Relación de testimonios de familiares de víctimas de la Guerra Civil por parte de elementos revolucionarios[1]
Declaración de Araceli Blasco Castro
- El día 26 de julio de 1936, al abrir la puerta se llevaron a la plaza a mi marido don Rafael Rodríguez Blanco y a mi hijo el mayor don Joaquín Rodríguez Blasco. En la calle estaba Santiago, el marido de la María de la Cándida, y en el grupo que se los llevaron conocí perfectamente al hijo de Perico Chorras y, en duda, al de Perico el Civil. Al poco rato regresó solamente mi marido y al momento se presentó el niño de Juanito el de Josefa la Herrera con otro de su edad que no conocí, preguntando por él; y después iban mandados por la cuadrilla que más tarde lo asesinaron.
- Yo vi a los siguientes: “El Píndolo”, dos de Amador el Cabaón, uno el que está casado con la del Guijo, y el otro no sé cuál de ellos, el de Currillo el Negro, el hijo de la santera de la Virgen y el de “Media Capa”; se llevaron a mi marido y a los otros dos hijos míos, Francisco Rodríguez Blasco y Antonio Rodríguez Blasco, y los asesinaron un poco más arriba de los portones de mi casa.
- Cuando se los llevaban, el marido de María Angustias dijo en voz alta: “si no sois capaces yo iré”; más tarde pasó con un hachuelo. Aquel día mi casa no fue registrada; a los pocos días le pidieron la llave a Juanillo el Aperador y entraron en ella Alfonso Romero y otros más. Llamaron a mi criada Emilia Gutiérrez y, a su vista, registraron, anduvieron en las alhajas, no pudiendo decir si se las llevaron entonces o después; fijo fueron mantas y, en presencia de Juanillo Jiménez, cubiertos de plata y matanza.
- Indalecio Alcudia y Pablillo el de la Reina saquearon, llevándose cosas de matanza ya echadas en manteca. Aquilino Sicilia también actuó en los saqueos, entraba y salía cuando le parecía conveniente. Otra familia que también saqueó fue la de Isabel la Artillera; aprovechando que su hijo Antonio venía con el carrillo, entraba en la casa llevándose cuanto quería, ropas y alhajas. Los vecinos son testigos que una vez, al atravesar de su casa a la mía, salieron rodando por la calle quesos, y a la vecina Rafaela Arévalo su hijo le daba cosas de matanza.
- Entraron de aperador a Diego el del Petróleo y Antonio el de las Nieves y todas las noches saqueaban llevándose lo que querían. María Angustias es hoy el día que todavía pasan por mi calle con costales y talegas de mi casa.
- Cuando vinieron a hacer inventario apreciaron las ropas la mujer del El de la Araña, la mujer de Juanito el de la Soledad y Josefita de la Inés; éstas se llevaron ropas, lo demuestra que cuando la del Araña, al verme en el Guijo, tuvo la frescura de querer saludarme, el vestido que llevaba puesto era hecho con tela de las que había en mi casa.
- Por último, las cosas de mi casa fueron repartidas públicamente los días 15 de octubre de 1936, 16 de octubre de 1936 y 17 de octubre de 1936, participando gente del pueblo y forasteros puestos en cola. Haciendo el reparto estaba El Princeso y su primo hermano El del Ojo Remellao, que vive en la callejuela de Damas. Estos dos mandaban a su casa objetos como un reloj grande de pared, mi abrigo de astracán, colchones, telas de hilo, etc., y de lo que quedaba, lo de más valor; y al terminar se llevaron unas alforjas llenitas haciendo mofa.
- Con el carrillo se llevaron muebles a la iglesia, entrando a vivir en la casa la de Perico el Civil, la María de Ventanas, Orosia la de la Benita, Isabel la de Lorenzo y una hija suya que está en Villaharta, que se aprovecharon de lo que dejaron del saqueo y que al salir se lo llevaron.
- En la misma calle tengo otra casa de mi propiedad que fue saqueada por los mismos que la anterior, viviendo en ella la nuera de Colillas, Manuela del Largo y su hermana Elisa. En la casilla de arriba fue destrozada, haciendo obras según su conveniencia, viviendo en ella las hijastras de Marta la Cocinera.
- Las hijas de El del Ojo Remellao, acompañadas de su novio, el mismo día 26 de julio de 1936, cogieron un cántaro como si fueran a la fuente y, acercándose a los cadáveres de mi marido e hijos, hicieron burla y escarnio, despojándolos de algunas cosas.
- En un registro efectuado en casa de Isabel, la casada con el hijo de la Tamarona, se encontraron las gafas intactas de mi hijo Joaquín Rodríguez Blasco y, durante la dominación roja, traía puesta la sortija de él; se negó diciendo que ya no la tenía, que se la había dado a Luna. Sirven de testigos para este caso Josefa Blasco Castro y Emilia Becerra Rodríguez.
Declaración de Josefa María Carrillo Marta
- Después de hacer resistencia desde su casa Lucas Misas Valverde y Alfonso de la Fuente Rojas con otros seis más, que duró poco tiempo por la gran masa de rojos que sobre la misma se acercaron con petardos y fuego de fusilería, haciendo daños en el edificio, penetraron dos forasteros y sacaron de la misma a su marido José Álamo Pizarro y lo condujeron al Matadero.
- Una vez allí fue insultado con las palabras “que si era el de la casa de las esquinas” por la resistencia que a los rojos le hicieron y, acercándose Lorenzo Zaldiernas (a) El Sabe Letras, le tiró dos tiros con una escopeta que le dieron en la cabeza, quitándole la vida.
- A ella y a sus hijas las echaron fuera de su casa, la que saquearon de cuanto había en la misma José Nevado Riofrío, Ángel Avilés Rubio, Antonia Gómez Conde y Ana María Gómez Conde, llevándose toda la ropa, muebles, víveres y otros objetos de gran valor.
- Por el Comité de Guerra se le incautó todos sus bienes muebles e inmuebles, ganado mular, asnal, cabrío, lanar y de cerda y toda la cosecha de cereales de aquel año.
- A sus hijas Isabel Álamo Carrillo y María Rafaela Álamo Carrillo las obligaron a ir a trabajar a las faenas del campo para ensañarse con ellas, mandadas por Alfonso Gómez Torralbo.
Declaración de Piedrasantas Valverde Pérez
- A sus hermanos José Reyes Valverde y Francisco Valverde Pérez los sacaron atados de su casa, pero al ocurrirle a este último un accidente de ataque del que padecía cayó al suelo con el conocimiento perdido, desatándolo y dejándolo en aquel estado, llevándose a José a la Plazuela de la Torre, donde fue fusilado.
- En la casa penetraron grandes masas de rojos, los que unos por un lado y otros por otro se llevaron todo cuanto tenían de matanza, ropas, dinero y otros objetos de valor, destrozando aquello que no querían y tirando una imagen de la Sagrada Familia que, al caer, se hizo pedazos.
- Se incautaron de las fincas, una yegua y toda la cosecha de aquel año. Cristóbal Mena Carrillo y Pablillo preguntaban con insistencia por su hijo Rafael Valverde Pérez para fusilarlo.
- ↑ Francisco Sicilia Regalón. El golpe del 1936 y la Guerra Civil en Pedroche. Radiografía de una tragedia. Disponible en Internet
