
El antiguo reloj de las Tendillas fue un reloj público instalado en 1929 en el edificio situado en la confluencia de las calles Jesús María y Málaga, en la Plaza de Cánovas —denominación oficial de la plaza antes y durante buena parte del período franquista—, en el corazón comercial de Córdoba.
De propiedad privada, su emplazamiento en la plaza más céntrica de la ciudad lo convirtió en parte intrínseca de la fisonomía cordobesa de los años treinta y cuarenta, siendo el referente horario por excelencia de los cordobeses y el punto de reunión para celebrar la llegada del Año Nuevo.
El reloj estuvo iluminado hasta 1945, cuando las restricciones eléctricas de la posguerra interrumpieron su funcionamiento, desencadenando una notable campaña periodística en el diario Córdoba. Vino a ser sustituido definitivamente por el reloj flamenco actual, inaugurado el 29 de enero de 1961.
Inauguración e integración en la vida cordobesa (1929)
El reloj fue inaugurado en 1929, en el marco de la remodelación y configuración definitiva de la Plaza de las Tendillas impulsada desde 1925 por el alcalde José Cruz Conde. Se instaló sobre el edificio ubicado en la esquina de las calles Jesús María y Málaga, en una posición elevada y visible desde los principales accesos a la plaza.
El reloj era de propiedad privada, corriendo su mantenimiento y funcionamiento a cargo del propietario del edificio. Con el paso del tiempo, la propiedad del inmueble pasó al señor Luja, quien acordó con el Ayuntamiento de Córdoba que fuera este el que se encargase de la conservación y reparación del reloj, acuerdo que se formalizó en 1946. Posteriormente el edificio pasó a manos de la señorita Juana del Campo García, residente en Madrid, cuya administración corría a cargo de don José Luis Duroni. Finalmente, en torno a 1960, el propietario del inmueble era Miguel Pérez Muñoz, quien cedió gratuitamente el espacio para la instalación del nuevo reloj a cambio de permiso para igualar la altura de sus dos edificios.
Su mantenimiento y funcionamiento corrían a cargo del propietario privado del edificio, sin que el Ayuntamiento de Córdoba tuviera en un principio responsabilidad formal sobre él. No obstante, su ubicación en la plaza más céntrica de la ciudad —denominada entonces Plaza de Cánovas del Castillo, y posteriormente Plaza de José Antonio durante el franquismo— le otorgó desde el primer momento un carácter de bien público de facto.
A lo largo de los años treinta, el reloj se convirtió en una referencia irrenunciable de la vida urbana cordobesa: los cordobeses ajustaban a sus horas el momento de tomar el autobús, llegar a la fábrica o a la oficina, y acudir a sus citas. La costumbre de congregarse en sus inmediaciones para celebrar la entrada del Año Nuevo se estableció como tradición popular de la ciudad desde sus primeros años de funcionamiento.
Crisis de 1945: las restricciones eléctricas
El reloj estuvo iluminado al menos hasta 1945, cuando las restricciones eléctricas de la posguerra española interrumpieron su iluminación. En el mes de noviembre de 1945, la prensa cordobesa recogía que el reloj apenas funcionaba de manera correcta y que se pretendía que fuera el Ayuntamiento quien se encargase de su mantenimiento y arreglo. En días posteriores, el Consistorio anunció que llevaría a cabo las reparaciones necesarias, y el reloj volvió a funcionar a finales de diciembre de 1945.
La popularidad del reloj fue tal que su deterioro y paralización generaron una notable respuesta cultural: se publicaron varias parodias en forma de verso sobre lo que suponía la enfermedad —y casi la muerte— de un reloj que, a pesar de sus poco más de quince años de funcionamiento, había calado profundamente entre los cordobeses.
La campaña periodística de 1945
La crisis del reloj de 1945 fue seguida con atención e ironía por el diario Córdoba a través de su sección «Postal del Día». El periodista Rafael Gago Jiménez dedicó al reloj una serie de artículos de tono entre costumbrista y satírico, que constituyen el testimonio más completo del episodio:
- «El reloj de la Tendillas», 31 de octubre de 1945.
- «¿Qué hora es?», 7 de noviembre de 1945.
- «¡Ya está bien señores!», 11 de noviembre de 1945.
- «Cuando el reloj vuelva a funcionar», 21 de noviembre de 1945.
- «Albricias al reloj», 19 de diciembre de 1945 — celebración del retorno a la normalidad.
- «Hacia otro juicio literario», 27 de diciembre de 1945.
Paralelamente, el dibujante José Alcaide Irlán publicó en el mismo diario tres viñetas dedicadas al reloj parado:
- Viñeta del 6 de noviembre de 1945.
- Viñeta del 29 de noviembre de 1945.
- Viñeta del 19 de diciembre de 1945.
Estas colaboraciones gráficas y literarias constituyen un testimonio excepcional del papel que el reloj ocupaba en el imaginario colectivo cordobés, convirtiendo un objeto urbano en protagonista de la crónica local y la sátira costumbrista.
La controversia sobre la propiedad y mantenimiento (1948–1958)
La recuperación del reloj en diciembre de 1945 no puso fin definitivo a sus problemas. A lo largo de los años siguientes, el aparato volvió a detenerse en diversas ocasiones, y la cuestión de quién debía responsabilizarse de su mantenimiento continuó sin resolverse de forma estable.
El diario Córdoba retomó la campaña en septiembre de 1948, cuando sus columnas «Ya lo dijo Séneca» y «Calle Abierta» —firmadas por los pseudónimos PLUTONIO y Juan Latino— documentaron que el reloj llevaba días parado, con la esfera detenida «en las siete menos tres minutos» y sin iluminación nocturna. El periodista PLUTONIO describía al reloj como el «cronómetro aéreo» y el «meridiano insustituible de la capital, por el que el pueblo soberano rige su hora».
En octubre de 1948 el diario publicó una entrevista con don José Luis Duroni, administrador de la propietaria del edificio, la señora Juana del Campo García, residente en Madrid, que aclaró que el Ayuntamiento de Córdoba tenía asumida la responsabilidad de la conservación y reparación del reloj desde 1946, por acuerdo con el anterior propietario. A raíz de esta presión pública, el Consistorio procedió de nuevo al arreglo del aparato, siendo celebrado el hecho por PLUTONIO con el artículo «¡Albricias, señor Alcalde!» el 19 de octubre de 1948.
Los parones, sin embargo, se repitieron a lo largo de los años cincuenta. El diario publicó en 1950 un artículo sobre los «relojes parados» de la ciudad, en 1951 un reportaje fotográfico sobre los relojes de Córdoba —con imagen del aparato detenido— y en 1957 fotografías del reloj parado acompañadas de nuevas quejas y la propuesta de sustituirlo por un reloj moderno mediante un concurso entre fabricantes. En junio de 1958, PLUTONIO firmaba el artículo titulado «Jerga y monserga en torno al reloj inconmovible. El de las Tendillas ofrece su constante burla de la hora fija», que puede considerarse el cierre definitivo de diez años de campaña periodística sin solución estable.
Sustitución por el reloj flamenco (1961)
La solución definitiva llegó en 1960, cuando el propietario de los edificios de las Tendillas entre las calles Gondomar y Málaga, Miguel Pérez Muñoz, pidió al Ayuntamiento permiso para igualar la altura de sus dos inmuebles y cedió gratuitamente el terreno y el acceso para la instalación de un nuevo reloj moderno, con la única condición de que «no hiciera ruido de noche».
El nuevo reloj fue donado por Philips Iberia. En lugar de campanadas, marcaba los cuartos y las horas con acordes de guitarra a ritmo de soleares, grabados por el guitarrista cordobés Juan Serrano, quien donó su interpretación a la ciudad. El reloj flamenco fue inaugurado el 29 de enero de 1961, congregando a miles de cordobeses en la plaza. Desde entonces no ha dejado de funcionar, convirtiéndose en símbolo sonoro de la ciudad y en tradición de Nochevieja retransmitida para toda Andalucía por Canal Sur desde 1989.
Referencias
Artículos de Rafael Gago Jiménez en el Diario Córdoba, sección «Postal del Día»
- «El reloj de la Tendillas», 31 de octubre de 1945.
- «¿Qué hora es?», 7 de noviembre de 1945.
- «¡Ya está bien señores!», 11 de noviembre de 1945.
- «Cuando el reloj vuelva a funcionar», 21 de noviembre de 1945.
- «Albricias al reloj», 19 de diciembre de 1945.
- «Hacia otro juicio literario», 27 de diciembre de 1945.
Viñetas de José Alcaide Irlán en el Diario Córdoba
- Viñeta del 6 de noviembre de 1945.
- Viñeta del 29 de noviembre de 1945.
- Viñeta del 19 de diciembre de 1945.
Otras fuentes
- Diario Córdoba, columna «Ya lo dijo Séneca» / PLUTONIO, septiembre–octubre de 1948.
- Diario Córdoba, columna «Calle Abierta» / PLUTONIO y Juan Latino, 1951–1958.
- MÁRQUEZ, Francisco Solano: Guía Secreta de Córdoba, p. 32.
Notas
-
Viñeta publicada en el Diario Córdoba por José Alcaide Irlán el 6-11-1945
-
Viñeta publicada en el Diario Córdoba por José Alcaide Irlán el 29-11-1945
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Viñeta publicada en el Diario Córdoba por José Alcaide Irlán el 19-12-1945
