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Córdoba en la obra de Luis de Góngora

De Cordobapedia
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Córdoba en la obra de Luis de Góngora comprende las referencias directas, evocaciones paisajísticas, alusiones históricas, composiciones circunstanciales y construcciones simbólicas mediante las que Luis de Góngora y Argote incorporó su ciudad natal a su producción literaria.

La relación no se limita al soneto «¡Oh excelso muro, oh torres coronadas!», compuesto en 1585 y dedicado expresamente a Córdoba. La ciudad aparece también como patria recordada durante la ausencia, territorio delimitado por el Río Guadalquivir, la campiña y la Sierra de Córdoba, sede de una tradición intelectual representada por autores antiguos, escenario de celebraciones religiosas y núcleo de una comunidad formada por clérigos, músicos, escritores y protectores.

Una parte considerable de la obra gongorina fue escrita mientras el poeta residía en Córdoba y desempeñaba el cargo de racionero de la Catedral de Córdoba. La institución catedralicia condicionó su calendario, sus relaciones sociales y la producción de villancicos, romances, sonetos, loas y poemas circunstanciales destinados a celebraciones locales.

No toda imagen natural presente en sus versos puede identificarse con un paisaje cordobés concreto. La asociación de la Huerta de Don Marcos, el Arroyo Pedroche, Santa María de Trassierra o la Sierra de Córdoba con la Fábula de Polifemo y Galatea y las Soledades pertenece en gran medida a la interpretación crítica y a la memoria cultural posterior. La documentación permite distinguir entre referencias textuales explícitas, contextos cordobeses comprobados e identificaciones hipotéticas.

Córdoba como patria poética

La palabra «patria» ocupa un lugar central en la representación gongorina de Córdoba.

En el soneto de 1585, el poeta la denomina «siempre gloriosa patria mía» y concluye llamándola «flor de España». La ciudad no aparece como simple lugar de nacimiento, sino como territorio al que el autor atribuye una dignidad histórica, cultural y afectiva.

La patria gongorina reúne varios componentes:

  • El recinto urbano, representado por sus murallas y torres.
  • El Río Guadalquivir.
  • La campiña.
  • La Sierra de Córdoba.
  • La memoria de los escritores y militares nacidos en la ciudad.
  • El recuerdo conservado durante la ausencia.
  • El deseo de regreso expresado en los últimos años.

Córdoba funciona así como una unidad formada por la ciudad y su territorio. Góngora no separa el espacio amurallado del río, el llano y la sierra, sino que los presenta como partes de una misma identidad.

La condición de patria reaparece en 1623, cuando el poeta manifiesta desde la corte su propósito de regresar al «patrio nido». Entre ambos poemas transcurren casi cuatro décadas, pero Córdoba mantiene la función de origen, refugio y destino final.[1] ([Universidad de Córdoba][1])

El soneto A Córdoba

La principal representación de la ciudad en la obra de Góngora se encuentra en el soneto conocido como A Córdoba, fechado en 1585.

La composición comienza con el verso «¡Oh excelso muro, oh torres coronadas!» y pertenece a la etapa inicial de la producción gongorina. La Cátedra Luis de Góngora lo ha definido como uno de los primeros sonetos en los que el poeta alcanzó una expresión plenamente personal y emotiva.[2] ([Universidad de Córdoba][2])

El poema fue escrito durante una ausencia de Córdoba. La tradición biográfica lo relaciona con una estancia en Granada y con el reproche de algunos conocidos por la prolongación del viaje. Con independencia de la circunstancia concreta, el texto presenta la memoria de la ciudad como aquello que sostiene emocionalmente al poeta mientras permanece fuera de ella.

Texto

¡Oh excelso muro, oh torres coronadas
de honor, de majestad, de gallardía!
¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,
de arenas nobles, ya que no doradas!
¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas,
que privilegia el cielo y dora el día!
¡Oh siempre gloriosa patria mía,
tanto por plumas cuanto por espadas!
Si entre aquellas ruinas y despojos
que enriquece Genil y Dauro baña
tu memoria no fue alimento mío,
nunca merezcan mis ausentes ojos
ver tu muro, tus torres y tu río,
tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor de España!

[3] ([Parnaseo][3])

La estructura de la ciudad en el soneto

El poema organiza Córdoba mediante una sucesión de elementos observables.

Los cuartetos recorren el paisaje desde las construcciones urbanas hasta el territorio exterior:

  • El muro.
  • Las torres.
  • El río.
  • El llano.
  • Las sierras.
  • La patria histórica.

Los tercetos introducen la ausencia del poeta y convierten el paisaje descrito en memoria personal. Los mismos elementos reaparecen en el penúltimo verso, resumidos en una secuencia que funciona como representación completa de Córdoba: «tu muro, tus torres y tu río».

El último verso amplía esta imagen mediante «tu llano y sierra». La ciudad no termina en sus murallas, sino que se prolonga hacia la campiña y las elevaciones de Sierra Morena.

La composición responde a la tradición de la laus urbis o alabanza de la ciudad. Góngora empleó este modelo para reunir la dimensión física de Córdoba, su pasado histórico y el vínculo personal del autor con su lugar de origen.[4] ([Parnaseo][4])

El muro y las torres

La primera imagen del soneto es la de una ciudad protegida y elevada.

El «excelso muro» no designa únicamente una estructura defensiva. El adjetivo transforma la muralla en emblema de nobleza y grandeza histórica.

Las «torres coronadas» aparecen asociadas al honor, la majestad y la gallardía. La corona puede entenderse como una referencia a las almenas que remataban las torres y murallas de la ciudad.

La imagen conserva la percepción de una Córdoba todavía definida por su recinto amurallado. Durante la vida de Góngora, las puertas y defensas continuaban articulando el acceso a las diferentes collaciones.

El muro delimita el espacio urbano, pero también representa su continuidad histórica. Sobre las estructuras romanas se habían desarrollado las defensas andalusíes y cristianas, de manera que la muralla condensaba las distintas etapas de la ciudad.

La repetición de muro y torres en el penúltimo verso muestra que estos elementos constituían para Góngora una de las imágenes esenciales de Córdoba.

El Guadalquivir

El segundo componente de la representación es el Río Guadalquivir, denominado «gran río» y «gran rey de Andalucía».

El poeta convierte el río en figura soberana. La expresión juega con el significado histórico de su nombre, procedente de una denominación árabe asociada al «río grande».

La grandeza del Guadalquivir no depende de poseer arenas de oro. Góngora contrapone las «arenas nobles» del río cordobés a las arenas doradas tradicionalmente atribuidas al Dauro granadino.

El juego permite defender la superioridad moral e histórica del río de Córdoba frente al brillo material de los cauces de Granada. Las arenas del Guadalquivir son nobles aunque no sean literalmente doradas.

El río aparece unido al origen y a la continuidad de la ciudad. El poeta no menciona expresamente el Puente Romano, los molinos o las puertas de la ribera, pero la imagen del Guadalquivir remite al principal eje natural y económico de Córdoba.

La expresión «gran rey de Andalucía» convierte el río en una entidad capaz de representar territorialmente a toda la región, al mismo tiempo que sitúa a Córdoba en una posición central dentro de ella.

El llano y la campiña

El «fértil llano» corresponde al territorio agrícola situado al sur y este de la ciudad.

Góngora resume la Campiña de Córdoba mediante dos rasgos: fertilidad y luminosidad. El cielo privilegia el llano y el sol lo dora.

La campiña aparece como una extensión productiva asociada a los cereales, viñas, olivares y heredades que abastecían a Córdoba. El poeta conoció directamente este mundo por sus relaciones familiares y por la administración de propiedades pertenecientes al Cabildo Catedral de Córdoba.

La visión no describe una parcela concreta. Se trata de una imagen panorámica en la que la ciudad contempla un territorio agrícola abierto, iluminado y fértil.

El llano sirve además como contrapunto de las sierras levantadas. La combinación de horizontalidad y altura permite encerrar el paisaje cordobés entre dos formas opuestas.

La Sierra de Córdoba

Las «sierras levantadas» completan el horizonte septentrional de la ciudad.

La Sierra de Córdoba aparece iluminada por el mismo cielo que privilegia la campiña. Su elevación proporciona profundidad y cierre a la imagen panorámica.

Góngora tuvo contacto documentado con distintas propiedades, caminos y núcleos de la sierra. En 1602 arrendó la Huerta de Don Marcos, situada en el entorno del Arroyo Pedroche, y conocía el sistema de lagares, huertas y heredades administradas por el cabildo.

También utilizó la identidad ficticia de «vicario de Trassierra» para participar en un certamen poético celebrado en 1614. Esta máscara literaria dio origen a la tradición posterior que lo presentó erróneamente como vicario de Santa María de Trassierra.

La sierra del soneto no puede identificarse exclusivamente con Trassierra, Pedroches o un paraje determinado. Funciona como el conjunto de elevaciones visibles desde Córdoba y como una de las fronteras naturales de su territorio.

«Tanto por plumas cuanto por espadas»

La gloria de Córdoba se fundamenta en sus «plumas» y sus «espadas».

Las plumas representan a los escritores, filósofos, historiadores y hombres de letras nacidos o vinculados a la ciudad. Las espadas aluden a los militares, conquistadores y servidores de la monarquía.

La expresión incorpora el pasado romano de Córdoba, asociado especialmente a Séneca y Lucano, pero también permite incluir a los autores de etapas posteriores.

Góngora sitúa la cultura y las armas en un plano de igualdad. La ciudad es gloriosa tanto por quienes escribieron como por quienes combatieron.

La formulación participa de una tradición local de exaltación de los hombres ilustres. Durante los siglos XVI y XVII, humanistas e historiadores cordobeses construyeron catálogos de autores, santos, gobernantes y militares destinados a demostrar la antigüedad y nobleza de la ciudad.

Góngora no enumera esos nombres en el soneto. Los condensa en dos imágenes que convierten la producción intelectual y el servicio militar en fundamentos paralelos de la memoria urbana.

Córdoba como memoria durante la ausencia

El núcleo emocional del soneto se encuentra en sus tercetos.

El poeta afirma que la memoria de Córdoba le ha servido de alimento mientras contempla las ruinas y paisajes granadinos. La ciudad recordada sostiene al ausente y evita que el nuevo paisaje sustituya a la patria.

El poema no rechaza la belleza de Granada, pero la subordina al recuerdo de Córdoba. Los ríos Genil y Dauro, las ruinas y los despojos no logran desplazar el muro, las torres, el río, el llano y la sierra cordobeses.

El autor formula una especie de juramento: si la memoria de su patria no lo hubiera acompañado, sus ojos no merecerían volver a verla.

La ausencia convierte el paisaje en una imagen interior. Góngora no describe Córdoba desde un punto elevado de la ciudad, sino desde la distancia y mediante el recuerdo.

Este procedimiento reaparecerá en los poemas y cartas de su etapa madrileña, cuando la ciudad vuelva a convertirse en destino deseado frente a las dificultades de la corte.

Córdoba frente a Granada

El soneto se construye sobre una comparación indirecta entre Córdoba y Granada.

Granada aparece mediante sus ruinas y sus dos ríos, el Genil y el Dauro. Córdoba se representa por su recinto urbano, el Guadalquivir, la campiña y la sierra.

El Dauro estaba asociado tradicionalmente a la presencia de oro en sus arenas. Góngora responde a esta fama al afirmar que las arenas del Guadalquivir son nobles aunque no doradas.

La comparación no se desarrolla como una oposición abierta entre ambas ciudades. Granada es el lugar presente de la mirada, mientras Córdoba es el espacio ausente de la memoria.

El resultado favorece a la ciudad natal porque su imagen conserva mayor fuerza afectiva que el paisaje contemplado físicamente.

La ciudad como «flor de España»

El último sintagma del soneto define Córdoba como «flor de España».

La metáfora de la flor expresa excelencia, selección y plenitud. Córdoba aparece como una ciudad que concentra las mejores cualidades de un territorio más amplio.

La fórmula posee antecedentes en la historiografía y la literatura cordobesas. Góngora la incorpora a una composición personal y la convierte en cierre culminante del elogio.

El término «flor» conecta además con el lenguaje vegetal y luminoso empleado a lo largo de su obra. La ciudad no es únicamente monumento o fortaleza, sino una realidad viva capaz de florecer dentro de la memoria del poeta.

La Mezquita-Catedral en la poesía de Góngora

La Catedral de Córdoba fue el principal espacio institucional de la vida adulta de Góngora. El poeta tomó posesión como racionero en febrero de 1585 y permaneció vinculado al Cabildo Catedral de Córdoba durante el resto de su vida.

La catedral condicionó su actividad cotidiana y proporcionó el marco de diferentes composiciones religiosas y circunstanciales. Sin embargo, no existe un poema indiscutiblemente titulado por Góngora como descripción de la Mezquita-Catedral de Córdoba.

Algunos investigadores han propuesto identificar el edificio bajo la apariencia alegórica de determinados sonetos tradicionalmente considerados amorosos.

Estas interpretaciones amplían la presencia posible de Córdoba en su poesía, pero deben presentarse como propuestas críticas, no como identificaciones aceptadas de forma unánime.

El soneto «Si ya la vista de llorar cansada»

El soneto «Si ya la vista de llorar cansada» fue clasificado tradicionalmente entre las composiciones amorosas.

El texto describe una fortaleza, palacio, templo, muro, torres y almenas pertenecientes a una «bella celebrada». El hablante pide a esas construcciones que comuniquen a su dueño el dolor provocado por el destierro.

Daniel Waissbein ha propuesto interpretar el edificio como la Mezquita-Catedral de Córdoba y a la «bella» como la Virgen María, titular del templo cristiano.

Según esta lectura, las murallas almenadas, las torres, la condición de fortaleza y la combinación de palacio y templo responderían a la configuración arquitectónica del conjunto catedralicio.

El poema habría sido compuesto durante una ausencia de Córdoba, posiblemente relacionada con el viaje de 1593 durante el que Góngora enfermó gravemente. La súplica final sería entonces una petición de regreso a la ciudad y al templo del que el poeta era racionero.

Waissbein interpreta también algunas imágenes como alusiones a la historia islámica del edificio y al exilio judío. Esta lectura propone una dimensión histórica y religiosa más compleja que la interpretación amorosa tradicional.[5] ([Revista de Filología Española][5])

La propuesta no modifica por sí sola la clasificación histórica del poema. Constituye una reinterpretación argumentada que relaciona sus imágenes arquitectónicas con la catedral cordobesa.

«De pura honestidad templo sagrado»

Otra interpretación ha vinculado con la Catedral de Córdoba el soneto «De pura honestidad templo sagrado».

La composición se ha leído habitualmente como descripción idealizada del cuerpo de una mujer mediante metáforas arquitectónicas y religiosas.

Algunos estudios han planteado que el «templo sagrado» podría ser una imagen real de la Virgen venerada dentro de la catedral. Los elementos corporales corresponderían simultáneamente a partes de una escultura, a componentes arquitectónicos y a las convenciones de la poesía amorosa.

Según esta lectura, la luz que entra en el templo y se proyecta sobre la imagen explicaría las referencias al oro, el sol, la blancura y las formas coronadas.

La interpretación propone que Góngora construyó deliberadamente un texto con dos niveles: uno aparentemente amoroso y otro relacionado con la contemplación de una imagen sagrada dentro de la catedral.[6] ([Redalyc][6])

Al igual que ocurre con «Si ya la vista de llorar cansada», se trata de una hipótesis crítica. No existe un epígrafe contemporáneo que identifique de manera expresa la dama con una imagen conservada en la catedral.

Córdoba y su tradición clásica

Góngora recibió una formación humanística en la que los autores antiguos ocupaban un lugar central.

Córdoba se presentaba durante los siglos XVI y XVII como heredera de una tradición intelectual romana representada principalmente por Séneca y Lucano.

Esta memoria aparece de forma explícita en el romance «De la semilla caída», compuesto con motivo de las celebraciones cordobesas por la beatificación de Teresa de Jesús en 1614.

En el poema, Góngora afirma que Córdoba convocó a «sus Lúcanos y Senécas». La deformación de la acentuación forma parte del tono humorístico del romance y de la voz ficticia adoptada por el autor.

El plural transforma los nombres de los escritores romanos en categorías. Los poetas participantes en el certamen aparecen como nuevos Lucanos y Sénecas convocados por su ciudad.

La referencia cumple una doble función:

  • Elogia la tradición literaria de Córdoba.
  • Parodia la solemnidad con la que los certámenes presentaban a sus participantes.

La ciudad de Góngora se reconoce, por tanto, como una comunidad que interpreta su presente cultural a través de los autores de la Antigüedad.

El certamen de Santa Teresa de 1614

El romance «De la semilla caída» fue presentado al séptimo certamen convocado en Córdoba con motivo de la beatificación de Teresa de Jesús.

Las celebraciones se desarrollaron en octubre de 1614 e incluyeron ceremonias religiosas, decoraciones urbanas y juegos poéticos.

El certamen tuvo lugar en la iglesia del Convento de Santa Clara, situada en la Calle Rey Heredia. Góngora formaba parte del jurado, pero presentó una composición bajo la identidad ficticia del «vicario de Trassierra».

El poema obtuvo premio y fue impreso al año siguiente.

La composición incorpora Córdoba de varias maneras:

  • Como ciudad organizadora del certamen.
  • Como heredera de Lucano y Séneca.
  • Como escenario de una celebración religiosa.
  • Como espacio donde el propio poeta podía intervenir simultáneamente como juez y concursante.
  • Como comunidad capaz de reconocer la máscara humorística de uno de sus autores más conocidos.

El tono sacro-cómico muestra que Góngora no trató la vida religiosa cordobesa únicamente desde la solemnidad. También utilizó sus ceremonias como materia para la ironía y el juego lingüístico.[7] ([Universidad de Córdoba][7])

Diego de Mardones en la obra de Góngora

El obispo Diego de Mardones fue una de las principales figuras cordobesas presentes en la obra circunstancial de Góngora.

El poeta mantuvo con él una relación de cercanía y admiración. Mardones ocupó la sede cordobesa durante una etapa de intensa actividad religiosa, artística y constructiva.

En 1615, Góngora compuso un soneto dedicado al obispo con motivo de la presentación de un libro de música por el maestro Juan de Riscos.

El poema desarrolla un juego verbal con el apellido Mardones, dividido en «mar» y «dones». La agudeza permite presentar al prelado como un mar que entrega sus dones a las arenas de Córdoba.

La composición vincula:

  • Al obispo de Córdoba.
  • Al maestro de capilla.
  • La actividad musical de la catedral.
  • La poesía de Góngora.
  • El espacio institucional del cabildo.

El soneto demuestra que una parte de su producción nació de las relaciones personales y artísticas desarrolladas dentro de la Catedral de Córdoba.[8] ([Universidad de Córdoba][2])

La loa «No vengo a pedir silencio»

En 1616, Góngora compuso la loa que comienza «No vengo a pedir silencio».

La pieza fue recitada por un sobrino de Diego de Mardones durante una representación teatral realizada ante el obispo por varios caballeros estudiantes.

La composición formaba parte de un acto escénico y estaba destinada a preparar la recepción de la comedia. Su relación con Córdoba procede del destinatario, de los intérpretes y del ambiente social en el que fue representada.

La loa elogia a Mardones y reconstruye aspectos de su trayectoria. También permite observar la relación entre literatura, representación teatral y sociabilidad nobiliaria dentro de la ciudad.

Góngora aparece en este contexto como autor capaz de escribir para una ocasión local concreta y para unos intérpretes pertenecientes al entorno del obispo.[9] ([Universidad de Córdoba][7])

Las letrillas sacras cordobesas

Una parte importante de las letrillas sacras de Góngora estuvo destinada a las celebraciones del Corpus Christi y la Navidad en Córdoba.

Estas composiciones fueron escritas principalmente desde 1616. Algunas se relacionan con la enfermedad de Diego de Mardones, mientras que otras fueron preparadas para las fiestas de la Catedral de Córdoba.

Varias debieron ser musicadas por Juan de Riscos, maestro de capilla y amigo del poeta. Las partituras no se han conservado o no han podido identificarse con seguridad.

Los textos estaban concebidos para ser cantados o representados dentro de ceremonias religiosas. Su recepción original no dependía únicamente de la lectura, sino también de la música, la interpretación, el espacio catedralicio y la presencia del público.

Las letrillas sacras incorporan voces atribuidas a negros, portugueses, moriscos y gitanos. Estas voces utilizan deformaciones lingüísticas y recursos cómicos propios de la literatura festiva del periodo.

Entre las composiciones vinculadas a las fiestas cordobesas se encuentra «Mañana sa Corpus Christa», puesta en boca de dos mujeres negras que describen la procesión del Corpus.

La ciudad aparece indirectamente mediante:

  • La procesión.
  • El calendario litúrgico.
  • La actividad musical de la catedral.
  • La diversidad de personajes representados.
  • El ambiente festivo de las calles.
  • La colaboración entre Góngora y los músicos del cabildo.

Estas obras muestran una Córdoba sonora y ceremonial, diferente de la imagen monumental del soneto de 1585.[10] ([Universidad de Córdoba][7])

La procesión del Corpus

El Corpus en el siglo XIX en la plaza de la Compañía

El Corpus Christi constituía una de las principales celebraciones públicas de la Córdoba de Góngora.

La procesión recorría las calles con la participación de autoridades civiles, miembros del cabildo, clérigos, músicos, cofradías, danzantes y representaciones festivas.

Las letrillas destinadas a esta celebración no describen necesariamente un itinerario urbano preciso. Su carácter cordobés procede de su función dentro de la fiesta y de su relación con la capilla musical de la catedral.

En «Mañana sa Corpus Christa», la ceremonia se contempla desde voces marginales construidas teatralmente. La solemnidad eucarística convive con la comicidad de las hablantes y con sus alteraciones del castellano.

Góngora incorporó así la fiesta urbana a una composición en la que lo sagrado y lo humorístico permanecen unidos.

Navidad en la Córdoba catedralicia

Las celebraciones navideñas proporcionaron otro contexto para la producción religiosa de Góngora.

Los villancicos eran interpretados durante los oficios y podían presentar diálogos entre personajes populares o figuras procedentes de diferentes territorios.

La Catedral se convertía durante estas ceremonias en espacio de música, poesía y representación. Los textos de Góngora estaban integrados en una experiencia colectiva en la que intervenían cantores, instrumentistas, clérigos y asistentes.

El poeta empleó registros muy distintos. Algunas composiciones desarrollan un tono serio y lírico, mientras otras introducen juegos de palabras, deformaciones idiomáticas y situaciones humorísticas.

La Córdoba presente en estos villancicos no es una ciudad descrita desde fuera, sino el lugar concreto para el que fueron compuestos y en el que debían cobrar vida mediante la música.

Córdoba y la música

La actividad musical de la Catedral de Córdoba fue uno de los principales puntos de contacto entre la ciudad y la obra de Góngora.

Como racionero, el poeta estaba obligado a asistir al coro y participaba en un ambiente dominado por el calendario litúrgico, el canto y las solemnidades.

Su colaboración con Juan de Riscos relacionó la poesía escrita con la composición musical. Aunque no se conservan todas las partituras, los textos permiten reconstruir parte de esta actividad.

Las características sonoras de la poesía gongorina no pueden explicarse exclusivamente por su experiencia catedralicia. Sin embargo, la asistencia continuada al coro y el contacto con músicos proporcionaron un entorno en el que ritmo, voz y musicalidad formaban parte de la vida cotidiana.

La ciudad aparece así en la obra no solo como paisaje visible, sino como conjunto de sonidos:

  • Campanas.
  • Oficios cantados.
  • Villancicos.
  • Procesiones.
  • Representaciones.
  • Música instrumental.
  • Voces populares recreadas por el poeta.

La Cátedra Luis de Góngora ha promovido proyectos destinados a recuperar la dimensión musical de estas composiciones, señalando al mismo tiempo las dudas existentes sobre la atribución y transmisión de las partituras.[11] ([Universidad de Córdoba][8])

La vida urbana como materia poética

Góngora escribió numerosos poemas circunstanciales relacionados con personas, sucesos y relaciones sociales de su entorno.

No todos contienen el nombre de Córdoba o una descripción reconocible de sus calles. Sin embargo, una parte nació dentro de la sociabilidad urbana cordobesa.

Su actividad como racionero lo puso en contacto con:

  • Miembros del Cabildo Catedral de Córdoba.
  • Obispos.
  • Músicos.
  • Pintores.
  • Estudiantes.
  • Representantes teatrales.
  • Miembros de familias nobiliarias.
  • Funcionarios municipales.
  • Escritores y humanistas.

Los poemas podían circular inicialmente en copias manuscritas entre personas que conocían la circunstancia, el destinatario o la alusión satírica.

La Córdoba de la obra gongorina no debe buscarse únicamente en los topónimos. También se encuentra en la red de relaciones que dio origen a sonetos, décimas, romances, villancicos y textos burlescos.

Juan Rufo y la tradición literaria cordobesa

En 1584, Góngora dedicó un soneto a Juan Rufo Gutiérrez, autor de La Austriada.

El poema comienza «Cantastes, Rufo, tan heroicamente» y constituye uno de los primeros sonetos dedicatorios del escritor.

La composición enlaza a dos autores cordobeses de generaciones diferentes. Góngora reconoce a Rufo como poeta épico y participa en una comunidad literaria local que aspiraba a intervenir en los géneros de mayor prestigio.

La relación con Rufo muestra que la tradición de las «plumas» cordobesas evocada en el soneto de 1585 no pertenecía únicamente al pasado romano. Continuaba en los escritores contemporáneos del propio Góngora.

Pablo de Céspedes y el ambiente catedralicio

Pablo de Céspedes fue racionero de la Catedral de Córdoba, pintor, humanista, arquitecto y escritor.

Góngora compartió con él el espacio institucional del cabildo. La muerte de Céspedes en 1608 dejó vacante una ración cuya provisión obligó al poeta a realizar una extensa información de limpieza durante 1609.

Aunque la presencia directa de Céspedes en la poesía gongorina es limitada, su figura representa el ambiente artístico e intelectual de la catedral.

El cabildo reunía a personas dedicadas a la música, la pintura, la historia, la poesía y el estudio de la Antigüedad. Córdoba fue, por ello, no solo el lugar desde el que Góngora escribió, sino uno de los núcleos que alimentaron su formación cultural.

Córdoba como centro de defensa de las Soledades

La difusión de la Fábula de Polifemo y Galatea y las Soledades provocó una amplia polémica sobre la dificultad, el lenguaje y la legitimidad de la nueva poesía.

Dos de los principales defensores de Góngora desarrollaron su actividad desde Córdoba:

Ambos escribieron textos destinados a explicar, comentar o defender las innovaciones gongorinas.

Córdoba se convirtió de este modo en uno de los primeros centros de interpretación de la obra. La ciudad no aparece necesariamente dentro de los paisajes de las Soledades, pero intervino de manera directa en su recepción.

Las respuestas cordobesas muestran la existencia de una comunidad de lectores capaces de discutir la tradición clásica, la oscuridad poética, el hipérbaton, las metáforas y el proyecto estético de Góngora.[12] ([Universidad de Córdoba][9])

La naturaleza cordobesa y las obras mayores

Las Soledades y la Fábula de Polifemo y Galatea contienen una extensa representación de montañas, ríos, cuevas, bosques, aves, ganados, cultivos, huertas y actividades rurales.

La abundancia de estos elementos ha favorecido su identificación con la Sierra de Córdoba, la Huerta de Don Marcos, el Arroyo Pedroche y Santa María de Trassierra.

Las asociaciones se apoyan en varios hechos:

  • Góngora conocía el territorio próximo a Córdoba.
  • Arrendó la Huerta de Don Marcos desde 1602.
  • La finca se encontraba junto al Arroyo Pedroche.
  • La sierra formaba parte de su horizonte cotidiano.
  • Los poemas mayores fueron compuestos durante su etapa cordobesa.
  • La producción rural y los paisajes naturales ocupan un lugar principal en las obras.

Sin embargo, las composiciones no describen de forma directa una geografía cordobesa identificable.

Las Soledades reúnen costas, montañas, ríos, islas, escenas pastoriles, actividades pesqueras y celebraciones campesinas. Sus paisajes combinan observación, experiencia viajera, tradición clásica e imaginación.

El Polifemo se desarrolla en Sicilia y recrea una materia mitológica heredada de autores antiguos e italianos.

La naturaleza cordobesa pudo formar parte de la experiencia visual y sensorial del poeta, pero no puede presentarse como modelo exclusivo de estas obras.

La Huerta de Don Marcos

La Huerta de Don Marcos es el lugar más estrechamente relacionado por la tradición con la escritura de las obras mayores de Góngora.

El poeta arrendó la finca al Cabildo Catedral de Córdoba el 17 de junio de 1602. La propiedad se encontraba aproximadamente a media legua de la ciudad, en el valle del Arroyo Pedroche.

Desde comienzos del Siglo XX, diferentes biógrafos imaginaron a Góngora retirado en la huerta para escribir la Fábula de Polifemo y Galatea y las Soledades.

La documentación demuestra el arrendamiento, las condiciones económicas y los posteriores subarriendos a hortelanos. No contiene, sin embargo, una declaración del poeta o de sus contemporáneos que sitúe allí la composición de las obras.

La finca puede considerarse parte del entorno vital y económico de Góngora. Su identificación como taller literario permanece dentro del terreno de la hipótesis.

El Arroyo Pedroche

Paisaje del Arroyo de Pedroche (Rafael Romero Barros)

El Arroyo Pedroche ha sido relacionado con diferentes imágenes de aguas, bosques y aves presentes en la poesía gongorina.

El cauce atravesaba un paisaje de huertas, molinos, álamos, caminos y terrenos agrícolas. La Huerta de Don Marcos y su molino se encontraban en este entorno.

Durante el Siglo XX, algunos estudiosos identificaron el sotillo del poema «No vayas, Gil, al Sotillo» con un paraje del arroyo.

La cronología de la composición debilita esta identificación. La letrilla se fecha habitualmente en 1620, cuando Góngora residía en la corte, y no contiene una referencia expresa a Pedroche.

El paisaje pudo recordar al de las riberas cordobesas, pero el topónimo poético no permite localizar el texto en un punto concreto.

Trassierra

La relación literaria documentada entre Góngora y Santa María de Trassierra procede de la identidad utilizada en el certamen de 1614.

El poeta presentó «De la semilla caída» como obra del «vicario de Trassierra». No se ha localizado documentación que pruebe que ejerciera realmente ese cargo.

Trassierra funciona en el romance como procedencia de una voz ficticia. No aparece como paisaje descrito ni como lugar de composición.

La tradición posterior convirtió al personaje literario en supuesto dato biográfico. Esta identificación favoreció a su vez la interpretación de los bosques, aguas y huertas de Trassierra como escenarios directos de la poesía gongorina.

La relación cultural es real, pero debe distinguirse entre:

  • El uso comprobado del nombre de Trassierra.
  • La tradición del supuesto vicariato.
  • Las lecturas paisajísticas desarrolladas posteriormente.
  • La ausencia de pruebas sobre la composición de obras concretas en la aldea.

Córdoba como alternativa a la corte

La relación con Córdoba adquiere un nuevo significado después del traslado de Góngora a la corte en 1617.

Durante la etapa madrileña, la ciudad natal aparece como contrapunto de las dificultades económicas, las pretensiones cortesanas y la dependencia de protectores.

Góngora había acudido a la corte con la intención de obtener mercedes para sus familiares y mejorar la posición del linaje. Las expectativas se cumplieron solo parcialmente y a cambio de gastos crecientes.

Sus cartas a administradores y amigos cordobeses muestran la dependencia de las rentas procedentes de Córdoba y el deseo frecuente de abandonar Madrid.

La ciudad deja entonces de ser únicamente el paisaje glorioso del soneto juvenil. Se convierte en el lugar donde el poeta espera recuperar estabilidad, controlar sus negocios y pasar los últimos años.

«Determinado a dejar sus pretensiones y volverse a Córdoba»

En 1623, Góngora compuso el soneto conocido por el epígrafe Determinado a dejar sus pretensiones y volverse a Córdoba.

El poema comienza:

De la Merced, señores, despedido,
pues lo ha querido así la suerte mía,
de mis deudos iré a la Compañía,
no poco de mis deudas oprimido.

En el segundo cuarteto aparece la referencia decisiva:

huélgome que es templada Andalucía,
ya que vuelvo descalzo al patrio nido.

El soneto está construido mediante dobles sentidos relacionados con órdenes religiosas: Merced, Compañía, Carmen, descalzo y mínimo.

El humor verbal convive con una situación de cansancio, deuda y desengaño. El regreso a Córdoba se presenta como abandono de las pretensiones cortesanas.

El «patrio nido» retoma la imagen de Córdoba como origen y refugio. La expresión no describe la ciudad, pero concentra su función emocional dentro de la última etapa de la obra gongorina.[13][14] ([Wikisource][10])

Córdoba en el epistolario

El epistolario conservado de Góngora fue escrito principalmente durante su residencia en Madrid.

Las cartas estaban dirigidas a personas encargadas de gestionar sus rentas y negocios en Córdoba, especialmente Cristóbal de Heredia y, durante la etapa final, Francisco Flores de Vergara.

La correspondencia muestra una Córdoba práctica y cotidiana:

  • Lugar donde se cobraban sus rentas.
  • Sede de sus beneficios eclesiásticos.
  • Residencia de sus familiares.
  • Espacio en el que se tramitaban asuntos administrativos.
  • Destino al que deseaba regresar.
  • Fuente de noticias sobre amigos y compañeros fallecidos.

La distancia transforma la ciudad en una presencia constante. Góngora escribe desde Madrid, pero buena parte de sus preocupaciones se encuentra en Córdoba.

El tono de las cartas es diferente al del soneto de 1585. Ya no predomina la alabanza monumental, sino la necesidad económica, la frustración y el deseo de recuperar el control de sus asuntos.

El epistolario permite comprender que el regreso a Córdoba no era únicamente un tema literario. Respondía a una necesidad material y personal.[15] ([Universidad de Córdoba][11])

Córdoba como principio y final

La trayectoria poética de Góngora presenta una estructura circular.

En 1585, al comienzo de su carrera catedralicia, escribe un soneto en el que desea volver a contemplar su patria.

En 1623, desde la corte, anuncia de nuevo el propósito de regresar al «patrio nido».

En 1626, después de una grave enfermedad, volvió finalmente a Córdoba. Murió en la ciudad el 23 de mayo de 1627 y fue enterrado en la Capilla de San Esteban y San Bartolomé de la Catedral de Córdoba.

La ciudad se sitúa así en los dos extremos de su obra y de su vida:

  • Como patria juvenil contemplada desde la ausencia.
  • Como lugar de regreso durante la vejez.
  • Como espacio de producción de sus obras principales.
  • Como sede de su sepultura y de su memoria posterior.

Córdoba explícita y Córdoba implícita

La presencia de Córdoba en la obra gongorina puede clasificarse en varios niveles.

Referencias explícitas

Son aquellas en las que la ciudad o alguno de sus elementos aparece nombrado directamente.

Entre ellas se encuentran:

  • El soneto A Córdoba.
  • La mención de Córdoba en «De la semilla caída».
  • El epígrafe y el contenido de Determinado a dejar sus pretensiones y volverse a Córdoba.
  • Las cartas enviadas a corresponsales cordobeses.
  • Las alusiones al obispo de Córdoba y a instituciones de la ciudad.

Obras de contexto cordobés comprobado

Son composiciones cuya ocasión, destinatario o representación se desarrolló en Córdoba, aunque el nombre de la ciudad no ocupe el centro del texto.

Pertenecen a este grupo:

  • La loa «No vengo a pedir silencio».
  • El soneto dedicado a Diego de Mardones y Juan de Riscos.
  • Las letrillas destinadas al Corpus y la Navidad.
  • Las composiciones relacionadas con las honras celebradas por la reina Margarita.
  • Los poemas presentados en certámenes cordobeses.

Interpretaciones probables o discutidas

Incluyen textos que algunos investigadores han relacionado con edificios o espacios cordobeses sin que exista identificación expresa.

Entre ellos se encuentran:

  • «Si ya la vista de llorar cansada», interpretado como soneto a la Mezquita-Catedral de Córdoba.
  • «De pura honestidad templo sagrado», relacionado por algunos estudios con una imagen mariana de la catedral.
  • Las asociaciones entre la Huerta de Don Marcos y las obras mayores.
  • La identificación del sotillo de una letrilla con el Arroyo Pedroche.
  • La lectura de paisajes de las Soledades y el Polifemo como representaciones de la Sierra de Córdoba.

Presencia cultural indirecta

Comprende la influencia del ambiente cordobés sobre la formación, las relaciones y la recepción del poeta.

Incluye:

  • La vida dentro del Cabildo Catedral de Córdoba.
  • La convivencia con músicos, humanistas y artistas.
  • La defensa de las Soledades por autores cordobeses.
  • El contacto con el paisaje de la campiña y la sierra.
  • La tradición local de exaltación de los escritores romanos.
  • La circulación manuscrita de sus composiciones entre lectores de la ciudad.

Límites de la identificación geográfica

La búsqueda de lugares reales en la poesía de Góngora ha producido interpretaciones de gran interés cultural, pero también algunas afirmaciones difíciles de demostrar.

El poeta transformaba los materiales procedentes de la experiencia mediante:

  • La tradición clásica.
  • La mitología.
  • La literatura italiana.
  • La poesía pastoril.
  • La retórica del elogio.
  • La combinación de espacios conocidos durante sus viajes.
  • La invención poética.

Por esta razón, la existencia de un río, una cueva, un bosque o una huerta en un poema no permite identificar automáticamente un enclave cordobés.

La relación con Córdoba debe establecerse a partir de diferentes grados de certeza:

  • Nombre explícito en el texto.
  • Epígrafe antiguo.
  • Documento sobre la ocasión.
  • Testimonio contemporáneo.
  • Contexto biográfico.
  • Hipótesis crítica.
  • Tradición conmemorativa posterior.

Esta distinción permite reconocer la importancia de la ciudad sin convertir toda la naturaleza gongorina en una descripción topográfica de su entorno natal.

Recepción del soneto A Córdoba

El soneto de 1585 se convirtió en la principal representación literaria de Córdoba creada por Góngora.

Su recepción se intensificó durante la conmemoración del tercer centenario de la muerte del poeta en 1927.

Manuel de Falla compuso el Soneto a Córdoba para voz y arpa a partir del texto gongorino. La pieza estuvo relacionada con la recuperación de Góngora promovida por los autores vinculados a la denominada Generación del 27.

La elección del poema permitió unir:

  • La memoria del poeta.
  • La ciudad natal.
  • La renovación musical.
  • La reivindicación contemporánea de la estética gongorina.

La obra de Falla convirtió la alabanza urbana en composición musical y reforzó su difusión fuera del ámbito filológico.[16] ([Revistas UCO][12])

Córdoba gongorina

Durante el Siglo XX, diferentes autores reconstruyeron una geografía cordobesa de Góngora.

Ricardo Molina desarrolló esta lectura en Córdoba gongorina, donde relacionó la vida y la obra del poeta con calles, iglesias, plazas, paisajes y espacios naturales de la ciudad.

Esta tradición permitió identificar una ruta cultural formada por:

No todos estos lugares aparecen expresamente en los poemas. La ruta combina espacios biográficos comprobados, referencias textuales e interpretaciones culturales.

La Córdoba gongorina es, por tanto, una construcción formada tanto por la obra del poeta como por la lectura que la ciudad ha realizado de ella.

Significado de Córdoba dentro de la obra

Córdoba desempeña funciones diferentes según el periodo y el género.

En el soneto juvenil es una patria monumental y luminosa.

En la poesía religiosa es el escenario de procesiones, certámenes, música y celebraciones.

En los poemas dedicados a Diego de Mardones aparece como comunidad eclesiástica organizada alrededor de su obispo y su catedral.

En «De la semilla caída» es heredera de Lucano y Séneca, pero también objeto de una parodia afectuosa.

En las obras mayores puede actuar como sustrato de experiencia paisajística, aunque no como geografía directamente demostrable.

En el epistolario es el lugar de las rentas, la familia y los amigos.

En los poemas tardíos se convierte en refugio frente a la corte y destino del regreso.

La ciudad no constituye un decorado inmóvil. Cambia junto con la edad, la situación económica y la posición social del poeta.

Obras principales relacionadas con Córdoba

Las composiciones más estrechamente vinculadas con la ciudad son:

  • A Córdoba, soneto de 1585.
  • «Si ya la vista de llorar cansada», si se acepta la interpretación que lo relaciona con la Mezquita-Catedral de Córdoba.
  • «De pura honestidad templo sagrado», según la lectura que identifica el poema con una imagen mariana de la catedral.
  • «Cantastes, Rufo, tan heroicamente», dedicado a Juan Rufo Gutiérrez.
  • «De la semilla caída», romance presentado en Córdoba en 1614.
  • El soneto dedicado a Diego de Mardones con motivo del libro de Juan de Riscos.
  • «No vengo a pedir silencio», loa representada ante el obispo.
  • «Mañana sa Corpus Christa» y otras letrillas destinadas a celebraciones cordobesas.
  • Determinado a dejar sus pretensiones y volverse a Córdoba, soneto de 1623.
  • Las cartas dirigidas a sus administradores y amigos cordobeses.

Véase también

Referencias

  1. Amelia de Paz, "Biografía", Cátedra Luis de Góngora de la Universidad de Córdoba, sin fecha, [1](https://www.uco.es/catedragongora/?page_id=3399). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  2. Nadine Ly, "Sonetos", Cátedra Luis de Góngora de la Universidad de Córdoba, sin fecha, [2](https://www.uco.es/catedragongora/?page_id=3441). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  3. Julio Alonso Asenjo, "Sin par loor de Córdoba por Góngora", Lemir, 2005, [3](https://parnaseo.uv.es/lemir/estudios/alonso/gongora.htm). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  4. Julio Alonso Asenjo, "Sin par loor de Córdoba por Góngora", Lemir, 2005, [4](https://parnaseo.uv.es/lemir/estudios/alonso/gongora.htm). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  5. Daniel Waissbein, "Moros, cristianos y judíos bajo la corteza de un soneto de Góngora a la Mezquita-Catedral de Córdoba", Revista de Filología Española, 2014, [5](https://doi.org/10.3989/rfe.2014.12). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  6. Daniel Waissbein, "Góngora y su dama. De nuevo sobre De pura honestidad templo sagrado", Hipogrifo, 2016, [6](https://www.redalyc.org/journal/5175/517554419024/html/). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  7. Antonio Carreira, "Romances y letrillas", Cátedra Luis de Góngora de la Universidad de Córdoba, sin fecha, [7](https://www.uco.es/catedragongora/?page_id=3184). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  8. Nadine Ly, "Sonetos", Cátedra Luis de Góngora de la Universidad de Córdoba, sin fecha, [8](https://www.uco.es/catedragongora/?page_id=3441). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  9. Antonio Carreira, "Romances y letrillas", Cátedra Luis de Góngora de la Universidad de Córdoba, sin fecha, [9](https://www.uco.es/catedragongora/?page_id=3184). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  10. Antonio Carreira, "Romances y letrillas", Cátedra Luis de Góngora de la Universidad de Córdoba, sin fecha, [10](https://www.uco.es/catedragongora/?page_id=3184). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  11. Cátedra Luis de Góngora, "Góngora y la música", Universidad de Córdoba, sin fecha, [11](https://www.uco.es/catedragongora/?page_id=2921). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  12. Muriel Elvira-Ramírez, "Góngora defendido e ilustrado desde Córdoba", UCOPress, 2026, [12](https://www.uco.es/servicios/ucopress/omp/index.php/ucopress/catalog/book/77). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  13. Luis de Góngora y Argote, "Determinado a dejar sus pretensiones y volverse a Córdoba", Wikisource, 2026, [13](https://es.wikisource.org/wiki/Determinado_a_dejar_sus_pretensiones_y_volverse_a_C%C3%B3rdoba). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  14. Mercedes Blanco, "Epístolas satisfactoria, segunda y tercera", Projet Góngora, sin fecha, [14](https://obtic.huma-num.fr/obvil-web/corpus/gongora/html/1635_epistolas.html). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  15. Amelia de Paz, "Epistolario", Cátedra Luis de Góngora de la Universidad de Córdoba, sin fecha, [15](https://www.uco.es/catedragongora/?page_id=3187). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  16. Óscar Prados Sillero, "Manuel de Falla declamando a Góngora: imbricaciones poético-musicales en el Soneto a Córdoba", Musicalia, 2013, [16](https://doi.org/10.21071/musicalia.v9i1.15652). Consultado el 1 de agosto de 2026.
  1. [1]: https://www.uco.es/catedragongora/?page_id=3399&utm_source=chatgpt.com "BIOGRAFÍA | Cátedra Góngora"
  2. [2]: https://www.uco.es/catedragongora/?page_id=3441&utm_source=chatgpt.com "SONETOS | Cátedra Góngora"
  3. [3]: https://parnaseo.uv.es/lemir/estudios/alonso/gongora.htm?utm_source=chatgpt.com "Julio Alonso, \"Sin par loor de Córdoba por Góngora\""
  4. [4]: https://parnaseo.uv.es/Lemir/Estudios/Alonso/Gongora.htm?utm_source=chatgpt.com "Julio Alonso, \"Sin par loor de Córdoba por Góngora\""
  5. [5]: https://xn--revistadefilologiaespaola-uoc.revistas.csic.es/index.php/rfe/article/view/1154/0?utm_source=chatgpt.com "Moros, cristianos y judíos bajo la corteza de un soneto de Góngora a la Mezquita-Catedral de Córdoba | Revista de Filología Española"
  6. [6]: https://www.redalyc.org/journal/5175/517554419024/html/?utm_source=chatgpt.com "Góngora y su dama. De nuevo sobre «De pura honestidad templo sagrado»"
  7. [7]: https://www.uco.es/catedragongora/?page_id=3184&utm_source=chatgpt.com "ROMANCES Y LETRILLAS | Cátedra Góngora"
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  10. [10]: https://es.wikisource.org/wiki/Determinado_a_dejar_sus_pretensiones_y_volverse_a_C%C3%B3rdoba?utm_source=chatgpt.com "Determinado a dejar sus pretensiones y volverse a Córdoba - Wikisource"
  11. [11]: https://www.uco.es/catedragongora/?page_id=3187&utm_source=chatgpt.com "EPISTOLARIO | Cátedra Góngora"
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