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Tempestad y terremoto en la Córdoba de 1589

De Cordobapedia
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Xilografía de Amaro Centeno contemporánea.

La tempestad y terremoto de Córdoba de 1589 fue un fenómeno destructivo ocurrido en Córdoba durante la noche del 21 de septiembre de 1589, día de San Mateo, y las primeras horas del día siguiente. Las fuentes históricas describen una combinación de viento huracanado, lluvia torrencial, granizo de gran tamaño y una sacudida del terreno que ocasionó el derrumbe de torres, campanarios, bóvedas, viviendas y otras construcciones de la ciudad y su entorno.[1]

El episodio es conocido principalmente por un romance compuesto por Amaro Centeno e impreso en Córdoba por Diego Galván el 1 de octubre de 1589, nueve días después del acontecimiento. El fenómeno aparece además incorporado al catálogo histórico de terremotos de la península ibérica elaborado por el Instituto Geográfico Nacional.[2]

Un estudio arqueosismológico presentado en 2022 consideró que los daños descritos podrían corresponder a un terremoto de elevada intensidad acompañado por una tempestad, aunque advirtió de que no es posible separar con seguridad los efectos de ambos fenómenos. En caso de aceptar un origen sísmico, el episodio podría constituir el terremoto histórico de mayor intensidad conocido en la ciudad de Córdoba.[3]


Antecedentes meteorológicos

Las crónicas posteriores indican que el invierno de 1588 había sido escaso en lluvias y que la primavera y el verano de 1589 se caracterizaron por la sequedad y por temperaturas elevadas. Las precipitaciones regresaron al comienzo del otoño, acompañadas por algunas tormentas.[4]

La tarde del 21 de septiembre, después de la celebración de vísperas, comenzó a soplar un viento que las fuentes identificaron como procedente del sureste. El viento llegó acompañado por una tormenta que inicialmente no fue considerada especialmente intensa.

Hacia las diez de la noche el vendaval aumentó de manera considerable. Tras una breve disminución de su fuerza, aproximadamente a las once y cuarto se produjo una sacudida del terreno, coincidiendo con la caída de granizo. Algunas de las piedras fueron comparadas con nueces y se afirmó que varias alcanzaron un peso de numerosas onzas.[4]

Durante las horas siguientes continuaron el viento, las precipitaciones y el ruido producido por la tempestad. El fenómeno comenzó a disminuir durante las primeras horas del 22 de septiembre, momento en el que pudieron observarse los daños sufridos por la ciudad.

Cronología del suceso

Fecha y hora aproximada Acontecimiento
Invierno de 1588 Periodo de precipitaciones escasas según la reconstrucción realizada por las crónicas locales.
Primavera y verano de 1589 Sequía prolongada y temperaturas elevadas.
Tarde del 21 de septiembre de 1589 Después de vísperas comenzó a soplar un viento procedente aproximadamente del sureste, acompañado por una tormenta inicialmente moderada.
Hacia las 22:00 horas El viento aumentó de intensidad y provocó alarma entre los habitantes de Córdoba.
Hacia las 23:15 horas Las fuentes sitúan una sacudida del terreno coincidente con la caída de granizo de gran tamaño.
Noche del 21 de septiembre al 22 de septiembre El vendaval, la lluvia y el granizo causaron derrumbes y daños en edificios, árboles, huertas y campos.
Primeras horas del 22 de septiembre Disminuyeron el viento y las precipitaciones y comenzó la evaluación de los daños.
1 de octubre de 1589 Diego Galván imprimió en Córdoba el romance de Amaro Centeno dedicado al acontecimiento.

Daños en la ciudad

Las relaciones históricas describen daños distribuidos por diferentes sectores de Córdoba. Resultaron especialmente afectadas las partes elevadas de los edificios, entre ellas torres, espadañas, campanarios, chapiteles y cubiertas. También se registraron hundimientos de bóvedas, celdas conventuales, viviendas y construcciones agrícolas.[3]

El romance de Amaro Centeno presentó una imagen de destrucción generalizada y llegó a referirse al derrumbe de una parte muy extensa de la ciudad. Esta afirmación debe interpretarse con cautela debido al carácter literario y religioso de la composición, aunque diferentes documentos relacionados con reparaciones confirman que algunos de los edificios citados sufrieron daños importantes.

Las fuentes no documentaron víctimas mortales entre la población, a pesar de la gravedad de los derrumbes descritos.

Convento de los Santos Mártires

El campanario del Convento de los Santos Mártires, situado en las proximidades del actual Molino de Martos, se desplomó durante la tempestad. La torre había sido construida o reformada poco antes del acontecimiento.

El romance menciona el derrumbe de elementos arquitectónicos identificados como columnas o torres de orden jónico y corintio. También quedaron afectadas las celdas habitadas por los religiosos, algunas de las cuales se hundieron sin que, según la relación, se produjeran muertes.[3]

La documentación arqueosismológica considera que el colapso del campanario y de las dependencias conventuales podría ser compatible tanto con una fuerte sacudida sísmica como con la acción de un vendaval extremo sobre estructuras vulnerables.

Mezquita-Catedral

En la Mezquita-Catedral, el viento arrancó el chapitel de madera que coronaba la torre. El remate, descrito como una estructura provista de cuatro bolas brillantes, fue desplazado y cayó sobre una vivienda situada frente a la Puerta del Perdón, ocasionando daños en su cubierta.[5]

El 17 de noviembre de 1589, Juan de Ochoa se reunió con representantes del cabildo catedralicio para examinar los desperfectos y elaborar una propuesta de reparación del chapitel. El maestro recibió dos ducados por la realización del dibujo correspondiente.[4]

El episodio se produjo durante un periodo de reformas y transformaciones de la torre catedralicia que continuaría en los años siguientes.

Iglesia de la Compañía

Iglesia de la Compañia

La iglesia del Colegio de Santa Catalina, perteneciente a la Compañía de Jesús y correspondiente a la actual Iglesia de San Salvador y Santo Domingo de Silos, había sido concluida en 1588 y bendecida el 1 de enero de 1589.

La torre o espadaña del edificio se desplomó durante la noche del 21 de septiembre. El reloj y las campanas cayeron sobre las bóvedas de la iglesia, provocando su hundimiento parcial. Las campanas atravesaron la cubierta y llegaron hasta el suelo del templo, donde algunas quedaron fragmentadas.[6]

Tras el desastre se reunieron aproximadamente 1.500 ducados procedentes de aportaciones particulares para contribuir a la reconstrucción del edificio.[6]


Iglesia de San Lorenzo

En la Iglesia de San Lorenzo quedó afectada una imagen situada en la parte superior del edificio. Según la relación de Juan Chirino, la escultura fue arrancada de su base y desplazada hasta el tejado de una construcción próxima, sin sufrir daños de consideración.[5]

El estudio arqueosismológico de 2022 relacionó también con este lugar la descripción del derrumbe de una torre o elemento elevado, aunque la identificación exacta de todos los edificios citados en el romance presenta dificultades.[3]

Viviendas y construcciones urbanas

Numerosas viviendas perdieron cubiertas, tabiques y elementos de sus fachadas. Algunas construcciones se desplomaron total o parcialmente, especialmente aquellas levantadas con materiales de menor resistencia.

Las fuentes describen casas que parecían estremecerse bajo la acción del viento, objetos desplazados por el aire y cubiertas dañadas por el impacto del granizo. Los elementos arquitectónicos más expuestos, como chimeneas, cornisas, espadañas y tejados, resultaron especialmente vulnerables.

No es posible determinar con precisión el número de edificios afectados. La afirmación del romance sobre el derrumbe de la mitad de Córdoba constituye una descripción literaria cuya literalidad no ha podido ser comprobada.

Daños en las huertas y la campiña

El vendaval arrancó árboles y despojó de ramas a muchos de los que permanecieron en pie. Las fuentes mencionan la rotura por la base de árboles de gran porte, entre ellos un nogal cuyo tronco habría alcanzado aproximadamente un metro de diámetro.[3]

El granizo afectó a las huertas situadas alrededor de Córdoba, destruyendo cultivos y ocasionando la muerte de animales domésticos y silvestres. También fueron dispersados almiares y quedaron dañadas casas de labor, molinos y otras construcciones de la Campiña cordobesa.

Las pérdidas económicas fueron estimadas posteriormente en unos 300.000 ducados. La cifra debe considerarse una valoración cronística y no el resultado de una contabilidad completa de los daños.[4]

Torre de Arias Cabrera

El estudio arqueosismológico examinó la posibilidad de relacionar el acontecimiento con los daños conservados en la Torre de Arias Cabrera, situada aproximadamente trece kilómetros al sureste de Córdoba.

La torre, vinculada históricamente a una explotación agrícola y a un molino de aceite, presenta desperfectos en los arcos de sus fachadas oriental y occidental. Sin embargo, no existen pruebas suficientes para atribuir estas alteraciones al fenómeno de 1589. La identificación se basa en la posible correspondencia entre la torre y uno de los molinos citados en el romance.[3]

Efectos sobre el Guadalquivir y los arroyos

El romance describe alteraciones en las corrientes de agua, aumentos de caudal, cambios en pequeños cauces y un fuerte oleaje en el Guadalquivir. La xilografía incluida en la publicación representa el río agitado junto a edificios y torres que parecen inclinarse o derrumbarse.

Estos efectos ambientales podrían ser compatibles con un movimiento sísmico de elevada intensidad, pero también con una precipitación torrencial y con el viento actuando sobre la superficie del río. Por esta razón, no constituyen por sí solos una prueba suficiente de la existencia de un terremoto.[3]

El romance de Amaro Centeno

La principal fuente sobre el acontecimiento es el romance de Amaro Centeno, cuyo título completo es Famoso romance que trata la gran Tenpestad y Terremoto que vuo en la Ciudad de Cordoua alos veynte y vno de Setiembre Año de mil y quinientos y ochenta y nueue dia del glorioso Apostol San Matheo.

La obra fue impresa por Diego Galván en Córdoba el 1 de octubre de 1589. Se conserva en la Biblioteca Nacional de España con la signatura VE/1426/12 y consta de ocho páginas en formato cuarto.[1]

La proximidad entre la fecha del suceso y la impresión convierte el romance en una fuente de especial interés. No obstante, su contenido responde a las características de las relaciones de sucesos de la época, en las que la información, la interpretación religiosa, la intención moral y los recursos literarios aparecían combinados.

La publicación fue autorizada por Cristóbal Sánchez de León, alcalde mayor de Córdoba y representante del rey, y por el escribano Diego Martínez. También contó con el aval del corregidor Juan de Chaves y Sotomayor. Estas circunstancias confirman la difusión pública del acontecimiento, aunque no garantizan la exactitud literal de cada detalle narrado.[3]


La xilografía

El impreso incorpora una xilografía que representa una vista de Córdoba desde el sur. En ella aparecen la muralla, diferentes edificios elevados y el Guadalquivir.

Las construcciones parecen derrumbarse en una dirección comprendida entre el oeste y el noroeste. La escena muestra torres, almenas y grandes bloques desplazados, mientras el río aparece con un caudal elevado y fuerte oleaje.[3]

La imagen no puede considerarse una representación topográfica exacta, pero constituye un testimonio visual de la manera en que el acontecimiento fue presentado a sus contemporáneos.

Testimonio de Juan Chirino

Juan Chirino, religioso que vivió durante el periodo en el que se produjo el fenómeno, incluyó una descripción de la tempestad en su obra Sumario de las persecuciones que a tenido la Yglesia desde su principio, impresa en 1593.[5]

Su relato presenta el episodio como una noche de temor colectivo. Los habitantes permanecieron en sus viviendas y recurrieron a las imágenes religiosas de su devoción. Chirino describió la caída de árboles, el desplazamiento de aves que buscaban refugio, el movimiento de las casas y el derrumbe de las torres de los conventos de los Mártires y de la Compañía.

Aunque la obra fue publicada cuatro años después, constituye una fuente cercana cronológicamente al acontecimiento y recoge algunos de los daños que también aparecen en el romance de Amaro Centeno.

¿Terremoto, tempestad o fenómeno combinado?

La naturaleza exacta del episodio continúa siendo objeto de interpretación. Las fuentes de 1589 emplearon expresamente las palabras «tempestad» y «terremoto», presentando ambos fenómenos como partes de un mismo acontecimiento.

Indicios de actividad sísmica

Entre los elementos que respaldan la hipótesis de un terremoto se encuentran:

La descripción explícita de un temblor de tierra.

  • La afirmación de que algunas personas fueron derribadas o tuvieron dificultades para mantenerse en pie.
  • El hundimiento de torres, campanarios y bóvedas.
  • Los daños en construcciones de piedra y edificios considerados sólidos.
  • La aparente concentración de algunos derrumbes en una dirección determinada.
  • Las alteraciones descritas en las aguas y en los cauces. La corta duración atribuida a la sacudida principal.

El estudio arqueosismológico de 2022 clasificó los desperfectos mediante los denominados Efectos Arqueológicos de Terremotos. En caso de aceptar un origen sísmico, algunos de los daños podrían alcanzar una intensidad máxima XI en la escala arqueosismológica utilizada por los investigadores. La estimación disminuye al aplicar otras escalas y se sitúa alrededor de IX en la escala macrosísmica europea EMS-98.[3]

El área afectada habría comprendido cerca de 1.400 kilómetros cuadrados, equivalentes a las sesenta leguas cuadradas mencionadas en el romance, incluyendo Córdoba y parte de su campiña meridional.

Indicios de una tempestad extrema

Otros datos favorecen una explicación meteorológica:

  • La presencia de viento de gran intensidad antes, durante y después de la sacudida.
  • La caída de lluvia torrencial y granizo de gran tamaño.
  • El ruido continuado de la tormenta.
  • La pérdida de ramas y hojas de los árboles.
  • El desplazamiento de objetos ligeros, cubiertas y almiares.
  • Los daños generalizados en huertas y animales.
  • El aumento de caudal y el oleaje del Guadalquivir.
  • La ausencia de réplicas sísmicas conocidas durante los días posteriores.

Los investigadores consideran poco habitual que un terremoto capaz de alcanzar intensidades tan elevadas no produjera réplicas percibidas por la población. Sin embargo, el romance fue publicado nueve días después del suceso, por lo que su periodo de observación fue limitado.[3]

Incertidumbre documental

El episodio figura en el catálogo sísmico histórico del Instituto Geográfico Nacional, pero muchas de las referencias bibliográficas utilizadas para su catalogación proceden directa o indirectamente del romance de Amaro Centeno. Por este motivo, la existencia de varias menciones posteriores no equivale necesariamente a la existencia de numerosos testimonios independientes.[2]

Los documentos relacionados con reparaciones en la Mezquita-Catedral, la iglesia de la Compañía y otros edificios confirman que se produjo una tempestad con daños importantes. Sin embargo, no permiten determinar de forma definitiva qué desperfectos fueron provocados por el viento, el granizo, la lluvia, una sacudida sísmica o la combinación de todos ellos.

El estudio de 2022 concluyó que no puede descartarse ninguna de las dos hipótesis. Si existió un terremoto, habría sido el de mayor intensidad conocido en el registro histórico de Córdoba. Con independencia de su origen, el fenómeno tuvo una capacidad destructiva excepcional.[3]


Reparaciones y consecuencias

Los daños obligaron a intervenir en distintos edificios religiosos. En la Mezquita-Catedral, Juan de Ochoa elaboró una propuesta para reparar el remate de la torre. En la iglesia del Colegio de Santa Catalina se emprendió la reconstrucción de las bóvedas, el campanario y otros elementos afectados.

La necesidad de reunir donativos para reparar la iglesia de la Compañía muestra la magnitud económica de los desperfectos. Las actuaciones se desarrollaron en un momento en el que varios de estos edificios habían sido construidos o reformados recientemente.

En diciembre de 1589, algunas crónicas locales situaron en la Plaza de la Compañía la aparición de frutas maduras de tamaño extraordinario y de flores desarrolladas fuera de su ciclo habitual. La noticia forma parte de los relatos posteriores vinculados al episodio y no permite establecer una relación causal con la tempestad.[4]

Tradición popular

La gravedad del suceso dio lugar a relatos populares que ampliaron los aspectos extraordinarios del acontecimiento.

Uno de ellos afirmaba que una caseta de madera utilizada para guardar trapos y otros objetos había sido arrancada por el viento y transportada hasta Casillas, permaneciendo en su interior el guarda encargado de vigilarla. Según el cuento, el hombre habría completado el recorrido sin sufrir daños.

La historia carece de corroboración documental y debe interpretarse como parte de la tradición oral formada alrededor de la tempestad, no como una descripción comprobada del acontecimiento.

Importancia histórica

La tempestad y posible terremoto del 21 de septiembre de 1589 constituye uno de los episodios naturales más destructivos documentados en la historia de Córdoba.

Su interés reside en la existencia de una relación impresa pocos días después, en la identificación de edificios concretos afectados y en la posibilidad de comparar los testimonios históricos con los restos arquitectónicos conservados.

El episodio también permite analizar las dificultades de interpretar fenómenos naturales anteriores a la existencia de registros instrumentales. Una misma descripción puede contener efectos producidos por viento, lluvia, granizo, inundación y movimientos sísmicos, sin que sea posible atribuir cada daño a una causa concreta.

Véase también

Referencias

  1. 1,0 1,1 Amaro Centeno, "Famoso romance que trata la gran Tenpestad y Terremoto que vuo en la Ciudad de Cordoua alos veynte y vno de Setiembre Año de mil y quinientos y ochenta y nueue dia del glorioso Apostol San Matheo", Biblioteca Nacional de España, 1589, https://www.bne.es/es/colecciones/impresos-antiguos-reservados/impresos-menores/famoso-romance-terremoto. Consultado el 3 de agosto de 2026.
  2. 2,0 2,1 José Manuel Martínez Solares y Julio Mezcua Rodríguez, "Catálogo sísmico de la Península Ibérica (880 a. C.-1900)", Instituto Geográfico Nacional, 2002, https://www.ign.es/web/libros-digitales/sis-catalogo-hasta-1900. Consultado el 3 de agosto de 2026.
  3. 3,00 3,01 3,02 3,03 3,04 3,05 3,06 3,07 3,08 3,09 3,10 3,11 R. Pérez-López, A. Sánchez-Hernampérez, P. G. Silva, J. Elez, J. L. Giner-Robles, M. A. Rodríguez-Pascua, E. Roquero, T. Bardají y Y. Sánchez, "Córdoba, 21 septiembre 1589: ¿Terremoto y/o tempestad? Evidencias arqueosismológicas", Resúmenes de la IV Reunión Ibérica sobre Fallas Activas y Paleosismología, 2022, https://www.researchgate.net/publication/364659768_Cordoba_21_Septiembre_1589_Terremoto_yo_Tempestad_Evidencias_Arqueosismologicas. Consultado el 3 de agosto de 2026.
  4. 4,0 4,1 4,2 4,3 4,4 Juan Luque Carrillo, "Juan de Ochoa (1554-1606), maestro en arquitectura de torres en la Córdoba del Quinientos", Ars. Historia Crítica. Homenaje a los profesores Luz de Ulierte Vázquez y Pedro A. Galera Andreu, 2024, https://www.researchgate.net/publication/380825734_Juan_de_Ochoa_1554-1606_maestro_en_arquitectura_de_torres_en_la_Cordoba_del_Quinientos. Consultado el 3 de agosto de 2026.
  5. 5,0 5,1 5,2 Juan Chirino, "Sumario de las persecuciones que a tenido la Yglesia desde su principio", René Rabut, 1593, https://digibug.ugr.es/handle/10481/10143. Consultado el 3 de agosto de 2026.
  6. 6,0 6,1 Antonio Martín Pradas e Inmaculada Carrasco Gómez, "El catálogo de pinturas del Colegio de Santa Catalina de la Compañía de Jesús de Córdoba", Atrio. Revista de Historia del Arte, 2019, https://www.upo.es/revistas/index.php/atrio/article/download/4288/4115/17028. Consultado el 3 de agosto de 2026.