Artículo publicado el Jueves 28 de diciembre de 1936 en el Correo de Mallorca

Viviendo cuarenta días de comunismo rojo en Palma del Río
- Córdoba 14.— A su debido tiempo dimos cuenta de las tragedias ocurridas en Palma del Río, donde actuó directamente la Masonería, de acuerdo con los marxistas. Sabido es que en Palma del Río existía una de las Logias más importantes, quizá la primera de Andalucía, de donde se daban órdenes a las demás del valle del Guadalquivir. Al frente de la del citado pueblo figuraba uno de los más miserables del mundo, porque traicionó a su pueblo y hasta a sus propios familiares, en distintas ocasiones. Se llama este masón de primera fila Antonio España Ocaña, al que ciegamente obedecían antes del movimiento en las órdenes que daba secretas, y en pleno movimiento públicamente, hasta el momento en que llegaron las fuerzas salvadoras, a cuyo frente iba el bravo Comandante Manuel de Baturone y Colombo, en la Infantería de Cádiz, con sus valentísimos soldados, en que huyó el tal España, llevándose a su familia, con el dinero robado en los Bancos y en las casas particulares, y engañando una vez más, a los rojos que le seguían y a los que se les aplicó la Ley debidamente.
- Valía la pena de hablar con personas que hubiesen vivido en Palma del Río los cuarenta días de comunismo que sostuvo la canalla marxista, mientras llegaban nuestras fuerzas.
- Nos hallamos ante el cajero del Banco Hispano-Americano en Palma del Río, don Marcelo Moreno Fernández, compañero nuestro que tan popular ha hecho en la prensa el pseudónimo de «Tarik de Imperio» y quien tres veces nada menos salvó la vida milagrosamente entre las hordas rojas de aquel pueblo.
- —Cuéntanos cómo fue aquello que tú llamas una pesadilla horrorosa de cuarenta noches.
- —El mismo 18 de julio, por la noche, la consigna del levantamiento rojo fue la criminal alocución por radio de Largo Caballero, a las ocho. Fue cosa fácil, pues desarmado completamente el pueblo de orden a partir de las elecciones de febrero, en que se destruyeron importantes edificios, iglesias y conventos —el 20 de igual mes—, el elemento soviético, aquí compuesto por la U.G.T., la F.A.I. y la C.N.T., de acuerdo con los masones, se echó a la calle, armado hasta los dientes, como un solo hombre, proclamándose más tarde el comunismo integral.
- La táctica de los dirigentes para atraerse las pobres masas incautas fue pregonarles que como España estaba en el resto del mundo, no de España sólo, con el triunfo, que consideraban seguro, serían todos y cada uno de ellos ricos y poderosos, repartiéndose luego tierras, tesoros y mujeres, las únicas supervivientes que dejarían... para ellos. Para hacerles estas creencias más firmes, les enseñan billetes de marcos, inútiles, como es natural, pero que se les hacía ver eran billetes de Rusia; como dinero que ya empezaban a recibir de los Soviets anticipo de los millones con que más tarde serían favorecidos todos si se sumaban a la causa. De estos billetes de marcos se han encontrado después numerosísimos, cuya procedencia era el saqueo que hecho en febrero, en la casa de don Sebastián Almenara Rodríguez.
- —¿Y la fuerza armada?
- —De esto, más vale no hablar. El Comandante del puesto, sargento Patón, estaba con ellos desde antes de los sucesos de febrero último; ahora, los sucesos de febrero último; ahora, que han sido tan agradecidos los rojos que cuando se iban viendo perdidos, ellos mismos lo asesinaron, con casi todos los guardias civiles.
- Inmediatamente se constituyeron tres Comités: el de Abastos, el de Guerra y el Central; este Comité Central controlaba los demás y toda la acción. Saquearon todos los establecimientos, cortijos, ganadería, propiedades, graneros, trujales y todo, en fin, hasta las despensas que creyeron de algún aprovechamiento para su botín.
- En el reparto del saqueo se originaron más de una colisión, como lobos que se disputan la presa. Más tarde saqueadas las cajas del Ayuntamiento, del Hospital y de los Bancos. Para todo esto y mayormente para los asesinatos, en la mayoría de los casos no había previo acuerdo, aceptando este régimen soviético la mayor parte por miedo, pues por intuición comprendían muchos infelices que así no podía hacerse posible la vida mucho tiempo.
- La alimentación del vecindario estaba a cargo del Comité central, muy pobre desde luego, escaseando pronto la mayoría de los artículos de primera necesidad. Se habilitó el convento de Santo Domingo, previamente saqueado, poniendo un titular en la puerta, que decía: «Casa del Pueblo». Allí se racionaban los víveres por medio de vales al principio. Más tarde se confeccionaron libretas familiares a nombre del cabeza de familia divididas por meses y días. El interesado debía acudir al Comité si no prefería morirse de hambre y allí le daban la...
