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Iglesia del Colegio de Santa Victoria

De Cordobapedia
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Iglesia del Colegio de Santa Victoria
Localización Calle Santa Victoria mapa
Cronología 1761-1793
Tipología Planta central
Estilo Neoclásico
Autor Baltasar Drevetón - Ventura Rodríguez
Catalogación Bien de Interés Cultural (2010)
Uso Devocional, capilla del Colegio
Destacado Es la única iglesia de planta central de Córdoba y de las pocas neoclásicas. Su cúpula es la más grande de la ciudad.

La Iglesia del Colegio de Santa Victoria es quizás el mejor ejemplo del neoclásico cordobés, construida a finales del siglo XVIII. Desde su construcción hasta hoy día, forma parte del Colegio de Santa Victoria. Este templo no debe confundirse con la iglesia de Santa Victoria, situada en el Barrio del Naranjo.

Junto al colegio del que forma parte, fue declarado Bien de Interés Cultural el 30 de marzo de 2010.[1]

De planta circular, mantiene una majestuosa portada sostenida por seis columnas corintias adosadas descansando sobre un entablamiento poderoso. Con bóveda semiesférica, fue diseñada por el arquitecto francés Baltasar Drevetón comenzándose a construir en el año 1761. El hundimiento de la cúpula obligó a la intervención del arquitecto Ventura Rodríguez, quien reforzó los muros y cerró la gigantesca cúpula definitiva.

El escudo episcopal en la portada pertenece al obispo Francisco Pacheco de Córdoba.

En su interior destacan los lienzos de Agustín Grande, pintor imitador en lo estético de Tiépolo. Actualmente la iglesia es abierta para la celebración de eventos religiosos como bautizos, comuniones y bodas.

Historia

El Colegio de Santa Victoria: origen y fundación

El origen del colegio se remonta al año 1590, cuando el obispo don Francisco Pacheco otorgó testamento vinculando sus bienes a la Casa de Almunia, con la disposición de que, en caso de unirse a otro mayorazgo, pasarían a dotar un colegio de niñas pobres. Esta fundación se materializó en la primera mitad del siglo XVIII, quedando formalmente constituido el centro en 1739, aunque no comenzó a actuar hasta 1753.[2]

Conforme al testamento fundacional, los administradores del colegio debían ser el deán, doctoral y magistral del cabildo catedralicio. Al frente de la empresa para construir el nuevo edificio apareció don Francisco Fernández de Córdoba. Los primeros pasos se dieron en 1758 con la compra de las llamadas «Casas de Séneca», continuando al año siguiente con el derribo de los inmuebles que ocupaban el solar y el allanamiento del terreno.[2]

Construcción: Drevetón y Ventura Rodríguez

En 1759 se realizó el proyecto del nuevo colegio. Los administradores, gentes ilustradas con conocimiento de la Corte y de una arquitectura más moderna, no buscaron para su confección a un maestro de la tierra sino que se dirigieron a Madrid, de donde vino el francés don Luis Guilbert, quien estuvo como director de la obra hasta primeros de octubre de 1760. El proyecto de este arquitecto no debió coincidir con la idea de los administradores, por lo que buscaron a otra persona. Como para entonces ya se encontraba en Córdoba Baltasar Drevetón, y además estaba muy relacionado con la Catedral y sus canónigos, fue él el elegido, ocupándose del encargo a partir de 1760 y sin dejar la obra hasta 1780.[2]

El 10 de agosto de 1761 se puso la primera piedra del edificio. La construcción siguió tan buen ritmo que en 1772 estaba terminado el cuerpo de la iglesia con su cúpula. Pero ese mismo año la cúpula se hundió. Los administradores, aprovechando un viaje de Ventura Rodríguez a Andalucía para inspeccionar sus obras de Málaga y Jaén, lo hicieron venir a Córdoba para que solucionase el problema. Tras el reconocimiento de rigor, el célebre arquitecto dispuso que se macizasen los muros y se fortaleciesen con unas columnas, y además diseñó una nueva cúpula con su tambor once varas más baja que la derrumbada, todo lo cual se puso en práctica por el propio Drevetón. Asimismo Rodríguez añadió el pórtico delantero de la iglesia, considerado por la crítica como la pieza más lograda del conjunto.[2]

Terminadas las estructuras, se procedió a decorar el colegio con su capilla, acometiéndose dichos trabajos en los años 80 y 90 del siglo XVIII. Las obras de decoración interior quedaron prácticamente concluidas en 1793, con las mesas de altar diseñadas por Ventura Rodríguez, y los grandes lienzos pintados por Francisco Agustín Grande en 1797.[2]

El edificio del colegio

El edificio del colegio, diseñado por Drevetón como arquitecto racionalista de formación francesa, forma un vasto conjunto de construcciones con la iglesia en una de sus esquinas, centrando su núcleo principal un gran patio cuadrado. Sus lados se componen de dos pisos bien marcados por una potente imposta, con amplias y alargadas ventanas de arco rebajado. Una escalera notable, desarrollada dentro de una caja cuadrada, presenta tres tramos de peldaños perpendiculares por piso y una barandilla formada por un muro de total desnudez que se curva en los ángulos para favorecer la continuidad de las superficies. Sus bóvedas fueron decoradas con yeserías de carácter rococó francés, cuya ejecución corrió a cargo del escultor italiano Joseph Fosati, quien se ocupó igualmente de labrar los capiteles del pórtico de la iglesia y el gran escudo de su frontón.[2]

La fachada del colegio hacia la calle presenta una imponente sucesión de ventanas en cada planta, interrumpida en el centro por una portada-balcón con un arco abocinado en tres dimensiones de estructura de remate convexa, solución del rococó internacional derivada de Borromini y Guarini. El escudo del fundador fue esculpido en 1783 por Manuel Sánchez de Sandoval.[2]

Drevetón y Ventura Rodríguez: dos maneras de entender la arquitectura

En la iglesia se advierten con claridad dos maneras distintas de entender la arquitectura. El estilo de Drevetón queda reflejado en la pequeña rotonda que sirve de vestíbulo, en la que priman los valores superficiales y lo decorativo con motivos aún de estirpe rococó, con muros curvos articulados por parejas de pilastras de fuste liso y bellos capiteles jónicos entre cuyas volutas cuelgan deliciosas guirnaldas de flores. Lo demás es obra de Ventura Rodríguez, quien en sus reformas hizo que la arquitectura de la rotonda principal ganase en solemnidad e imponencia, inclinándose por los rotundos contrastes de masas presentados con gran pureza clásica y sin concesiones ornamentales. El anillo de columnas pareadas y exentas en monumental orden corintio de fustes acanalados constituye el elemento decisivo de esta recreación, y el tambor de la cúpula, de impresionantes masas, se horada por profundos arcos de medio punto destinados a albergar grandes ventanas que permiten que la luz inunde la rotonda de forma homogénea.[2]

La pórtico exterior, diseñado enteramente por Ventura Rodríguez, es considerado uno de sus diseños más majestuosos y heraldo de la arquitectura neoclásica de solemnidad y grandeza romana en España. Rodríguez curvó la línea de columnas con un resultado parecido a una porción de los anillos columnarios de los antiguos templos circulares, rematándose con un frontón también curvo. Las columnas presentan fustes lisos y el paramento de fondo aparece casi desprovisto de elemento plástico.[2]

Descripción

La iglesia tiene planta circular y se define por un muro cilíndrico de mampostería al que se le adosan interiormente ocho pares de columnas de arenisca exentas sobre plinto adosado, de fustes estriados, basa ática y capitel compuesto, entre los cuales se ubican los altares. Esta columnata de orden gigante soporta un entablamento con cornisa, sobre la que se apoya el tambor de la cúpula, horadado por vanos de medio punto abocinados, sobre el que apea la cúpula semiesférica.

El retablo mayor fue realizado por Alonso Gómez de Sandoval en 1780 y es de madera tallada y dorada. En la hornacina central se ubica la imagen de Santa Victoria, realizada en la misma fecha y por el mismo autor. Lo flanquean dos ángeles lampadarios también realizados por el propio Gómez de Sandoval. La mesa de altar es de 1783 y se debe a Ventura Rodríguez y José Fosati.

A la izquierda del altar mayor y ocupando el intercolumnio menor, se encuentra un cuadro de San Miguel, realizado en 1780 por el mismo Alonso Gómez de Sandoval, ubicándose en el intercolumnio de la derecha el cuadro de San Rafael, de las mismas características que el anterior.

Los altares distribuidos por la iglesia responden todos al mismo modelo: una mesa de altar sobre la que descansa un gran lienzo. En ellos se encuentran representados: a la izquierda, San Juan Nepomuceno transportado por los ángeles al cielo y la Visitación de la Virgen a Santa Isabel, y a la derecha, el Martirio de los santos Acisclo y Victoria y San Francisco de Sales entregando a la madre Francisca F. de Chantal la regla de la Orden. Todos los cuadros, óleos sobre lienzos, fueron pintados por el académico Francisco Agustín Grande, en 1797. Las mesas de altar se deben a Ventura Rodríguez y fueron realizadas entre 1792 y 1793.

Por encima de las rejas de los coros bajo y alto se encuentran los cuadros de la aparición de San Rafael al venerable Simón de Sousa y el de San Joaquín y Santa Ana con la Virgen Niña, realizados en 1798 por Antonio Monroy.

Exterior

Fachada de la iglesia de Santa Victoria

La monumental portada de la iglesia, que constituye el más claro ejemplo de neoclasicismo en la ciudad, se concibe a la manera de un templo hexástilo y próstilo, con columnas gigantes de basa ática, fuste liso y capitel compuesto que soportan un entablamento con arquitrabe, friso liso, cornisa y frontón triangular con el escudo del obispo Francisco Pacheco de Córdoba realizado por Manuel Sánchez Sandoval en 1783.

El exterior presenta una sobria fachada formada por dos pisos continuos de ventanas con arco escarzano y un tercer piso de menor altura con vanos cuadrangulares. Hacia la mitad de esta fachada se dispone la portada de acceso al colegio, que presenta un arco parabólico y abocinado, coronado en la clave por el escudo de Francisco Pacheco de Córdoba, y sobre el vano un balcón de traza alabeada y balcón de forja.

De acuerdo con la planta circular del templo, esta portada define un trazado curvo, configurándose en definitiva como pórtico o nártex del templo y dando paso al vestíbulo circular, nexo entre la portada y la iglesia propiamente dicha. Las grandes columnas de orden compuesto se aproximan en los extremos y se separan en el centro, dejando tres intercolumnios principales para el ingreso. Se protege la entrada por un cancel de madera con remate oblongo. La solería, tanto de la iglesia como de la anteiglesia, es de mármoles con motivo central de diversos colores.

El considerable volumen de la cúpula de la iglesia hace que ésta sea uno de los principales puntos de referencia en las vistas panorámicas de la ciudad. Sobre los tejados de faldones que cubren el edificio se yergue el tambor cilíndrico de la cúpula coronada por un cono de tejas y un anillo superior de ladrillo, que se remata con un adorno compuesto de base, cuello, anillo y punta que sostiene un globo de bronce con una cruz.

Galería

Vídeos

Fotos

Localización

Mapa
Iglesia del Colegio de Santa Victoria

Entradas relacionadas

Colegio de Santa Victoria

Francisco Pacheco de Córdoba

Baltasar Drevetón

Ventura Rodríguez

José Nicolás Duroni Nebroni

Referencias

  1. Legado Andalusí, Ficha del Legado Andalusí. http://www.legadoandalusi.es/legado/contenido/rutas/monumentos/1469.htm
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 2,5 2,6 2,7 2,8 RIVAS CARMONA, Jesús: «Notas para el Neoclásico cordobés», en Imafronte, n.º 2, 1986, pp. 25-55.

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