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Batalla de Pozoblanco (1937)

De Cordobapedia


La Batalla de Pozoblanco fue una operación militar desarrollada entre el 6 de marzo y el 16 de abril de 1937 en Pozoblanco y otras localidades del norte de la provincia de Córdoba, durante la Guerra Civil Española. La ofensiva fue iniciada por las fuerzas sublevadas con el propósito de conquistar la comarca de Los Pedroches, asegurar el dominio del norte provincial y amenazar las comunicaciones republicanas con la zona minera de Almadén.

Las fuerzas atacantes ocuparon inicialmente Villanueva del Duque y Alcaracejos y llegaron hasta las proximidades de Pozoblanco. La resistencia republicana detuvo el avance y dio paso a una contraofensiva que recuperó el territorio perdido y desplazó el frente hacia Valsequillo, La Granjuela, Los Blázquez y las inmediaciones de Peñarroya-Pueblonuevo.[1]

Antecedentes

Desde el comienzo de la Guerra Civil Española, el norte de la provincia de Córdoba quedó dividido entre las fuerzas republicanas y las sublevadas. Pozoblanco, Villanueva de Córdoba, Hinojosa del Duque, Alcaracejos, Villanueva del Duque y otras poblaciones de Los Pedroches permanecieron inicialmente dentro del territorio republicano.

Las fuerzas sublevadas controlaban Peñarroya-Pueblonuevo, Belmez, Espiel, Villaharta y otros puntos situados al sur y al oeste de la comarca. Esta situación convirtió el sector septentrional de Córdoba en un territorio de especial importancia estratégica.

La ocupación de Pozoblanco habría permitido a los sublevados controlar las principales comunicaciones de Los Pedroches, acercarse a la provincia de Ciudad Real y amenazar el distrito minero de Almadén.

Preparación de la ofensiva

El 28 de febrero de 1937 se preparó en Sevilla la orden de operaciones destinada a conquistar Pozoblanco, Hinojosa del Duque y Villanueva de Córdoba. El plan contemplaba una ofensiva coordinada mediante cinco columnas formadas por unidades de infantería y caballería.[2]

Las columnas debían avanzar desde distintos puntos del frente situados en Peñarroya-Pueblonuevo, Espiel, Villaharta y Montoro, para converger sobre Pozoblanco. La operación estaba concebida inicialmente como una maniobra rápida, pero la resistencia republicana y las dificultades del terreno prolongaron los combates durante más de un mes.

Inicio de la batalla

La ofensiva comenzó el 6 de marzo de 1937. Las fuerzas sublevadas avanzaron desde diferentes sectores hacia el corazón de Los Pedroches, encontrándose con unas condiciones meteorológicas especialmente adversas.

Las lluvias dificultaron el desplazamiento de tropas, vehículos, artillería y suministros por los caminos del norte provincial. A pesar de ello, las columnas atacantes progresaron durante las primeras jornadas y ocuparon varias posiciones republicanas.

Los principales avances se produjeron en dirección a Villanueva del Duque, Alcaracejos y Pozoblanco. El objetivo era controlar las carreteras de la comarca y aislar a las unidades republicanas desplegadas en torno a la capital de Los Pedroches.

Ocupación de Villanueva del Duque y Alcaracejos

Las fuerzas sublevadas consiguieron ocupar Villanueva del Duque y, posteriormente, Alcaracejos. Ambas poblaciones tenían una posición estratégica en las comunicaciones entre Pozoblanco, Hinojosa del Duque y Peñarroya-Pueblonuevo.

Los combates en este sector fueron especialmente intensos. La resistencia republicana ralentizó el avance e impidió que las diferentes columnas atacantes enlazaran con la rapidez prevista.

La ocupación de Alcaracejos abrió el acceso occidental hacia Pozoblanco, cuya defensa se convirtió desde entonces en el principal objetivo de las fuerzas republicanas.

Defensa de Pozoblanco

Ante la proximidad de las fuerzas sublevadas, el mando republicano reorganizó la defensa de Pozoblanco. Algunas unidades recibieron autorización para abandonar la localidad, pero sus mandos decidieron mantener las posiciones debido a la importancia estratégica de la población.

La defensa se concentró en los accesos por carretera, los cruces y las elevaciones situadas alrededor del núcleo urbano. Las fuerzas atacantes lograron aproximarse a las inmediaciones de Pozoblanco, pero no consiguieron entrar en la localidad.

Las Brigadas Mixtas 73.ª y 74.ª desempeñaron un papel destacado en la resistencia. También intervinieron la 20.ª Brigada Mixta, la 25.ª Brigada Mixta y unidades de la 63.ª Brigada Mixta.

Durante los combates se produjeron ataques de artillería y acciones aéreas sobre las posiciones republicanas. La población civil quedó expuesta a las consecuencias de la proximidad del frente y a las dificultades de abastecimiento.

La resistencia de Pozoblanco impidió que las fuerzas sublevadas completaran la conquista de Los Pedroches. Tras varias semanas de operaciones, el avance quedó detenido a escasa distancia de la localidad.

Reorganización republicana

Una vez frenada la ofensiva, el Ejército Popular reorganizó sus unidades y recibió nuevos refuerzos. En el conjunto de las operaciones participaron nueve brigadas republicanas frente a las seis columnas empleadas por las fuerzas sublevadas.

El mando republicano concentró efectivos en torno a Pozoblanco y preparó una contraofensiva destinada a recuperar Alcaracejos y Villanueva del Duque.

El desgaste de las columnas atacantes, la dispersión de sus unidades, las dificultades de abastecimiento y la imposibilidad de coordinar sus avances facilitaron la recuperación republicana.

Contraofensiva republicana

La contraofensiva comenzó después de que el avance sublevado quedara detenido. Las unidades republicanas recuperaron sucesivamente las posiciones perdidas en torno a Pozoblanco.

Las fuerzas republicanas avanzaron sobre Alcaracejos y Villanueva del Duque, obligando a las columnas contrarias a retirarse. Posteriormente continuaron hacia el oeste y el sur, ocupando Valsequillo, La Granjuela y Los Blázquez.[3]

El avance llegó hasta las proximidades de Peñarroya-Pueblonuevo, uno de los principales centros industriales y mineros controlados por las fuerzas sublevadas en la provincia de Córdoba.

La recuperación de las localidades ocupadas durante la primera fase de la batalla transformó una operación defensiva en una victoria territorial republicana.

Final de la batalla

La Batalla de Pozoblanco concluyó el 16 de abril de 1937. Las fuerzas sublevadas no lograron conquistar Pozoblanco y tuvieron que retirarse de una parte importante del territorio ocupado durante las semanas anteriores.

El frente quedó establecido al oeste y al sur de Los Pedroches, en torno a Valsequillo, La Granjuela, Los Blázquez y las cercanías de Peñarroya-Pueblonuevo.

Tras la batalla, varias unidades republicanas permanecieron desplegadas en el norte de la provincia. Entre ellas se encontraban formaciones de la 19.ª División del VIII Cuerpo del Ejército Republicano del Sur y las Brigadas Mixtas 52.ª, 73.ª y 74.ª.

Consecuencias

La victoria republicana impidió la conquista de Pozoblanco y mantuvo abiertas las comunicaciones entre Los Pedroches, Extremadura y Ciudad Real.

El resultado de la batalla permitió a la República conservar durante casi dos años más una parte importante del norte de la provincia de Córdoba. También alejó temporalmente el frente de varias localidades de la comarca.

Las fuerzas republicanas recuperaron el territorio perdido al comienzo de la ofensiva y ocuparon nuevas posiciones que anteriormente se encontraban bajo control sublevado.

La operación provocó numerosas bajas militares y daños en las localidades afectadas. Pozoblanco, Alcaracejos, Villanueva del Duque y sus términos municipales quedaron convertidos durante varias semanas en el centro de las operaciones del frente cordobés.

La batalla evidenció las dificultades para coordinar columnas separadas por largas distancias y obligadas a desplazarse por carreteras y caminos afectados por las lluvias. También mostró la capacidad republicana para reorganizar sus fuerzas y desarrollar una contraofensiva después de los primeros retrocesos.

Asistencia sanitaria

El elevado número de heridos hizo necesaria la instalación de hospitales y puestos sanitarios en las proximidades del frente.

Entre abril y octubre de 1937 funcionó en Pozoblanco un hospital móvil vinculado a la XIII Brigada Internacional. El dispositivo formaba parte de una red sanitaria compuesta por hospitales móviles de cirugía, centros de segunda línea y hospitales de retaguardia.[4]

También funcionaron instalaciones sanitarias en otras poblaciones del norte provincial, entre ellas Belalcázar, donde fueron atendidos combatientes procedentes de distintos sectores del frente.

Vestigios de la batalla

En los términos municipales afectados por la batalla permanecieron trincheras, refugios, fortificaciones, observatorios y posiciones defensivas levantadas durante la guerra.

Estos restos se encuentran distribuidos por diferentes puntos de Pozoblanco, Alcaracejos, Villanueva del Duque, Valsequillo, La Granjuela y Los Blázquez. Constituyen testimonios materiales de la organización del frente en el norte de la provincia de Córdoba.

Junto a los vestigios militares se conservaron testimonios orales, fotografías, documentos y recuerdos familiares relacionados con los combatientes y la población civil.

Octogésimo aniversario

En abril de 2017 se cumplieron ochenta años de la finalización de la Batalla de Pozoblanco. La efeméride permitió recuperar la memoria de uno de los principales enfrentamientos desarrollados en la provincia de Córdoba durante la Guerra Civil Española.[5]

La conmemoración puso de relieve la importancia de la resistencia de Pozoblanco, la recuperación republicana de las localidades ocupadas y la permanencia de numerosos vestigios del frente en la comarca de Los Pedroches.

Importancia histórica

La Batalla de Pozoblanco fue uno de los principales enfrentamientos militares ocurridos en territorio cordobés durante la Guerra Civil Española.

Su resultado consolidó temporalmente el control republicano sobre Los Pedroches y frustró el intento de las fuerzas sublevadas de conquistar el norte provincial en la primavera de 1937.

La resistencia de Pozoblanco y la posterior contraofensiva modificaron la línea del frente cordobés, que permaneció relativamente estable hasta las operaciones desarrolladas en la zona durante los últimos meses de la guerra.

Véase también

Referencias

  1. María del Pilar Ruiz Borrega, Pablo Garrido González, Manuel J. Parodi Álvarez y Sandra Blanco Romo, "Guerra Civil y posguerra en Belalcázar (Córdoba). La memoria histórica presente. Historias de vida de madres a hijas", Asociación Andolises, 2019, sin URL. Consultado el 12 de julio de 2026.
  2. María del Pilar Ruiz Borrega, Pablo Garrido González, Manuel J. Parodi Álvarez y Sandra Blanco Romo, "Guerra Civil y posguerra en Belalcázar (Córdoba). La memoria histórica presente. Historias de vida de madres a hijas", Asociación Andolises, 2019, sin URL. Consultado el 12 de julio de 2026.
  3. María del Pilar Ruiz Borrega, Pablo Garrido González, Manuel J. Parodi Álvarez y Sandra Blanco Romo, "Guerra Civil y posguerra en Belalcázar (Córdoba). La memoria histórica presente. Historias de vida de madres a hijas", Asociación Andolises, 2019, sin URL. Consultado el 12 de julio de 2026.
  4. María del Pilar Ruiz Borrega, Pablo Garrido González, Manuel J. Parodi Álvarez y Sandra Blanco Romo, "Guerra Civil y posguerra en Belalcázar (Córdoba). La memoria histórica presente. Historias de vida de madres a hijas", Asociación Andolises, 2019, sin URL. Consultado el 12 de julio de 2026.
  5. Diario Córdoba, "80 años de la batalla de Pozoblanco", Diario Córdoba, 23 de abril de 2017, [1](https://www.diariocordoba.com/cordoba/2017/04/23/80-anos-batalla-pozoblanco-36656719.html). Consultado el 12 de julio de 2026.