La casona de la plaza de Orive fue una historieta publicada por entregas en el Diario Córdoba entre el 20 de enero y el 3 de marzo de 1955, dentro de la serie Historietas y leyendas. La narración recrea en formato de viñetas una leyenda ambientada en una antigua casa de la plaza de Orive, presentada como una mansión cargada de misterio y asociada desde antiguo a sucesos sobrenaturales.
Argumento
La historia sitúa la acción en una vieja casona de una de las calles más solitarias de Córdoba, donde vivía don Diego de Orive, hidalgo de noble linaje, acompañado de su hija Blanca. Don Diego aparece como un hombre piadoso y amante de las tradiciones cordobesas, muy unido a su hija, a la que quería profundamente por recordarle a su difunta esposa.
Durante una visita a la Fuensanta, padre e hija se cruzan con una gitana que les pide limosna. Al no recibir respuesta, la mujer les dirige una amenaza o maldición que impresiona vivamente a la joven. Aunque don Diego intenta tranquilizarla, aquel episodio deja una huella de inquietud.
Tiempo después, en una noche lluviosa, llegan a la casa dos mercaderes judíos pidiendo hospitalidad. Son acogidos en la casona conforme al sentido cristiano y hospitalario de don Diego. La joven Blanca, intrigada por el aspecto y comportamiento de los visitantes, decide observarlos junto al ama de la casa. Ambas descubren que, ya en el zaguán, el mayor de los mercaderes realiza un extraño ritual con una vela verde y pronuncia repetidamente unas palabras misteriosas. Entonces se alza una gran losa del pavimento, dejando al descubierto la entrada a un subterráneo. Uno de los hombres desciende varias veces y regresa con talegos que parecen contener oro y objetos de valor.
Al día siguiente, Blanca se entera de que los mercaderes se han marchado al amanecer. La curiosidad puede más que la prudencia, y la joven, acompañada por el ama, intenta reproducir la escena de la noche anterior. Recogen restos de cera, improvisan una pequeña vela y logran repetir las palabras escuchadas, con lo que vuelve a abrirse la entrada del subterráneo. Atraída por el misterio y la esperanza de encontrar riquezas, Blanca desciende sola con la vela. Pero, al consumirse esta, la losa vuelve a cerrarse, quedando la muchacha sepultada.
Los gritos del ama alertan a don Diego, que acude precipitadamente. La impresión causada por la desaparición de su hija le afecta profundamente. A partir de entonces enferma gravemente, envejece de forma súbita y muere consumido por la desgracia.
La historieta concluye afirmando que desde aquel día quedó cerrada la casa de la plaza de Orive y que la tradición popular aseguraba que, en las noches claras de verano, por sus corredores y patios vagaba entre lamentos la figura velada de la joven, enterrada en vida por su curiosidad.
Publicación
La historieta apareció en siete entregas publicadas entre enero y marzo de 1955:
- 20 de enero de 1955
- 27 de enero de 1955
- 3 de febrero de 1955
- 10 de febrero de 1955
- 17 de febrero de 1955
- 24 de febrero de 1955
- 3 de marzo de 1955
Referencias
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