La Sociedad Economica De Amigos Del Pais es una de las notas incluidas en Notas cordobesas. Recuerdos del pasado, de Ricardo de Montis.
Texto
En el último tercio del siglo XVIII sentíase en Córdoba hondo malestar, originado por la escasez de varias cosechas como consecuencia de largas sequías, por la supresión o paralización temporal de diversas industrias y por las epidemias que diezmaban la población.
Gran parte del vecindario sufría los horrores del hambre y por las calles circulaban legiones de hombres, mujeres y niños, famélicos y astrosos, implorando la caridad de los transeuntes.
En una tarde del mes de Febrero del año 1779 paseaban, juntos, por los alrededores de la Basílica, el presbítero don Gregorio Pérez Pavón y su amigo don Bartolomé Basabru, perteneciente a la aristocracia cordobesa, y como a cada momento se les acercaran infelices criaturas de corta edad, descalzas y cubiertas de harapos, para pedirles una limosna, concibieron la plausible idea de constituír una asociación protectora de los niños pobres.
Expusieron el pensamiento a las personas más significadas por su generosidad y su buena posición social, todas las cuales ofrecieron cooperar a la benéfica obra y el 10 de Marzo del año antedicho quedó constituída la sociedad, a la que se llamó de Amigos del País, denominación que ostentaban otras análogas establecidas en varias ciudades.
La nueva institución adquirió los bienes necesarios para asegurar una renta que pudiera sostener un establecimiento en el que fuesen recogidas doce niñas pobres y se atendiera a todas sus necesidades físicas, morales e intelectuales para que fuesen modelos de esposas y madres en el porvenir.
Este centro, al que se puso el nombre de Colegio de la Sociedad de Amigos del País, fué inaugurado el 6 de Junio de 1781.
En el edificio que ocupaba se destinó un departamento para la Sociedad mencionada y en él se reunían frecuentemente sus miembros para informarse de la situación del Colegio y cambiar impresiones acerca de planes y proyectos encaminados a ampliar la hermosa obra comenzada.
Uno de los elementos más valiosos de la institución, el canónigo penitenciario de la Santa Iglesia Catedral don Manuel María de Arjona, escribió los Estatutos porque se había de regir la Sociedad de Amigos del País, los cuales fueron aprobados por la Superioridad el 5 de Noviembre de 1803.
En el año 1833 córdoba sufrió, como toda España, los desastrosos efectos de las enconadas luchas políticas que tenían revuelta la nación y llenos de intranquilidad los espíritus.
Las persecuciones de que eran victimas no solamente los hombres públicos sino muchos que vivían recluidos en sus hogares, consagrados a cuidar de tu hacienda o a ejercer un oficio o una profesión, podugeron [sic] un verdadero pánico y originaron la desaparición o clausura voluntaria de multitud de centros y sociedades.
La de Amigos del País de córdoba fué una de las que desaparecieron, por los motivos indicados, y con ella el Golegio de niñas para cuya fundación se creara, pasando los bienes del mismo al de Nuestra Señora de la Asunción, anejo al Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Córdoba.
Transcurrieron algunos años y, restablecida la tranquilidad, varios miembros de la antigua Asociación, con el concurso de otras personas, decidieron restablecerla, siendo nuevamente fundada el 2 de Marzo de 1841, con el titulo de Sociedad Económica Cordobesa de Amigos del País.
En esta nueva etapa de su vida no fué una institución benéfica; se dedicó a fomentar la cultura y el progreso de nuestra ciudad en todos los órdenes.
La Diputación provincial cedió un departamento del edificio en que estuvo instalado el Hospital de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo, para que celebrasen sus reuniones, a la Sociedad Económica de Amigos del País y a la Academia de Ciencias, Bellas Letras y Noble Artes, a la que puede considerarse como derivación de aquella, pues con este carácter la fundó el canónigo don Manuel María de Arjona.
La Económica Cordobesa, sola o con el concurso de otras corporaciones y entidades, organizó brillantes Juegos florales y lucidas Exposiciones de Bellas Artes; efectuó solemnes repartos de premios a los alumnos de los centros docentes, veladas literarias y conciertos y tomó parte muy activa en todos los actos y empresas que redundaran en beneficio de nuestra población.
Fundó un Boletín en que, al par que daba cuenta de su actuación, publicaba importantes trabajos de muy diversa índole, por lo cual constituía una enciclopedia de verdadero interés.
Colaboraban en él literatos, artistas, hombres de ciencia, industriales, labradores y toda clase de elementos, aportando sus ideas, sus iniciativas, el fruto, de sus estudios o de su practica.
Formaban parte de este Boletín pliegos encuadernables, en los que se recopilaban los trabajos leídos en la sesiones de la Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes.
La notable revista a que nos referimos tuvo corta vida y, al desaparecer, dejó un gran vacío en la Prensa de Córdoba.
Por la presidencia de la Sociedad Económica Cordobesa de Amigos del País han desfilado las personas de más significación y prestigios de nuestra ciudad, entre ellas don Ricardo Martel y Fernández de Córdoba, conde de Torres Cabrera.
Entre los proyectos relativos a dicha entidad que este ilustre prócer concibió y quiso realizar, figura uno que, por su originalidad, merece ser consignado.
El conde de Torres Cabrera pretendió que fuera cedida a la Sociedad Económica Cordobesa la Torre de la Malmuerta, después de restaurada, para establecer allí el domicilio social, una biblioteca y un museo.
Durante un largo período, en los últimos años, la Económica Cordobesa ha permanecido en un estado de decadencia verdaderamente lamentable; puede decirse que su actuación se limitaba a ejercer el derecho de elegir compromisarios para las votaciones de senadores.
Hoy, hombres de buena voluntad se proponen devolverle la importancia que tuvo en otros tiempos y en esta noble empresa debemos ayudarles todos los cordobeses, todos los amantes de la tradición, porque se trata de una verdadera obra de cultura local.
Marzo, 1921.
