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Diferencia entre revisiones de «Cortijo El Bramadero»

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* Muchos vecinos del municipio trabajaron en esta y otras fincas de la zona.<ref>''"'''El Bramadero''', Los Sesmos, Las Valbuenas, Cañaveral y La Estrella han sido entre otros los escenarios de trabajo siempre en el campo, trabajo que ya inició como tantos niños entonces, cuando tenía diez años como porquero en el Molino el Pino en los aledaños de Cañada del Rabadán."'' El Colonial, periódico independiente, Enero 1998, página 12. Crónica de la vida de Manuel F.F.</ref>
* Muchos vecinos del municipio trabajaron en esta y otras fincas de la zona.<ref>''"'''El Bramadero''', Los Sesmos, Las Valbuenas, Cañaveral y La Estrella han sido entre otros los escenarios de trabajo siempre en el campo, trabajo que ya inició como tantos niños entonces, cuando tenía diez años como porquero en el Molino el Pino en los aledaños de Cañada del Rabadán."'' El Colonial, periódico independiente, Enero 1998, página 12. Crónica de la vida de Manuel F.F.</ref>
*'''''El aguaor de los segadores del cortijo de Bramadero'''. Recuerdo que, con tan solo 12 años, y no fue mi primer trabajo que ya venía de guardar cochinos, pase todo un verano en el '''cortijo de Bramadero''' acompañando a varias cuadrillas de segadores. Me levantaba al comenzar los primeros rayos del sol y mis hermanos que también estaban conmigo ya se habían marchado para la siega. Todos dormíamos en el cortijo. Algunas noches de mucho calor nos quedábamos en la era donde estaban los montones de trigo junto a la trilla. Dormía bajo las estrellas y me despertaba al canto de los gallos que me daban los buenos días. Lo primero de la mañana para acicalarme, era visitar la fuente donde con un jarro de lata me refrescaba la cara y con un trozo de jabón me lavaba como podía. A continuación, me ponía la misma ropa de un día para otro con una camisa de lienzo y unos pantalones que tenían más de un remiendo. Mi abuelo me había regalado un sombrero ancho de pleita de palma que el mismo había hecho y que siempre lo lleve para apaciguar los calores de aquel verano. Me acercaba a la cocina del cortijo donde recuerdo una señora mayor vestida con un gran delatal negro con unos bolsillos muy grandes y que todas las mañanas me ponía una jarra de leche con café y unas sopaipas que ella mismo cocinaba, para después marcharme a dar de comer a los animales que había en el cortijo unas cabrillas, cerdos y gallinas, todavía me acuerdo de unos gansos que nada más entrar al corral se me tiraban para picarme, me veía y me las deseaba para poder llenarles los cacharros de agua y poder picarles algunos melones de los que dejaba el casero para que se los troceara a los animales. A eso de media mañana, cuando el sol empezaba a picar, me bajaba a la fuente con una burra, de nombre Alegría, que previamente había preparado con todos sus aperos y unos serones grandes de esparto, “que fácil me hizo el trabajo ese verano el asno que fiel y compañera”. Dentro de los serones, dos cantaros de tiesto que por lo menos hacían 30 litros cada uno, me costaba la misma vida cargar los cantaros llenos de agua al serón. Tampoco entendía como con el calor que estaba haciendo podía salir por aquellos caños el agua tan fresquita. Me montaba encima de 13 mi burra Alegría y me disponía todas las mañanas en busca de las cuadrillas de segadores del cortijo, unas veces más cerca de la fuente y otras sin embargo muy alejadas podía ver las paredes de la aldea de Villalón. Cuando me acercaba a los segadores, podía escuchar como cantaban algunos o charlaban, sin dejar el trabajo, “me gusta los segadores por lo valientes que son, se juntan quince o veinte para matar a un cigarrón” cantaban esta y otras muchas coplillas. Otras veces cuando avanzado bien el día apretaba bien el calor solo se escuchaba las chicharras cantar y el zip zap de las hoces cortando las espigas. De pronto hacía sonar unas campañillas y pronunciaba “el aguaor” que viene “el aguaor”. En la cuadrilla se alegraban de mi presencia y dejaban la hoz en el restrojo para acercarse a la burra y poder calmar la sed. Una vez que había recorrido toda la línea de segadores los cantaros estaban vacíos y no guedaba otra que volver a la fuente para reponer de agua fresca y llevarla a otra cuadrilla que me esperaban con los brazos abiertos. Kilómetros y kilómetros recorridos con mi burra Alegría en ese verano por aquellos campos y cerros del Bramadero que desde muy niño tuve que afrontar para ayudar en mi casa. Dedicado a todos esos niños que trabajaron en su infancia.''<ref>[[Historias de mis recuerdos (libro)]], pag 13-14.</ref>


==Referencias==
==Referencias==

Revisión actual - 08:30 5 ene 2026

"Cuadrilla de Sililleras en la Finca el Bramadero."

Cortijo situado en la finca del mismo nombre, en término de Hornachuelos, a unos 2 km de Fuente Palmera al cual se accede por la carretera A-440 que dirige a Palma del Río.

Los dueños han preparado parte del complejo en un museo donde se aprecian muchos de los aperos de labranza y herramientas de los años 50.

El Chimeno, lugareño famoso de la localidad de Silillos, se crió en una choza junto a este cortijo, donde aprendió a montar a caballo, disparar y a leer.[1]


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Cortijo El Bramadero

Datos históricos

Trabajador en la finca en el año 1.968
  • De épocas prehistóricas, se hallaron casualmente en 1950 y 1954 unos vasos campaniformes en dicha finca, encontradas en tumbas de la primera parte de la Edad de los Metales. Uno de estos recipientes apareció en magnífico estado de conservación acompañado de un puñal metálico, que hoy se exhiben en el Museo Arqueológico Provincial de Córdoba.[2][3]
  • Se confima la existencia de villas romanas en la zona y la aparición de molinos de aceite.[4]
Croquis de cuaderno de actas límite, 1871.
Actividad, 1993.
Trabajadores, años 50
Noticia 1899
  • De la finca El Bramadero, incluida en los límites de Palma del Río, durante la etapa de fundación de la Colonia de Fuente Palmera, se tomaron 42,5 fanegas de terreno que pasaron a integrar parte de Fuente Palmera. Cantidad pequeña que sirvió para cuadrar el terreno. [5]
  • El conde de Vallehermoso, propietario del cortijo, donó algunos terrenos para la colonización de las Nuevas Poblaciones (Desierto de La Parrilla) [6]
  • 01/04/1871. "ACTA de la operación practicada para reconocer y señalar el mojón común a los términos de Hornachuelos, Fuente Palmera y Écija en el sitio denominado “El Bramadero”, perteneciente los dos primeros a la provincia de Córdoba y el segundo a la de Sevilla" [7]
  • 1899. "En el cortijo denominado "Bramadero", del termino de Hornachuelos ocurrió ayer una sensible desgracia. Se hallaban en dicha finca pasando un día de diversión en el campo, varios amigos de Fuente Palmera, Palma del Río y Posadas, y en mal hora se les ocurrió torear unos novillos; porque uno de ellos cogió a un vecino del último."[8]
  • 1925. "En Fuente Palmera. Dos incendios. - ...En el cortijo -Bramadero-, del término de Hornachuelos, también se declaró un incendio, siendo pasto de las llamas 35 carros de paja propiedad del vecino de Fuente Palmera, Manuel Ortas Carmona. De las diligencias practicadas por la guardia civil para esclarecer el origen del siniestro se deduce que, por encontrarse la era incendiada próxima al vía férrea, algún viajero arrojaría una punta de cigarro motivando el incendio. ..."[9]
  • Guerra Civil española:
    • "Aprovechando la huida de Martínez L. a la capital, usaron (bando republicano) las instalaciones del Cortijo del Bramadero como cuartel general de la unidad."
    • En el Bramadero, al igual que en otras fincas de señoritos, algunas viudas y esposas de maridos encarcelados del bando republicano trabajaron despedrando.[10].
  • Ya en los años 50 del siglo pasado, los jornaleros y jornaleras de poblaciones cercanas como Los Silillos trabajaban en esta y otras fincas de señoritos despedrando los terrenos, como atestiguan las imágenes que se poseen de la época.[11]
  • "Natividad trabajaba en el campo, en todas las faenas: en la siega, en la aceituna, donde destacaba como una tarea de trapío. Pero cuando faltaba la faena, cosía por las casas, limpiaba, blanqueaba, la llamaban para guisar en las bodas; estuvo de casera en el Bramadero, en el Alcotista, en Gil Pérez y la Parrilla…" - Discurso colona del año de mayor edad 1993. [12]
  • "Nacido en Posadas en julio de 1927, Manuel se considera un colono, porque, de hecho, desde los diez años, aproximadamente, vive en la Colonia. Sus padres se vinieron entonces como operarios al Bramadero trabajando como ganaderos." - Manuel D. de la T.. [13][14]
  • Muchos vecinos del municipio trabajaron en esta y otras fincas de la zona.[15]
  • El aguaor de los segadores del cortijo de Bramadero. Recuerdo que, con tan solo 12 años, y no fue mi primer trabajo que ya venía de guardar cochinos, pase todo un verano en el cortijo de Bramadero acompañando a varias cuadrillas de segadores. Me levantaba al comenzar los primeros rayos del sol y mis hermanos que también estaban conmigo ya se habían marchado para la siega. Todos dormíamos en el cortijo. Algunas noches de mucho calor nos quedábamos en la era donde estaban los montones de trigo junto a la trilla. Dormía bajo las estrellas y me despertaba al canto de los gallos que me daban los buenos días. Lo primero de la mañana para acicalarme, era visitar la fuente donde con un jarro de lata me refrescaba la cara y con un trozo de jabón me lavaba como podía. A continuación, me ponía la misma ropa de un día para otro con una camisa de lienzo y unos pantalones que tenían más de un remiendo. Mi abuelo me había regalado un sombrero ancho de pleita de palma que el mismo había hecho y que siempre lo lleve para apaciguar los calores de aquel verano. Me acercaba a la cocina del cortijo donde recuerdo una señora mayor vestida con un gran delatal negro con unos bolsillos muy grandes y que todas las mañanas me ponía una jarra de leche con café y unas sopaipas que ella mismo cocinaba, para después marcharme a dar de comer a los animales que había en el cortijo unas cabrillas, cerdos y gallinas, todavía me acuerdo de unos gansos que nada más entrar al corral se me tiraban para picarme, me veía y me las deseaba para poder llenarles los cacharros de agua y poder picarles algunos melones de los que dejaba el casero para que se los troceara a los animales. A eso de media mañana, cuando el sol empezaba a picar, me bajaba a la fuente con una burra, de nombre Alegría, que previamente había preparado con todos sus aperos y unos serones grandes de esparto, “que fácil me hizo el trabajo ese verano el asno que fiel y compañera”. Dentro de los serones, dos cantaros de tiesto que por lo menos hacían 30 litros cada uno, me costaba la misma vida cargar los cantaros llenos de agua al serón. Tampoco entendía como con el calor que estaba haciendo podía salir por aquellos caños el agua tan fresquita. Me montaba encima de 13 mi burra Alegría y me disponía todas las mañanas en busca de las cuadrillas de segadores del cortijo, unas veces más cerca de la fuente y otras sin embargo muy alejadas podía ver las paredes de la aldea de Villalón. Cuando me acercaba a los segadores, podía escuchar como cantaban algunos o charlaban, sin dejar el trabajo, “me gusta los segadores por lo valientes que son, se juntan quince o veinte para matar a un cigarrón” cantaban esta y otras muchas coplillas. Otras veces cuando avanzado bien el día apretaba bien el calor solo se escuchaba las chicharras cantar y el zip zap de las hoces cortando las espigas. De pronto hacía sonar unas campañillas y pronunciaba “el aguaor” que viene “el aguaor”. En la cuadrilla se alegraban de mi presencia y dejaban la hoz en el restrojo para acercarse a la burra y poder calmar la sed. Una vez que había recorrido toda la línea de segadores los cantaros estaban vacíos y no guedaba otra que volver a la fuente para reponer de agua fresca y llevarla a otra cuadrilla que me esperaban con los brazos abiertos. Kilómetros y kilómetros recorridos con mi burra Alegría en ese verano por aquellos campos y cerros del Bramadero que desde muy niño tuve que afrontar para ayudar en mi casa. Dedicado a todos esos niños que trabajaron en su infancia.[16]

Referencias

  1. Silillos Nuestro Pueblo y Nuestra Gente en el Siglo XX
  2. Fuente Palmera y su Prehistoria
  3. Red Digital de Colecciones de Museos de España
  4. Wikimapia.org
  5. Rafael Váquez Lesmes. Precondiciones en la Colonización de las Nuevas Poblaciones.
  6. La colonización de Carlos III en Andalucía. Fuente Palmera, 1768-1835. Mª Isabel García Cano.1982
  7. Instituto Geográfico Nacional, centro de descargas.
  8. Defensor de Córdoba 20/09/1899.
  9. La Voz, martes 29/09/1925.
  10. Fuente Carreteros en la memoria (1931-1939)
  11. GONZÁLEZ SOJO, Alberto: República y Guerra Civil en Fuente Palmera (1931-1939)
  12. Web ayto. Fuente Palmera.
  13. El Colonial, periódico independiente, Diciembre 1998, página 12.
  14. También Salvador Martínez Rodríguez "trabajó entre otros en el Cortijo el Bramadero". Colonial periódico independiente Noviembre 1998.
  15. "El Bramadero, Los Sesmos, Las Valbuenas, Cañaveral y La Estrella han sido entre otros los escenarios de trabajo siempre en el campo, trabajo que ya inició como tantos niños entonces, cuando tenía diez años como porquero en el Molino el Pino en los aledaños de Cañada del Rabadán." El Colonial, periódico independiente, Enero 1998, página 12. Crónica de la vida de Manuel F.F.
  16. Historias de mis recuerdos (libro), pag 13-14.

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