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La llegada de los ventiladores eléctricos a Córdoba

De Cordobapedia
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Contexto histórico
Décadas: 1900 - 1910 - 1920 - 1930 - 1940 - 1950 - 1960




La llegada de los ventiladores eléctricos a Córdoba se produjo en los primeros años del siglo XX, poco después de la introducción de la electricidad en la ciudad. La referencia más antigua localizada para este artículo corresponde al 26 de junio de 1903, cuando la prensa cordobesa informó de la instalación de varios ventiladores eléctricos en un cinematógrafo situado en el Paseo del Gran Capitán.

Su aparición supuso uno de los primeros intentos de utilizar la electricidad no ya únicamente para producir luz o mover maquinaria, sino para mejorar el confort cotidiano frente a los fuertes calores estivales de Córdoba. Durante buena parte de la primera mitad del siglo XX, antes de la generalización del aire acondicionado, el ventilador fue uno de los pocos sistemas mecánicos disponibles para hacer más soportables los interiores durante el verano.

Origen del ventilador eléctrico

El desarrollo del ventilador eléctrico estuvo ligado a la aparición de los primeros motores eléctricos de pequeño tamaño durante las últimas décadas del siglo XIX.

El ingeniero estadounidense Schuyler Skaats Wheeler desarrolló hacia 1882 uno de los primeros ventiladores eléctricos de sobremesa, colocando una hélice de dos aspas sobre el eje de un pequeño motor eléctrico.[1] Pocos años después comenzaron a comercializarse aparatos de este tipo, inicialmente alimentados por corriente continua.

El Museo Nacional de Historia Americana de la Smithsonian Institution conserva, por ejemplo, un ventilador eléctrico de sobremesa fabricado por la Edison Manufacturing Company hacia 1885.[2]

Los primeros aparatos eran pesados, caros y relativamente peligrosos comparados con los posteriores. Incorporaban motores voluminosos y aspas metálicas que inicialmente apenas estaban protegidas. Con la expansión de la corriente alterna, la mejora de los motores y la fabricación industrial, los ventiladores fueron progresivamente haciéndose más pequeños, seguros y baratos.

La electricidad llega a Córdoba

La llegada del ventilador debe entenderse dentro de la progresiva electrificación de Córdoba.

En 1893 está documentada la utilización de electricidad en la fábrica de harinas de Santa Cándida y San José y la actividad de la Compañía Cordobesa de Electricidad. Durante los años siguientes la electricidad comenzó a extenderse por la ciudad, inicialmente ligada sobre todo al alumbrado, establecimientos públicos, industrias y actividades comerciales.

Así, cuando aparecieron los primeros ventiladores eléctricos cordobeses documentados en 1903, la electricidad seguía siendo una tecnología relativamente reciente en la vida urbana.

Los ventiladores del Gran Capitán de 1903

La primera referencia localizada a la utilización de ventiladores eléctricos en Córdoba procede de El Defensor de Córdoba del 26 de junio de 1903.

A mediados de aquel mes se había instalado un Salón de Actualidades y Cinematógrafo en el Paseo del Gran Capitán, frente al denominado Café de Colón. El establecimiento comenzó a anunciar sus sesiones el 16 de junio y obtuvo rápidamente una notable asistencia de público.

El pequeño tamaño del local y las elevadas temperaturas de junio plantearon inmediatamente un problema. Apenas diez días después de comenzar las sesiones, El Defensor de Córdoba informaba:

«Visto el excesivo calor que reina se han colocado ventiladores eléctricos en el local que ocupa el cinematógrafo».

[3]

La noticia resulta especialmente significativa porque presenta los ventiladores no como una curiosidad tecnológica, sino como una solución práctica frente al calor cordobés.

El cinematógrafo era además uno de los nuevos espacios de ocio asociados a la modernización de la ciudad. En un mismo establecimiento coincidían así dos tecnologías novedosas: las imágenes en movimiento y la ventilación eléctrica.

El salón se encontraba muy concurrido durante aquellas noches de verano. La prensa había señalado días antes que llegaba a llenarse por completo, por lo que la instalación de los ventiladores debió constituir también un elemento de comodidad destinado a mantener al público dentro del establecimiento.[4]

El calor como problema de los espectáculos

La noticia de los ventiladores apareció en un momento en que el calor condicionaba claramente la actividad cultural y comercial de Córdoba.

Al día siguiente, el 27 de junio de 1903, El Defensor de Córdoba comentaba irónicamente la dificultad de convencer al público para asistir al Gran Teatro durante las noches calurosas, aunque se asegurara que en su interior la temperatura era agradable.[5]

Los teatros, cafés, cinematógrafos, casinos y otros establecimientos de reunión fueron por ello lugares especialmente apropiados para la introducción de los primeros sistemas mecánicos de ventilación.

Hasta entonces la arquitectura y las costumbres constituían las principales herramientas frente al verano: patios, persianas, contraventanas, gruesos muros, ventanas abiertas durante la noche, toldos, abanicos y la reducción de la actividad durante las horas centrales del día.

El ventilador incorporaba por primera vez la posibilidad de fabricar artificialmente una corriente de aire mediante electricidad.

Una nueva forma de combatir el calor

El ventilador eléctrico no disminuye de manera importante la temperatura del aire de una habitación. Su efecto consiste fundamentalmente en aumentar el movimiento del aire alrededor de las personas, favoreciendo la evaporación del sudor y aumentando la pérdida de calor corporal.

Esto explica que en Córdoba, donde las temperaturas estivales pueden ser extraordinariamente elevadas pero la humedad relativa suele ser reducida durante las horas más cálidas, el movimiento de aire pudiera proporcionar una considerable sensación de alivio.

Frente a los tradicionales abanicos, el nuevo aparato ofrecía además una corriente continua sin esfuerzo humano.

Los primeros modelos podían ser fijos, mientras que posteriormente se popularizaron los ventiladores oscilantes, capaces de repartir el aire por una habitación, así como los ventiladores de pared, techo y pedestal.

De los establecimientos públicos a las viviendas

La temprana presencia de ventiladores en el cinematógrafo del Gran Capitán no significa que fueran ya habituales en las viviendas cordobesas.

Durante las primeras décadas del siglo XX, disponer de electricidad doméstica y adquirir aparatos eléctricos continuaba siendo relativamente costoso. Los primeros electrodomésticos tuvieron por ello una penetración gradual y estuvieron inicialmente relacionados con hogares acomodados, comercios, oficinas y establecimientos abiertos al público.

Los estudios sobre la introducción de los electrodomésticos en España muestran que desde comienzos del siglo XX comenzaron a anunciarse en la prensa planchas, ventiladores, calefactores, secadores, hornillos y otros pequeños aparatos eléctricos.[6]

En 1906, por ejemplo, una compañía de Menorca ofrecía incluso ventiladores eléctricos en alquiler durante todo el verano por 25 pesetas, una fórmula que demuestra que el aparato todavía podía ser demasiado costoso para justificar su compra por muchas familias.[7]

Durante las décadas de 1920 y 1930 la reducción de los costes de fabricación, la mejora de los motores eléctricos y la ampliación de las redes de distribución facilitaron su difusión. Empresas como General Electric, Westinghouse, Siemens o AEG comercializaron distintos modelos, y en España compañías distribuidoras de material eléctrico incorporaron los ventiladores entre los aparatos dirigidos al pequeño consumidor.[8]

No se dispone por el momento de estadísticas que permitan determinar qué porcentaje de los hogares cordobeses poseía ventilador durante aquellas décadas.

El ventilador antes del aire acondicionado

El ventilador ocupó durante varias décadas un espacio intermedio entre la arquitectura tradicional adaptada al calor y la posterior climatización artificial.

En las casas cordobesas continuaron utilizándose simultáneamente:

  • patios y corrientes naturales de aire.
  • Persianas y contraventanas.
  • Toldos exteriores.
  • Muros gruesos y habitaciones interiores.
  • Abanicos de mano.
  • Ventiladores eléctricos.
  • Horarios adaptados a las temperaturas estivales.

El ventilador permitía mejorar el confort sin modificar la temperatura de toda la habitación, con un consumo eléctrico relativamente reducido.

La situación cambió progresivamente con la llegada de los primeros sistemas de aire acondicionado a establecimientos comerciales, cines, oficinas y posteriormente viviendas. Sin embargo, el elevado coste inicial de aquellos sistemas hizo que el ventilador continuara siendo durante décadas el principal aparato doméstico para combatir el calor.

Incluso después de la generalización del aire acondicionado, los ventiladores siguieron utilizándose de manera complementaria debido a su reducido consumo y facilidad de instalación.

Importancia histórica

La noticia del 26 de junio de 1903 resulta relevante para la historia cotidiana de Córdoba porque permite documentar una de las primeras aplicaciones de la electricidad destinada específicamente al bienestar térmico de los ciudadanos.

En apenas una década, la electricidad había pasado de ser fundamentalmente una tecnología utilizada para el alumbrado y determinados procesos industriales a empezar a introducirse en aspectos mucho más cotidianos.

El ventilador eléctrico fue, en este sentido, uno de los primeros pasos hacia la climatización artificial de la ciudad.

Su llegada transformó de forma modesta pero significativa la relación de los cordobeses con el verano: por primera vez era posible entrar en un establecimiento y encontrar una corriente de aire producida continuamente por una máquina.

Más de medio siglo antes de que el aire acondicionado comenzara a extenderse por los hogares, Córdoba ya había empezado a combatir mecánicamente el calor.

Cronología

Año Hecho
1882 Schuyler Skaats Wheeler desarrolla uno de los primeros ventiladores eléctricos de sobremesa.
1885 La Edison Manufacturing Company fabrica ya ventiladores eléctricos de mesa en Estados Unidos.
1893 La electricidad comienza a estar presente en establecimientos industriales de Córdoba y aparece la Compañía Cordobesa de Electricidad.
16 de junio de 1903 Comienza a funcionar el Salón de Actualidades y Cinematógrafo del Paseo del Gran Capitán, frente al Café de Colón.
26 de junio de 1903 Primera referencia localizada hasta el momento a ventiladores eléctricos en Córdoba: son instalados en el cinematógrafo debido al excesivo calor.
1906 En otras ciudades españolas ya se ofrecen ventiladores eléctricos en régimen de alquiler durante el verano.
Décadas de 1920 y 1930 Mejora la fabricación y aumenta la comercialización de pequeños electrodomésticos y ventiladores eléctricos en España.
Mediados del siglo XX El ventilador se convierte progresivamente en un aparato doméstico habitual, antes de la expansión del aire acondicionado.

Véase también

Referencias

  1. Engineering and Technology History Wiki, Schuyler Wheeler.
  2. Smithsonian Institution, Edison electric table fan, ca. 1885.
  3. El Defensor de Córdoba, 26 de junio de 1903, p. 3. Referencia reproducida por Jean-Claude Seguin Vergara y Jon Letamendi Gárate en GRIMH, Cordoue, 1896-1906.
  4. GRIMH, El Salón de Actualidades y Cinematógrafo. Córdoba, 1903, con referencias a Diario de Córdoba y El Defensor de Córdoba.
  5. El Defensor de Córdoba, 27 de junio de 1903, p. 1, reproducido en GRIMH.
  6. Nuria Rodríguez Martín y Jesús Mirás Araujo, «"La más útil joya del hogar": La promoción de los primeros electrodomésticos en España, 1900-1936», Aportes. Revista de Historia Contemporánea, nº 107, 2021, pp. 183-213.
  7. El Bien Público, 31 de mayo de 1906, anuncio reproducido por Menorca.info.
  8. SICE, Historia. Años 20 y 30. La empresa comercializaba en España motores General Electric y Thomson-Houston y posteriormente productos para consumidores, entre ellos ventiladores.

Enlaces externos