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Lápidas Conmemorativas Y Primeras Piedras (Notas cordobesas)

De Cordobapedia


Lápidas Conmemorativas Y Primeras Piedras es una de las notas incluidas en Notas cordobesas. Recuerdos del pasado, de Ricardo de Montis.

Texto

Signos de la cultura de los pueblos son esas lápidas conmemorativas que vemos en las fachadas de las casas donde nacieron ó acabaron sus días los hombres ilustres.

Córdoba posee una hermosa colección de ellas, como testimonio de las glorias de sus hijos.

La primera colocada en nuestra ciudad dedicóla el Ayuntamiento á un hombre que dió gran impulso á la industria cordobesa y concedió extraordinaria protección á los obreros.

Aparece en la fachada de la casa número 19 del paseo de la Ribera y ostenta la inscripción que sigue:

"El 6 de Enero de 1801 nació en esta casa don José Sánchez Peña, patricio honrado, liberal, benéfico industrial, hábil y activo, amigo de los operarios sus auxiliares, introductor de la primera fábrica de vapor y de otras mejoras en esta ciudad donde murió en 31 de Agosto de 1883. Homenaje de honor y gratitud á su memoria por el Ayuntamiento de Córdoba. 1883".

Bastantes años despues el malogrado escritor don Enrique Redel abrió una suscripción en la prensa local, á la que contribuyeron literatos, artistas y amantes de la cultura, para dedicar otra lápida al inmortal poeta Góngora.

Figura en la casa número 1 de la plaza de la Trinidad y ostenta la siguiente inscripción:

"En esta casa murió el 23 de Mayo de 1827 el célebre poeta cordobés don Luis de Góngora y Argote. Recuerdo de varios escritores y amantes de las letras".

El Ayuntamiento, por iniciativa del concejal don Teodomiro Ramírez de Arellano, acordó en el año 1902 poner lápidas en los edificios donde murieron Ambrosio de Morales, Pablo de Céspedes y José Rey y donde nació el Duque de Rivas.

El descubrimiento de una de ellas, la dedicada á Ambrosio de Morales, constituyó uno de los actos de la feria de Nuestra Señora de la Salud.

Se verificó el 21 de Mayo y asistieron las autoridades, corporaciones y otras personas distinguidas de la capital.

El Padre Antonio Pueyo, misionero del Inmaculado Corazón de María, pronunció un discurso alusivo al acto y además fué leído un soneto de don Enrique Redel.

He aquí las inscripciones de las lápidas y los edificios en que se hallan:

Casa Central de Expósitos:

"El insigne cronista Ambrosio de Morales, murió en esta santa casa el 21 de Septiembre de 1591. El Ayuntamiento de Córdoba, su patria, le dedica esta memoria. 1902".

Casa número 1 de la calle de Carniceros:

"Pablo de Céspedes, insigne literato, poeta, pintor, escultor y arquitecto, murió en esta casa el 26 de Julio de 1608. El Ayuntamiento de Córdoba, su patria, le dedica esta memoria. 1902".

Casa número 12 de la calle de José Rey:

"Don José María Rey Heredia, sabio matemático y filósofo, murió en esta casa el 28 de Febrero de 1861. El Ayuntamiento de Córdoba, su patria, le dedica esta memoria 1902".

Casa número 13 de la calle Angel de Saavedra:

"Don Angel de Saavedra, Duque de Rivas, poeta insigne nació en esta casa el 10 de Marzo de 1791. El Ayuntamiento de Córdoba, su patria, le dedica esta memoria. 1902".

Al morir el docto literato don Francisco de Borja Pavón, el Municipio también acordó colocar otra lápida en la casa número 18 de la antigua calle del Pozo, que en la actualidad tiene el nombre del ilustre Cronista de Córdoba. En el mármol aparece grabada esta leyenda:

"El sabio humanista don Francisco de Borja Pavón López, nació en esta casa el día 10 de Octubre de 1814. El Ayunta-miento de Córdoba dedica esta lápida á su memoria. 1904".

Asimismo al celebrarse las fiestas del centenario de la publicación de Don Quijote la Corporación municipal colocó otra lápida en la fachada de la casa número 145 de la calle de Agustín Moreno.

Dice así:

"Don Vicente de los Ríos nació en esta casa á 7 de Febrero de 1732. El Ayuntamiento de Córdoba al celebrar el tercer centenario de la publicación del libro inmortal de Miguel de Cervantes Saavedra, perpetúa aquí la memoria del más ilustre de sus comentaristas y biógrafos. 1905".

La Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes conmemoró el centenario de la muerte de Pablo de Céspedes colocando una lápida en la puerta del local donde tiene su domicilio dicha asociación, perteneciente al edificio que ocupan los Museos Arqueológico y de Bellas Artes y el Conservatorio provincial de música.

El 26 de Julio de 1908 se celebró el solemne descubrimiento de la lápida, en la que hay esta inscripción:

"La ciudad de Córdoba, representada por su Ayuntamiento, Cabildo Catedral y Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, como iniciadora, dedica esta lápida á la memoria del insigne pintor, escultor y poeta Pablo de Céspedes, en el tercer centenario de su muerte 26 Julio 1608. 26 Julio 1908".

En tal acto pronunciaron discursos el Canónigo Lectoral de la Santa Iglesia Catedral don Marcial López Criado y el Presidente de la Academia don Teodomiro Ramírez de Arellano, y fueron leídos un trabajo en prosa de don Francisco Marchessi y otro en verso de don Enrique Redel.

La misma Academia antes citada, al año de haber rendido este tributo, tuvo que consagrar otro análogo al iniciador del primero y director de la docta Corporación cordobesa.

La lápida fué colocada en la casa número 11 de la calle de Muñices y tiene la leyenda que reproducimos á continuación:

"La Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, á la memoria de su Director el ilustre historiógrafo y poeta don Teodomiro Ramírez de Arellano, que falleció en esta casa el 10 de Mayo de 1909".

Todas las lápidas mencionadas son de mármol blanco, muy sencillas, con las inscripciones en caracteres negros.

El batallón de cazadores de Llerena, durante su breve permanencia en esta capital, quiso consagrar un delicado recuerdo á la memoria del bizarro oficial de dicho cuerpo, hijo de Córdoba, don Braulio Laportilla y le dedicó la lápida que figura en la calle de su nombre.

Tiene una artística alegoría formada por la bandera y el escudo del batallón de Llerena, la Cruz laureada de San Fernando y otros atributos, destacándose en letras de oro la inscripción "Calle del Teniente Laportilla" y debajo con caracteres negros, "muerto en Melilla el 23 de Julio de 1909".

Esta lápida fue descubierta el 8 de Diciembre de 1911 y á la ceremonia asistieron un representante del Capitán general de la región, las autoridades locales, todas las fuerzas de la guarnición y algunos parientes de Laportilla.

Don Manuel Enríquez Barrios pronunció un discurso tan elocuente como patriótico.

El 2 de Julio de 1912, Córdoba rindió un homenaje al popular músico don Eduardo Lucena descubriendo también solemnemente una lápida puesta en la fachada de la casa número 117 de la calle de San Fernando, donde dejó de existir el malogrado compositor.

Concurrieron á la ceremonia, yendo en procesión cívica desde las Casas Consistoriales, el Batallón escolar de Montoro, la Banda municipal de música de Córdoba, las Estudiantinas de Montoro, Pueblonuevo del Terrible y Córdoba, comisiones de los Centros filarmónicos de Cabra, Posadas y Belmez, representaciones de las sociedades y gremios de esta capital, todas con banderas, y una comisión del Municipio.

El abogado don Manuel Enríquez Barrios pronunció un discurso desde uno de los balcones de la casa en que figura la lápida.

Esta es de mármol blanco, tiene el busto de Lucena, rodeado de laurel, varios atributos de la música y la leyenda que reproducimos á continuación:

"Loor á Eduardo Lucena. El Excmo. Ayuntamiento y los admiradores del insigne músico, le dedican este recuerdo para perpetuar su memoria. Córdoba 2 Junio 1912. Nació en 22 Enero de 1849. Falleció en esta casa en 2 de Marzo de 1893".

Por último, el Ayuntamiento, cuando murió Grilo, acordó colocar una lápida en la fachada de la casa donde viera la primer luz el famoso poeta, pero tal acuerdo no ha llegado á cumplimentarse por causas que ignoramos.

Un paso en el camino del progreso significa el acto de colocar solemnemente la primera piedra de un edificio ó monumento notable.

En nuestra capital, haciendo una sola excepción, las ceremonias de esa índole no han tenido transcendencia alguna.

La primera que se celebró fue en el año 1877. El Rey don Alfoso XII depositó la primera piedra del cuartel que ostenta el nombre de dicho Monarca.

Después colocáronse la de uu [sic] monumento que había de erigirse a Cristóbal Colón, en el Campo de la Merced, lugar que desde entonces tiene el nombre del insigne descubridor de las Américas; la de otro monumento á don Angel de Saavedra en los jardines del Duque de Rivas; la de un hospital militar en la carrera de la Fuensantilla, y la de una barriada obrera en la puerta de Colodro, pero de tales proyectos sólo hay, hasta ahora, una pequeña parte de los muros forales del hospital militar.

Posee esta capital una gran figura, á la que el paso de los siglos agiganta en vez de empequeñecerla y, sin embargo, no tiene un monumento; ni siquiera una lápida conmemorativa.

Córdoba está obligada á reparar la injusticia que millares de generaciones han cometido con Lucio Anneo Séneca.