición social solo alcanzan pleno sentido cuando se ponen al servicio de la ciudad, de la monarquía y de la fe. | El episodio presenta el servicio militar como obligación propia de la nobleza urbana. La sangre, la riqueza y la posición social solo alcanzan pleno sentido cuando se ponen al servicio de la ciudad, de la monarquía y de la fe. | ||
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=== Francisco Zapata de Cisneros === | === Francisco Zapata de Cisneros === | ||
Rufo dedica un largo elogio a '''Francisco Zapata de Cisneros''', gobernador de Córdoba durante los primeros momentos de la rebelión. Le atribuye haber sido uno de los primeros en comprender la gravedad del levantamiento y en enviar socorros armados a Granada. | Rufo dedica un largo elogio a '''[[Francisco Zapata y Cisneros|Francisco Zapata de Cisneros]]''', gobernador de Córdoba durante los primeros momentos de la rebelión. Le atribuye haber sido uno de los primeros en comprender la gravedad del levantamiento y en enviar socorros armados a Granada. | ||
El poeta recuerda también los edificios y fuentes que mandó construir en Córdoba, asegurando que las generaciones posteriores continuarían alabando su nombre. Después de su gobierno cordobés, Zapata ocupó cargos cada vez más importantes, recibió el título de conde de Barajas y llegó a presidir el Consejo de Castilla.<ref>RUFO, Juan: ''La Austríada'', canto VI, pp. 248-253 del PDF.</ref> | El poeta recuerda también los edificios y fuentes que mandó construir en Córdoba, asegurando que las generaciones posteriores continuarían alabando su nombre. Después de su gobierno cordobés, Zapata ocupó cargos cada vez más importantes, recibió el título de conde de Barajas y llegó a presidir el Consejo de Castilla.<ref>RUFO, Juan: ''La Austríada'', canto VI, pp. 248-253 del PDF.</ref> | ||
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=== Pedro de los Ríos y Sotomayor === | === Pedro de los Ríos y Sotomayor === | ||
Durante el asalto a Galera, Juan de Austria encomienda una misión especialmente difícil a '''Pedro de los Ríos y Sotomayor'''. Rufo indica expresamente que había nacido en Córdoba y que era uno de sus hijos más nobles. | Durante el asalto a Galera, Juan de Austria encomienda una misión especialmente difícil a '''[[Pedro de los Ríos y Sotomayor]]'''. Rufo indica expresamente que había nacido en Córdoba y que era uno de sus hijos más nobles. | ||
A pesar de resultar herido, consigue llegar hasta el muro y transmitir la orden de suspender el asalto. El episodio sirve para presentar al caballero cordobés como ejemplo de disciplina: su mérito no consiste únicamente en avanzar valerosamente, sino en obedecer la orden recibida incluso cuando la retirada podía interpretarse como deshonrosa.<ref>RUFO, Juan: ''La Austríada'', canto XVI, pp. 588-592 del PDF.</ref> | A pesar de resultar herido, consigue llegar hasta el muro y transmitir la orden de suspender el asalto. El episodio sirve para presentar al caballero cordobés como ejemplo de disciplina: su mérito no consiste únicamente en avanzar valerosamente, sino en obedecer la orden recibida incluso cuando la retirada podía interpretarse como deshonrosa.<ref>RUFO, Juan: ''La Austríada'', canto XVI, pp. 588-592 del PDF.</ref> | ||
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=== Andrés de Mesta, natural de Lucena === | === Andrés de Mesta, natural de Lucena === | ||
En otra acción, una escolta cristiana es atacada cerca de Lanjarón. Su capitán era '''Andrés de Mesta''', veterano y noble hidalgo natural de la «opulenta villa de Lucena». | En otra acción, una escolta cristiana es atacada cerca de Lanjarón. Su capitán era '''[[Andrés de Mesta]]''', veterano y noble hidalgo natural de la «opulenta villa de Lucena». | ||
Rufo atribuye a su orden, experiencia y fortaleza la conservación de la escolta, que de otro modo habría quedado destruida por el ataque de las fuerzas moriscas.<ref>RUFO, Juan: ''La Austríada'', canto XVI, pp. 604-609 del PDF.</ref> | Rufo atribuye a su orden, experiencia y fortaleza la conservación de la escolta, que de otro modo habría quedado destruida por el ataque de las fuerzas moriscas.<ref>RUFO, Juan: ''La Austríada'', canto XVI, pp. 604-609 del PDF.</ref> | ||
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=== Francisco de Córdoba === | === Francisco de Córdoba === | ||
Al terminar el relato de la guerra de Granada, la Fama reprocha al poeta haber olvidado a '''Francisco de Córdoba''', hijo del conde don Martín. Se le presenta como veterano de campañas contra musulmanes y protestantes, experimentado soldado y prudente consejero. | Al terminar el relato de la guerra de Granada, la Fama reprocha al poeta haber olvidado a '''[[Francisco de Córdoba]]''', hijo del conde don Martín. Se le presenta como veterano de campañas contra musulmanes y protestantes, experimentado soldado y prudente consejero. | ||
Aunque se encontraba retirado, fue llamado para ponerse al frente de una importante fuerza de infantería en Almería. Con su elogio concluye la parte de la obra dedicada a la guerra de las Alpujarras.<ref>RUFO, Juan: ''La Austríada'', canto XVIII, pp. 691-692 del PDF.</ref> | Aunque se encontraba retirado, fue llamado para ponerse al frente de una importante fuerza de infantería en Almería. Con su elogio concluye la parte de la obra dedicada a la guerra de las Alpujarras.<ref>RUFO, Juan: ''La Austríada'', canto XVIII, pp. 691-692 del PDF.</ref> | ||
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Revisión actual - 21:33 1 ago 2026

Córdoba en La Austríada de Juan Rufo analiza la presencia de la ciudad, de sus instituciones, de sus linajes y de sus hombres de armas en el poema épico publicado por el escritor cordobés Juan Rufo en 1584.
La Austríada es un extenso poema histórico compuesto en octavas reales y dividido en veinticuatro cantos. Su asunto principal es la vida militar de Juan de Austria, especialmente la Rebelión de las Alpujarras y la formación de la Liga Santa, culminada en la Batalla de Lepanto de 1571. Aunque la mayor parte de la acción se desarrolla fuera de Córdoba, la ciudad ocupa un lugar destacado en la arquitectura política, moral y literaria de la obra.
Córdoba no funciona solamente como lugar de nacimiento del autor. Rufo la convierte en una especie de personaje colectivo: ciudad leal a la monarquía, generosa en hombres y dinero, madre de capitanes y escritores, heredera de la Antigüedad clásica y participante directa en las campañas de la Monarquía Hispánica.
La obra
La Austríada fue impresa en Madrid, en casa de Alonso Gómez, en 1584. En la portada Juan Rufo se presenta como «jurado de la ciudad de Córdoba», haciendo visible desde el primer momento su condición de representante municipal y su pertenencia a la ciudad.[1]
La licencia real afirma que Rufo había comenzado a escribir la obra por orden del propio Juan de Austria, utilizando las relaciones e informaciones que este le había proporcionado. El autor sostiene además que empleó unos diez años en componer y revisar el poema. En su advertencia al lector explica que procuró atenerse a los hechos comprobados cuando existían testimonios seguros y a lo verosímil cuando las fuentes resultaban contradictorias.[2]
La obra puede dividirse en dos grandes bloques:
| Cantos | Materia | Resumen |
|---|---|---|
| I-XVIII | Rebelión de las Alpujarras | Orígenes de la población morisca, levantamiento de Aben Humeya, campañas de los marqueses de Mondéjar y de los Vélez, llegada de Juan de Austria, asedios de Galera y Serón, muerte de Aben Humeya, gobierno de Aben Aboo y reducción final de los rebeldes. |
| XIX-XXIV | Liga Santa y Batalla de Lepanto | Ataque otomano a Chipre, formación de la alianza entre la Monarquía Hispánica, Venecia y el papado, nombramiento de Juan de Austria como generalísimo, concentración de la armada y relato detallado de la batalla naval y de la victoria cristiana. |
La ciudad como protectora de Juan Rufo
Uno de los testimonios más importantes aparece antes de comenzar el poema. La edición incluye una carta de la ciudad de Córdoba a Felipe II, fechada el 6 de diciembre de 1578. En ella, los representantes municipales recuerdan que años antes habían enviado a Juan Rufo al servicio de Juan de Austria, elogian su ingenio y solicitan al rey que favorezca sus pretensiones.
La carta presenta al escritor como «hijo de Córdoba» y considera que la protección real de Rufo sería también una merced concedida a toda la ciudad. Córdoba actúa, por tanto, como promotora institucional del poeta y reclama como propio el prestigio que pudiera alcanzar su obra.[3]
A esta recomendación se añade un memorial presentado por los procuradores del reino, en el que se afirma que el poema posee un estilo fácil, elocuente, grave y sustancial, que conserva la memoria de Juan de Austria y que contribuye al prestigio de la lengua castellana.[4]
La presencia de estos documentos demuestra que La Austríada no fue concebida únicamente como empresa individual. Detrás de su publicación existieron redes cortesanas, municipales y políticas, dentro de las cuales Córdoba tuvo una intervención directa.
Córdoba como patria literaria
Los poemas preliminares presentan a Córdoba como una tierra especialmente fértil en ingenios. Lupercio Leonardo de Argensola la llama madre de varones esclarecidos y relaciona a Rufo con la tradición intelectual de Séneca y con la poesía épica de Lucano. Córdoba aparece así como una ciudad capaz de reunir en un solo escritor la doctrina moral, la elocuencia y la grandeza épica de sus autores antiguos.[5]
El hermano del autor, Pero Gutiérrez Rufo, afirma que por Juan Rufo «se ufana el Betis, sacro río», incorporando al elogio la imagen del Guadalquivir como emblema poético de la patria cordobesa.[6]
Entre las composiciones laudatorias figura también un soneto del joven Luis de Góngora, quien equipara a Juan de Austria y a Juan Rufo: uno sobresale en las armas y el otro en las letras. La edición reúne así, en sus páginas iniciales, a dos de los principales escritores cordobeses de finales del siglo XVI.[7]
En el canto XXI, Rufo invoca a un «cordobés poeta castellano» considerado poeta por excelencia, alusión que parece corresponder a Juan de Mena. Inmediatamente después menciona a Lucano y su Farsalia. La genealogía literaria cordobesa del poema queda formada, por tanto, por autores antiguos, medievales y contemporáneos.[8]
La Córdoba histórica y la memoria de al-Ándalus
La primera parte del poema contiene varias referencias al pasado islámico de la ciudad. Al presentar a Aben Humeya, Rufo recuerda que descendía de antiguos reyes que habían reinado en Córdoba. Durante su proclamación, uno de los participantes lo aclama como rey de Córdoba y Granada.[9]
Esta fórmula no describe un dominio efectivo sobre Córdoba, sino que utiliza el recuerdo de la antigua capital andalusí para dar legitimidad simbólica al caudillo morisco. En la imaginación política de los rebeldes, Córdoba continuaba representando el esplendor perdido del poder islámico peninsular.
El poema recuerda también el cautiverio de Boabdil tras su derrota. El monarca nazarí lamenta que los condes lo tengan preso en Cabra y que los señores de Lucena lo acompañen como guardianes.[10]
Alonso de Aguilar y la memoria de Sierra Bermeja
Uno de los héroes cordobeses más importantes de la obra es Alonso de Aguilar, hermano mayor del Gran Capitán, muerto en la campaña de Sierra Bermeja.
En el canto I, Rufo interrumpe el relato de los antecedentes de la rebelión para afirmar que Córdoba conservará siempre vivo el dolor por la muerte prematura de uno de los hijos que más fama le habían dado. Lo presenta como hombre de ingenio y valor extraordinarios y sostiene que habría alcanzado una gloria universal si la muerte no hubiera cortado su carrera.[11]
La historia reaparece en el canto XVII. Las tropas cristianas atraviesan el escenario de la antigua derrota y contemplan huesos, armas y restos de caballos. Los supervivientes cuentan cómo Alonso de Aguilar combatió hasta quedar agotado y mortalmente herido. Rufo reconstruye incluso el diálogo final entre el caballero y su adversario, antes de que el cordobés muera en la montaña.[12]
La muerte de Alonso de Aguilar funciona como herida histórica que la nueva campaña contra los moriscos debe cerrar. La guerra contemporánea de Juan de Austria aparece conectada con las guerras de conquista desarrolladas por los antepasados de los nobles participantes.
La movilización militar de Córdoba
La intervención más extensa dedicada a la ciudad se encuentra en el canto IV. Ante el avance de la rebelión, el mando cristiano dispone que las tropas procedentes de Córdoba se distribuyan para participar en un asalto.
Rufo abandona momentáneamente el hilo de la batalla para dirigirse directamente a su ciudad, a la que denomina patria preeminente. Afirma que Córdoba aportó más ciudadanos, caballeros, armas, estandartes y banderas que ninguna de las otras ciudades presentes. La caracteriza como una comunidad liberal, animosa y diligente, que desde el primer momento de la rebelión envió hombres, caballos, armas y dinero.[13]
Para demostrar que aquella conducta pertenecía a una tradición histórica, recuerda el auxilio prestado por Córdoba a Jerez de la Frontera cuando esta se encontraba cercada y desabastecida. Según Rufo, aquella ayuda dio origen a una amistad duradera entre ambas ciudades.
Los cuatro capitanes cordobeses
El poema identifica a cuatro capitanes que mandaban las compañías cordobesas:
Rufo los describe avanzando con sus soldados por una posición montañosa muy difícil, bajo el fuego, las flechas y las piedras arrojadas por los defensores. Los cuatro capitanes deciden permanecer durante la noche en la posición conquistada, a pesar del frío, el hambre y la falta de refugio.[14]
La expresión «los cuatro capitanes cordobeses» convierte su actuación en una representación colectiva de la ciudad. No aparecen como aventureros aislados, sino como hombres nacidos y educados en una patria capaz de transmitir valor y disciplina a sus soldados.
El Ayuntamiento de Córdoba y los nuevos capitanes
En el canto VI se relata una segunda movilización. El «leal ayuntamiento» de Córdoba decide crear nuevas capitanías para combatir la rebelión.
Entre los elegidos aparece Luis Páez de Castillejo, antiguo regidor de la ciudad. Rufo cuenta que rehusó inicialmente el cargo remunerado y declaró que él, sus hijos, sus parientes y sus criados tomarían las armas como simples soldados, sin recibir paga del municipio. Finalmente aceptó la capitanía, pero renunció al salario correspondiente.[15]
El episodio presenta el servicio militar como obligación propia de la nobleza urbana. La sangre, la riqueza y la posición social solo alcanzan pleno sentido cuando se ponen al servicio de la ciudad, de la monarquía y de la fe.
Francisco Zapata de Cisneros
Rufo dedica un largo elogio a Francisco Zapata de Cisneros, gobernador de Córdoba durante los primeros momentos de la rebelión. Le atribuye haber sido uno de los primeros en comprender la gravedad del levantamiento y en enviar socorros armados a Granada.
El poeta recuerda también los edificios y fuentes que mandó construir en Córdoba, asegurando que las generaciones posteriores continuarían alabando su nombre. Después de su gobierno cordobés, Zapata ocupó cargos cada vez más importantes, recibió el título de conde de Barajas y llegó a presidir el Consejo de Castilla.[16]
Rufo contrapone Madrid, ciudad natal del personaje, y Córdoba, lugar donde demostró verdaderamente su valor político. Madrid fue la mina que produjo el metal, pero Córdoba habría sido el crisol en el que quedó probada su calidad.
Gonzalo Fernández de Córdoba y el ducado de Sessa
Otro gran representante de la tradición militar cordobesa es Gonzalo Fernández de Córdoba, duque de Sessa y descendiente del Gran Capitán. Rufo lo denomina «Gonzalo Fernández Cordubense» y lo presenta como heredero no solo del nombre, sino también de las virtudes militares de su abuelo.[17]
El duque participa activamente en las campañas de las Alpujarras. El poema insiste en su liberalidad con los soldados, su experiencia adquirida en Lombardía y su capacidad para obtener obediencia sin recurrir a la dureza.
Aben Aboo lo denomina «el de Córdoba» y considera que no puede retirarse sin deshonrar el nombre de su abuelo. Más adelante Rufo vuelve a llamarlo «nieto insigne del cordobés Marte», clara referencia al Gran Capitán.[18]
De este modo, Córdoba aparece representada por una dinastía militar. Las acciones del duque en las Alpujarras se interpretan como continuación de las conquistas y campañas de Gonzalo Fernández de Córdoba.
Las Cortes convocadas en Córdoba
En el canto IX, Felipe II, preocupado por la prolongación del levantamiento y por la posibilidad de que los rebeldes recibieran ayuda del norte de África, manda convocar Cortes en Córdoba.
Rufo justifica la elección por su proximidad al territorio granadino, situado, según el poema, a unas dos jornadas. La presencia del monarca debía despertar voluntades, acelerar decisiones y proporcionar fuerza política y material a la campaña.[19]
La ciudad aparece aquí como centro estratégico entre la corte y el frente de guerra, capaz de albergar las instituciones representativas del reino y de servir de base para la respuesta de la monarquía.
Otros combatientes vinculados con Córdoba
A lo largo de los cantos aparecen numerosos personajes asociados con la ciudad o con poblaciones de su reino.
Pedro de los Ríos y Sotomayor
Durante el asalto a Galera, Juan de Austria encomienda una misión especialmente difícil a Pedro de los Ríos y Sotomayor. Rufo indica expresamente que había nacido en Córdoba y que era uno de sus hijos más nobles.
A pesar de resultar herido, consigue llegar hasta el muro y transmitir la orden de suspender el asalto. El episodio sirve para presentar al caballero cordobés como ejemplo de disciplina: su mérito no consiste únicamente en avanzar valerosamente, sino en obedecer la orden recibida incluso cuando la retirada podía interpretarse como deshonrosa.[20]
Andrés de Mesta, natural de Lucena
En otra acción, una escolta cristiana es atacada cerca de Lanjarón. Su capitán era Andrés de Mesta, veterano y noble hidalgo natural de la «opulenta villa de Lucena».
Rufo atribuye a su orden, experiencia y fortaleza la conservación de la escolta, que de otro modo habría quedado destruida por el ataque de las fuerzas moriscas.[21]
Francisco de Córdoba
Al terminar el relato de la guerra de Granada, la Fama reprocha al poeta haber olvidado a Francisco de Córdoba, hijo del conde don Martín. Se le presenta como veterano de campañas contra musulmanes y protestantes, experimentado soldado y prudente consejero.
Aunque se encontraba retirado, fue llamado para ponerse al frente de una importante fuerza de infantería en Almería. Con su elogio concluye la parte de la obra dedicada a la guerra de las Alpujarras.[22]
La casa del marqués de Aguilar
En otro pasaje se elogia a García Manrique, perteneciente a la casa del marqués de Aguilar. Su comportamiento durante una retirada es presentado como motivo de orgullo para su linaje, afirmando Rufo que difícilmente podía hallarse un caballero más valiente.[23]
Córdoba en la Batalla de Lepanto
Los últimos cantos ofrecen una extensa enumeración de los nobles, capitanes y soldados que componían la armada cristiana. Entre ellos aparecen varios personajes relacionados con Córdoba.
Rufo menciona al conde de Priego y a su hijo Luis Carrillo, afirmando que las armas constituían el oficio tradicional de su familia.[24]
También presenta a Luis de Córdoba, cuya estatura, gravedad y porte revelaban, según el poeta, la antigüedad y calidad de su linaje.[25]
Durante el combate destaca especialmente Juan Ponce de León. Tras matar a numerosos turcos, recibe tres heridas mortales. Cuando un amigo intenta retirarlo para que sea atendido, Ponce de León se niega y continúa combatiendo hasta que una bala le atraviesa el pecho. Rufo afirma que Córdoba es digna de hablar de él y de perpetuar solemnemente su memoria.[26]
Estos episodios trasladan al Mediterráneo el mismo ideal cívico y militar aplicado anteriormente a la guerra de Granada. Los cordobeses de Lepanto aparecen como herederos de una tradición de servicio que comprende tanto a la ciudad como a sus principales casas nobiliarias.
Significado de Córdoba en el poema
La Córdoba de La Austríada no es una descripción urbana ni un escenario físico desarrollado. Apenas aparecen sus calles, edificios o paisajes concretos. Su presencia es fundamentalmente política, genealógica y moral.
Rufo construye varias imágenes complementarias de la ciudad:
- Patria del autor, que lo protege y recomienda ante la Corona.
- Ciudad literaria, heredera de Séneca, Lucano y Juan de Mena, y contemporánea de Luis de Góngora.
- Ciudad leal, que pone a disposición de la monarquía hombres, caballos, armas y recursos económicos.
- Comunidad política, representada por su Ayuntamiento, sus regidores y sus capitanes.
- Patria militar, vinculada a Alonso de Aguilar, el Gran Capitán, el duque de Sessa y los combatientes de Lepanto.
- Memoria histórica, relacionada tanto con el antiguo reino islámico de Córdoba como con la expansión de la monarquía cristiana.
- Espacio de formación, donde hombres nacidos en otros lugares, como Francisco Zapata de Cisneros, demuestran y perfeccionan sus capacidades.
La insistencia en la liberalidad, la lealtad y el valor de Córdoba responde también a la posición personal de Juan Rufo. Como jurado de la ciudad, el poeta no habla desde fuera de sus instituciones. Su elogio es al mismo tiempo literario y político.
Conclusión
En La Austríada, Córdoba proporciona al poema algo más que el origen geográfico de su autor. La ciudad aporta legitimidad, patronazgo, memoria clásica, linajes, capitanes, soldados y recursos.
Juan Rufo integra la historia local en una narración de dimensiones imperiales. La rebelión de las Alpujarras y la victoria de Lepanto se convierten así en episodios en los que Córdoba participa mediante sus instituciones y sus habitantes. El resultado es una verdadera épica cívica: mientras el poema inmortaliza a Juan de Austria, Rufo procura que la fama del héroe engrandezca también a la ciudad que hizo posible la obra y que se reconocía a sí misma en sus versos.
Bibliografía
- RUFO, Juan: La Austríada. Madrid, en casa de Alonso Gómez, impresor de Su Majestad, 1584.
Véase también
Referencias
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada. Madrid, casa de Alonso Gómez, 1584, portada, p. 7 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, pp. 12, 26-31 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, «Carta de la ciudad de Córdoba», pp. 18-20 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, «Memorial del Reino a su Majestad», pp. 21-22 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, «Estancias de Lupercio Leonardo de Argensola», pp. 34-35 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, soneto de Pero Gutiérrez Rufo, p. 32 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, soneto de Luis de Góngora, p. 38 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto XXI, p. 769 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto II, pp. 84 y 89 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto I, p. 56 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto I, pp. 60-61 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto XVII, pp. 644-647 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto IV, pp. 167-168 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto IV, pp. 169-173 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto VI, pp. 246-248 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto VI, pp. 248-253 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto VI, pp. 239-241 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto XVII, pp. 623 y 630-632 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto IX, p. 331 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto XVI, pp. 588-592 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto XVI, pp. 604-609 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto XVIII, pp. 691-692 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto X, p. 387 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto XXII, p. 849 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto XXII, p. 852 del PDF.
- ↑ RUFO, Juan: La Austríada, canto XXIII, pp. 892-893 del PDF.
