Paco (n. 1940 – f. s. f.) fue un sacerdote y animador social y cultural vinculado a la localidad de Fuente Palmera (Córdoba, España). Fue ordenado sacerdote en 1971 y llegó a la parroquia del municipio en 1972, donde impulsó una forma abierta y participativa de vida parroquial.
Desde su llegada destacó por su cercanía con la población. Participó en trabajos comunitarios junto a vecinos y obreros y promovió una intensa actividad juvenil y cultural. Bajo su impulso, la parroquia abrió sus espacios a la comunidad y se organizaron catequesis participativas, grupos de teatro y diversos movimientos culturales en los que se debatían cuestiones sociales y educativas.
A lo largo de su vida mantuvo un fuerte compromiso con la justicia social y con la transformación de la sociedad desde valores humanos y solidarios. En algún momento posterior dejó el ministerio sacerdotal y contrajo matrimonio, aunque decidió continuar viviendo en la colonia de Fuente Palmera, manteniendo su vinculación con la comunidad.
Además de su labor pastoral y social, desarrolló una amplia actividad artística y cultural: fue pintor, dibujante, poeta, escritor, actor y cantante. Su pensamiento se identificaba con una conocida frase de El Principito, personaje de la obra de Antoine de Saint-Exupéry: «No se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos», idea que resumía su visión humanista y su manera de relacionarse con los demás.
En su vida personal tuvo una influencia importante su madre, Dolores, quien convivió con él durante largas temporadas y fue considerada un apoyo fundamental. Tras su fallecimiento, Paco es recordado en Fuente Palmera por su cercanía, su compromiso social y su contribución a la vida cultural y comunitaria del municipio.[1]
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Referencias
- ↑ X Premios Juan Ramírez, año 2018.
