Pedro Fernández de Alcaudete (f. Córdoba, 28 de febrero de 1484) fue un canónigo y tesorero del Cabildo de la Catedral de Córdoba que se convirtió en una de las primeras víctimas conocidas de la recién establecida Inquisición cordobesa. Fue procesado bajo la acusación de practicar en secreto ritos judíos pese a profesar públicamente el cristianismo, declarado por el tribunal «hereje judaizante» y «apóstata», degradado de sus órdenes eclesiásticas y entregado a la jurisdicción secular, que lo condenó a morir en la hoguera.[1]
Su caso es especialmente relevante para la historia cordobesa porque afectó a una de las principales dignidades del propio Cabildo Catedralicio y se produjo apenas dos años después del establecimiento del Tribunal de la Inquisición de Córdoba en 1482.[2]
La historiografía contemporánea sitúa a Fernández de Alcaudete entre las primeras personas ejecutadas por el tribunal cordobés y lo identifica como el primer varón conocido condenado a la hoguera por la nueva Inquisición en Córdoba.[3]
Tesorero de la Catedral
Pedro Fernández de Alcaudete ocupaba la dignidad de tesorero de la Catedral de Córdoba, uno de los cargos de mayor relevancia dentro del Cabildo Catedralicio medieval.
El tesorero presidía una de las filas del coro y tradicionalmente tenía bajo su responsabilidad la custodia del patrimonio litúrgico del templo. Entre las funciones atribuidas históricamente al oficio se encontraban:
- el cuidado del vestuario de la Catedral;
- la custodia de reliquias;
- la conservación de ornamentos y objetos de plata;
- determinadas responsabilidades sobre la sacristía;
- el cuidado del tesoro catedralicio;
- funciones relacionadas con la torre y las campanas.[4]
La condición de tesorero convertía por tanto a Fernández de Alcaudete en un miembro destacado de la jerarquía capitular cordobesa.
Las fuentes relacionadas con su degradación indican además que había recibido el orden del diaconado.[3]
La Inquisición en Córdoba
El Tribunal de la Inquisición de Córdoba fue establecido en 1482, en los primeros años de funcionamiento de la Inquisición promovida por los Reyes Católicos.[2]
Su principal objetivo inicial fueron los cristianos de origen judío sospechosos de mantener prácticas religiosas judaicas después de su conversión.
El primer auto de fe conocido del nuevo tribunal cordobés se celebró en 1483. Según la investigación de Ana Cristina Cuadro García, en aquel primer auto fue ejecutada una mujer cuyo nombre no se ha conservado y a la que algunas fuentes relacionan con el propio tesorero de la Catedral.[3]
Poco tiempo después, el procedimiento inquisitorial alcanzó directamente a Fernández de Alcaudete.
El procesamiento de un alto miembro del Cabildo demuestra que la actuación inquisitorial de aquellos primeros años no se limitó a comerciantes o artesanos conversos, sino que alcanzó igualmente a individuos integrados en posiciones destacadas de las instituciones eclesiásticas cordobesas.[3]
Detención y proceso
Las circunstancias exactas que provocaron la investigación de Pedro Fernández de Alcaudete no pueden reconstruirse por completo.
La documentación conservada permite conocer fundamentalmente la fase final de su proceso, a través de un extracto y sentencia transmitidos por un manuscrito conservado antiguamente en el Convento de San Pedro el Real, perteneciente a los franciscanos.[1]
La investigación historiográfica señala que la detención del tesorero fue violenta y que durante el enfrentamiento producido al ser arrestado murió uno de los alguaciles encargados de prenderlo.[3]
Fernández de Alcaudete permaneció después encarcelado por el Santo Oficio hasta el auto celebrado a finales de febrero de 1484.
Acusaciones inquisitoriales
La sentencia conservada permite conocer detalladamente las acusaciones formuladas por el tribunal.
Según el proceso inquisitorial, Pedro Fernández de Alcaudete mantenía públicamente identidad cristiana pero practicaba en privado ritos relacionados con la religión judía.[1]
Entre las conductas que la sentencia le atribuía figuraban:
- observar determinadas festividades de la Ley de Moisés;
- celebrar las denominadas fiestas de las Cabañuelas, del Pan Cenceño y del Cuerno;
- guardar el sábado;
- encender candiles antes de la puesta del sol del viernes y dejarlos arder;
- realizar ayunos de tradición judía;
- reunirse con judíos y con otras personas consideradas judaizantes;
- sostener, según el tribunal, que la Ley de Moisés era la verdadera ley revelada;
- negar determinadas doctrinas cristianas relacionadas con la Eucaristía.[1]
La sentencia afirmaba que estas acusaciones se sustentaban tanto en declaraciones de testigos como en confesiones obtenidas durante el proceso.[1]
Estas afirmaciones deben entenderse dentro del contexto jurídico de un proceso inquisitorial del siglo XV: lo que se conserva es fundamentalmente la versión formulada por los acusadores y jueces del tribunal, no un expediente completo que permita reconstruir independientemente todas las circunstancias del caso.
El auto de fe de 1484
El acto público que culminó el procedimiento se celebró el 28 de febrero de 1484.
La sentencia sitúa la ceremonia:
- fuera de los Alcázares Reales [...] junto a la torre de los Leones.[1]
Asistieron representantes de las principales instituciones religiosas y civiles de la ciudad.
Entre quienes aparecen expresamente mencionados se encontraban:
- Fray Martín de Cazo, franciscano y maestro en Teología;
- el doctor Pedro Martínez de Barrio;
- el canónigo Antón Ruiz de Morales;
- Lope de Sandoval, deán;
- Francisco de Valenzuela, arcediano de Córdoba;
- Pedro González de Hoces, chantre;
- otros canónigos y beneficiados de la Catedral;
- García Fernández Manrique, corregidor de Córdoba;
- Rodrigo de Soria, obispo de Málaga.[1]
La presencia de numerosos miembros del propio Cabildo Catedralicio concedió al procedimiento una especial dimensión pública.
Degradación eclesiástica
Como clérigo ordenado, Pedro Fernández de Alcaudete no podía ser tratado directamente como un seglar.
Los inquisidores solicitaron al obispo de Málaga, Rodrigo de Soria, que procediera a su degradación eclesiástica.
La ceremonia consistió en retirarle formalmente las órdenes y privilegios propios de su estado clerical. La sentencia señala que el obispo lo degradó de las órdenes eclesiásticas, dejándolo jurídicamente:
- «como hombre seglar».[1]
La historiografía señala que fue despojado de las vestiduras correspondientes a su condición de diácono antes de ser entregado a la autoridad civil.[3]
Una vez realizada la degradación, los inquisidores declararon que lo «relajaban al brazo seglar», fórmula jurídica mediante la cual el reo pasaba a disposición de la justicia real.[1]
Condena a muerte
El corregidor García Fernández Manrique recibió formalmente al antiguo tesorero y lo puso a disposición del alcalde de justicia, el bachiller Pedro de la Cueva, citado también como Pedro de la Cuba en distintas partes de la transcripción.[1]
La justicia secular asumió las conclusiones del tribunal inquisitorial y dictó pena de muerte.
La sentencia ordenó que Fernández de Alcaudete fuera:
- condenado a muerte por fuego;
- quemado vivo;
- privado de todos sus bienes;
- sometido a confiscación patrimonial.[1]
También se especificó el modo en que debía ser conducido al lugar de ejecución: sobre un asno, con una soga al cuello y las manos atadas.[1]
Lugar de la ejecución
El documento conservado ordena que Pedro Fernández de Alcaudete fuese llevado a la denominada «Puerta baja» para ser quemado.[1]
La tradición historiográfica cordobesa y los estudios posteriores identifican el lugar con las afueras de la Puerta de Baeza, en el sector del actual Campo de Madre de Dios.[3][5]
Las primeras sentencias capitales del tribunal cordobés se ejecutaron en diferentes espacios extramuros antes de que el Marrubial se consolidara posteriormente como lugar habitual del quemadero inquisitorial.[6]
Fecha de la muerte: 23 o 28 de febrero
Existe una discrepancia historiográfica sobre la fecha exacta que ha provocado que numerosas obras reproduzcan el 23 de febrero de 1484.
La edición publicada en el Boletín de la Real Academia de la Historia en 1884 lleva como título:
- Un canónigo judaizante quemado en Córdoba (23 febrero, 1484).[1]
Sin embargo, el documento transcrito inmediatamente debajo comienza fechando expresamente el acto el sábado 28 de febrero de 1484.[1]
La investigación académica contemporánea adopta igualmente el 28 de febrero de 1484 como fecha del auto y de la ejecución.[3]
Por ello, esta entrada utiliza el 28 de febrero como fecha de fallecimiento, manteniendo constancia de la discrepancia existente en la titulación bibliográfica del documento de 1884.
La leyenda de la hostia ensangrentada
Alrededor del procesamiento de Pedro Fernández de Alcaudete surgió posteriormente una conocida tradición popular destinada a explicar su descubrimiento como supuesto judaizante.
Según esta leyenda, durante el Jueves Santo de 1483, el tesorero habría escondido una hostia consagrada dentro de uno de sus zapatos con intención de profanarla.
Mientras caminaba por la Catedral, la hostia habría comenzado milagrosamente a sangrar, dejando un rastro sobre el pavimento que permitió descubrir el hecho.
Esta narración fue transmitida durante siglos en diferentes manuscritos y crónicas cordobesas.[5]
Teodomiro Ramírez de Arellano la recogió en sus Paseos por Córdoba, pero rechazó expresamente su historicidad. Entre sus argumentos señalaba que Fernández de Alcaudete era únicamente diácono y, por tanto, no podía haber consagrado la forma eucarística tal como sostenía la leyenda.[5]
La investigación contemporánea coincide en considerar el episodio una narración probablemente surgida del rumor popular y no una explicación documental fiable de la detención.[3]
Además, la sentencia inquisitorial conservada enumera numerosas acusaciones contra Fernández de Alcaudete, pero no menciona el supuesto milagro de la hostia ensangrentada.[1]
Posibles tensiones dentro del Cabildo
La historiografía moderna ha planteado que el procesamiento de Pedro Fernández de Alcaudete debe analizarse también dentro de las tensiones políticas, sociales y religiosas existentes en la Córdoba de finales del siglo XV.
Ana Cristina Cuadro García señala que las causas de su caída pueden estar relacionadas no únicamente con cuestiones religiosas, sino también con:
- las relaciones del tesorero dentro del entorno catedralicio;
- la posición de su familia;
- las tensiones internas existentes en el Cabildo Catedralicio;
- el proceso de depuración de miembros de origen converso desarrollado durante los primeros años de la Inquisición.[3]
El caso del tesorero fue seguido en los años posteriores por procedimientos contra otros miembros del clero cordobés.
En el auto del 24 de abril de 1486, por ejemplo, aparecen entre los condenados el capellán de la Catedral Gómez Gutiérrez Solano y el maestrescuela Gómez Fernández.[3]
La persecución inquisitorial tuvo así un impacto directo sobre la estructura eclesiástica cordobesa durante las últimas décadas del siglo XV.
Importancia histórica
La ejecución de Pedro Fernández de Alcaudete constituye uno de los episodios más significativos de los primeros años de la Inquisición en Córdoba.
Su caso resulta especialmente relevante por tratarse de:
- una de las primeras condenas capitales del tribunal establecido en 1482;
- el primer varón conocido ejecutado por el nuevo tribunal cordobés;
- un miembro de alto rango del Cabildo Catedralicio;
- un proceso que ejemplifica el impacto de la persecución de los judaizantes sobre las élites eclesiásticas;
- uno de los procesos inquisitoriales cordobeses del siglo XV de los que se conserva una transcripción relativamente detallada de la sentencia.[3][1]
El expediente muestra además el procedimiento jurídico seguido contra un clérigo: condena inquisitorial, degradación eclesiástica, entrega al brazo secular, sentencia de la justicia civil y ejecución pública.
En la literatura
La figura de Pedro Fernández de Alcaudete fue recuperada literariamente por el escritor cordobés Luis Enrique Sánchez en la novela histórica El tesorero de la catedral, publicada por Editorial Almuzara en 2006.[7]
La obra utiliza libremente la trayectoria del tesorero para recrear la Córdoba de finales del siglo XV, marcada por las luchas entre linajes nobiliarios, las tensiones religiosas, el problema converso y los primeros años de funcionamiento de la Inquisición.[7]
Al tratarse de una novela, su caracterización personal de Fernández de Alcaudete pertenece al terreno de la ficción histórica y debe diferenciarse de los datos documentales conservados.
Cronología
1482 · Creación del Tribunal de la Inquisición de Córdoba
27 de febrero de 1484 · Anuncio del auto
28 de febrero de 1484 · Condena inquisitorial
28 de febrero de 1484 · Degradación eclesiástica
28 de febrero de 1484 · Ejecución
2006 · El tesorero de la catedral
Relaciones
Documentos relacionados
- Un canónigo judaizante quemado en Córdoba (23 febrero, 1484). Transcripción de la sentencia conservada en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia, códice C, 16, folios 602r-606r.
- El tesorero de la catedral, de Luis Enrique Sánchez, novela histórica publicada en 2006 e inspirada en la vida y muerte de Pedro Fernández de Alcaudete.
Véase también
Referencias
- ↑ 1,00 1,01 1,02 1,03 1,04 1,05 1,06 1,07 1,08 1,09 1,10 1,11 1,12 1,13 1,14 1,15 1,16 1,17 1,18 1,19 1,20 1,21 1,22 1,23 1,24 1,25 Iglesia Católica. Congregatio Sancti Officii, "Un canónigo judaizante quemado en Córdoba (23 febrero, 1484)", Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 5, 1884, pp. 401-404, https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/boletin-de-la-real-academia-de-la-historia--0/html/0257f45a-82b2-11df-acc7-002185ce6064_82.html. Consultado el 3 de octubre de 2026.
- ↑ 2,0 2,1 2,2 Archivo Histórico Nacional, "Tribunal de la Inquisición de Córdoba", PARES - Portal de Archivos Españoles, sin fecha, https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/178106/imprimir. Consultado el 3 de octubre de 2026.
- ↑ 3,00 3,01 3,02 3,03 3,04 3,05 3,06 3,07 3,08 3,09 3,10 3,11 3,12 3,13 3,14 3,15 3,16 Ana Cristina Cuadro García, "Acción inquisitorial contra los judaizantes en Córdoba y crisis eclesiástica (1482-1508)", Revista de Historia Moderna, número 21, 2003, pp. 11-28, https://revistahistoriamoderna.ua.es/article/view/2003-n21-accion-inquisitorial-contra-los-judaizantes-en-cordoba-. Consultado el 3 de octubre de 2026.
- ↑ 4,0 4,1 Iluminado Sanz Sancho, "El cabildo catedralicio de Córdoba en la Edad Media", En la España Medieval, volumen 23, 2000, pp. 189-264, https://revistas.ucm.es/index.php/ELEM/article/view/ELEM0000110189A. Consultado el 3 de octubre de 2026.
- ↑ 5,0 5,1 5,2 5,3 5,4 Teodomiro Ramírez de Arellano, "Paseo por el barrio de Santiago", Paseos por Córdoba, 1873-1877, https://biblioteca.cordoba.es/index.php/biblio-digital/paseos-cordoba-arellano/3942-paseo-barrio-santgiago.html. Consultado el 3 de octubre de 2026.
- ↑ José Manuel Escobar Camacho, "La ciudad de Córdoba a fines de la Edad Media", Boletín de la Real Academia de Córdoba, sin fecha, https://storage.e.jimdo.com/file/e9b6a6f4-0501-48cd-8bf3-087f2e015be1/BRAC-127-21.pdf. Consultado el 3 de octubre de 2026.
- ↑ 7,0 7,1 7,2 7,3 Europa Press, "'El tesorero de la Catedral', del cordobés Luis Enrique Sánchez, recrea la decadente Córdoba de finales del siglo XV", Europa Press, 3 de noviembre de 2006, https://www.europapress.es/andalucia/noticia-tesorero-catedral-cordobes-luis-enrique-sanchez-recrea-decadente-cordoba-finales-siglo-xv-20061103154937.html. Consultado el 3 de octubre de 2026.
