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El texto menciona un bosque existente entre Saqunda y otra alquería denominada '''Tarçail''' o nombre semejante según las distintas transmisiones del texto. | El texto menciona un bosque existente entre Saqunda y otra alquería denominada '''Tarçail''' o nombre semejante según las distintas transmisiones del texto. | ||
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Revisión del 20:43 7 ago 2026

Toma de Córdoba por Mugith es el episodio mediante el cual la ciudad de Córdoba pasó a dominio musulmán durante la conquista musulmana de la península ibérica, en el año 711. La operación fue dirigida por Mugith al-Rumi, lugarteniente de Tariq ibn Ziyad, al frente de un destacamento que las fuentes árabes cifran en unos setecientos jinetes.
La conquista supuso el final del dominio visigodo sobre la ciudad y el comienzo de su integración en al-Ándalus. Cinco años después, en 716, Córdoba sería convertida en capital de la nueva provincia por el gobernador Al-Hurr ibn Abd al-Rahman al-Thaqafi.
La narración tradicional de la toma de Córdoba procede principalmente de fuentes árabes redactadas varios siglos después de los acontecimientos, especialmente el Ajbar Machmua, la obra de Ahmad al-Razi transmitida a través de la denominada Crónica del moro Rasis, el Fatḥ al-Andalus, Ibn Idari y Al-Maqqari. La historiografía actual recomienda utilizar con cautela los detalles de estos relatos, pues combinan recuerdos históricos con reelaboraciones posteriores de la conquista.[1][2]
Córdoba en el año 711
La Córdoba que encontraron las tropas musulmanas conservaba buena parte del recinto amurallado heredado de la ciudad romana. Según los estudios arqueológicos más recientes, el espacio intramuros alcanzaba aproximadamente 78 hectáreas y estaba rodeado por cerca de cuatro kilómetros de muralla. Las fortificaciones habían continuado siendo reparadas durante los siglos VI y VII y el propio Ajbar Machmua las describe como «bastante fuertes».[3]
La ciudad tardoantigua había experimentado, sin embargo, una profunda transformación respecto a la antigua Corduba romana. Parte del trazado viario clásico había desaparecido o había sido ocupado por nuevas construcciones; algunas cloacas habían quedado inutilizadas y se habían multiplicado los espacios residenciales, administrativos y religiosos.
En el sector meridional se encontraba el principal núcleo de poder político y religioso de la ciudad, próximo al Guadalquivir, al Puente Romano y a la actual Mezquita-Catedral. Las fuentes islámicas posteriores sitúan allí el palacio del gobernador visigodo y la iglesia episcopal tradicionalmente identificada con la basílica de San Vicente.
Fuera de las murallas existían barrios, cementerios, iglesias, monasterios y explotaciones rurales. Entre ellos estaban Saqunda, en la orilla izquierda del Guadalquivir, y diferentes centros cristianos suburbanos, entre los que destacaba la basílica de San Acisclo.[4]
La expedición de Mugith
Tras la derrota del ejército del rey Rodrigo y el avance de las tropas musulmanas por el sur de la península, Tariq ibn Ziyad dividió sus fuerzas.
Según el Ajbar Machmua, desde Écija envió a Mugith al-Rumi contra Córdoba con setecientos jinetes, mientras otros contingentes marchaban hacia Rayya y Elvira y Tariq continuaba hacia Toledo.[5]
La cifra debe entenderse como parte de la tradición cronística y no como un dato documental contemporáneo. No obstante, la historiografía acepta que la ocupación de Córdoba fue llevada a cabo por una fuerza relativamente reducida dirigida por Mugith.
El arqueólogo Manuel D. Ruiz Bueno sitúa la llegada de este contingente a las inmediaciones de Corduba hacia finales de julio de 711.[6]
El campamento en Saqunda
El Ajbar Machmua cuenta que Mugith estableció inicialmente su campamento en la alquería de Saqunda, situada al sur de la ciudad, en la orilla opuesta del Guadalquivir.
El texto menciona un bosque existente entre Saqunda y otra alquería denominada Tarçail o nombre semejante según las distintas transmisiones del texto.
Desde allí Mugith habría enviado exploradores para obtener información sobre Córdoba. Estos capturaron a un pastor que apacentaba su ganado y lo condujeron ante el jefe musulmán.
Según la crónica, el pastor informó de que buena parte de los principales personajes de la ciudad habían partido hacia Toledo y que en Córdoba habían quedado el gobernador, unos cuatrocientos defensores y el resto de la población.
Mugith preguntó entonces por las fortificaciones. El pastor respondió que las murallas eran fuertes, pero señaló la existencia de una abertura o defecto en ellas cerca de la puerta meridional.
La tormenta y la entrada en Córdoba
Uno de los episodios más conocidos de la conquista es la entrada nocturna de los hombres de Mugith.
El Ajbar Machmua cuenta que aquella noche se produjo un fuerte aguacero acompañado de granizo. La tormenta habría provocado que los centinelas se refugiaran del frío y de la lluvia, reduciendo la vigilancia de las murallas.
Los hombres de Mugith cruzaron entonces el Guadalquivir.
La crónica afirma que trataron de escalar la muralla sin éxito y volvieron a recurrir al pastor. Este les mostró la abertura que había descrito y señaló una higuera situada bajo ella.
Uno de los soldados consiguió subir por el árbol hasta alcanzar la muralla. Según la pintoresca narración conservada por el Ajbar Machmua, Mugith lanzó entonces uno de los extremos de su turbante para facilitar la subida de otros hombres.
El relato de la higuera y el turbante constituye uno de los detalles más célebres de la tradición sobre la conquista de Córdoba, aunque, como ocurre con otros elementos de la narración, no puede comprobarse arqueológicamente.
La Puerta de la Estatua
Una vez dentro de las murallas, los infiltrados se dirigieron a una de las principales entradas meridionales de la ciudad.
Las fuentes la denominan Puerta de la Estatua o Puerta de la Figura, identificada posteriormente con la Puerta del Puente y denominada también Puerta de Algeciras.
Los musulmanes sorprendieron a los guardianes, mataron o hicieron huir a parte de ellos y abrieron la puerta, permitiendo la entrada del resto del destacamento de Mugith.
La existencia de esta puerta está relacionada con el antiguo acceso monumental romano situado junto al Guadalquivir. La tradición islámica conservó precisamente el nombre Bab al-Sura, «Puerta de la Estatua» o «de la Figura», por la imagen que habría decorado el acceso.[7]
El Ajbar Machmua añade que el puente estaba entonces inutilizado o destruido, motivo por el cual las tropas tuvieron que atravesar el río.
Ocupación del palacio del gobernador
Después de penetrar en la ciudad, Mugith se dirigió hacia el palacio del gobernador, situado en el sector meridional.
El Ajbar Machmua lo denomina palacio del rey o gobernador. La tradición historiográfica islámica lo relacionaría posteriormente con el llamado Balat Rodrigo o Palacio de Rodrigo.
Cuando los musulmanes llegaron, el gobernador había abandonado ya el edificio.
Mugith ocupó el palacio, convirtiéndolo en uno de los primeros centros de poder de los conquistadores dentro de Córdoba.[8]
Huida a la iglesia de San Acisclo
El gobernador visigodo abandonó Córdoba por la puerta occidental, identificada tradicionalmente con la Puerta de Sevilla.
Lo acompañaban, según las distintas versiones de las crónicas, entre cuatrocientos y quinientos soldados.
El grupo se refugió en una iglesia situada extramuros al oeste de la ciudad que el Ajbar Machmua identifica con la basílica de San Acisclo.
La iglesia debía contar con sólidos muros y recursos suficientes para resistir un asedio. La historiografía cordobesa ha relacionado tradicionalmente este santuario con uno de los principales complejos cristianos de la Córdoba tardoantigua.[9]
Su ubicación exacta continúa siendo discutida. Una hipótesis la relaciona con el complejo cristiano descubierto en Cercadilla, mientras que otros investigadores sitúan San Acisclo en el entorno del antiguo Cortijo de Chinales y Vista Alegre.[10]
Tres meses de resistencia
La ocupación del recinto urbano no significó, según las fuentes, el final inmediato de la resistencia.
Los hombres refugiados en San Acisclo habrían resistido durante tres meses.
Mugith cercó el complejo mientras mantenía el control de la ciudad. La prolongación de la resistencia parece explicarse por la solidez del edificio y por su suministro de agua.
La historiografía moderna recoge generalmente este episodio como el último núcleo organizado de resistencia visigoda en Córdoba.[11]
Captura del gobernador
El Ajbar Machmua proporciona una narración especialmente detallada del desenlace.
Después de varios meses de asedio, el gobernador habría escapado de San Acisclo tratando de alcanzar la sierra de Córdoba y dirigirse posteriormente hacia Toledo.
Mugith salió personalmente en su persecución.
Según la crónica, el gobernador huyó a caballo hacia una aldea que el texto denomina Catalavera. Al advertir que Mugith lo alcanzaba, abandonó el camino y entró en terreno accidentado. Su caballo cayó por un barranco y murió.
Mugith encontró al fugitivo sentado sobre su escudo y lo hizo prisionero.
El Ajbar Machmua afirma que fue uno de los pocos grandes jefes cristianos capturados vivos durante aquellas campañas.[12]
La Iglesia de los Cautivos
Después de capturar al gobernador, Mugith regresó a la iglesia.
Según el Ajbar Machmua, hizo salir a los defensores y ordenó su ejecución. La crónica explica que desde entonces aquel templo fue conocido como Iglesia de los Prisioneros o de los Cautivos.[13]
La muerte de los defensores aparece también, con variantes, en otras fuentes islámicas posteriores.
No existe, sin embargo, una única versión del desenlace. El Fatḥ al-Andalus conserva tradiciones contradictorias: una relata la muerte de quienes estaban refugiados en la iglesia, mientras otra afirma que Córdoba fue conquistada mediante pacto y que los cristianos conservaron una iglesia occidental.[14]
Esta contradicción es significativa. El carácter de una ciudad como conquistada por las armas o sometida mediante pacto tenía consecuencias jurídicas y fiscales en el mundo islámico, especialmente sobre la propiedad de las tierras y edificios. Eduardo Manzano Moreno ha señalado que muchas diferencias entre las narraciones de la conquista pueden explicarse precisamente por esos debates políticos y jurídicos posteriores.[15]
Córdoba después de la conquista
La conquista del año 711 no convirtió inmediatamente Córdoba en capital de al-Ándalus.
Durante los primeros años la sede del gobierno estuvo en Sevilla. Fue el gobernador Al-Hurr ibn Abd al-Rahman al-Thaqafi quien, en 716, trasladó la capital a Córdoba.[16]
La decisión cambió definitivamente la trayectoria de la ciudad. La antigua Corduba se convirtió en Qurtuba, centro administrativo de al-Ándalus y, posteriormente, capital del Emirato de Córdoba y del Califato de Córdoba.
La conquista de 711 constituye así el punto de transición entre la Córdoba tardoantigua y visigoda y la ciudad islámica que alcanzaría su máximo desarrollo durante los siglos IX y X.
Las fuentes sobre la conquista
La reconstrucción de estos acontecimientos presenta importantes problemas historiográficos.
La fuente latina más cercana cronológicamente, la denominada Crónica mozárabe de 754, proporciona información sobre la conquista de Hispania, pero no conserva el detallado relato de la toma de Córdoba conocido por las fuentes árabes posteriores.
Los principales relatos son:
- Ahmad al-Razi (siglo X), cuya obra original árabe, Ajbar muluk al-Andalus, se ha perdido pero fue utilizada por numerosos historiadores posteriores.
- Ajbar Machmua, compilación anónima que conserva una de las versiones más extensas de la conquista de Córdoba.
- Fatḥ al-Andalus, compilación medieval sobre la conquista de al-Ándalus.
- Ibn Idari, autor del Al-Bayan al-Mugrib.
- Al-Maqqari, historiador del siglo XVII que recopiló numerosas fuentes anteriores.
- La denominada Crónica del moro Rasis, traducción medieval indirecta de parte de la obra de Ahmad al-Razi.
La Crónica del moro Rasis constituye una fuente especialmente interesante para Córdoba porque su autor original, Ahmad al-Razi, nació y desarrolló buena parte de su actividad intelectual en la ciudad durante el siglo X.
La obra árabe original no se conserva. Fue traducida al portugués durante la Edad Media y posteriormente al castellano. En 2024, Ana María Romera Manzanares publicó una nueva edición crítica de los testimonios castellanos medievales conservados.[17]
Entre los testimonios posteriores que transmiten materiales relacionados con esta tradición figura también el manuscrito MSS/18437 de la Biblioteca Nacional de España, titulado Libro de varias antiguas historias y noticias de España, recopilación realizada en el siglo XVIII a partir de códices y documentos anteriores.[18]
Historicidad del relato
La existencia de Mugith y la conquista de Córdoba en 711 son aceptadas por la historiografía. También resulta verosímil que la toma de la ciudad fuese una operación militar realizada por un contingente separado del ejército principal de Tariq.
Mucho más difícil resulta comprobar los detalles concretos transmitidos por las crónicas: los setecientos jinetes, el pastor, la tormenta, la higuera, el turbante de Mugith, el número exacto de defensores o las circunstancias precisas de la captura del gobernador.
La historiadora Nicola Clarke ha señalado que las narraciones detalladas de la conquista de Córdoba se incorporaron a la historiografía andalusí principalmente durante el siglo X, bajo los califatos de Abderramán III y Alhakén II, casi tres siglos después de los acontecimientos.[19]
Por ello, la investigación contemporánea distingue entre el hecho histórico de la conquista y la memoria literaria de la conquista construida posteriormente en la Córdoba omeya.
Pese a estas cautelas, el relato resulta de enorme valor para conocer no sólo cómo pudo desarrollarse la caída de la ciudad visigoda, sino también cómo los cordobeses de los siglos posteriores explicaron el nacimiento de la Córdoba andalusí.
Véase también
Referencias
- ↑ Clarke, Nicola: «Medieval Arabic accounts of the conquest of Cordoba: Creating a narrative for a provincial capital», Bulletin of the School of Oriental and African Studies, 74/1, 2011, pp. 41-57.
- ↑ Manzano Moreno, Eduardo: «Las fuentes árabes sobre la conquista de al-Andalus: una nueva interpretación», Hispania, 59/202, 1999, pp. 389-432.
- ↑ Ruiz Bueno, Manuel D.: «La ciudad heredada. Corduba en 711», en Vaquerizo Gil, D. y Rosón Lorente, J. (eds.), Arqueología de Madinat Qurtuba. Reflexiones, novedades, historias, Diputación de Córdoba, Córdoba, 2022, pp. 157-163.
- ↑ León Muñoz, Alberto: «La arqueología de las comunidades cristianas andalusíes cordobesas», Hispania Sacra, 76, 154, 2024.
- ↑ Ajbar Machmua (Colección de tradiciones). Crónica anónima del siglo XI, trad. Emilio Lafuente Alcántara, Real Academia de la Historia, Madrid, 1867, pp. 23-27.
- ↑ Ruiz Bueno, Manuel D., op. cit., p. 157.
- ↑ Arqueología de Córdoba, Universidad de Córdoba, «Puerta del Puente».
- ↑ Murillo Redondo, Juan Francisco y León Muñoz, Alberto: «La conquista y redefinición de la Medina», en Vaquerizo Gil, D. y Rosón Lorente, J. (eds.), Arqueología de Madinat Qurtuba. Reflexiones, novedades, historias, Diputación de Córdoba, 2022, pp. 164-174.
- ↑ Rodríguez Neila, Juan Francisco: «Perfil histórico de Córdoba en la época visigoda», Boletín de la Real Academia de Córdoba, nº 113, 1987.
- ↑ León Muñoz, Alberto: «La arqueología de las comunidades cristianas andalusíes cordobesas», Hispania Sacra, 76, 154, 2024.
- ↑ Pérez de Tudela Velasco, María Isabel: «El ejército cristiano en la España altomedieval: de la derrota militar ante los musulmanes, a la resistencia espontánea frente a ellos», En la España Medieval, 34, 2011, pp. 9-24.
- ↑ Ajbar Machmua, trad. Lafuente Alcántara, 1867, p. 27.
- ↑ Ajbar Machmua, trad. Lafuente Alcántara, 1867, pp. 26-27.
- ↑ León Muñoz, Alberto: «La arqueología de las comunidades cristianas andalusíes cordobesas», Hispania Sacra, 76, 154, 2024, donde se comparan las diferentes tradiciones medievales sobre la conquista.
- ↑ Manzano Moreno, Eduardo: «Las fuentes árabes sobre la conquista de al-Andalus: una nueva interpretación», Hispania, 59/202, 1999.
- ↑ Real Academia de la Historia, Historia Hispánica, año 716: traslado de la capital de al-Ándalus a Córdoba.
- ↑ Romera Manzanares, Ana María: Crónica del moro Rasis. Versión castellana cuatrocentista, Iberoamericana/Vervuert, Madrid-Frankfurt, 2024.
- ↑ Philobiblon, BETA manid 5249, Biblioteca Nacional de España, MSS/18437.
- ↑ Clarke, Nicola: «Medieval Arabic accounts of the conquest of Cordoba: Creating a narrative for a provincial capital», Bulletin of the School of Oriental and African Studies, 74/1, 2011, pp. 41-57.
Bibliografía
- Clarke, Nicola (2011): «Medieval Arabic accounts of the conquest of Cordoba: Creating a narrative for a provincial capital», Bulletin of the School of Oriental and African Studies, 74/1, pp. 41-57.
- Lafuente Alcántara, Emilio (trad.) (1867): Ajbar Machmua (Colección de tradiciones). Crónica anónima del siglo XI, Real Academia de la Historia, Madrid.
- León Muñoz, Alberto (2024): «La arqueología de las comunidades cristianas andalusíes cordobesas», Hispania Sacra, 76, 154.
- Manzano Moreno, Eduardo (1999): «Las fuentes árabes sobre la conquista de al-Andalus: una nueva interpretación», Hispania, 59/202, pp. 389-432.
- Manzano Moreno, Eduardo (2022): «La conquista (711-717)», en Vaquerizo Gil, D. y Rosón Lorente, J. (eds.), Arqueología de Madinat Qurtuba. Reflexiones, novedades, historias, Diputación de Córdoba, pp. 53-67.
- Pérez de Tudela Velasco, María Isabel (2011): «El ejército cristiano en la España altomedieval: de la derrota militar ante los musulmanes, a la resistencia espontánea frente a ellos», En la España Medieval, 34, pp. 9-24.
- Romera Manzanares, Ana María (2024): Crónica del moro Rasis. Versión castellana cuatrocentista, Iberoamericana/Vervuert, Madrid-Frankfurt.
- Ruiz Bueno, Manuel D. (2022): «La ciudad heredada. Corduba en 711», en Vaquerizo Gil, D. y Rosón Lorente, J. (eds.), Arqueología de Madinat Qurtuba. Reflexiones, novedades, historias, Diputación de Córdoba, pp. 157-163.
