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El Aguinaldo Del Soldado (Notas cordobesas)

De Cordobapedia
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El Aguinaldo Del Soldado es una de las notas incluidas en Notas cordobesas. Recuerdos del pasado, de Ricardo de Montis.

Texto

Un mago de la pluma, un narrador insuperable, Pedro Antonio de Alarcón, en su libro inmortal titulado Diario de un testigo de la guerra de Africa describió de manera prodigiosa la Nochebuena del soldado en el campo de batalla.

El relato del insigne autor de El Niño de la bola refiérese al año 1859. Fue aquella Nochebuena una noche triste, fría y lluviosa. Parecía que las nubes derramaban amargo llanto y el huracán lanzaba quejidos lastimeros.

España entera se hallaba sumida en hondo desconsuelo. ¡Cómo no, si la sangre generosa de sus hijos regaba pródigamente las áridas tierras marroquies!

Aquella noche no reinó la alegría en los hogares y en todos hubo lágrimas, y en todos se avivó el recuerdo del hijo, del hermano, del novio que, acaso en aquellos instantes, combatirla heroicamente contra las hordas agarenas.

En el campamento no fué menos triste la Nochebuena, a pesar de que nuestros soldados se esforzaran por aparecer alegres y decidores.

La visión del pueblo natal, de la casita donde se meciera su cuna, de los padres, de la mujer amada, fija en su imaginación, grabada con vivísimos colores, era un dique poderoso que impedía el desbordamiento del júbilo, un freno para las expansiones de la bulliciosa juventud.

Sin embargo no faltaron canciones, ni dejaron de escucharse poéticos villancicos, acompañados por una flauta y una pandereta, únicos instrumentos musicales de que en el campamento se disponía.

Los soldados sólo recibieron el aguinaldo que sus familias les enviasen. En grandes hogueras, Pedro Antonio de Alarcón lo dice, condimentaron la cena con los comestibles que la Administración militar les entregara, una cena modestísima, muy semejante al rancho diario, sin ninguno de los manjares que no faltan ni aún en la mesa más pobre cuando la cristiandad conmemora el nacimiento del Hijo de Dios.

Cerca de medio siglo después, en el año 1893, las armas españolas tuvieron que volver al territorio africano para vengar ofensas de los moros, y otra vez nuestros heroicos soldados pasaron la Nochebuena en aquel ingrato suelo, puesto el pensamiento en sus familias, en sus hogares, en su patria.

Tal noche no tuvo en el campamento un cronista que la perpetuara como Pedro Antonio de Alarcón perpetuó la del 24 de Diciembre de 1859, pero se sabe que los soldados disfrutaron de exquisitas cenas, y que, en unión del aguinaldo de sus deudos y amigos, recibieron otro muy esplendido enviado a casi todos los regimientos por las poblaciones a cuya guarnición pertenecían.

En Córdoba el periódico La Monarquia se encargó de recoger y enviar a su destino el aguinaldo del soldado y las fuerzas expedicionarias del regimiento de Infantería de la Reina tuvieron vino, dulces y tabaco en abundancia, prendas de abrigo y otros regalos.

Hoy de nuevo España tiene fija su mirada en Marruecos; desbórdase de todos los pechos el torrente de indignación producida por los actos de barbarie de las cábilas rifeñas; en todos los corazones se exalta el patriotismo y se intensifica el amor, la admiración al bizarro Ejército encargado de defender el honor de la Patria y de vengar nuevas y gravísimas ofensas.

Muy en breve llegará la fecha en que el mundo católico conmemora el acontecimiento más grande, más sublime que se registra en la historia de la humanidad.

Para celebrarlo dignamente, ya que este año también huirá la alegría de muchos hogares, la nación entera apréstase a obsequiar espléndidarnente a sus hijos que luchan con bizarría en el campo del Rif donde hace poco se desarrollara la más espantosa de las tragedias.

Córdoba en este noble concierto, mejor dicho, en este pugilato de generosidad, de cariño, de esplendidez, debe figurar en primer término, pues así lo exige su proverbial hidalguía, su tradicional amor al Ejército, el bien conquistado calificativo de casa de guerrera gente que, con orgullo, ostenta desde los tiempos más remotos.

Todos tenemos la obligación de contribuir al aguinaldo del soldado: hasta el niño debe aportar para este patriótico obsequio algunas de las monedas que guarde en la alcancía.

Procuremos que los soldados cordobeses, ya que les falte, en la próxima Nochebuena, el calor de la familia, del hogar, disfruten de las cenas que les prepararían en sus casas; tengan un expresivo recuerdo de la ciudad que les aguarda con impaciencia para estrecharles efusivamente, representado por un obsequio de tanto valor como el regalo de los padres o la carta de la novia.

Así la noche en que la humanidad celebra el nacimiento del Hijo de Dios, un rayo de alegría, nueva estrella de Belén, iluminará, para nuestros soldados, el cielo tenebroso de la región rifeña; la fe y el patriotismo se fortalecerán en sus almas y sentirán nuevos alientos, nuevas energías para proseguir y terminar brillantemente su empresa, que no es obra de odios ni de exterminio, sino obra de cultura y de pacificación, basada en los santos principios de la Religión Católica y a la que puede servir de lema la sublime frase que la Iglesia pronuncia en las solemnes fiestas de la Natividad de Jesús: Gloria a Dios en las alturas y paz en [a fierra a los hombres de buena voluntad.

Diciembre, 1921.