
El alminar de la Mezquita de Córdoba fue la torre desde la que el almuédano convocaba a la oración en la Mezquita-Catedral de Córdoba, la gran aljama del califato omeya. Construido en el siglo X bajo el mandato de Abderramán III, es considerado uno de los alminares más influyentes de la arquitectura islámica occidental. Aunque desaparecido en su forma original, su estructura permanece oculta en el interior de la actual Torre Campanario de la Catedral de Córdoba.
Historia
El alminar de Hisham I
El primer alminar de la mezquita fue levantado bajo el reinado de Hisham I (788-796). Alcanzaba unos 20 metros de altura y cumplió su función durante aproximadamente 150 años como punto de llamada a la oración. No se conserva estructura visible alguna, aunque su emplazamiento exacto está señalado en el suelo del Patio de los Naranjos mediante un recuadro de granito.
El gran alminar de Abderramán III (siglo X)
El alminar monumental fue erigido en el siglo X por orden del califa Abderramán III. Con una altura aproximada de 40 metros, constaba de dos cuerpos diferenciados: el primero estaba ornado con ventanas de arcos de herradura sobre columnas; el segundo, destinado a los almuédanos para la llamada a la oración. Coronaba el conjunto una bóveda semiesférica sobre la que se alzaba un yamur rematado por tres esferas doradas.
El viajero y geógrafo al-Idrisi, que visitó Córdoba hacia 1146, dejó en su obra Nuzhat al-Mustaq (Recreo de quien debe recorrer el mundo) la descripción técnica más precisa que se conserva:
- «Al Norte de la mezquita existe una torre de construcción extraña, de trabajo curioso y de una belleza sublime. Su elevación en el aire es de 100 codos, medidos en codos rashashi. Desde la base hasta el lugar donde se coloca el almuédano hay 80 codos, y desde allí hasta el extremo hay 20 codos. Se sube a lo alto de este alminar, por dos escaleras, situadas una al Oeste y otras al Este. De tal manera que dos personas que suban cada una desde la base del alminar no se encontrarán hasta lo más alto de él.»[1]
La fachada exterior estaba revestida íntegramente con al-kaddan al-Lukki, denominación árabe de la piedra caliza extraída en Luque, localidad de la provincia cordobesa. El historiador Antonio Arjona Castro identificó este material como la «piedra franca» o caliza fosilífera de escasa consistencia procedente de las canteras de dicha localidad, cuyo topónimo deriva del latín Lucus (lugar de bosques).[2] Esta misma piedra fue utilizada en la antigüedad para esculpir las llamadas «leonas ibéricas».
Influencia arquitectónica
El alminar de Abderramán III ejerció una influencia determinante en la arquitectura islámica posterior. Su diseño sirvió de modelo directo para otras torres emblemáticas del Mediterráneo occidental:
| Torre | Lugar | Siglo |
|---|---|---|
| Kutubía | Marrakech (Marruecos) | XII |
| Giralda | Sevilla | XII |
| Torres mudéjares | Teruel | XIII-XIV |
La torre campanario cristiana
A finales del siglo XVI, un terremoto el 21 de septiembre de 1589 dañó gravemente la estructura del alminar. El cabildo catedralicio acordó su reparación en 1593, encargando la obra al arquitecto Hernán Ruiz III, quien optó por englobar los restos del alminar original dentro de una nueva estructura renacentista en lugar de demolerlos. Las obras comenzaron el día de San Andrés de 1593 y la primera campana fue izada el 4 de febrero de 1599.[3]
Tras el terremoto de Lisboa del 1 de noviembre de 1755, que afectó gravemente a Córdoba, la torre fue restaurada entre 1756 y 1763, concluyendo el 15 de agosto de 1763 bajo el episcopado del Ilmo. Sr. D. Martín de Barcia, con dirección del maestro mayor de albañilería Luis de Aguilar.
El alminar oculto
El alminar omeya permanece hoy encapsulado en el interior de la Torre Campanario. Durante la subida —equivalente en desnivel a un edificio de doce plantas— el visitante puede observar fragmentos de la fábrica original: la separación entre el núcleo del minarete y el forro renacentista, tramos de las dos escaleras originales que permitían subir y bajar simultáneamente sin que los usuarios se cruzasen, y restos decorativos en los paramentos interiores.[4]
El aspecto original del alminar antes de ser recubierto puede aproximarse observando el relieve tallado sobre el arco de entrada de la Puerta de Santa Catalina, en el lateral este del edificio.
Campanas
La torre alberga doce campanas, cada una con nombre y fecha de fundición. Entre las más destacadas:
| Campana | Año | Notas |
|---|---|---|
| Santa María («la gorda») | 1347 | Encargada por el obispo Don Alonso Manrique |
| San Antonio | 1669 | — |
| Santa María de la Paz | 1644 | — |
| Santa Bárbara («del alba») | 1694 | — |
| San Rafael | 1807 | — |
| San Miguel | 1814 | — |
El reloj fue construido por Manuel García Pinto en 1747 bajo el episcopado del Ilmo. Sr. Don Miguel Vicente Cebrián y Agustín.
Características técnicas
Según la descripción de Ramírez de las Casas Deza, la torre campanario presenta planta cuadrada con 42 pies de ancho por frente en su parte inferior y una altura total de 332 pies. Consta de cinco cuerpos diferenciados, con zócalo de jaspe azul —posiblemente procedente de la cantera del Rodadero de los Lobos— y fábrica de sillares de piedra franca en el resto.
Véase también
Referencias
- ↑ Al-Idrisi, Nuzhat al-Mustaq fi Ikhtiraq al-Afaq, citado en Arjona Castro, Antonio (1994): "El alminar de Abderramán III en la Mezquita de Córdoba. Notas sobre la piedra caliza de Luque", Boletín de la Real Academia de Córdoba, nº 126, pp. 193-194.
- ↑ Arjona Castro, Antonio (1994): "El alminar de Abderramán III en la Mezquita de Córdoba. Notas sobre la piedra caliza de Luque (al-kaddan al-Lukki)", Boletín de la Real Academia de Córdoba, nº 126, pp. 193-194.
- ↑ Ramírez de las Casas Deza, Luis María: Descripción de la Iglesia Catedral de Córdoba, pp. 174-179, notas 273-281.
- ↑ Muñoz, Paco (2018): "El minarete de la Mezquita o Torre Campanario de la Catedral", Notas Cordobesas. Disponible en: https://www.notascordobesas.com/2018/12/el-minarete-de-la-mezquita-o-torre.html

