
El Retablo de Nuestra Señora del Socorro es una obra de arte barroco del siglo XVIII ubicada en la iglesia de la Compañía, procedente originalmente de la antigua parroquia de Santo Domingo de Silos de Córdoba. Realizado en 1755 por el escultor Alonso Gómez de Sandoval, constituye uno de los conjuntos retablísticos más notables del patrimonio eclesiástico cordobés.
Descripción artística
El retablo está ejecutado en mármoles polícromos, esculpidos, embutidos y pulidos, con las esculturas en madera tallada, policromada y dorada. Su composición se articula en tres cuerpos clásicos del retablo barroco: banco, cuerpo principal y ático.
En el banco se sitúa el sagrario, con forma de templete flanqueado por dos ménsulas que sustentan las esculturas de menor rango iconográfico.
Cuerpo principal
El cuerpo principal aloja un gran nicho central ocupado por el grupo escultórico de la Virgen del Socorro, tallado en madera y policromado. A ambos lados de la hornacina central se disponen dos parejas de estípites. En los extremos del retablo, sobre imponentes ménsulas con volutas, se sitúan las esculturas de los arcángeles San Miguel —jefe de la milicia celestial— a la izquierda, y San Rafael, custodio de la ciudad de Córdoba, a la derecha.
En la parte inferior del cuerpo, flanqueando el sagrario, se encuentran otras dos tallas: el arcángel San Gabriel, que anuncia a la Virgen su maternidad divina en el pasaje de la Visitación, y el Ángel Custodio o Ángel de la Guarda.
El ático se asienta sobre el entablamento y se decora con un sol de rayos que enmarca la alegoría de la Santísima Trinidad.
La imagen de la Virgen del Socorro
La imagen de la Virgen del Socorro es obra de talla completa realizada igualmente por Alonso Gómez de Sandoval. Representa a la Virgen sosteniendo en su brazo izquierdo al Niño Jesús, mientras que en la mano derecha porta una flecha de plata, atributo iconográfico singular de esta advocación, mientras pisotea a una serpiente.
La devoción que generó esta imagen fue intensa desde su instalación. Cuenta la tradición que el padre Juan de Santiago profesaba tal veneración hacia ella que mandó situar su confesionario frente al retablo, a fin de prolongar su tiempo de oración ante la imagen. Se afirmaba asimismo que el aceite de las lámparas que iluminaban a la Virgen poseía propiedades milagrosas, por lo que devotos y fieles lo recogían como reliquia terapéutica.

Historia y procedencia
El retablo fue realizado por encargo para la antigua parroquia de Santo Domingo de Silos de Córdoba. Tras su fusión con la iglesia del Salvador, el conjunto fue trasladado a su emplazamiento actual, donde se conserva integrado en el recorrido patrimonial del monumento.
El retablo se encuentra en el mismo espacio que alberga la Bula pontificia emitida en Roma el 19 de mayo de 1837 por Mons. Pablo Marusci, arzobispo de Calcedonia, en virtud de facultades especiales concedidas por el Papa Gregorio XVI, que acredita que el relicario del entorno contiene partículas de los huesos de los Santos Apóstoles Pedro, Pablo, Andrés, Santiago el Mayor, Tomás, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón Tadeo, Matías y Lucas Evangelista, entre otros.
