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Francisco de Paula Salinas Diéguez
Empresario, perito agrícola y político
Francisco de Paula Salinas Diéguez
Nacimiento
1872
Córdoba
Fallecimiento
1 de julio de 1954
Córdoba
Profesión
Perito agrícola
Actividad
Agricultura, ganadería y política
Destacado
Diputado a Cortes por Córdoba en 1933 y primer presidente del Colegio Pericial Agronómico de Córdoba
Contexto histórico

Francisco de Paula Salinas Diéguez (Córdoba, 1872 - Córdoba, 1 de julio de 1954) fue un perito agrícola, propietario, ganadero, empresario y político republicano cordobés. Figura activa de la vida económica y política de Córdoba durante el primer tercio del siglo XX, fue concejal y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Córdoba, diputado provincial, presidente de la Cámara Agrícola de Córdoba, primer presidente del Colegio Pericial Agronómico de Córdoba y presidente de la Asociación Nacional de Peritos Agrícolas.

Vinculado durante años al republicanismo cordobés, participó en el Centro Andaluz de Córdoba, perteneció a la logia masónica Turdetania y acabó integrado en el Partido Republicano Radical. En las Elecciones generales de 1933 fue elegido diputado a Cortes por la circunscripción de Córdoba.

Su trayectoria estuvo asimismo estrechamente relacionada con el mundo agrario, la producción vinícola y la defensa de los intereses agrícolas de la provincia.

Orígenes familiares

Francisco de Paula Salinas Diéguez nació en Córdoba en 1872 en el seno de una familia de comerciantes y empresarios profundamente vinculada a la ciudad.

Era hijo de Rafael Salinas Pérez, nacido en Córdoba el 30 de noviembre de 1828, tabernero y posteriormente propietario y empresario.

La familia residió durante una etapa en el número 3 de la plaza de la Corredera, donde Rafael Salinas regentaba su establecimiento. Los censos electorales de la época lo recogen expresamente con la profesión de tabernero y domicilio en la plaza.

Con el crecimiento de sus negocios, Rafael Salinas Pérez alcanzó una posición económica destacada. Fue asimismo concejal del Ayuntamiento de Córdoba tras las Elecciones municipales de 1889.

Francisco perteneció a una amplia familia de empresarios y políticos locales. Entre sus hermanos se encontraban Rafael Salinas Diéguez, Enrique Salinas Diéguez, Mariano Salinas Diéguez y Manuel Salinas Diéguez.

Varios de ellos desarrollaron actividades empresariales relacionadas con la joyería, la agricultura, la ganadería y el comercio, y participaron igualmente en la política municipal cordobesa.

Formación y actividad como perito agrícola

Francisco Salinas orientó su actividad profesional hacia la agricultura y obtuvo la titulación de perito agrícola.

Desde finales del siglo XIX aparece relacionado con los ámbitos profesionales agronómicos y posteriormente desarrolló una larga trayectoria como propietario, agricultor y ganadero.

Se convirtió en una figura de referencia entre los técnicos agrícolas cordobeses, combinando el ejercicio profesional con la explotación directa de propiedades rurales.

En 1916 figuraba ya entre los representantes de la Sociedad de Ganaderos en la Asamblea Agrícola y Pecuaria celebrada en Córdoba, muestra de su temprana presencia en las organizaciones del sector.[1]

Salinas defendió durante su trayectoria la modernización de las explotaciones agrarias, la mejora técnica de los cultivos y una mayor organización profesional de agricultores y peritos.

La tradición biográfica cordobesa le atribuye asimismo un papel pionero en diferentes experiencias de modernización agrícola y en la difusión de nuevos métodos de cultivo.

Colegio Pericial Agronómico de Córdoba

Una de sus principales aportaciones profesionales fue su participación en la creación del Colegio Pericial Agronómico de Córdoba, antecedente del actual Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Córdoba.

La institución comenzó oficialmente su actividad el 22 de febrero de 1926.

En aquella sesión constitutiva se formó la primera Junta Directiva y Francisco de Paula Salinas Diéguez fue elegido primer presidente del Colegio.[2]

La creación de la entidad respondía a la creciente necesidad de ordenar y defender el ejercicio profesional de los peritos agrícolas y de aumentar su presencia en la administración, los municipios y las explotaciones particulares.

Su elección como primer presidente refleja la posición que Salinas había alcanzado entre los profesionales agrícolas cordobeses.

Asociación Nacional de Peritos Agrícolas

Su actividad corporativa superó el ámbito provincial.

Durante la década de 1930 llegó a ser presidente de la Asociación Nacional de Peritos Agrícolas, una de las principales organizaciones profesionales del sector en España.

En enero de 1934 presidía la asociación cuando esta elevó al ministro de Agricultura las conclusiones aprobadas en su Asamblea Extraordinaria.

El propio Salinas presentó además escritos ante el presidente del Consejo de Ministros y el ministro de Trabajo defendiendo diferentes reivindicaciones profesionales de los peritos agrícolas.[3]

Su actividad lo convirtió, por tanto, no solamente en representante de los técnicos agrícolas cordobeses sino en una figura relevante dentro de la organización profesional de los peritos agrícolas españoles.

Cámara Agrícola de Córdoba

Salinas tuvo asimismo una presencia destacada en la Cámara Agrícola de Córdoba.

Había participado en sus actividades desde años anteriores y en 1931 ejercía ya como presidente de la Cámara Agrícola.

En diciembre de aquel año, tras la creación del Ministerio de Agricultura, remitió en nombre de la institución diferentes telegramas a las autoridades nacionales celebrando la decisión y reclamando una mayor atención del Estado hacia los problemas agrícolas.[4]

En febrero de 1932 continuaba apareciendo públicamente como presidente de la Cámara Agrícola cordobesa en reuniones de organizaciones agrarias andaluzas.[5]

Desde este cargo intervino en algunos de los debates fundamentales del campo cordobés durante la Segunda República, entre ellos la comercialización de las cosechas, la regulación de precios, los problemas laborales y la necesidad de disponer de una política agrícola específica.

La producción de vino

Otra de las actividades por las que Francisco Salinas alcanzó reconocimiento fue la relacionada con la viticultura y la crianza de vinos.

Disponía de bodega propia y la prensa cordobesa recoge en numerosas ocasiones su participación en actos públicos y privados en los que ofrecía vinos de su producción.

En 1930, por ejemplo, durante unos actos de confraternización entre representantes de Córdoba y Málaga, Francisco Salinas Diéguez obsequió a los asistentes con los «exquisitos caldos de su bodega».[6]

Su conocimiento del vino constituyó una prolongación natural de su profesión agraria y de sus intereses empresariales.

Taberna Salinas

Su nombre está igualmente relacionado con uno de los establecimientos históricos de la hostelería cordobesa, la Taberna Salinas, situada en la calle Tundidores.

Las fuentes turísticas municipales sitúan su fundación en 1924 por Francisco de Paula Salinas.

En sus primeros años, la taberna se abastecía precisamente con vinos procedentes de la propia bodega de su fundador.[7]

El establecimiento conservó durante décadas sus características de taberna tradicional cordobesa y llegó a recibir a personalidades como Pío Baroja, José Ortega y Gasset, Camilo José Cela y Ricardo Molina Tenor.

La existencia de la taberna constituye una faceta poco conocida de la actividad empresarial de Salinas y conecta su experiencia profesional en viticultura con la vida cotidiana de la ciudad.

Actividad empresarial y prensa

Francisco Salinas desarrolló igualmente intereses empresariales fuera del ámbito estrictamente agrícola.

En 1921 participó en la constitución de Editorial Cordobesa, sociedad vinculada al diario La Voz.

La escritura de constitución de la sociedad, fechada el 21 de julio de aquel año, recoge a Francisco de Paula Salinas Diéguez como uno de sus vocales, junto a figuras como Juan Eusebio Seco de Herrera y Florentino Sotomayor.[8]

La Voz terminaría convirtiéndose durante la Segunda República en uno de los principales órganos periodísticos vinculados al republicanismo radical cordobés.

Republicanismo y andalucismo

La actividad política de Salinas comenzó mucho antes de la proclamación de la Segunda República Española.

Durante las primeras décadas del siglo XX se movió en los ambientes republicanos y reformistas de Córdoba.

Fue miembro destacado del Centro Andaluz de Córdoba, creado en 1916 bajo la influencia del movimiento impulsado por Blas Infante.

Entre las figuras relacionadas con aquel círculo se encontraban Eloy Vaquero Cantillo, Francisco Azorín Izquierdo, Rafael Castejón y Martínez de Arizala, Manuel Ruiz Maya, Eugenio García Nielfa y el propio Salinas.

Tras las divergencias surgidas en 1917 dentro del Centro Andaluz, Salinas permaneció en el sector de orientación republicana y progresista junto a Vaquero, Azorín, Ruiz Maya y García Nielfa.[9]

Esta generación estuvo protagonizada por profesionales, intelectuales y políticos que intentaron modernizar la vida política, económica y cultural cordobesa en las últimas décadas de la Restauración.

Masonería

Francisco de Paula Salinas Diéguez estuvo asimismo vinculado a la masonería cordobesa.

En 1917 aparece relacionado con la fundación de la logia Turdetania, junto a otros representantes de la oposición republicana y antidinástica como Francisco Azorín Izquierdo, Eloy Vaquero Cantillo, Rafael Castejón y Martínez de Arizala y Dionisio Pastor.[10]

Su pertenencia a la masonería sería posteriormente uno de los elementos que pesaron sobre su situación personal después del golpe militar de 1936.

Política municipal

Salinas desarrolló durante décadas una intensa actividad en el Ayuntamiento de Córdoba.

Fue elegido concejal en las primeras décadas del siglo XX y consta su presencia en las corporaciones de 1909 y 1911.

En 1913 pasó también a ejercer como diputado provincial.

Su presencia en el Ayuntamiento se prolongó durante los años posteriores y tuvo especial importancia con la llegada de la Segunda República.

En las Elecciones municipales de 1931, Francisco Salinas Diéguez resultó elegido concejal republicano por el distrito tercero de Córdoba.

Tras constituirse la nueva corporación municipal fue elegido primer teniente de alcalde.

La prensa de la época documenta asimismo que desempeñó en varias ocasiones la Alcaldía de Córdoba con carácter interino en ausencia del titular.[11]

Como representante municipal participó en cuestiones relacionadas con las obras públicas, el abastecimiento, la agricultura, la enseñanza y la modernización de los servicios urbanos.

Partido Republicano Radical

Durante la etapa final de la monarquía y los primeros años republicanos, Salinas se integró en el núcleo político encabezado en Córdoba por Eloy Vaquero Cantillo.

En 1930, al reorganizarse el republicanismo autónomo cordobés, figuraba como vocal junto a Francisco Hierro Aragón y Antonio Jaén Morente, mientras Eloy Vaquero ejercía la presidencia.

Tras la proclamación de la República, este sector quedó integrado en el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux García.

Salinas se convirtió en uno de sus principales dirigentes cordobeses junto a Eloy Vaquero Cantillo, Joaquín de Pablo-Blanco Torres, Pablo Troyano Moraga, Bernardo Garrido de los Reyes, Rafael de la Hoz Saldaña y otros representantes de la organización.

Diputado a Cortes

Su trayectoria política alcanzó su punto culminante en las Elecciones generales de 1933.

Francisco de Paula Salinas Diéguez concurrió por la circunscripción electoral de Córdoba dentro del espacio político del Partido Republicano Radical y resultó elegido diputado a Cortes.

Formó parte así de la representación cordobesa durante la segunda legislatura de la Segunda República Española, desarrollada entre 1933 y 1936.

En las Cortes coincidió con otros diputados cordobeses como Eloy Vaquero Cantillo, Joaquín de Pablo-Blanco Torres, Miguel Cabrera Castro y José de Medina Togores.

Su actividad parlamentaria estuvo estrechamente ligada a sus conocimientos profesionales y a los intereses agrícolas de Córdoba.

Durante su etapa como diputado participó igualmente en gestiones ante los ministerios en favor de diferentes proyectos provinciales.

En 1934, por ejemplo, intervino junto a otros representantes políticos en las gestiones realizadas en Madrid para la creación de un instituto de enseñanza secundaria en Lucena.

Elecciones de 1936

La crisis del Partido Republicano Radical durante el bienio 1934-1935 afectó también a su posición política.

En las Elecciones generales de 1936, celebradas en un ambiente de fuerte polarización, Salinas ya no consiguió renovar su acta parlamentaria.

Para entonces su domicilio de la antigua calle Alfonso XII, denominada durante la República calle García Hernández, se había convertido incluso en escenario de enfrentamientos políticos.

En enero de 1936, varios jóvenes fueron sorprendidos realizando pintadas contra Lerroux y Gil Robles en la fachada de la vivienda del antiguo diputado radical.[12]

Guerra Civil y represión franquista

El golpe militar del 18 de julio de 1936 abrió una etapa especialmente delicada para Francisco Salinas.

Aunque pertenecía a las clases propietarias y su republicanismo era ya de orientación moderada, sus antecedentes políticos, su condición de antiguo diputado radical y su pertenencia a la masonería lo situaron bajo sospecha de las nuevas autoridades militares.

Tras el triunfo inmediato de la sublevación en Córdoba fue detenido y encarcelado temporalmente.

Posteriormente recuperó la libertad, aunque quedó sometido a vigilancia y sufrió sanciones económicas dentro de la política represiva desarrollada por el jefe de Orden Público Bruno Ibáñez Gálvez, conocido popularmente como Don Bruno.

Las fuentes sobre la represión franquista cordobesa señalan que Don Bruno mostró una especial hostilidad hacia antiguos miembros del Partido Republicano Radical, algunos de los cuales fueron detenidos, multados o incluso ejecutados.

Salinas logró salvar la vida, al igual que otros antiguos radicales de posición económica destacada como Francisco Hierro Aragón y Juan Peinado Reyes.

Los tres fueron obligados a exteriorizar su adhesión al nuevo orden y llegaron a ser vistos vistiendo el uniforme de la Guardia Cívica. La presencia de antiguos republicanos con este uniforme debe interpretarse dentro del contexto represivo de aquellos meses y no necesariamente como expresión de una adhesión política espontánea.

La documentación conservada en el actual Centro Documental de la Memoria Histórica incluye un expediente relativo a Francisco de Paula Salinas Diéguez relacionado con la represión posterior a la Guerra Civil.[13]

La familia Salinas y el levantamiento de 1936

La situación de Francisco Salinas contrasta con la trayectoria de algunos miembros de la siguiente generación de su familia.

Sus sobrinos Enrique Salinas Anchelerga y Rafael Salinas Anchelerga participaron como voluntarios en apoyo de los militares sublevados en el Cuartel de Artillería de Córdoba durante la tarde del 18 de julio de 1936.

Ambos alcanzarían después importantes cargos durante el franquismo.

Enrique Salinas Anchelerga llegó a presidir la Diputación Provincial de Córdoba, mientras que Rafael Salinas Anchelerga fue alcalde de Córdoba.

Los dos fueron asimismo procuradores en las Cortes franquistas.

Este contraste muestra las diferentes trayectorias políticas que llegaron a coexistir dentro de una misma familia de la burguesía cordobesa.

Familia

Francisco de Paula Salinas Diéguez contrajo matrimonio con Mercedes Casana.

Entre sus hijos estuvo Francisco Salinas Casana, nacido hacia 1900, que continuó la vinculación familiar con el mundo agrario y llegó también a desarrollar una destacada carrera como perito agrícola.

La documentación educativa cordobesa sitúa a Francisco Salinas Casana como estudiante durante el curso 1919-1920, obteniendo matrículas de honor en varias asignaturas.[14]

La prensa de 1931 identifica asimismo como hija de Francisco Salinas a María del Carmen Salinas, cuyo enlace matrimonial tuvo una notable repercusión social en Córdoba. En la ceremonia actuó como padrino su padre, entonces primer teniente de alcalde.[15]

Fallecimiento

Francisco de Paula Salinas Diéguez falleció en Córdoba el 1 de julio de 1954, después de una trayectoria que había atravesado la Restauración, la Dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, la Guerra Civil y los primeros quince años de la dictadura franquista.

Valoración

La figura de Francisco de Paula Salinas Diéguez permite reunir varias de las transformaciones experimentadas por la sociedad cordobesa durante el primer tercio del siglo XX.

Procedente de una familia de comerciantes que había prosperado desde la plaza de la Corredera, se convirtió en propietario agrícola, empresario y uno de los principales representantes de los peritos agrícolas españoles.

Fue además uno de los integrantes de aquella generación de profesionales cordobeses que intentaron modernizar la agricultura, la administración municipal y la vida política local.

Su trayectoria conecta ámbitos aparentemente muy distintos: el Centro Andaluz de Córdoba, la masonería, el republicanismo, el Ayuntamiento, la Cámara Agrícola de Córdoba, el Colegio Pericial Agronómico, la prensa, la producción vinícola y la política parlamentaria de la Segunda República.

Su biografía refleja también la ruptura provocada por la Guerra Civil. Quien había sido concejal, primer teniente de alcalde y diputado a Cortes pasó en 1936 a ser detenido y sometido a depuración por las autoridades surgidas del golpe militar.

Véase también

Referencias

  1. Asamblea Agrícola y Pecuaria, Córdoba, 1916. Relación de representantes de la Sociedad de Ganaderos.
  2. Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Córdoba, Memoria anual 2024, apartado «Breve historia».
  3. Estudio histórico sobre el Catastro y la Asociación Nacional de Peritos Agrícolas, documentación correspondiente a 1934.
  4. Diario de Córdoba, 18 de diciembre de 1931.
  5. Todos, Baena, febrero de 1932.
  6. Prensa histórica cordobesa, 1930.
  7. Turismo de Córdoba, ficha histórica de Taberna Salinas.
  8. José Cosano Moyano, «El diario La Voz en el primer tercio del siglo XX», Boletín de la Real Academia de Córdoba, nº 130, 1996.
  9. Estudios sobre la denominada Generación cordobesa de 1917 y el Centro Andaluz de Córdoba.
  10. Manuel García Parody, estudios biográficos sobre Francisco Azorín y la Córdoba del primer tercio del siglo XX.
  11. Prensa Histórica del Ministerio de Cultura, diarios cordobeses de 1931.
  12. Estudios sobre la campaña electoral de febrero de 1936 en Córdoba, con referencias al Diario de Córdoba y El Socialista.
  13. Centro Documental de la Memoria Histórica, expediente de Francisco de Paula Salinas Diéguez.
  14. Instituto General y Técnico de Córdoba, memoria del curso 1919-1920.
  15. Prensa histórica cordobesa, 1931.