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Diferencia entre revisiones de «Conquista de Córdoba»

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[[Archivo:Entrada del Rey Fernando en Córdoba - Jose María Rodriguez Losada.png|thumb|centro|700px|Rendición de Córdoba a Fernando III - Círculo de la Amistad]]
[[Archivo:Entrada del Rey Fernando en Córdoba - Jose María Rodriguez Losada.png|thumb|centro|700px|Rendición de Córdoba a Fernando III - Círculo de la Amistad]]{{#seo:|title=La conquista de Córdoba|keywords=córdoba, españa, fernando iii, reconquista, 1236, axarquía, puerta del colodro, mezquita, repartimiento|description=Conquista de Córdoba por Fernando III en 1236: antecedentes, asalto a la Axarquía, cerco, capitulación y repoblación de la antigua capital del Califato.}}<mapframe latitude="37.8870" longitude="-4.7750" zoom="14" width="300" height="300" align="right" />La '''conquista de Córdoba''' fue el proceso militar y político por el que la antigua capital del [[Califato de Córdoba|Califato]] pasó al reino castellanoleonés de [[Fernando III]] el [[29 de junio]] de [[1236]], tras un asedio que se prolongó durante medio año. Iniciada por un golpe de mano de fronteros almogávares sobre el arrabal de la [[Axarquía]], la operación puso fin a más de cinco siglos de dominio musulmán sobre la ciudad y constituyó uno de los hitos decisivos del avance cristiano por el valle del [[Guadalquivir]].
 
== Antecedentes ==
Las incursiones cristianas sobre Córdoba eran muy anteriores a la conquista definitiva. Ya en 1133, durante la conocida como campaña andalusí, el emperador Alfonso VII cruzó el [[Guadalquivir]] y saqueó Córdoba, Carmona y Sevilla, devastando el territorio y tomando cautivos; se trató, sin embargo, de una razzia de castigo y no de una ocupación.<ref>Sobre la campaña andalusí de Alfonso VII (1133) y el saqueo de Córdoba, Carmona y Sevilla, véase la historiografía de la expansión castellanoleonesa en el valle del Guadalquivir.</ref>
 
El giro decisivo llegó con la derrota almohade en la batalla de las Navas de Tolosa, en [[1212]], que marcó el ocaso de su poder en la Península y desarticuló su orden político. Aquella victoria —fruto de la unión de la mayoría de los reyes cristianos: Alfonso VIII de Castilla, Sancho VII de Navarra, Pedro II de Aragón y Sancho I de Portugal, impulsada por el arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada— abrió a Castilla las puertas del valle del Guadalquivir.<ref name="escobar">Escobar Camacho, José Manuel (1989): "Córdoba en la Baja Edad Media", Córdoba. Recogido también en "Córdoba Capital", tomo 1, p. 130.</ref>
 
A partir de 1228, ante el repliegue del imperio africano, el caudillo murciano Ibn Hud (Aben Hud en la historiografía clásica) se erigió en gobernante de un al-Ándalus nominalmente reunificado, aunque su autoridad nunca llegó a ser acatada por completo. Las cargas fiscales que impuso para pagar las parias de la tregua firmada con el rey castellano en mayo de [[1235]] generaron fuertes tensiones entre los cordobeses y los dividieron en dos bandos.<ref name="escobar" />
 
Entretanto, [[Fernando III]] había venido estrechando el cerco sobre la alta Andalucía: tomó varios castillos próximos a Úbeda en [[1229]] y puso un infructuoso asedio a Jaén en [[1230]]. La muerte de su padre, Alfonso IX de León, en septiembre de ese mismo año, le permitió heredar el reino leonés y reunir bajo una sola corona los recursos de Castilla y León, con los que afrontaría la penetración definitiva en el valle del Guadalquivir.
 
== El detonante: los almogávares de Andújar ==
La plaza de Andújar, entregada a Fernando III por el rey de Baeza, se había convertido en punto de concentración de los combatientes de la franja fronteriza. A finales de 1235, estos almogávares recibieron aviso de la escasa vigilancia de las murallas de Córdoba y de la dejadez defensiva de sus gobernantes. Según las crónicas, fueron los propios cordobeses, ofendidos con los poderosos de la ciudad y descontentos con el gobierno de Ibn Hud, quienes se ofrecieron a entregar una parte de la urbe —la Axarquía, sector oriental poco poblado y mal defendido— a cambio de que se respetasen sus vidas y haciendas.<ref name="gonzalez">González Jiménez, Manuel (1980): "En torno a los orígenes de Andalucía: la repoblación del siglo XIII", Sevilla.</ref>
 
La noticia llegó a los principales caudillos de la frontera: [[Álvar Pérez de Castro]], [[Domingo Muñoz|Domingo Muñoz "el Adalid"]], [[Pedro Ruiz Tafur]] y [[Martín Ruiz de Argote]], que la recibieron con cautela por lo grande y fuerte de la ciudad. Aun así, resolvieron tentar la empresa, calificada de temeraria incluso por los historiadores árabes.
 
== El asalto a la Axarquía ==
Tras una incursión exploratoria en diciembre de 1235, el asalto definitivo se produjo en la madrugada del [[23 de enero|23]] al [[24 de enero]] de [[1236]], según la ''Primera Crónica General''.<ref name="cronica">''Primera Crónica General de España'', Nueva Biblioteca de Autores Españoles, vol. V, t. I (1906).</ref> En una noche oscura y favorecida por la lluvia, un reducido grupo de fronteros vestidos a la usanza musulmana arrimó sus escalas a la muralla norte de la Axarquía. [[Álvaro Colodro|Álvar Colodro]] —que da nombre a la futura [[Puerta del Colodro]]— fue el primero en coronar el adarve, seguido de Benito de Baños.
 
Por hablar árabe, los asaltantes engañaron a los centinelas que les salieron al paso; uno de ellos resultó ser, además, uno de los cautivos que los cristianos habían liberado tiempo atrás, lo que facilitó la operación. Pasados a cuchillo los vigías y dominadas las torres, los atacantes recorrieron la muralla hasta la [[Puerta de Martos]] (o Puerta del Sol), que abrieron para dar entrada a [[Pedro Ruiz Tafur]] con sus jinetes y peones de Martos. A continuación se franquearon otras puertas —Andújar, Baeza y Plasencia—, que probablemente tomaron su nombre del origen de los soldados que entraron por ellas.<ref name="puerta">"La conquista de Córdoba", en puertadeosario.blogspot.com (2008).</ref>
 
Sorprendidos al amanecer, los musulmanes de la Axarquía se replegaron hacia la Medina o ciudad alta —que en adelante se llamaría la Villa—, donde organizaron una esforzada defensa. Se documenta también un segundo foco de resistencia en las llamadas "casas fuertes de los árabes", identificadas con el Alcázar andalusí del suroeste.<ref name="puerta" />
 
== El cerco de la ciudad ==
Dado su escaso número, los cristianos de la Axarquía solicitaron auxilio a las tropas fronterizas y avisaron al rey. Acudieron las huestes de Martos al frente de [[Álvar Pérez de Castro]], las de los obispos de Baeza y Cuenca, las del infante don Alfonso —hermano del monarca—, los caballeros de las órdenes militares y gentes de Castilla, León y Extremadura.
 
[[Fernando III]], que se hallaba en Benavente, recibió la misiva mientras comía y se puso en marcha de inmediato. En solo doce días, atravesando Extremadura y el valle del alto Guadiato, alcanzó la ciudad el [[7 de febrero]] de [[1236]]. Cruzó el río por [[Alcolea]] y acampó en la orilla opuesta —en el solar de la antigua Shaqunda— para cortar el abastecimiento a través del puente y estrechar el asedio.
 
=== El ardid de Lorenzo Suárez ===
Ibn Hud, alertado por los cordobeses, partió de Murcia y acampó en Écija. Entre sus huestes figuraba Lorenzo Suárez Gallinato, caballero cristiano desterrado de Castilla que servía al rey moro. Enviado como espía al campamento castellano, en realidad buscaba reconciliarse con Fernando III, a quien reveló los planes andalusíes. De vuelta junto a Ibn Hud, le hizo creer que el ejército cristiano era incontable; para reforzar el engaño, aconsejó al monarca castellano encender numerosas hogueras nocturnas en el contorno de la ciudad, incluso en el Campo de la Verdad. Convencido de la falsa potencia del sitiador, Ibn Hud renunció a socorrer Córdoba y se retiró. Poco después halló la muerte en Almería, ahogado en su lecho por orden del gobernador Abderramén, con lo que la ciudad quedó sin rey que pudiera recobrarla.
 
=== La conquista del alto Guadiato ===
Mientras se prolongaba el cerco, los caballeros de la Orden de Calatrava, al mando del maestre Gonzalo Yáñez de Novoa, emplearon la espera en someter las plazas del entorno. Así cayeron [[Belmez]], [[Espiel]], Viandar, Aliófar y Masatrigo, y se inició la conquista del valle del alto Guadiato, en cuyo curso la villa de Ayn Qobboši —la futura [[Fuente Obejuna]]— pasó a manos calatravas.<ref name="panadero">Panadero Delgado, Carmen (2018): "Conquista de Córdoba por Fernando III", en ''Las nueve musas'', artes, ciencias y humanidades.</ref>
 
== La capitulación y entrada cristiana ==
Sin esperanza de socorro y conocida la muerte de Ibn Hud, los cordobeses entablaron negociaciones. Tras un tira y afloja de condiciones, en el que los sitiadores endurecieron sus exigencias a medida que el hambre apretaba dentro de la ciudad, se acordó la rendición a cambio únicamente de las vidas, los bienes muebles que cada uno pudiera llevar consigo y la libertad para marchar a donde quisieran.
 
El domingo [[29 de junio]] de [[1236]], festividad de los apóstoles San Pedro y San Pablo, el príncipe Abu-l-Hasan entregó a [[Fernando III]] las llaves de la ciudad, que quedó en posesión castellanoleonesa después de seis meses de asedio. Según el cómputo de Conde, la urbe había permanecido 524 años bajo dominio musulmán.<ref name="conde">Conde, José Antonio: relato de la conquista recogido en Cordobapedia a partir de su ''Historia de la dominación de los árabes en España''.</ref> Pese a que algunos caballeros propusieron pasar a cuchillo a los vencidos, el rey rechazó la sugerencia y se atuvo a lo pactado; no hubo destrucción y los edificios permanecieron intactos. El dominico San Pedro González Telmo, predicador del rey, contuvo el ardor de la soldadesca y salvó la vida de numerosos cordobeses.
 
La mezquita mayor fue purificada para el culto cristiano por el obispo de Osma y el maestre Lope Fitero —futuro obispo de Córdoba—, y dedicada a la Asunción de la Virgen María, naciendo así la [[Mezquita-Catedral de Córdoba|Mezquita-Catedral]]. Colocados la Santa Cruz y el estandarte real en el alminar, se entonó el ''Te Deum'' y se celebró un solemne pontifical. En el templo se hallaron las campanas de la iglesia de Santiago de Compostela que Almanzor había mandado traer a hombros de cristianos siglos atrás; para reparar aquella afrenta, el rey ordenó que fueran devueltas a Galicia a hombros de musulmanes.<ref name="conde" /> Al día siguiente, [[30 de junio]] de [[1236]], Fernando III hizo su entrada solemne en la ciudad.
 
Entre los hechos de armas que la tradición conservó destaca el de Fernán Núñez de Témez, primero en asaltar el muro del Alcázar. Cuando el rey le ordenó retirarse por la mucha sangre que vertían sus heridas, respondió:
 
: ''Señor, este es el caso de morir o vencer.''
 
En recompensa, Fernando III le concedió por armas las tres fajas rojas en campo de oro y el apellido de Córdoba, que sus descendientes conservaron junto al patronímico Fernández.<ref name="conde" />
 
== Los primeros años: repartimiento y repoblación ==
En septiembre de 1236 el monarca inició el repartimiento y la concesión de donadíos —recompensas en tierras a quienes habían participado en la campaña o la habían financiado—, que se extendieron desde la Sierra de Dos Hermanas hasta [[El Vacar]] (Dar al-Baqar) y desde [[Pedroche]] (Betrawj) y [[Belalcázar]] (Gáfiq) hasta Masatrigo y [[Hornachuelos]]. Unas plazas pasaron a la Orden del Temple y otras a la de Calatrava.<ref name="panadero" />
 
La ciudad quedó dividida en dos recintos amurallados y comunicados por varias puertas: la antigua Medina, en adelante la Villa, y la Axarquía. Resultaron heredados veinte ricos hombres y doscientos hijosdalgo, y fueron tantos los pobladores llegados de todos los dominios cristianos que llegaron a faltar casas para alojarlos. Se establecieron en la ciudad las órdenes de Santiago, Calatrava, Alcántara y los caballeros Teutónicos. Como gobernador de la ciudad fue nombrado Alfonso Téllez de Meneses y como gobernador militar Álvar Pérez de Castro.<ref name="conde" />
 
La población musulmana no fue obligada a abandonar las ciudades ni los campos. Esta política, condicionada sobre todo por la baja demografía castellana del siglo XIII y por el interés en conservar la mano de obra agrícola y artesanal, hizo que en las áreas rurales entregadas voluntariamente permanecieran sus pobladores —considerados desde entonces mudéjares— con su propia administración de justicia, sus mezquitas y propiedades. En las plazas tomadas por asalto, en cambio, se producía despoblación y las tierras abandonadas quedaban a disposición del rey para su reparto. Esta situación se mantuvo hasta 1263.<ref name="panadero" /> Buena parte de la extensión conquistada por Fernando III se logró, más que por las armas, mediante pactos y cesiones negociadas con los gobernantes andalusíes, en un marco que demostró la posibilidad de una convivencia pacífica una vez privados los vencidos de sus caudillos.
 
== Cronología de la conquista ==
{| class="wikitable"
!Fecha
!Acontecimiento
|-
|1133
|Razzia de Alfonso VII sobre Córdoba, Carmona y Sevilla
|-
|1212
|Batalla de las Navas de Tolosa; descomposición del poder almohade
|-
|Mayo de 1235
|Tregua y parias de Ibn Hud con Fernando III
|-
|Diciembre de 1235
|Incursión exploratoria de los almogávares de Andújar
|-
|Noche del 23 al 24 de enero de 1236
|Asalto a la Axarquía por la futura Puerta del Colodro
|-
|7 de febrero de 1236
|Llegada de Fernando III y cerco de la Medina
|-
|29 de junio de 1236
|Capitulación y entrega de las llaves
|-
|30 de junio de 1236
|Entrada solemne de Fernando III
|-
|Septiembre de 1236
|Inicio del repartimiento y los donadíos
|}
 
== Protagonistas de la conquista ==
 
* [[Fernando III]] — rey de Castilla y León, conquistador de la ciudad.
* [[Álvar Colodro]] — primero en coronar la muralla de la Axarquía.
* Benito de Baños — segundo en subir el adarve.
* [[Pedro Ruiz Tafur]] — abrió la entrada por la Puerta de Martos.
* [[Domingo Muñoz|Domingo Muñoz "el Adalid"]] — caudillo de los fronteros.
* [[Álvar Pérez de Castro]] — al frente de las tropas de Martos; gobernador militar tras la conquista.
* [[Martín Ruiz de Argote]] — tomó una torre del muro de la Ribera (la Torrecilla de los Argotes).
* Fernán Núñez de Témez — primer asaltante del muro del Alcázar; recibió el apellido de Córdoba.
* Lorenzo Suárez Gallinato — su ardid de las hogueras precipitó la retirada de Ibn Hud.
* Abu-l-Hasan — príncipe cordobés que entregó las llaves de la ciudad.
 
== Referencias ==
<references />





Revisión del 00:43 17 jun 2026

Rendición de Córdoba a Fernando III - Círculo de la Amistad
Mapa

La conquista de Córdoba fue el proceso militar y político por el que la antigua capital del Califato pasó al reino castellanoleonés de Fernando III el 29 de junio de 1236, tras un asedio que se prolongó durante medio año. Iniciada por un golpe de mano de fronteros almogávares sobre el arrabal de la Axarquía, la operación puso fin a más de cinco siglos de dominio musulmán sobre la ciudad y constituyó uno de los hitos decisivos del avance cristiano por el valle del Guadalquivir.

Antecedentes

Las incursiones cristianas sobre Córdoba eran muy anteriores a la conquista definitiva. Ya en 1133, durante la conocida como campaña andalusí, el emperador Alfonso VII cruzó el Guadalquivir y saqueó Córdoba, Carmona y Sevilla, devastando el territorio y tomando cautivos; se trató, sin embargo, de una razzia de castigo y no de una ocupación.[1]

El giro decisivo llegó con la derrota almohade en la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, que marcó el ocaso de su poder en la Península y desarticuló su orden político. Aquella victoria —fruto de la unión de la mayoría de los reyes cristianos: Alfonso VIII de Castilla, Sancho VII de Navarra, Pedro II de Aragón y Sancho I de Portugal, impulsada por el arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada— abrió a Castilla las puertas del valle del Guadalquivir.[2]

A partir de 1228, ante el repliegue del imperio africano, el caudillo murciano Ibn Hud (Aben Hud en la historiografía clásica) se erigió en gobernante de un al-Ándalus nominalmente reunificado, aunque su autoridad nunca llegó a ser acatada por completo. Las cargas fiscales que impuso para pagar las parias de la tregua firmada con el rey castellano en mayo de 1235 generaron fuertes tensiones entre los cordobeses y los dividieron en dos bandos.[2]

Entretanto, Fernando III había venido estrechando el cerco sobre la alta Andalucía: tomó varios castillos próximos a Úbeda en 1229 y puso un infructuoso asedio a Jaén en 1230. La muerte de su padre, Alfonso IX de León, en septiembre de ese mismo año, le permitió heredar el reino leonés y reunir bajo una sola corona los recursos de Castilla y León, con los que afrontaría la penetración definitiva en el valle del Guadalquivir.

El detonante: los almogávares de Andújar

La plaza de Andújar, entregada a Fernando III por el rey de Baeza, se había convertido en punto de concentración de los combatientes de la franja fronteriza. A finales de 1235, estos almogávares recibieron aviso de la escasa vigilancia de las murallas de Córdoba y de la dejadez defensiva de sus gobernantes. Según las crónicas, fueron los propios cordobeses, ofendidos con los poderosos de la ciudad y descontentos con el gobierno de Ibn Hud, quienes se ofrecieron a entregar una parte de la urbe —la Axarquía, sector oriental poco poblado y mal defendido— a cambio de que se respetasen sus vidas y haciendas.[3]

La noticia llegó a los principales caudillos de la frontera: Álvar Pérez de Castro, Domingo Muñoz "el Adalid", Pedro Ruiz Tafur y Martín Ruiz de Argote, que la recibieron con cautela por lo grande y fuerte de la ciudad. Aun así, resolvieron tentar la empresa, calificada de temeraria incluso por los historiadores árabes.

El asalto a la Axarquía

Tras una incursión exploratoria en diciembre de 1235, el asalto definitivo se produjo en la madrugada del 23 al 24 de enero de 1236, según la Primera Crónica General.[4] En una noche oscura y favorecida por la lluvia, un reducido grupo de fronteros vestidos a la usanza musulmana arrimó sus escalas a la muralla norte de la Axarquía. Álvar Colodro —que da nombre a la futura Puerta del Colodro— fue el primero en coronar el adarve, seguido de Benito de Baños.

Por hablar árabe, los asaltantes engañaron a los centinelas que les salieron al paso; uno de ellos resultó ser, además, uno de los cautivos que los cristianos habían liberado tiempo atrás, lo que facilitó la operación. Pasados a cuchillo los vigías y dominadas las torres, los atacantes recorrieron la muralla hasta la Puerta de Martos (o Puerta del Sol), que abrieron para dar entrada a Pedro Ruiz Tafur con sus jinetes y peones de Martos. A continuación se franquearon otras puertas —Andújar, Baeza y Plasencia—, que probablemente tomaron su nombre del origen de los soldados que entraron por ellas.[5]

Sorprendidos al amanecer, los musulmanes de la Axarquía se replegaron hacia la Medina o ciudad alta —que en adelante se llamaría la Villa—, donde organizaron una esforzada defensa. Se documenta también un segundo foco de resistencia en las llamadas "casas fuertes de los árabes", identificadas con el Alcázar andalusí del suroeste.[5]

El cerco de la ciudad

Dado su escaso número, los cristianos de la Axarquía solicitaron auxilio a las tropas fronterizas y avisaron al rey. Acudieron las huestes de Martos al frente de Álvar Pérez de Castro, las de los obispos de Baeza y Cuenca, las del infante don Alfonso —hermano del monarca—, los caballeros de las órdenes militares y gentes de Castilla, León y Extremadura.

Fernando III, que se hallaba en Benavente, recibió la misiva mientras comía y se puso en marcha de inmediato. En solo doce días, atravesando Extremadura y el valle del alto Guadiato, alcanzó la ciudad el 7 de febrero de 1236. Cruzó el río por Alcolea y acampó en la orilla opuesta —en el solar de la antigua Shaqunda— para cortar el abastecimiento a través del puente y estrechar el asedio.

El ardid de Lorenzo Suárez

Ibn Hud, alertado por los cordobeses, partió de Murcia y acampó en Écija. Entre sus huestes figuraba Lorenzo Suárez Gallinato, caballero cristiano desterrado de Castilla que servía al rey moro. Enviado como espía al campamento castellano, en realidad buscaba reconciliarse con Fernando III, a quien reveló los planes andalusíes. De vuelta junto a Ibn Hud, le hizo creer que el ejército cristiano era incontable; para reforzar el engaño, aconsejó al monarca castellano encender numerosas hogueras nocturnas en el contorno de la ciudad, incluso en el Campo de la Verdad. Convencido de la falsa potencia del sitiador, Ibn Hud renunció a socorrer Córdoba y se retiró. Poco después halló la muerte en Almería, ahogado en su lecho por orden del gobernador Abderramén, con lo que la ciudad quedó sin rey que pudiera recobrarla.

La conquista del alto Guadiato

Mientras se prolongaba el cerco, los caballeros de la Orden de Calatrava, al mando del maestre Gonzalo Yáñez de Novoa, emplearon la espera en someter las plazas del entorno. Así cayeron Belmez, Espiel, Viandar, Aliófar y Masatrigo, y se inició la conquista del valle del alto Guadiato, en cuyo curso la villa de Ayn Qobboši —la futura Fuente Obejuna— pasó a manos calatravas.[6]

La capitulación y entrada cristiana

Sin esperanza de socorro y conocida la muerte de Ibn Hud, los cordobeses entablaron negociaciones. Tras un tira y afloja de condiciones, en el que los sitiadores endurecieron sus exigencias a medida que el hambre apretaba dentro de la ciudad, se acordó la rendición a cambio únicamente de las vidas, los bienes muebles que cada uno pudiera llevar consigo y la libertad para marchar a donde quisieran.

El domingo 29 de junio de 1236, festividad de los apóstoles San Pedro y San Pablo, el príncipe Abu-l-Hasan entregó a Fernando III las llaves de la ciudad, que quedó en posesión castellanoleonesa después de seis meses de asedio. Según el cómputo de Conde, la urbe había permanecido 524 años bajo dominio musulmán.[7] Pese a que algunos caballeros propusieron pasar a cuchillo a los vencidos, el rey rechazó la sugerencia y se atuvo a lo pactado; no hubo destrucción y los edificios permanecieron intactos. El dominico San Pedro González Telmo, predicador del rey, contuvo el ardor de la soldadesca y salvó la vida de numerosos cordobeses.

La mezquita mayor fue purificada para el culto cristiano por el obispo de Osma y el maestre Lope Fitero —futuro obispo de Córdoba—, y dedicada a la Asunción de la Virgen María, naciendo así la Mezquita-Catedral. Colocados la Santa Cruz y el estandarte real en el alminar, se entonó el Te Deum y se celebró un solemne pontifical. En el templo se hallaron las campanas de la iglesia de Santiago de Compostela que Almanzor había mandado traer a hombros de cristianos siglos atrás; para reparar aquella afrenta, el rey ordenó que fueran devueltas a Galicia a hombros de musulmanes.[7] Al día siguiente, 30 de junio de 1236, Fernando III hizo su entrada solemne en la ciudad.

Entre los hechos de armas que la tradición conservó destaca el de Fernán Núñez de Témez, primero en asaltar el muro del Alcázar. Cuando el rey le ordenó retirarse por la mucha sangre que vertían sus heridas, respondió:

Señor, este es el caso de morir o vencer.

En recompensa, Fernando III le concedió por armas las tres fajas rojas en campo de oro y el apellido de Córdoba, que sus descendientes conservaron junto al patronímico Fernández.[7]

Los primeros años: repartimiento y repoblación

En septiembre de 1236 el monarca inició el repartimiento y la concesión de donadíos —recompensas en tierras a quienes habían participado en la campaña o la habían financiado—, que se extendieron desde la Sierra de Dos Hermanas hasta El Vacar (Dar al-Baqar) y desde Pedroche (Betrawj) y Belalcázar (Gáfiq) hasta Masatrigo y Hornachuelos. Unas plazas pasaron a la Orden del Temple y otras a la de Calatrava.[6]

La ciudad quedó dividida en dos recintos amurallados y comunicados por varias puertas: la antigua Medina, en adelante la Villa, y la Axarquía. Resultaron heredados veinte ricos hombres y doscientos hijosdalgo, y fueron tantos los pobladores llegados de todos los dominios cristianos que llegaron a faltar casas para alojarlos. Se establecieron en la ciudad las órdenes de Santiago, Calatrava, Alcántara y los caballeros Teutónicos. Como gobernador de la ciudad fue nombrado Alfonso Téllez de Meneses y como gobernador militar Álvar Pérez de Castro.[7]

La población musulmana no fue obligada a abandonar las ciudades ni los campos. Esta política, condicionada sobre todo por la baja demografía castellana del siglo XIII y por el interés en conservar la mano de obra agrícola y artesanal, hizo que en las áreas rurales entregadas voluntariamente permanecieran sus pobladores —considerados desde entonces mudéjares— con su propia administración de justicia, sus mezquitas y propiedades. En las plazas tomadas por asalto, en cambio, se producía despoblación y las tierras abandonadas quedaban a disposición del rey para su reparto. Esta situación se mantuvo hasta 1263.[6] Buena parte de la extensión conquistada por Fernando III se logró, más que por las armas, mediante pactos y cesiones negociadas con los gobernantes andalusíes, en un marco que demostró la posibilidad de una convivencia pacífica una vez privados los vencidos de sus caudillos.

Cronología de la conquista

Fecha Acontecimiento
1133 Razzia de Alfonso VII sobre Córdoba, Carmona y Sevilla
1212 Batalla de las Navas de Tolosa; descomposición del poder almohade
Mayo de 1235 Tregua y parias de Ibn Hud con Fernando III
Diciembre de 1235 Incursión exploratoria de los almogávares de Andújar
Noche del 23 al 24 de enero de 1236 Asalto a la Axarquía por la futura Puerta del Colodro
7 de febrero de 1236 Llegada de Fernando III y cerco de la Medina
29 de junio de 1236 Capitulación y entrega de las llaves
30 de junio de 1236 Entrada solemne de Fernando III
Septiembre de 1236 Inicio del repartimiento y los donadíos

Protagonistas de la conquista

  • Fernando III — rey de Castilla y León, conquistador de la ciudad.
  • Álvar Colodro — primero en coronar la muralla de la Axarquía.
  • Benito de Baños — segundo en subir el adarve.
  • Pedro Ruiz Tafur — abrió la entrada por la Puerta de Martos.
  • Domingo Muñoz "el Adalid" — caudillo de los fronteros.
  • Álvar Pérez de Castro — al frente de las tropas de Martos; gobernador militar tras la conquista.
  • Martín Ruiz de Argote — tomó una torre del muro de la Ribera (la Torrecilla de los Argotes).
  • Fernán Núñez de Témez — primer asaltante del muro del Alcázar; recibió el apellido de Córdoba.
  • Lorenzo Suárez Gallinato — su ardid de las hogueras precipitó la retirada de Ibn Hud.
  • Abu-l-Hasan — príncipe cordobés que entregó las llaves de la ciudad.

Referencias

  1. Sobre la campaña andalusí de Alfonso VII (1133) y el saqueo de Córdoba, Carmona y Sevilla, véase la historiografía de la expansión castellanoleonesa en el valle del Guadalquivir.
  2. 2,0 2,1 Escobar Camacho, José Manuel (1989): "Córdoba en la Baja Edad Media", Córdoba. Recogido también en "Córdoba Capital", tomo 1, p. 130.
  3. González Jiménez, Manuel (1980): "En torno a los orígenes de Andalucía: la repoblación del siglo XIII", Sevilla.
  4. Primera Crónica General de España, Nueva Biblioteca de Autores Españoles, vol. V, t. I (1906).
  5. 5,0 5,1 "La conquista de Córdoba", en puertadeosario.blogspot.com (2008).
  6. 6,0 6,1 6,2 Panadero Delgado, Carmen (2018): "Conquista de Córdoba por Fernando III", en Las nueve musas, artes, ciencias y humanidades.
  7. 7,0 7,1 7,2 7,3 Conde, José Antonio: relato de la conquista recogido en Cordobapedia a partir de su Historia de la dominación de los árabes en España.


Bibliografía