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Diferencia entre revisiones de «Bética»

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=== Reforma de Diocleciano ===
=== Reforma de Diocleciano ===
[[Archivo:Corduba Romana. Vicarius Hispaniarum.png|miniaturadeimagen|Corduba Romana. Vicarius Hispaniarum (Reforma de Diocleciano)]]
A finales del siglo III, las reformas de Diocleciano reorganizaron las provincias y crearon la ''Dioecesis Hispaniarum''.
A finales del siglo III, las reformas de Diocleciano reorganizaron las provincias y crearon la ''Dioecesis Hispaniarum''.



Revisión del 17:00 5 ago 2026

Archivo:Baetica.png
Extensión aproximada de la provincia romana de la Bética.

La Bética, denominada oficialmente Hispania Ulterior Baetica, fue una provincia romana creada durante la reorganización territorial promovida por Augusto. Su capital provincial fue Corduba, la actual Córdoba, que también ejerció como cabecera del conventus Cordubensis.

La provincia recibió su nombre del río Baetis, el actual Guadalquivir, que constituyó su principal eje geográfico, económico y de comunicaciones. Comprendió una parte extensa del sur de la península ibérica, aunque sus límites no coincidieron exactamente con los de la actual Andalucía. Incluyó territorios situados al sur del Guadiana y dejó fuera algunas zonas orientales actualmente integradas en Andalucía.[1]

La posición de Corduba como sede habitual del gobernador, centro judicial, núcleo económico y lugar de reunión de las élites provinciales convirtió a la ciudad en el principal centro político de la Bética. El uso moderno del término «capital» debe entenderse, no obstante, dentro de una organización romana que distribuía funciones administrativas, judiciales, fiscales y religiosas entre diferentes ciudades.[2][3]

Denominación

El término latino Baetica procedía del nombre del río Baetis. Este curso fluvial atravesaba el territorio provincial de este a oeste y conectaba las tierras agrícolas del interior con los puertos atlánticos.

Los autores antiguos relacionaron en ocasiones la Bética con la Turdetania, región histórica habitada por turdetanos y túrdulos. Sin embargo, ambos conceptos no fueron equivalentes. Turdetania era una denominación geográfica y cultural anterior, mientras que la Bética fue una creación político-administrativa romana con límites establecidos según las necesidades del gobierno provincial.[4]

Antecedentes

Hispania Ulterior

En 197 a. C., Roma dividió sus posesiones peninsulares en dos grandes provincias: Hispania Citerior e Hispania Ulterior. El valle del Guadalquivir quedó incluido en la segunda.

Durante los siglos II y I a. C., la Hispania Ulterior fue ampliándose conforme avanzaba la conquista romana. El territorio sometido a un mismo gobernador llegó a comprender espacios con niveles de urbanización, integración política y control militar muy diferentes.

Corduba adquirió tempranamente una función administrativa destacada. La ciudad, fundada por Marco Claudio Marcelo durante el siglo II a. C., fue ocupada por población romana e indígena y se convirtió en uno de los principales centros de la Hispania Ulterior.

Estrabón atribuyó el crecimiento de Corduba a la fertilidad de su territorio, a la extensión de sus dominios y a su posición junto al río Baetis. El geógrafo señaló también la presencia, desde sus orígenes, de población romana e indígena seleccionada.[5]

Las guerras civiles

Durante el siglo I a. C., Corduba desempeñó un papel destacado en las guerras civiles romanas. La ciudad apoyó mayoritariamente al sector pompeyano durante el enfrentamiento con Julio César y sufrió una fuerte destrucción al término de la campaña del año 45 a. C..

Tras estos acontecimientos se desarrolló un proceso de reconstrucción, colonización y reorganización institucional. La ciudad recibió nuevos pobladores y terminó configurándose como Colonia Patricia Corduba, denominación con la que ejercería la capitalidad provincial durante el Principado.[2]

Creación de la provincia

La fecha convencional para la creación de la Bética es el año 27 a. C., cuando Augusto dividió la antigua Hispania Ulterior en las provincias de Lusitania y Bética.

La reorganización no fue necesariamente un acto único. Las investigaciones territoriales indican que el establecimiento de los límites, la adscripción de algunas comunidades y la organización de los distritos judiciales pudieron desarrollarse durante varias fases entre el 27 a. C. y los años 16 a. C.-13 a. C..[4]

La Bética quedó clasificada como provincia senatorial o provincia populi Romani. Esta condición indicaba que se consideraba un territorio pacificado en el que no era necesaria, en circunstancias ordinarias, la presencia permanente de una legión.

El gobierno provincial fue confiado a un procónsul de rango pretorio elegido por el Senado. Estaba auxiliado por un legado proconsular y por un cuestor encargado de funciones financieras. La residencia habitual del gobernador y de su equipo administrativo se encontraba en Corduba.[1]

Territorio y límites

La Bética ocupó el valle del Guadalquivir, buena parte de las áreas montañosas que lo rodeaban, la costa atlántica meridional y una parte de la costa mediterránea.

El Guadiana constituyó en amplios sectores la separación respecto a Lusitania. Hacia el este y el nordeste, los límites con la Tarraconense resultaron más complejos y no siempre siguieron accidentes geográficos fácilmente identificables.

La provincia comprendía aproximadamente:

  • El valle medio y bajo del Guadalquivir.
  • Las campiñas situadas alrededor de Corduba.
  • Buena parte de Sierra Morena y de la antigua Baeturia.
  • Los valles del Genil y otros afluentes del Guadalquivir.
  • El sector meridional de la actual Extremadura.
  • Una amplia franja costera atlántica y mediterránea.

No debe identificarse automáticamente la Bética con la actual Andalucía. Algunas zonas de las actuales provincias de Jaén, Granada y Almería pertenecieron a la Tarraconense, mientras que territorios situados actualmente en Badajoz estuvieron integrados en la Bética.[1][4]

Las fronteras provinciales y conventuales no estuvieron marcadas en todos sus tramos mediante líneas continuas. Su reconstrucción se realiza combinando testimonios literarios, inscripciones, miliarios, monedas, topónimos, redes viarias y distribución de comunidades urbanas. Por esta razón, los mapas actuales deben considerarse aproximaciones históricas y no representaciones de límites modernos plenamente documentados.[4]

División administrativa

Los conventos jurídicos

La Bética estaba dividida en cuatro conventus iuridici:

  • Conventus Cordubensis, con cabecera en Corduba.
  • Conventus Astigitanus, con cabecera en Astigi.
  • Conventus Gaditanus, con cabecera en Gades.
  • Conventus Hispalensis, con cabecera en Hispalis.

Los conventos eran demarcaciones empleadas para la administración de justicia y para organizar determinadas funciones fiscales, censales y gubernativas. El gobernador recorría sus cabeceras para celebrar audiencias y resolver asuntos procedentes de las comunidades integradas en cada distrito.[6]

La actual provincia de Córdoba no coincidía con un solo convento. La mayor parte de su sector central, septentrional y occidental se encontraba vinculada al conventus Cordubensis, mientras que distintas comunidades del sur y sudeste provincial estuvieron integradas en el conventus Astigitanus. La antigua Egabrum, situada en la actual Cabra, ocupó una posición destacada dentro del territorio astigitano.[7]

Las comunidades urbanas

Plinio el Viejo atribuyó a la Bética un total de 175 comunidades, clasificadas según su estatuto jurídico:

  • Nueve colonias.
  • Diez municipios de derecho romano.
  • Veintisiete comunidades de derecho latino antiguo.
  • Seis ciudades libres.
  • Tres ciudades federadas.
  • Ciento veinte comunidades estipendiarias.

Estas categorías reflejaban distintos grados de privilegio, autonomía, ciudadanía y obligación tributaria. La clasificación de Plinio corresponde a una etapa concreta del siglo I y no puede aplicarse sin modificaciones a toda la historia provincial.[1]

Las ciudades y municipios administraban sus propios territorios mediante magistrados, consejos de decuriones y funcionarios locales. El gobierno municipal se ocupaba de los bienes públicos, los impuestos locales, el mantenimiento de las infraestructuras, los mercados, los espectáculos, los cultos y la representación de la comunidad ante las autoridades provinciales.

Corduba como capital provincial

La conversión de Corduba en capital de la Bética durante el gobierno de Augusto produjo una profunda transformación urbana y social.

La ciudad acogía:

  • La residencia habitual del procónsul.
  • Las dependencias del gobierno provincial.
  • La cabecera del conventus Cordubensis.
  • Los tribunales y audiencias del gobernador.
  • Representantes de la administración financiera.
  • El culto imperial provincial.
  • Reuniones de representantes y élites de las ciudades béticas.

La capitalidad reforzó la posición de Corduba como foco de atracción para familias procedentes de distintas ciudades. Miembros de las élites locales se trasladaron a la capital para relacionarse con los responsables de la administración, acceder a carreras públicas, integrarse en los grupos ecuestres y senatoriales o culminar su trayectoria ocupando magistraturas locales.[8]

Transformación urbana

Durante la etapa augustea, Corduba amplió su espacio urbano hacia el Guadalquivir y experimentó una intensa monumentalización.

Entre las construcciones y espacios vinculados a la ciudad romana se encontraban:

  • El foro colonial.
  • Los espacios relacionados con la administración provincial.
  • El Teatro romano de Córdoba.
  • El Anfiteatro romano de Córdoba.
  • El Puente Romano.
  • Acueductos y depósitos de distribución de agua.
  • Templos y recintos de culto.
  • Termas públicas.
  • Necrópolis monumentales.
  • Edificios destinados a espectáculos, representación y reunión.

La arquitectura pública de Colonia Patricia utilizó modelos procedentes de Roma. El empleo de mármoles, dimensiones monumentales y soluciones arquitectónicas semejantes a las de la capital imperial formó parte de la representación institucional de Corduba como cabeza provincial.[2]

El conventus Cordubensis

El conventus Cordubensis fue la demarcación judicial administrada desde Corduba. Su territorio se extendía a ambos lados del Guadalquivir y comprendía sectores de la campiña, Sierra Morena, la antigua Baeturia y áreas situadas más allá de la actual provincia de Córdoba.

Entre las ciudades, núcleos y territorios vinculados al ámbito cordubense se encontraban Corduba, Ategua, Mellaria, Epora, Ucubi y otras comunidades cuya identificación y adscripción exactas siguen siendo objeto de investigación.

Plinio situó expresamente a Attegua dentro de la jurisdicción de Corduba. También incluyó en el distrito cordubense varias ciudades de la Baeturia túrdula, entre ellas Mellaria.[6]

La zona meridional de la actual provincia de Córdoba presentaba una organización distinta. Comunidades como Egabrum y diferentes núcleos de la Subbética se relacionaron administrativamente con Astigi. Yacimientos como Torreparedones muestran la densidad urbana y la complejidad institucional existente en esta franja de transición entre los conventos cordubense y astigitano.

Comunicaciones

El río Baetis

El Guadalquivir fue la gran arteria económica de la provincia. Plinio afirmó que el Baetis comenzaba a ser navegable a la altura de Corduba, circunstancia que permitía transportar productos agrícolas, minerales, piedra, cerámica y mercancías manufacturadas hacia los puertos situados aguas abajo.[6]

La navegabilidad del río condicionó la localización de embarcaderos, almacenes, alfares y explotaciones agrícolas. Los afluentes y caminos terrestres conectaban los centros productores del interior con los puntos de carga establecidos en las riberas.

La posición de Corduba en el límite superior de la navegación regular convirtió a la ciudad en un lugar de intercambio entre las rutas terrestres procedentes de Sierra Morena, la Meseta y la campiña y el tráfico fluvial dirigido hacia el Atlántico.

La vía Augusta

La vía Augusta fue el principal eje terrestre de la Bética. Comunicaba Gades, Hispalis, Astigi y Corduba y continuaba hacia el este para enlazar con la Tarraconense.

La vía articulaba las cuatro cabeceras conventuales y permitía el desplazamiento de funcionarios, comerciantes, viajeros, mensajeros y unidades militares. Los estudios más recientes combinan prospección arqueológica, cartografía, ortofotografía, epigrafía, teledetección y sistemas de información geográfica para reconstruir su trazado.[9]

Desde Corduba partían además vías hacia Emerita Augusta, Sierra Morena, el valle oriental del Guadalquivir y numerosas ciudades del territorio provincial. El estudio de los miliarios béticos muestra que la red viaria tenía una función práctica, administrativa y simbólica, al hacer visible la actuación del emperador sobre el territorio.[10]

Economía

La Bética fue una de las provincias económicamente más activas del occidente romano. Su producción se apoyaba en la agricultura, la minería, la pesca, la ganadería, la alfarería, la explotación de canteras y una extensa red comercial.

Agricultura

Los principales productos agrícolas fueron los cereales, la vid y el olivo. La campiña de Córdoba y los valles del Guadalquivir y el Genil reunían condiciones adecuadas para una agricultura orientada tanto al abastecimiento local como a la exportación.

Las explotaciones rurales presentaban dimensiones y características diversas. Junto a pequeñas propiedades existieron grandes dominios organizados alrededor de villas, almacenes, prensas, instalaciones productivas y redes de transporte.

La producción estaba vinculada a las ciudades, cuyos territorios proporcionaban el marco jurídico y administrativo para la propiedad, la fiscalidad, el trabajo y la comercialización.

El aceite bético

El aceite fue el producto más representativo del comercio bético. Se exportó a Roma, a numerosas ciudades del Imperio y a las fronteras militares septentrionales.

El transporte se realizaba principalmente en ánforas globulares del tipo Dressel 20. Las inscripciones, sellos y anotaciones conservadas en estos recipientes permiten identificar productores, talleres, controles fiscales, pesos y circuitos comerciales.

Las investigaciones calculan que existieron alrededor de cien talleres productores de ánforas olearias en la Bética. Aproximadamente tres cuartas partes se distribuían a lo largo de las riberas del Guadalquivir y del Genil.[11]

Los estudios desarrollados entre 2016 y 2020 en el sector comprendido entre Córdoba y la confluencia del Guadalquivir con el Genil revisaron 79 yacimientos rurales. Veintitrés pudieron identificarse con seguridad como talleres anfóricos y otros doce fueron considerados posibles centros productores.

Los nuevos datos han permitido documentar una producción cordubense desde época augustea, un crecimiento durante el siglo I y un máximo de actividad entre la etapa flavia y las primeras décadas del siglo II. También se ha comprobado la continuidad de diferentes producciones durante la Antigüedad tardía.[12]

La alfarería de Villaseca, en el término de Córdoba, ha proporcionado información sobre los productores de ánforas y sobre la transformación del negocio oleícola dentro del conventus Cordubensis a partir del siglo III.[13]

El sistema comercial

El aceite producido en las explotaciones rurales era conducido hasta alfares y embarcaderos situados junto al Guadalquivir y sus afluentes. Desde allí descendía hacia los puertos marítimos para incorporarse a redes comerciales de larga distancia.

Una parte de la distribución estuvo relacionada con el abastecimiento organizado por el Estado romano. El aceite bético llegó a Roma y a los campamentos militares establecidos en las fronteras del Rin y del Danubio.

El monte Testaccio de Roma, formado principalmente por fragmentos de ánforas olearias, constituye uno de los mayores testimonios materiales de este comercio. Una proporción considerable de sus recipientes procedía del valle del Guadalquivir.[14]

Minería

Sierra Morena y la Baeturia contenían importantes recursos de cobre, plata, plomo y otros minerales.

Corduba ocupaba una posición estratégica entre las áreas mineras septentrionales y el Guadalquivir navegable. Los minerales podían ser conducidos por vía terrestre hasta la ciudad y embarcados después en dirección a los puertos atlánticos.

La riqueza minera contribuyó a la presencia de comerciantes, sociedades de explotación, funcionarios, transportistas y trabajadores especializados. La minería estuvo sometida a distintos sistemas de propiedad y concesión, con intervención del Estado romano y de operadores privados.

Otras actividades

La economía provincial incluyó también:

  • Producción de vino y cereal.
  • Ganadería.
  • Cantería y extracción de piedra.
  • Elaboración de cerámica común y de construcción.
  • Fabricación de ánforas.
  • Manufacturas textiles y metalúrgicas.
  • Pesca y salazones en los sectores costeros.
  • Elaboración y exportación de salsas de pescado.

En la Sierra de Córdoba se explotaron materiales pétreos empleados en edificios y monumentos de Colonia Patricia. La demanda arquitectónica de la capital provincial favoreció el desarrollo de canteras, talleres de talla y redes de distribución.

Sociedad

La sociedad bética estaba formada por ciudadanos romanos, habitantes con derecho latino, comunidades indígenas integradas, libertos, esclavos, comerciantes, propietarios rurales, trabajadores urbanos y miembros de las élites municipales.

Las ciudades se encontraban gobernadas por grupos de propietarios que ocupaban magistraturas y formaban parte de los consejos de decuriones. Su prestigio se manifestaba mediante donaciones, construcción de edificios, organización de espectáculos, distribución de alimentos y financiación de cultos.

La condición de Corduba como centro provincial atrajo a familias de distintos municipios. La epigrafía documenta la presencia de senadores, caballeros, magistrados, sacerdotes, libertos imperiales, comerciantes y representantes de comunidades foráneas.[8]

La difusión del derecho latino y de la ciudadanía romana favoreció la integración de las poblaciones provinciales. Este proceso no eliminó inmediatamente las tradiciones locales, sino que produjo diferentes formas de convivencia entre instituciones romanas, identidades municipales y prácticas heredadas.

Religión

En la Bética se practicaron cultos romanos, indígenas y orientales. Las ciudades contaban con templos, santuarios, sacerdocios y celebraciones públicas vinculadas a la comunidad.

Culto imperial

El culto imperial fue uno de los principales instrumentos de integración política de la provincia. Las ciudades enviaban representantes a reuniones provinciales y elegían sacerdotes encargados de rendir culto al emperador y a la familia imperial.

Corduba fue el centro de este culto provincial. En la ciudad se han documentado homenajes y pedestales dedicados a los flamines provinciae Baeticae.

La investigación epigráfica ha identificado veinticuatro flamines provinciales entre finales del siglo I y comienzos del siglo III. Los testimonios conocidos indican que los espacios municipales y provinciales de Corduba pudieron compartir funciones, sin que exista una separación arqueológica segura entre un foro exclusivamente colonial y otro exclusivamente provincial.[15]

Cristianización

Las primeras comunidades cristianas documentadas con mayor claridad en Corduba corresponden a los siglos III y IV.

La expansión del cristianismo modificó progresivamente las prácticas funerarias, los espacios de culto y la organización social. La ciudad se transformó desde la civitas clásica hacia una ciudad cristiana articulada alrededor del obispo, las iglesias, los mártires y las áreas funerarias.

Entre las figuras más destacadas se encontraba Osio de Córdoba, obispo que desempeñó un papel relevante en los conflictos religiosos del siglo IV.

La investigación actual combina fuentes literarias, epigrafía y arqueología para estudiar el territorio diocesano, las comunidades cristianas, el culto a los mártires y la posible función religiosa del Palacio de Maximiano Hercúleo y de la zona de Cercadilla.[16]

Cultura y figuras cordobesas

La prosperidad de la Bética y el grado de integración de sus élites favorecieron la aparición de escritores, filósofos, juristas y políticos con presencia en Roma.

Corduba fue el lugar de nacimiento de Séneca el Viejo, Séneca, Lucano y otros miembros de la familia de los Anneos.

La formación de estas élites estuvo relacionada con la disponibilidad de riqueza agraria y minera, la extensión de la ciudadanía, las redes familiares y la conexión directa entre la capital provincial y Roma.

La monumentalización urbana, la epigrafía y las artes decorativas muestran también la recepción de modelos itálicos y su posterior adaptación por talleres locales. Los estudios de pinturas murales cordobesas documentan esta evolución desde artesanos de tradición itálica hasta producciones desarrolladas en la propia ciudad.[17]

Evolución durante el Imperio

Alto Imperio

Los siglos I y II constituyeron el periodo de mayor desarrollo urbano y económico de la Bética.

Durante esta etapa se consolidaron:

  • La red de ciudades y municipios.
  • La exportación de aceite.
  • Las explotaciones mineras.
  • La monumentalización urbana.
  • El culto imperial.
  • La promoción de las élites provinciales.
  • Las comunicaciones terrestres y fluviales.

Corduba mantuvo su posición como sede del gobierno provincial y principal centro administrativo.

Crisis y transformaciones del siglo III

Durante el siglo III se produjeron cambios en las redes comerciales, la producción artesanal, la fiscalidad, la estructura de la propiedad y la administración imperial.

Estos cambios no supusieron la desaparición inmediata de la economía bética. La producción de aceite y ánforas continuó, aunque con nuevos tipos de recipientes y una organización distinta.

Las ánforas Dressel 23 de la primera mitad del siglo V demuestran que el aceite bético siguió comercializándose durante la Antigüedad tardía.[18]

Reforma de Diocleciano

Corduba Romana. Vicarius Hispaniarum (Reforma de Diocleciano)

A finales del siglo III, las reformas de Diocleciano reorganizaron las provincias y crearon la Dioecesis Hispaniarum.

La Bética continuó existiendo como provincia dentro de esta nueva estructura. Su gobernador dejó de responder al modelo senatorial del Alto Imperio y quedó integrado en una administración imperial más jerarquizada.[1]

Corduba mantuvo funciones políticas, económicas y religiosas, aunque el protagonismo de las sedes episcopales y de nuevas autoridades transformó el funcionamiento de la ciudad.

La Bética en la Antigüedad tardía

Entre los siglos IV y VII, las ciudades béticas experimentaron procesos diversos. Algunas redujeron su superficie habitada, otras transformaron sus edificios públicos y muchas conservaron funciones administrativas, económicas o religiosas.

La evolución urbana no puede interpretarse como un abandono uniforme. La investigación arqueológica señala una continuidad de numerosas ciudades, especialmente de aquellas convertidas en sedes episcopales o centros territoriales.[19]

En Corduba se transformaron antiguos espacios públicos, residenciales y funerarios. La cristianización de las necrópolis contribuyó a la aparición de nuevas áreas de enterramiento asociadas a mártires, basílicas y centros de culto.[20]

La denominación Bética siguió utilizándose como referencia territorial y eclesiástica después de la desaparición de la administración imperial romana en Occidente. Durante la etapa visigoda, Córdoba y otras sedes episcopales conservaron una posición relevante dentro de la organización regional.

Fuentes para el conocimiento de la Bética

El conocimiento de la provincia procede de distintos tipos de documentación:

  • Fuentes literarias de Estrabón, Plinio el Viejo, Pomponio Mela y otros autores.
  • Inscripciones públicas, funerarias, honoríficas y religiosas.
  • Leyes municipales conservadas en bronce.
  • Miliarios y documentos viarios.
  • Monedas.
  • Sellos y anotaciones sobre ánforas.
  • Excavaciones arqueológicas urbanas y rurales.
  • Prospecciones de alfares, villas, minas y caminos.
  • Arqueometría y análisis de materiales.
  • Sistemas de información geográfica.
  • Fotografía aérea, ortofotografía y teledetección.

Las fuentes no ofrecen una imagen uniforme de toda la provincia. La documentación es más abundante para determinadas ciudades, periodos y actividades económicas, mientras que otros territorios continúan siendo conocidos de forma fragmentaria.

Estado actual de la investigación

La investigación contemporánea ha sustituido la imagen de la Bética como una unidad territorial estática por un modelo más complejo.

Los límites provinciales y conventuales se interpretan actualmente como el resultado de procesos políticos, económicos y territoriales desarrollados durante varias fases. Las nuevas investigaciones combinan fuentes clásicas con epigrafía, arqueología, numismática, análisis del paisaje y herramientas digitales.[4]

Los trabajos realizados en el valle del Guadalquivir han revisado el número, la cronología y las características de los alfares. Estos estudios han identificado centros productores anteriores a los conocidos tradicionalmente y han demostrado la continuidad de la actividad anfórica después del siglo III.[12][11]

En Córdoba, la revisión de excavaciones antiguas y el estudio de nuevos materiales siguen modificando el conocimiento sobre:

  • La topografía del gobierno provincial.
  • Los foros de Colonia Patricia.
  • La red de vías y embarcaderos.
  • Las áreas productoras de aceite.
  • La explotación de Sierra Morena.
  • Los barrios residenciales.
  • Las necrópolis.
  • El culto imperial.
  • La cristianización de la ciudad.
  • La transición entre Corduba romana y la Córdoba tardoantigua.

Cronología

Fecha Acontecimiento
197 a. C. Roma dividió sus territorios peninsulares en Hispania Citerior e Hispania Ulterior.
Siglo II a. C. Corduba se consolidó como uno de los principales centros romanos de la Hispania Ulterior.
45 a. C. Corduba sufrió una fuerte destrucción al término de la guerra entre cesarianos y pompeyanos.
27 a. C. Augusto dividió la Hispania Ulterior y creó convencionalmente las provincias de Bética y Lusitania.
Entre 16 a. C. y 13 a. C. Se desarrollaron ajustes territoriales y la organización de los conventos jurídicos.
Finales del siglo I a. C. Corduba se consolidó como Colonia Patricia y capital de la Bética.
Siglo I Se desarrollaron la red urbana, el comercio fluvial y la producción de ánforas olearias.
Finales del siglo I Se consolidó el culto imperial provincial con centro en Corduba.
Finales del siglo I y comienzos del siglo II La producción anfórica del conventus Cordubensis alcanzó uno de sus periodos de mayor actividad.
Siglo II La Bética mantuvo una elevada producción agrícola, minera y comercial.
Siglo III Se transformaron la producción anfórica, las redes comerciales y la administración provincial.
Finales del siglo III La reforma de Diocleciano integró la Bética en la Dioecesis Hispaniarum.
Siglos III y IV Se documentaron las primeras comunidades cristianas de Corduba.
Siglo IV El cristianismo adquirió una presencia creciente en la organización social y urbana de Córdoba.
Siglo V Continuó la exportación de aceite bético en ánforas tardías del tipo Dressel 23.
Siglos VI y VII Las ciudades béticas experimentaron procesos de continuidad, transformación urbana y consolidación episcopal.

Véase también

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 Ministerio de Cultura, "Baetica", Diccionario de Toponimia Histórica, sin fecha, https://tesauros.cultura.gob.es/tesauros/toponimiahistorica/1211796.html. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  2. 2,0 2,1 2,2 Juan Francisco Rodríguez Neila, "Colonia Patricia (Corduba), capital de la Bética", Gerión. Revista de Historia Antigua, 2017, https://revistas.ucm.es/index.php/GERI/es/article/view/56152. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  3. Antonio Caballos Rufino, "Las ciudades del poder en la Bética", Revista de Historiografía, 2016, https://e-revistas.uc3m.es/index.php/REVHISTO/es/article/view/3581. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  4. 4,0 4,1 4,2 4,3 4,4 Sergio España Chamorro, "Límites y territorios de la Bética romana", Universidad Complutense de Madrid, 2017, https://produccioncientifica.ucm.es/documentos/5d1df62229995204f76623c7. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  5. Estrabón, "Geografía, libro III", LacusCurtius, siglo I, https://penelope.uchicago.edu/Thayer/E/Roman/Texts/Strabo/3B%2A.html. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  6. 6,0 6,1 6,2 Plinio el Viejo, "Historia natural, libro III", Perseus Digital Library, siglo I, https://www.perseus.tufts.edu/hopper/text?doc=Perseus%3Atext%3A1999.02.0137%3Abook%3D3&force=y. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  7. Jerónimo Sánchez Velasco, "The Bishopric of Cabra (Egabrum)", The Christianization of Western Baetica, 2017, https://www.cambridge.org/core/books/abs/christianization-of-western-baetica/bishopric-of-cabra-egabrum/7AC0D2ED71ADA479DEEB17A2275CA600. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  8. 8,0 8,1 Enrique Melchor Gil, "Corduba, caput provinciae y foco de atracción para las élites locales de la Hispania Ulterior Baetica", Gerión. Revista de Historia Antigua, 2006, https://revistas.ucm.es/index.php/GERI/article/view/GERI0606120251A. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  9. Pedro Trapero Fernández, Patricia A. Argüelles Álvarez y Loïc Ménanteau, "El trazado de la vía Augusta entre Gades e Hispalis", Archivo Español de Arqueología, 2025, https://aespa.revistas.csic.es/index.php/aespa/article/download/742/904. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  10. Sergio España Chamorro, "Los capita viarum de la provincia Baetica", Anales de Arqueología Cordobesa, 2017, https://journals.uco.es/anarcor/article/view/10188. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  11. 11,0 11,1 Iván González Tobar, "Trends in the production of olive oil amphorae at ceramic workshops in Roman Baetica: a chrono-proportional representation method", Antiquity, 2023, https://doi.org/10.15184/aqy.2023.69. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  12. 12,0 12,1 Iván González Tobar, "Amphorae from Baetica. New data relevant to rural production in the Guadalquivir Valley", Oxford Journal of Archaeology, 2022, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/ojoa.12256. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  13. Iván González Tobar, "Estudio de materiales de la intervención arqueológica de urgencia del yacimiento de Villaseca, cerro de los Tiestos, Córdoba", Repositorio TABULA de la Junta de Andalucía, 2016, https://www.juntadeandalucia.es/cultura/tabula/handle/20.500.11947/26795. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  14. Milagros Alzaga García, Aurora Higueras-Milena Castellano y Mili Jiménez Melero, "El viaje del aceite. Del campo andaluz a la mesa romana", Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, 2023, https://www.juntadeandalucia.es/organismos/iaph/servicios/publicaciones/detalle/437767.html. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  15. Sabine Panzram, "Los flamines provinciae de la Baetica: autorrepresentación y culto imperial", Archivo Español de Arqueología, 2003, https://aespa.revistas.csic.es/index.php/aespa/article/view/109. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  16. Raquel Alors Reifs, "Los orígenes del Cristianismo en Corduba, siglos III y IV", Universidad de Córdoba, 2023, https://helvia.uco.es/xmlui/handle/10396/26014. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  17. Gonzalo Castillo Alcántara y Alejandro Muñiz García, "Modas decorativas en la pintura de Colonia Patricia Corduba: los conjuntos de la calle Concepción número 9", SPAL, 2024, https://producciocientifica.uv.es/documentos/67c8a76c5742ed20c62b1a78. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  18. Piero Berni Millet y Juan Moros Díaz, "Los sellos in planta pedis de las ánforas olearias béticas Dressel 23", Archivo Español de Arqueología, 2012, https://aespa.revistas.csic.es/index.php/aespa/article/view/204. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  19. Alberto León-Muñoz, "El fenómeno urbano en la Bética durante la Antigüedad Tardía. Un ensayo de síntesis", Universidad de Córdoba y Universidad de Huelva, 2018, https://helvia.uco.es/xmlui/handle/10396/26571. Consultado el 5 de agosto de 2026.
  20. Isabel Sánchez Ramos, "La cristianización de las necrópolis de Corduba. Fuentes escritas y testimonios arqueológicos", Archivo Español de Arqueología, 2007, https://aespa.revistas.csic.es/index.php/aespa/article/view/33. Consultado el 5 de agosto de 2026.