La Congregación de los Ermitaños de Córdoba se asentó formalmente en 1703 en el paraje conocido como el Desierto de Nuestra Señora de Belén, en Sierra Morena (a unos 15 km de la ciudad). Este venerado conjunto histórico de trece ermitas e iglesia fue hogar de anacoretas dedicados a la austeridad y la oración hasta el fallecimiento del último ermitaño en 1957.
