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Tierra Andaluza (Notas cordobesas)

De Cordobapedia
Revisión del 20:08 24 ago 2026 de Aromeo (discusión | contribs.) (Incorporación de Notas cordobesas, de Ricardo de Montis)
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Tierra Andaluza es una de las notas incluidas en Notas cordobesas. Recuerdos del pasado, de Ricardo de Montis.

Texto

Hace más de veinte años, varios jóvenes de la buena sociedad cordobesa concibieron la idea de fundar un periódico, una revista semanal, con el único fin de distraer sus ocios haciendo pinitos literarios.

Después de pensarlo y discutirlo mucho, decidiéronse a realizar el proyecto. En un local de la calle de la Morería instalaron la redacción, una redacción en que no faltaba un detalle, y a los pocos días publicábase el primer número del flamante periódico.

Ostentaba el título de Tierra Andaluza y se diferenciaba, por su forma, de los demás, pues era apaisado, semejante a los cuadernos de planas que utilizan, para escribir, los muchachos en las escuelas.

Formaban su texto crónicas, poesías, cuentos, revistas de salones, todo ligero, inocente, pero con el insuperable encanto de la ingenuidad y la sencillez.

Para sus propietarios y redactores la aparición del primer número de Tierra Andaluza , constituyó un verdadero acontecimiento.

Festejáronla con un ágape en el que se desbordó la alegría en que el optimismo, compañero inseparable de la juventud, les hizo concebir la esperanza de que la naciente revista podría competir, andando el tiempo, con La Ilustración Española y Americana .

Todas las noches los redactores y colaboradores, que excedían, en número, a los de los más importantes rotativos de Madrid, reuníanse en su local de la calle de la Morería y allí pasaban horas y lloras cambiando impresiones, esbozando proyectos, planeando artículos, emborronando cuartillas.

Los mis asiduos, los más entusiastas, los que constituían el alma de la revista, eran dos estudiantes de Derecho y un funcionario de la Delegación de Hacienda, don Francisco Viu, don Fernando Muñoz Sepúlveda y don Emilio Drake.

El señor Viu, que ejercía el cargo de director, revelaba excelentes dotes para el periodismo.

Un veterano de la profesión, don Pedro Alcalá Zamora, y el autor de estas líneas, frecuentaban tales reuniones, en concepto de correctores y consejeros de los noveles escritores y allí pasábanse ratos muy agradables, respirando ese ambiente de juventud y satisfacción que vigoriza a quienes han comenzado ya a descender por el áspero sendero de la existencia.

Los días en que se publicaba Tierra Andaluza las veladas en su redacción eran más animadas y alegres que de ordinario. Los números del periódico circulaban de mano en mano y todos los concurrentes convenían en que la revista progresaba de modo notable.

Para festejar sus éxitos se solía celebrar, allí mismo, cenas modestas, que los comensales no habrían cambiado por los banquetes más fastuosos de Lúculo.

El público acogió con simpatías, con agrado, el nuevo periódico y su tirada comenzó a aumentar desde los primeros números. Las muchachas buscábanlo para leer los madrigales que les dedicaban los poetas en ciernes; las señoras para enterarse de bodas, bautizos, saraos y fiestas aristocráticas.

Sin duda el mayor éxito se lo proporcionó la revista, ilustrada con fotograbados, del magnifico baile conque don Manuel Olalla inauguró el suntuoso salón de recepciones construido en su casa de la calle Carreteras.

¡Cómo disfrutaba el padre de Paquito Viu, aquel modelo de funcionarios y de caballeros, oyendo hablar encomiásticamente de la obra de los muchachos aludidos, en la que su hijo tenía la mayor parte!

Otro joven de la misma época, don Francisco Javier Foronda, al heredar la barriada del Patio de San Francisco, le puso a una de sus calles el nombre de Tierra Andaluza para perpetuar el del periódico

Como en este mundo no hay dicha completa, una contrariedad turbó las satisfacciones de los redactores de la simpática revista. Un aficionado a las Letras publicó otra titulada ¡Perra Merluza! con el poco piadoso fin de poner en solfa a aquella, pero la gente no se tomó el trabajo de leerla y dicha publicación, falta de ingenio y de gracia, tuvo una vida muy corta.

Poco a poco entibióse el entusiasmo de los periodistas en ciernes y, al fin, murió Tierra Andaluza , porque los señores Viu, Muñoz Sepúlveda y Drake, que eran el alma del periódico, tuvieron que ausentarse de esta capital.

De aquella pléyade de jóvenes sólo uno se consagró al periodismo y a la literatura, realizando una brillante carrera, don Francisco Viu, culto redactor de La Acción , de Madrid, y aplaudido comediógrafo, autor de La Flor de Córdoba , que hace pocas noches fue representada en el Gran Teatro.

Noviembre, 1923.