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El Teatro Circo (Notas cordobesas)

De Cordobapedia
Revisión del 22:41 16 mar 2026 de Aromeo (discusión | contribs.)
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Hoy que, después de una clausura relativamente larga, ha vuelto a abrir sus puertas el Teatro Circo del Gran Capitán, no para ofrecernos los monótonos espectáculos llamados de variedades, sino zarzuelas y operetas, a cargo de una excelente compañía, creemos oportuno dedicar una crónica a dicho teatro que, apesar de ser moderno, tiene una brillante historia artística.

Desde el primitivo y pequeño teatro de verano, hecho con madera y lienzos, hasta el sólido y amplio coliseo que se levanta hoy, rodeado de un hermoso jardín, en uno de los solares del Paseo del Gran Capitán, el salón de espectáculos a que nos referimos ha sido objeto de numerosas e importantes reformas y modificaciones.

Hace veinte años, cuando el género chico se hallaba en su apogeo, por el escenario del Teatro Circo desfilaron las mejores compañías que lo cultivaban los artistas de más renombre.

Eduardo Ortiz y Casimiro Ortas, el actor empresario, pasaban larguísimas temporadas en nuestra capital, deleitando al público con aquellas zarzuelas primorosas que ya no se escriben, representadas por cómicos de valía.

Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos: Año LVIII Número 17407 - 1907 octubre 8

¡Quien no recuerda con satisfacción las brillantes campañas de tiples tan notables como Isabel Hernando, Paca Segura, Matilde Pretel y Carmen Domingo!

¡Quien puede haber olvidado los éxitos de la Hernando en El tambor de granaderos, de la Segura en Chateau Margaux y de la Domingo en La trapera!

Y seguramente no habrá persona de buen humor que en estas veladas veraniegas no eche de menos las cuartas secciones del Teatro Circo en que Julio Nadal sostenía la hilaridad constante del público caracterizando el protagonista de El cabo primero o Los aparecidos y Casimiro Ortas, padre, representando el zapatero de El santo de la Isidra o el sastre de La revoltosa.

Posteriormente, nuestro paisano Pepe Moncayo nos proporcionó horas de verdadero solaz y nos mostró la ductibilidad maravillosa de su talento artístico al representar, con análoga perfección, lo mismo el dramático papel del viejo servidor de Moros y cristianos que el chistosísimo del aventurero buscavidas de El perro chico.

Luego también demostró su gracia culta Ramón Peña, y otros artistas de merito obtuvieron aplausos en el popular coliseo de Córdoba.

Aunque en la época en que fue construido este se encontraba ya en la decadencia la zarzuela llamada grande, trabajaron en él algunas compañías de este género como la del popular Pablo López, en las que figuraban buenos cantantes.

Interpretes muy notables de la comedia española, entre ellos Colom y Nieves Suárez, alternaron también con los cultivadores del drama comprimido, del drama policiaco y demás derivaciones de la película cinematográfica.

Una insigne cantante, ya en el ocaso de su vida artística, Elena Fons, también presentó un cuadro de ópera comprimida, que interpretaba los números más salientes de diversas obras, supliendo con los recursos del arte la escasez de facultades y la falta de elementos para formar un buen conjunto.

En el Teatro Circo del Gran Capitán han sido estrenadas comedias y zarzuelas de varios autores cordobeses, entre ellos don Francisco Toro Luna, don Luis Peñalver, don Antonio Ramírez López, don Rafael Morilla de la Torre y Paquita Mantilla.

Puede decirse que en este teatro tuvieron su cuna en Córdoba los espectáculos de cinematógrafo y variedades. En el actuaron las figuras más salientes de ese genero -la Goya, Pastora Imperio y Tórtola Valencia- y se presentó multitud de artistas diversos: cantantes, bailarinas, gimnastas, prestidigitadores, excéntricos, gladiadores a la moderna y domesticadores de animales.

Más de una vez, el popular coliseo del Gran Capitán fué transformado en circo mediante la instalación de una pista en el centro del patio para que celebraran funciones compañías gimnásticas y ecuestres, de las que merecen especial mención la ya disuelta de los populares Hermanos Alegría.

Y, en una ocasión, también convirtióse este Teatro en exposición zoológica, donde el famoso domador Malleu presentó una magnífica colección de fieras.

En el salón de espectáculos a que nos referimos verificáronse festivales muy simpáticos, de los que no dejaremos de consignar las exhibiciones de cuadros plásticos organizadas a beneficio de la Asociación Católico-Obrera que tiene su domicilio en la Calle Valladares y un reparto de juguetes entre los niños pobres verificado, hace algunos años, en la Pascua de Reyes.

En fecha ya remota efectuóse, asimismo, allí, una fiesta original, muy típica: una zambra de gitanos en celebración de un casamiento.

A ella concurrieron bellísimas mujeres lujosamente ataviadas con vestidos policromos y ricos mantones de Manila bordados: la flor y nata de la gitanería andaluza, y el baile y el cante jondo no cesaron durante tres días con sus noches correspondientes.

Las familias de los novios repartieron numerosas invitaciones entre las personas más distinguidas de esta capital para que asistieran a la zambra y constantemente desfiló por el coliseo un público tan selecto como numeroso para presenciar aquel cuadro lleno de luz, de encantos y de poesía.

El Teatro Circo del Gran Capitán, no sólo ha sido lugar de espectáculos y fiestas, sino también de reuniones públicas, de propaganda social o política y su escenario ha servido de tribuna a mujeres de ideas revolucionarias como Belén Sárraga y Teresa Claramunt; a hombres tan radicales como don Alejandro Lerroux, don Vicente Blasco Ibáñez y don Rodrigo Soriano; a políticos significados como don Melquiades Alvarez y don Francisco Cambó; a elocuentes propagandistas católicos tales como el malogrado don Manuel Rojas Marcos, que hace algunos meses dejó de existir en Sevilla.

En el citado coliseo, el culto periodista Eugenio Noel también pronunció una de sus famosa: conferencias antitaurinas, implantando con ello en Córdoba la costumbre de que fuese de pago la entrada para tales actos.

Por último, en el Teatro Circo del Gran Capitán se rindieron dos tributos de admiración a un gran artista. Nos referimos a la velada literaria y el banquete popular organizados en honor de don Julio Romero de Torres, cuando regresó de Madrid después de haber obtenido uno de sus triunfos primeros y más resonantes.

Referencias