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Sociedades Dramaticas (Notas cordobesas)

De Cordobapedia


Sociedades Dramaticas es una de las notas incluidas en Notas cordobesas. Recuerdos del pasado, de Ricardo de Montis.

Texto

Durante la segunda mitad del siglo XIX obtuvo gran desarrollo en Córdoba la afición al arte dramático; para dedicarse a su cultivo constituyéronse diversas sociedades y algunos individuos de ellas se revelaron como verdaderos actores.

La más antigua se tituló El Liceo y formábanla personas tan conocidas como don Fausto Garcia Lovera, don Rafael Arroyo y don Rafael Conde Souleret.

Esta sociedad adquirió, en arrendamiento, una parte del solar del antiguo convento de las Nieves y allí construyó un teatro en el que puso en escena, no sólo las comedias y zarzuelas entonces mas populares, sino hasta algunas óperas.

En las representaciones tomaban parte señoras y señoritas de la aristocracia cordobesa.

La expresada sociedad consiguió un incremento tan extraordinario que, a los pocos años de haber sido creada, compró el solar del convento de las Nieves y levantó el soberbio edificio denominado Circulo de la Amistad.

Posteriormente otra agrupación de aficionados celebró gran número de funciones en el teatro de Moratín, situado en la calle de Jesús Maria.

Entre aquellos amantes del arte escénico sobresalían don Gonzalo Lara, don Rafael Mesa y uno apellidado Cáceres, que era un excelente actor cómico.

Don Félix Maraver estableció en el piso alto del cafe-teatro del Recreo, situado en la calle de Maria Cristina, el salón Rizzi, donde la familia de su propietario y algunos amigos de la misma organizaban conciertos y representaciones teatrales.

Otro aficionado muy popular entonces, Campos, improvisó un teatro en la casa conocida por Horno del Camello, donde se verificaron muchas funciones a las que asistía numerosísimo público, merced a la baratura de la entrada, que sólo costaba dos cuartos.

Este teatro adquirió celebridad por tos múltiples incidentes cómicos que en él ocurrieron.

Frecuentemente actores y espectadores sostenían diálogos griaciosísimos, originados por una equivocación de los primeros o una broma de los segundos.

La Juventud Cordobesa se tituló una de las sociedades dramáticas más importantes que ha habido en nuestra capittal.

De ella formaban parte don Fernando Cabezas, un buen actor de carácter o barba como se decía entonces; don José López Herrera, excelente director de escena, y don Rafael Priego Borrego, actor cómico graciosísimo que caracterizaba con extraordinario acierto algunos tipos como el Tío Caracoles , personaje de una zarzuela popularísima hace tres cuartos de siglos.

Estos aficionados trabajaban en el Teatro Principal, destruido, como saben nuestros lectores, por un incendio.

Diferencias surgidas entre los individuos que formaban la Juventud Cordobesa fueron causa de que muchos de ellos abandonaran dicha sociedad y constituyeran otra denominada Talía, de la que puede asegurarse que fué el alma don Rafael Vivas, hombre de gran ingenio y de facultades artísticas nada comunes

Disueltas las dos sociedades últimamente citadas, sus elementos formaron otras dos con los títulos de El Duque de Rivas y Fernández Ruano.

Ambas representaban, con bastante acierto, comedias y dramas en el Teatro Principal y el Gran Teatro.

Ya casi desorganizadas, en los últimos días del mes de Octubre reconstituaínse para poner en escena la inmortal obra de Zorrilla Don Juan Tenorio , los días de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, rindiendo culto a la tradición.

No es necesario decir que, como casi siempre ocurre, abundaban las peripecias inesperadas y los incidentes cómicos en la representación del hermoso drama del más grande de los poetas contemporáneos.

Los marqueses de Ontiveros construyeron un bonito teatro en la antigua casa de los Condes de Priego, donde algunos aficionados de la buena sociedad representaron comedias y zarzuelas.

Finalmente, el inspirado poeta don Salvador Barasona también instaló, en su casa de la calle de Jose Rey, un primoroso teatro en el que, los hijos de dicho señor y otros jóvenes, pusieron en escena varias obras de autores clásicos, presentándolas con tanto lujo y propiedad como la mejor compañía dramática.

En aquellas funciones, a las que asistía selecto y numeroso público, acreditóse don Salvador Barasona de excelente director de escena.

Y vamos a terminar estos recuerdos con una nota cómica.

Hace unos veinticinco años se constituyó en Córdoba una sociedad cómico-dramática que, apesar de titularse la Unión Juvenil, estaba presidida por un respetable anciano de luengas patillas blancas.

Celebró su inauguración con una velada literaria en la que tomaron parte varios poetas.

Un representante del Club Mahometano, constituído por gente de buen humor con el único objeto de tomar la vida a broma, leyó en aquel solemne acto una oda de la que no se habrán olvidado quienes la oyeron.

Empezaba con una invocación grandilocuente, digna de Herrera o de Quintana.

Dirigiéndose a la juventud decía:

Hoy que esta ilustre sociedad naciente le abre nuevos y hermosos derroteros, el vino dejará y el aguardiente, la amistad de rufianes y pecheros y aquí donde la luz del genio brota y brilla la verdad, desnuda, escueta, vendrá a ilustrarse a cambio de la cuota que señalado habéis de una peseta”.

Había estrofas tan originales como la siguiente:

Según dice Zorrilla, el poeta eminente, quien no tenga bigote ni perilla no podrá, mayormente, escribir ni siquiera una quintilla, y no es grilla porque a mí me ha ocurrido allá en Sevilla y en otras importantes poblaciones que si no tuve asiento en los sillones de doctas Academias y Ateneos, me senté en una silla de las que suele haber en los paseos”.

Esta oda, portento de inspiración, produjo los efectos de una bomba Orsini. A causa de ella la Unión Juvenil murió la misma noche de su nacimiento.

Octubre, 1921.