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Polémicas Periodísticas (Notas cordobesas)

De Cordobapedia
Revisión del 20:07 24 ago 2026 de Aromeo (discusión | contribs.) (Incorporación de Notas cordobesas, de Ricardo de Montis)
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Polémicas Periodísticas es una de las notas incluidas en Notas cordobesas. Recuerdos del pasado, de Ricardo de Montis.

Texto

En épocas en que se publicaba en Córdoba mayor número de periódicos que en la actualidad y los había de todos los matices políticos y defensores de toda clase de ideas, suscitábanse frecuentemente polémicas, muchas de las cuales recreaban a los lectores por la gracia y el ingenio de que hacían gala los contendientes.

No faltaban algunas en las que se excitaban los ánimos de los polemistas, llevándoles a extremos de violencia siempre censurables.

No es nuestro propósito recordar esta clase de contiendas, que unas veces terminaron en desafíos y otras en agresiones más deplorables aún, sino algunas de las polémicas científicas y literarias más notables mantenidas en la Prensa local, que a la vez proporcionaban al público instrucción y esparcimiento.

Sostuvieron una de las primeras de que tenemos noticias el catedrático del Instituto provincial don Victoriano Rivera y el profesor de Latín don Pablo Antonio Fernández de Molina sobre cuestiones relacionadas con la hermosa lengua del Lacio.

Hombres ambos de temperamento nervioso, no supieron conservar la serenidad conveniente y llegaron, en sus escritos, a censurarse con dureza y a dirigirse rudos ataques.

Los señores Rivera y Fernández de Molina fueron enemigos irreconciliables desde entonces.

Posteriormente, en el Diario de Córdoba , hubo una discusión muy interesante entre el sabio humanista don Francisco de Borja Pavón y el docto magistral de la Santa Iglesia Catedral don Manuel González Francés, sobre la ciudad donde naciera San Lorenzo.

El primero sostenla que era Córdoba y el segundo concedía este honor a Huesca, y ambos adugeron [sic] datos históricos tan curiosos y de tanto valor que no pudo decidirse a cuál de los contendientes asistía la razón y la controversia resultó interesantísima.

Pocas discusiones periodísticas se habrán registrado tan originales como una que sostuvieron El Adalid y La Lealtad. Esta, en su sección titulada "A punta de tijera", por un error escribió tijera con g; aquel dióle el palmetazo oportuno por la falta de ortografía; La Lealtad pretendió desmostrar que no había cometido falta alguna; El Adalid insistió en su lección gramatical y con este pretexto don Juan Menéndez Pidal y don Enrique y don Julio

Valdelomar hicieron gala de su ingenio y de su gracia inagotables.

Al fin, los dos últimos, o sea El Adalid , se dieron por vencidos y entonces el director de La Lealtad , Pidal, confesó paladinamente que tijera se escribía con j.

Cuando el Ayuntamiento de esta capital acordó expropiar y demoler la casa de los Bañuelos para ensanchar la calle de Diego León, los historiadores y arqueólogos entablaron en el Diario de Córdoba una contienda acerca del mérito del edificio citado, discusión en la que intervinieron casi todos los escritores cordobeses, don Francisco de Borja Pavón, don Rafael Romero Barros, don Manuel González Francés, don Teodomiro y don Rafael Ramírez de Arellano, don Agustín González Ruano, don Rafael Blanco Criado y otros muchos..

La particularidad de esta polémica consistió en que cuantos intervinieron en ella firmaron sus artículos con pseudónimos, unos pseudónimos tan originales como El Abat Sperindeo , El Sacristán de Monturque , Un buho y El Monago de Alcolea .

La contienda llegó a resultar pesada y el festivo poeta don Esteban de Benito Morugán publicó un soneto, en vísperas de Feria, diciendo que, para ser feliz durante esta, el sólo necesitaba tener unos cuantos duros en el bolsillo y "no oir hablar, si es posible buenamente, de la famosa casa de Bañuelos".

Don Jose Navarro Prieto y don Dámaso Angulo Mayorga mantuvieron otra interesante y bien documentada controversia desde las columnas de La Lealtad y La Voz de Córdoba , acerca de la legalidad de la pena de muerte, controversia en la que intervino y a la que puso fin con acierto extraordinario un sacerdote ilustrísimo, único superviviente de aquellos polemistas.

Al ser sustituidos, en mal hora, los naranjos que embellecían el paseo del Gran Capitán por raquíticas y desiguales palmeras, el catedrático de la Escuela de Veterinaria don Leandro de Blas censuró tal sustitución en un articulo publicado en el Diario de Córdoba ; constestóle el catedratico del Instituto provincial don Pío Diego Madrazo y entre ambos se suscitó una de las polémicas más violentas que se han sostenido en los periódicos locales.

Para concluir, recordaremos una breve contienda poética que estuvo a punto de terminar trágicamente:

Don Julio Valdelomar publicó un romance dedicado a la Feria de Córdoba en el que, refiriéndose a las buñoleras, decía así:

"Viéndolas se ve del Nilo la corriente limpia y clara, y de Egipto las pirámides, y las mujeres de Arabia, las noches de Palestina, el sol ardiente de Africa, las esfinges del desierto y la imagen de Cleopatra".

Al día siguiente apareció en la Prensa el soneto, de autor anónimo, que reproducimos a continuación:

UN PANORAMA

Cleopatra, el Nilo, Menfis, Agripina, de la antigua Damasco las sultanas, Bagdag, Ofir, las vírgenes cristianas, Sayaradur, Sobeya y Mesalina.

Las noches de la hermosa Palestina, los ojos de las bellas castellanas, el Missuri, la tez de las cubanas, el sol ardiente que Africa ilumina.

El Sahara yermo, triste dilatado, del Volga y del Mar Negro la ribera, el Pirene soberbio y encumbrado;

El cielo azul de la nación ibera ... todo esto puedes ver, lector amado, si te fijas en una buñolera.

El señor Valdelomar averiguó quien era el autor de la tomadura de pelo transcrita y le envió los padrinos.

Gracias a la intervención de algunos amigos de los dos cantores de la buñolera, estas elucubraciones literarias no tuvieron un epílogo desagradable.

Agosto 1920.