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Cordoba Y El Duque De Rivas (Notas cordobesas)

De Cordobapedia


Cordoba Y El Duque De Rivas es una de las notas incluidas en Notas cordobesas. Recuerdos del pasado, de Ricardo de Montis.

Texto

Córdoba ha tenido la suerte de servir de cuna a muchos hombres que han pasado a la inmortalidad.

Entre ellos figura el más grande de nuestros poetas románticos, el cantor inimitable de la nobleza castellana, el autor de esos dos monumentos literarios que se titulan El moro expósito y Don Alvaro o la fuerza del sino , el ilustre prócer que defendió con su espada el solar hispano y con su pluma la hermosa lengua de Cervantes, don Angel de Saavedra, duque de Rivas.

Y nuestra ciudad que, preciso es confensarlo [sic], nunca se mostró pródiga en rendir homenajes a la memoria de sus hijos insignes, no ha dejado de tributárselos, aunque sencillos y modestos, al romancero insigne, gloria del Parnaso español.

Cuando las Letras patrias sufrieron una perdida irreparable con la muerte del duque de Rivas, el Ayuntamiento de Córdoba, parco entonces en conceder el honor de perpetuar el recuerdo de las personas imponiendo sus nombres a las calles, dió el de Angel de Saavedra a la calle y plaza de Santa Ana, por haber nacido en esta última el cantor de la hidalguía y la lealtad españolas.

Un notable periodista y poeta asturiano, don Juan Menéndez Pidal, primer director de La Lealtad , importante diario local, fundado por don Ricardo Martel y Fernández de Córdoba, conde de Torres Cabrera, para propagar y defender los ideales conservadores, concibió la idea de hacer una delicada ofrenda a la memoria del autor de El Faro de Malta , dedicándole una corona tejida con las bellas flores de la inspiración de nuestros literatos.

Invitóles con este objeto y, en el folletín del citado periódico, en Julio del año 1886, se publicó una colección de composiciones en prosa y en verso, dedicadas A la memoria del insigne poeta cordobés don Angel de Saavedra, duque de Rivas , originales de don Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros entonces Obispo de esta Diócesis, don Francisco de B. Pavón, el conde de Torres Cabrera, don José Ruiz de León, el marqués P. de Jover, don Rafael Melendo, don Miguel Riera de los Angeles, don Guillermo Belmonte Miiller, don Agustín González Ruano, don Julio Valdelomar y Fábregues, don Amador Jover y Sanz, don Carlos Matilla de la Puente, don Enrique Llácer Gosálvez, don Antonio Alcalde Valladares, don Pelayo Correa, don Antonio Fernández de Molina, don Salvador Barasona y Candán, don Enrique Valdelomar y Fábregues, el conde de Cárdenas, doña Rosario Vázquez viuda de Alfaro, doña Teresa Navarro de Gámiz, don José Escalambre, don Joaquín Barasona y Candán, don Fernando de Montis, don Luis Navarro y Porrás, don Rafael Vaquero Jiménez, don Aureliano González Francés, don Dámaso Delgado López, don Ventura Reyes Corradi, don Juan Tejón y Rodríguez, don Rafael Blanco Criado, don Rafael García Lovera, don Angel María Castiñeira y don Ricardo de Montis Romero, larga relación de escritores, de los cuales sólo viven el señor Belmonte Müller y el autor de estas líneas.

Una de las mejoras más importantes realizadas por el inolvidable alcalde de Córdoba don Juan Tejón y Marín, fue la creación de unos jardines en parte de la llanura polvorienta que resultó en el campo de la Victoria cuando para nivelar el piso de aquel paraje fueron destruidos los preciosos jardines altos; nombre con que se les distinguía de los bajos o de la Agricultura.

El señor Tejón dió el título del Duque de Rivas a los nuevos jardines, hoy unos de los mejores de Córdoba, y trató de erigir en el centro de ellos una estatua al insigne poeta, monumento del cual fue colocada solennemente la primera piedra, pero no se llegó a construirlo, como ocurriera con el de Cristóbal Colón que el mismo alcalde pensó levantar en el campo de la Merced.

En el año 1902, por iniciativa del concejal don Teodomiro Ramírez de Arellano, cronista de esta ciudad, el Ayuntamiento acordó colocar lápidas conmemorativas en las fachadas de las casas donde nacieron o murieron varios cordobeses ilustres.

En la número 13 de la calle de Angel de Saavedra fue puesta una de dichas lápidas con la siguiente inscripción:

Don Angel de Saavedra, Duque de Rivas, poeta insigne, nació en esta casa el 10 de Marzo de 1791. El Ayuntatamiento [sic] de Córdoba, su patria, le dedica esta memoria. 1902.

En el salón de actos de las Casas Consistoriales y en el de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes figura el retrato de don Angel de Saavedra.

Finalmente, la señora dona Araceli Osuna, viuda de García Lovera, ha dedicado también una delicada ofrenda a la memoria del Duque de Rivas, imponiendo su nombre al precioso y elegante coliseo levantado donde estuvo el Teatro Circo del Gran Capitán.

En el paraje mis hermoso de nuestra ciudad los cordobeses rinden un perpetuo homenaje al guerrero invicto y al poeta insigne, soldado heroico a la vez, cuyas figuras se agigantan a través del tiempo, erigiendo una estatua a Gonzalo Fernández de Córdoba y dedicando un teatro Duque de Rivas.

Mayo, 1924.