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El crimen de la Ribera (1961)

De Cordobapedia
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El crimen de la Ribera fue un homicidio cometido en el Paseo de la Ribera de Córdoba en la noche del 25 de julio de 1961, frente a la Ermita de los Santos Mártires. Francisco Moreno Amaya, de 19 años, apodado el Carbonerillo, asestó una puñalada en el vientre al joven Joaquín Díaz Cornejo, de 25 años, natural de Adamuz, quien había intervenido para defender a una mujer que estaba siendo maltratada por el agresor.

La víctima falleció poco después en la Casa de Socorro. El caso suscitó enorme indignación popular en Córdoba, y la figura de Joaquín Díaz fue reivindicada como ejemplo de valor y generosidad, siendo propuesta para una distinción póstuma. La sentencia, dictada en diciembre de 1961, condenó al acusado como autor de un delito de homicidio —y no de asesinato— a diecinueve años y seis meses de reclusión menor.

Escenario

El suceso ocurrió en el Paseo de la Ribera, el paseo fluvial que recorre la orilla izquierda del Guadalquivir a los pies de la Mezquita-Catedral de Córdoba. En su extremo oriental se encuentra la Ermita de los Santos Mártires, construida entre 1880 y 1881 por el arquitecto municipal Felipe Sainz de Veranda sobre los terrenos del antiguo Convento dominico de los Santos Mártires, demolido en 1880. La ermita, declarada Patrimonio Histórico Español en 1949, custodia un sarcófago paleocristiano del siglo IV y está consagrada al culto de los patronos de Córdoba, San Acisclo y Santa Victoria.

El Paseo de la Ribera era en 1961 uno de los paseos de más afluencia de la ciudad, especialmente en las noches de verano, cuando los cordobeses lo frecuentaban para refugiarse del calor. Su proximidad al centro histórico, junto a los molinos y el puente romano, lo convertía en un espacio de encuentro popular donde se condensaba la vida nocturna de la ciudad.

Los hechos

En la noche del 25 de julio de 1961, en el Paseo de la Ribera y en las inmediaciones de la Ermita de los Santos Mártires, Francisco Moreno de la Cruz —cuyo nombre real era Francisco Moreno Amaya, de 19 años— se encontraba maltratando brutalmente a una mujer que, al parecer, era su amante, insultándola y golpeándola hasta arrojarla al suelo. El numeroso público que transitaba por el paseo en aquella noche de verano presenció la escena sin que nadie se atreviese a intervenir en favor de la agredida.

En ese momento, el joven Joaquín Díaz Cornejo, de 25 años, domiciliado en el Tejar de la Cruz, que paseaba acompañado de su novia, se detuvo ante el incívil espectáculo y se dirigió hacia el agresor con ánimo de poner paz. Sin que mediara apenas palabra, el gitano sacó una navaja y, sin mediar palabra, le asestó una puñalada en la región precordial —en la zona del corazón—. La herida fue de extrema gravedad: Joaquín cayó al suelo y fue trasladado sin pérdida de momento a la Casa de Socorro, donde ingresó en estado preagónico. Todos los esfuerzos de la ciencia médica resultaron inútiles para salvarle.

El agresor se dio inmediatamente a la fuga entre la multitud de testigos.

La fuga y la detención

Cometido el crimen, Francisco Moreno Amaya emprendió la huida. Durante el día siguiente mantuvo una entrevista con su amante, y acordaron que debía trasladarse fuera de Córdoba. Así lo hizo: tomó un tren que salía de la ciudad a las seis de la mañana del miércoles y, una vez llegado a Puebla del Río (Sevilla), se dirigió al paradero de su amante, donde habitaba el padre de aquella en un chozo.

El Servicio de Información de la Guardia Civil de la 105 Comandancia de Córdoba no descansó hasta conseguir la pista del paradero del criminal. Con la colaboración de la Guardia Civil del puesto de El Puntal, consiguió localizar a Francisco Moreno Amaya, cuando este se dirigía desde el citado pueblo al chozo. Fue detenido sin resistencia. Efectivamente, la Guardia Civil procedió a detenerlo el 28 de julio, por la tarde, trasladándolo a la Comandancia de Córdoba, donde se tomó su declaración. Según las primeras noticias, el acusado reconoció ser el autor del crimen.

Francisco Moreno Amaya ingresó en la Prisión Provincial de Córdoba a disposición del Juzgado número 2 de esta capital, que instruyó la causa correspondiente.

La víctima: Joaquín Díaz Cornejo

Joaquín Díaz Cornejo tenía 25 años en el momento de su muerte y era natural de Adamuz, municipio de la provincia de Córdoba situado a unos 30 kilómetros al norte de la capital. Estaba domiciliado en el Tejar de la Cruz. Era un joven aficionado al ciclismo, muy conocido y valorado en el pueblo de Adamuz por sus brillantes intervenciones en las carreras ciclistas locales.

La noticia de su muerte causó consternación particular en Adamuz. En la reunión de la Delegación de Juventudes del municipio se acordó dirigir un escrito al jefe provincial del Movimiento, pidiéndole que se interesara ante la superioridad para conseguir la concesión de la Medalla al Mérito Civil a título póstumo para el joven cordobés. El diario Córdoba recogió en septiembre el homenaje de su pueblo, que lo describía como un joven «de conducta vital, gallarda y cívica», mal valorado en «aquellos momentos de confusión», pero merecedor de reconocimiento por su actitud ejemplar.

El diario señalaba además que el caso de Joaquín Díaz era «aleccionador», y ante la cobarde agresión que le costó la vida, la población debía reaccionar para «afianzar los valores morales que deben servir de ejemplo a nuestra juventud».

El juicio oral (8 de diciembre de 1961)

Desarrollo de la vista

El 8 de diciembre de 1961, con extraordinaria expectación popular, se celebró en la Audiencia Provincial de Córdoba el juicio oral de la causa seguida contra Francisco Moreno Amaya. Una gran multitud acudió a presenciar la vista, quedando sin poder entrar centenares de personas. La acusación fiscal estuvo a cargo de don Guillermo Blanco, quien solicitó para el procesado 25 años de prisión. Defendió al acusado don Francisco Poyatos. Desfilaron numerosos testigos. La causa quedó vista para sentencia.

La versión del acusado

Según manifestó el señor López Lázaro Civil, en un principio Francisco Moreno Amaya había declarado que la muerte de su esposa había obedecido al caerse por la escalera. Sin embargo, apretado a preguntas, terminó por declarar que él era el autor de la muerte. En el acto del juicio, el acusado declaró con gran serenidad, queriendo justificar los motivos que le llevaron a cometer el delito, diciendo que al encontrarse ante las mismas frases soeces que le dirigían contra su novia, se sintió ofendido, y desasiéndose de aquella, se dirigió resulta y haciendo ademán de echarle una piedra, el procesado lo hizo frente y, hallándose en esta posición, salió la navaja y le produjo la herida en el pecho que le causó la muerte instantáneamente.

La sentencia (20 de diciembre de 1961)

El 20 de diciembre de 1961, el Tribunal Provincial de Córdoba dictó sentencia. El fallo condenó a Francisco Moreno Amaya como autor de un delito de homicidio —calificación inferior a la solicitada por el fiscal, que pedía asesinato— con la concurrencia de circunstancias modificativas de dicha responsabilidad que, fijadas en conciencia, le impusieron la pena de diecinueve años y seis meses de reclusión menor, con la accesoria de inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena; más el pago a los herederos de la víctima de la cantidad de cien mil pesetas en concepto de indemnización. La sentencia contemplaba, además, «una especial prohibición para el procesado: la de no poder volver a esta ciudad durante veinticinco años», una vez cumplida la condena.

El artículo divulgativo publicado por el propio diario Córdoba con motivo de la sentencia explicó a sus lectores la distinción legal entre asesinato y homicidio, destacando que el homicidio se castigaba entonces con reclusión menor (de doce a veinte años, según el grado), mientras que el asesinato acarreaba reclusión mayor. La calificación de homicidio — y no de asesinato — se basó en que, según el tribunal, no concurrían las circunstancias de alevosía, premeditación o ensañamiento que caracterizan la figura más grave.

Repercusión en la prensa y la ciudad

El crimen produjo, según el diario Córdoba, «viva indignación en toda la ciudad». Se comentó ampliamente la ejemplaridad de la actitud de la víctima —«que salió en defensa de la maltratada»— y fue propuesto para una distinción póstuma. El juicio atrajo tal expectación que centenares de personas no pudieron acceder a la sala.

El caso fue seguido en cinco entregas por el diario Córdoba:

  • 27 de julio de 1961: primera información bajo el titular «Un gitano mata a un joven de una puñalada. El agresor se dio a la fuga».
  • 28 de julio de 1961: detención bajo el titular «La Guardia Civil detuvo al autor del crimen del Paseo de la Ribera. Se encontraba en las proximidades de Puebla del Río (Sevilla). Fue trasladado a Córdoba e ingresado en la Prisión Provincial».
  • 26 de septiembre de 1961: homenaje de Adamuz, sección «Noble Ejemplo»: reivindicación de la figura de Joaquín Díaz Cornejo y propuesta de Medalla al Mérito Civil.
  • 8 de diciembre de 1961: cobertura del juicio oral bajo el titular «Vista interesante en la Audiencia. El joven que intentó poner paz en unos contendientes, fue muerto de una puñalada».
  • 20 de diciembre de 1961: sentencia bajo el titular «Audiencia Pública. ¿Asesinato? ¡No! Homicidio. Pena impuesta al autor de la muerte».

Marco legal

El delito fue juzgado bajo el Código Penal de 1944. El homicidio estaba tipificado con pena de reclusión menor (de doce años y un día a veinte años); el asesinato —concurriendo alevosía, premeditación conocida o precio— se castigaba con reclusión mayor (de veinte años y un día a treinta años). La diferencia entre ambas calificaciones fue el núcleo del debate judicial: el fiscal sostenía que concurrían circunstancias agravantes; el tribunal entendió que no, y condenó por la figura menos grave.

La pena impuesta de diecinueve años y seis meses se sitúa en el tramo alto de la reclusión menor, reflejando la gravedad material de los hechos —una muerte causada en un espacio público, ante multitud de testigos— pese a no alcanzar la calificación de asesinato.

Personas mencionadas

  • Francisco Moreno Amaya — Acusado, alias Carbonerillo o Francisco Moreno de la Cruz. 19 años en el momento del crimen. Detenido en Puebla del Río (Sevilla).
  • Joaquín Díaz Cornejo — Víctima. 25 años. Natural de Adamuz, domiciliado en el Tejar de la Cruz, Córdoba. Aficionado al ciclismo.
  • Don Guillermo Blanco — Fiscal sustituto. Solicitó 25 años de prisión.
  • Don Francisco Poyatos — Abogado defensor.
  • Don López Lázaro Civil — Actuó en la gestión del proceso.

Fuentes primarias

  • Córdoba (diario), 27 de julio de 1961, sección «Sucesos»: «Un gitano mata a un joven de una puñalada. El agresor se dio a la fuga».
  • Córdoba (diario), 28 de julio de 1961, sección «Sucesos»: «La Guardia Civil detuvo al autor del crimen del Paseo de la Ribera».
  • Córdoba (diario), 26 de septiembre de 1961, sección «Noble Ejemplo»: homenaje a Joaquín Díaz Cornejo y propuesta de distinción póstuma.
  • Córdoba (diario), 8 de diciembre de 1961, sección «Audiencia Pública»: «Vista interesante en la Audiencia».
  • Córdoba (diario), 20 de diciembre de 1961, sección «Audiencia Pública»: «¿Asesinato? ¡No! Homicidio. Pena impuesta al autor de la muerte».

Notas


Véase también

Bibliografía

  • Hemeroteca del diario Córdoba, julio, septiembre y diciembre de 1961.