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Diferencia entre revisiones de «Calle Ambrosio de Morales»

De Cordobapedia
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{{Calle historica
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|title=Calle Ambrosio de Morales
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|Situación= Desde la [[Cuesta de Luján]] hasta la [[Plaza de Séneca]] afluyendo a ella la [[Calle Conde de Cárdenas]], la [[Calle del Reloj]], la [[Calle Pompeyos]], y la [[Calle Marqués del Villar]]


|Barrio=[[Barrio del Salvador y la Compañía]]
La '''calle Ambrosio de Morales''' es una de las calles que antaño fueron más importantes de la ciudad por su localización. Comienza en la [[calle María Cristina]] y la [[Cuesta de Luján]] y llega hasta la plaza Séneca. Fue llamada la del ''Cabildo Viejo'' porque en ella se mantuvieron durante muchos años las casas consistoriales, en el solar que actualmente ocupa la que fuera [[Real Academia de Córdoba]], en el número 9 de la calle. Está dedicada a la memoria del ilustre humanista, historiador y arqueólogo de la ciudad, [[Ambrosio de Morales]].
|Denominaciones= ''Calle del Cabildo Viejo''<br>''Cuesta de San Benito''<br />
|Puntos= [[Real Academia de Córdoba]], [[Centro Filarmónico]], [[Fundación "Antonio Gala"]], [[Casa Rusi]], Sede del [[Partido Comunista de Andalucía]]
}}


__NOTOC__
En el año [[1862]], el nombre de la calle cambió oficialmente al actual de calle Ambrosio de Morales, tras el embaldosamiento por mandato de [[Carlos Ramírez de Arellano]]. Es en esta época cuando se convierte en una de las principales arterias de la ciudad, asentándose negocios como la [[Fonda Rizzi]] o el Café Suizo en el siglo XIX, además de la apertura del [[Teatro Cómico]] que mantuvo funciones durante todo el siglo XIX hasta el devastador incendio del año [[1892]].


La calle Ambrosio de Morales es una de las calles que antaño fueron más importantes de la ciudad por su localización. Comienza en la calle María Cristina y Cuesta de Luján y llega hasta la Plaza Séneca. Fue  llamada la del Cabildo Viejo porque en ella se mantuvo durante muchos años las casas consistoriales, en el solar que actualmente ocupa la [[Real Academia de Córdoba]], en el número 9 de la calle.
En el siglo XX va perdiendo importancia al desplazarse el centro comercial hacia la [[plaza de las Tendillas]] tras la apertura de la [[Calle Claudio Marcelo|calle Nueva]] y la remodelación de dicha plaza. En el año [[1998]] se remodela el adoquinado de la calle que le da el semblante actual.


En el año [[1862]], el nombre de la calle cambió oficialmente su nombre al actual de calle Ambrosio de Morales, tras el embaldosamiento  por mandato de [[Carlos Ramírez de Arellano]]. Es en esta época cuando se convierte en una de las principales calles de la ciudad, asentándose negocios como la Fonda Rizzi o el Café Suizo en el siglo XIX, además de la apertura del [[Teatro Cómico]] que mantuvo funciones durante todo el siglo XIX hasta el incendio de [[1892]]
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En el siglo XX va perdiendo importancia al desplazarse el centro Comercial hacia la plaza de las Tendillas tras la apertura de la calle Nueva y la remodelación de la plaza de las Tendillas. En el año 1998 se remodela el adoquinado de la calle que le da el semblante actual.
Establecimientos Actuales
 
{| class="wikitable"
== Establecimientos Actuales ==
|-
* [[Fundación Antonio Gala]]
! Establecimiento
* [[Teatro Cómico]]
! Detalle / Ubicación
* [[Real Academia de Córdoba]] (número 9)
|-
* [[Centro Filarmónico]]
| [[Fundación Antonio Gala]]
* [[Herboristeria El Pino ]]
| Antiguo Convento del Corpus Christi
* Sede del [[Partido Comunista de Andalucía]]
|-
* Sombrerería Rusi
| [[Teatro Cómico]]
 
| Antiguo Teatro Principal
[[Imagen:Calle_Ambrosio_de_Morales_3.1.JPG|250px|thumb|right]]
|-
| [[Real Academia de Córdoba]]
| Número 9
|-
| [[Centro Filarmónico]]
| Institución musical
|-
| Herboristería El Pino
| Comercio tradicional
|-
| Sede del [[Partido Comunista de Andalucía]]
| Oficinas
|-
| Sombrerería Rusi
| Negocio histórico
|}


== Establecimientos - Edificios Desaparecidos ==
== Establecimientos - Edificios Desaparecidos ==
 
{| class="wikitable"
* [[Fonda Rizzi]]
|-
* [[Café Suizo]]
! Edificio o Establecimiento
* [[Convento del Corpus Christi]]
! Notas
* [[Taberna Casa Alijo]] (número 8)
|-
* [[El Defensor de Córdoba]] (número 6)
| Fonda Rizzi
* "Ultramarinos Rafalito"
| Activa en el siglo XIX
* ''[[Bar La Barrera]]''
|-
* Casas Consistoriales
| Café Suizo
* Sede Central del [[Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba]] (Desde [[1928]])
| Activo en el siglo XIX
* Transportes "Rey Soler"
|-
* Pasamaneria "Juan Antonio"
| [[Convento del Corpus Christi]]
* "Guardia de Franco"
| Actual Fundación Antonio Gala
* Bazar de Camas Inglesas (Número 1)
|-
| Taberna Casa Alijo
| Número 8
|-
| [[El Defensor de Córdoba]]
| Número 6
|-
| Ultramarinos Rafalito
| Comercio tradicional de alimentación
|-
| Bar La Barrera
| Temática de tauromaquia
|-
| Casas Consistoriales
| Antiguo Ayuntamiento (Cabildo Viejo)
|-
| Sede Central del [[Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba]]
| Establecida desde [[1928]]
|-
| Transportes Rey Soler
| Empresa de transportes
|-
| Pasamanería Juan Antonio
| Comercio textil
|-
| Guardia de Franco
| Antigua delegación
|-
| Bazar de Camas Inglesas
| Número 1
|}


== Experiencias Personales ==
== Experiencias Personales ==
:''Yo he jugado de pequeña por la Cuesta Luján y antes en medio de cada escalinata que bordea las paredes de las casas habia maceteros con pitas y los niños las saltabamos y el sastre nos reñia. Al final de la cuesta habia una libreria y enfrente un caserón muy grande que en el bajo vivia un señor que vendia figuras religiosas y le llamaban [[Pepe el Cosario]].''


:''Yo he jugado de pequeña por la [[Cuesta Luján]] y antes en medio de cada escalinata que bordea las paredes de las casas habia maceteros con pitas y los niños las saltabamos y el sastre nos reñia. Al final de la cuesta habia una libreria y enfrente un caserón muy grande que en el bajo vivia un señor que vendia figuras religiosas y le llamaban [[Pepe el Cosario]].''
:''Y otros comercios que no he visto puestos son bar la Barrera y después la Brasa estaban enfrente de la Sombrereria Rusi junto a la zapatería La Veloz, el Bar La Barrera era pura tauromaquia las paredes estaban decoradas con esparto, cabezas de toro colgadas y la barra del bar era como la barrera de una plaza toros. Allí ponían pajaritos fritos y unas gambas rebozadas buenísimas y boquerones en vinagre exquisitos. También ha faltado poner a Rafalito que de toda la vida ha vendido allí en su tienda de ultramarinos nada mas entrar había un olor especial, recuerdo que iba con mi abuela a comprar y el café era en grano y se lo tenia que moler y ese olor era riquísimo y si compraba embutidos los envolvían en papel de estraza.''
 
:''Y otros comercios que no he visto puestos son bar la Barrera y después la Brasa estaban enfrente de la Sombrereria Rusi junto a la [[zapatería La Veloz]], el [[Bar La Barrera]] era pura tauromaquia las paredes estaban decoradas con esparto, cabezas de toro colgadas y la barra del bar era como la barrera de una plaza toros. Allí ponían pajaritos fritos y unas gambas rebozadas buenísimas y boquerones en vinagre exquisitos. También ha faltado poner a Rafalito que de toda la vida ha vendido allí en su tienda de ultramarinos nada mas entrar había un olor especial, recuerdo que iba con mi abuela a comprar y el café era en grano y se lo tenia que moler y ese olor era riquísimo y si compraba embutidos los envolvían en papel de estraza.'' (enviado por usuaria)
 
== Calle Ambrosio de Morales en ''Rincones de Córdoba con encanto''  <ref>[[Francisco Solano Márquez|MÁRQUEZ, F.S.]]. ''[[Rincones de Córdoba con encanto]]''. 2003. Diario Córdoba</ref> ==
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La [[calle Ambrosio de Morales]] y sus aledañas enhebran en su trazado varios edificios de vocación o dedicación cultural, y eso le otorga un indudable interés. En el libro colectivo El Convento de Dominicas del Corpus Christi de Córdoba, el recordado geógrafo Francisco García Verdugo estudia esta calle y su entorno durante la contemporaneidad, proporcionando numerosos datos acerca de edificios y vecinos.
 
El eje cultural se inicia con la casa número 9, desde [[1976]] sede de la [[Real Academia de Córdoba]]. “Nuestra Academia nació en [[1810]], en plena ocupación francesa, en el seno de la [[Real Sociedad Económica de Amigos del País]], entidad cultural que representaba el movimiento científico y literario de la época, y fue obra de un canónigo penitencial, don [[Manuel María de Arjona]]”, resumía don [[Rafael Castejón]] el origen de la institución cuando era su director.
 
Frente a la Academia desemboca la angosta y umbría [[calle del Reloj]], que viene de la [[Plaza de la Compañía|Compañía]], y paralela a ella surge poco más abajo la de [[Calle Pompeyos|Pompeyos]], romano topónimo, que aporta el [[Archivo Histórico Provincial]] a esta concentración de centros culturales. Un triste solar, por el que hay que pasar de largo en un recuento de encantos, señala el lamentable derribo de la casa solariega de la Condesa de Conde Salazar, que se asomaba a la [[Ajerquía]] a través de una hermosa logia de arcos renacentistas a modo de mirador.
 
El edificio más emblemático del trayecto es el antiguo [[convento del Corpus Christi]], establecido en [[1609]] y abandonado por las monjas dominicas descalzas en [[1992]], que tras una sabia restauración –obra póstuma del preclaro arquitecto [[Rafael de la Hoz Arderius|Rafael de la Hoz ]]– acoge la fundación de jóvenes creadores. “En este convento, donde durante siglos se levantó la reflexión y el amor más espiritual –afirmaba su promotor, el escritor [[Antonio Gala]]–, se instalarán las ansias, los deseos, los proyectos, el temblor y la luz de jóvenes creadores que llevarán después, vayan donde vayan, el fértil recuerdo de su estancia”. Por eso el lema de la casa es un versículo del Cantar de los cantares, “Ponme por sello sobre tu corazón”. En el muro encalado, abre a la calle la portada del [[siglo XVII]], formada por un arco de medio punto flanqueado por pilastras, y coronado por frontón triangular. Tras ella pervive el recoleto compás, con un pórtico de tres arcos escarzanos que cobija la entrada a la antigua iglesia, hoy salón de actos, que con el hermoso patio claustrado confiere monumentalidad al conjunto. El valioso patrimonio artístico del antiguo convento fue trasladado al nuevo cenobio, erigido a la protectora sombra de la facultad de Medicina.
 
Enfrente del antiguo Corpus se halla el recuperado edificio que Cultura denomina [[Teatro Cómico|Teatro Principal]]. El edificio, proyectado por [[Amadeo Rodríguez]], fue construido en el último tercio del [[siglo XIX]] sobre el solar de aquel teatro, arruinado por un incendio en [[1892]], y está muy vinculado al [[Centro Filarmónico|Real Centro Filarmónico Eduardo Lucena]], que en él tuvo su sede desde [[1930]] y allí ha vuelto tras la remodelación, dirigida por el arquitecto Sanz Cabrera.
 
Al fondo de la angosta calleja dedicada al Marqués del Villar sorprende la barroca portada de una iglesia cuya composición de mármoles polícromos evoca el estilo del arquitecto lucentino [[Francisco Hurtado Izquierdo|Hurtado Izquierdo]]; llamará la atención del viajero su extemporánea presencia, cuando advierta que no hay detrás templo alguno, sino el Museo Arqueológico, que promovió su traslado desde [[Lucena]] tras la desaparición de la iglesia conventual de Santa Ana, a la que perteneció.


La calle Ambrosio de Morales termina con un ensanche por la derecha, para formar la plaza dedicada a [[Séneca]], remodelada en [[1966]], cuya casa natal se sitúa en este entorno. Un muro de sillares salva el desnivel al tiempo que sirve de cabecera a una seca fuente, cuyo caño, si manase, se desplomaría sobre un colosal capitel corintio de época romana. “Corduba, phons sophiae”, proclama la inscripción labrada sobre la piedra. A la izquierda monta guardia un togado sobre sencillo pedestal, mientras apuestos cipreses ennoblecen la grata atmósfera de este rincón, que antes de la reforma le pareció a [[Ricardo Molina]] un “remanso rebosante de viejo sabor cordobés”. En contraste con la romanidad, completa el decorado una casa señorial barroca de principios del [[siglo XVII]], en cuya fachada de ladrillo visto se abre la adintelada puerta sobre la que corre el balcón. Desde el zaguán, a través de la cancela, el viajero puede contemplar el patio porticado, en el que llamarán su atención los arcos de medio punto sobre columnas toscanas, pintados al estilo de la [[Mezquita]].
== Calle Ambrosio de Morales en la literatura ==
La calle Ambrosio de Morales y sus aledañas enhebran en su trazado varios edificios de vocación o dedicación cultural, y eso le otorga un indudable interés. En el libro colectivo El Convento de Dominicas del Corpus Christi de Córdoba, el recordado geógrafo [[Francisco García Verdugo]] estudia esta calle y su entorno durante la contemporaneidad, proporcionando numerosos datos acerca de edificios y vecinos. <ref>Márquez, Francisco Solano (2003): "Rincones de Córdoba con encanto", en Diario Córdoba.</ref><blockquote>El eje cultural se inicia con la casa número 9, desde el año [[1976]] sede de la [[Real Academia de Córdoba]]. “Nuestra Academia nació en [[1810]], en plena ocupación francesa, en el seno de la [[Real Sociedad Económica de Amigos del País]], entidad cultural que representaba el movimiento científico y literario de la época, y fue obra de un canónigo penitencial, don [[Manuel María de Arjona]]”, resumía don [[Rafael Castejón]] el origen de la institución cuando era su director.


==Referencia==
Frente a la Academia desemboca la angosta y umbría calle del Reloj, que viene de la Plaza de la Compañía, y paralela a ella surge poco más abajo la calle Pompeyos, romano topónimo, que aporta el [[Archivo Histórico Provincial]] a esta concentración de centros culturales. Un triste solar, por el que hay que pasar de largo en un recuento de encantos, señala el lamentable derribo de la casa solariega de la Condesa de Conde Salazar, que se asomaba a la [[Ajerquía]] a través de una hermosa logia de arcos renacentistas a modo de mirador.
<references/>


El edificio más emblemático del trayecto es el antiguo convento del Corpus Christi, establecido en [[1609]] y abandonado por las monjas dominicas descalzas en [[1992]], que tras una sabia restauración, obra póstuma del preclaro arquitecto [[Rafael de la Hoz Arderius]], acoge la fundación de jóvenes creadores. “En este convento, donde durante siglos se levantó la reflexión y el amor más espiritual –afirmaba su promotor, el escritor [[Antonio Gala]]–, se instalarán las ansias, los deseos, los proyectos, el temblor y la luz de jóvenes creadores que llevarán después, vayan donde vayan, el fértil recuerdo de su estancia”. Por eso el lema de la casa es un versículo del Cantar de los cantares, “Ponme por sello sobre tu corazón”. En el muro encalado, abre a la calle la portada del siglo XVII, formada por un arco de medio punto flanqueado por pilastras, y coronado por frontón triangular. Tras ella pervive el recoleto compás, con un pórtico de tres arcos escarzanos que cobija la entrada a la antigua iglesia, hoy salón de actos, que con el hermoso patio claustrado confiere monumentalidad al conjunto. El valioso patrimonio artístico del antiguo convento fue trasladado al nuevo cenobio, erigido a la protectora sombra de la facultad de Medicina.


Enfrente del antiguo Corpus se halla el recuperado edificio que Cultura denomina Teatro Principal. El edificio, proyectado por [[Amadeo Rodríguez]], fue construido en el último tercio del siglo XIX sobre el solar de aquel teatro, arruinado por un incendio en [[1892]], y está muy vinculado al [[Centro Filarmónico]], que en él tuvo su sede desde [[1930]] y allí ha vuelto tras la remodelación, dirigida por el arquitecto Sanz Cabrera.


Al fondo de la angosta calleja dedicada al Marqués del Villar sorprende la barroca portada de una iglesia cuya composición de mármoles polícromos evoca el estilo del arquitecto lucentino [[Francisco Hurtado Izquierdo]]; llamará la atención del viajero su extemporánea presencia, cuando advierta que no hay detrás templo alguno, sino el Museo Arqueológico, que promovió su traslado desde [[Lucena]] tras la desaparición de la iglesia conventual de Santa Ana, a la que perteneció.</blockquote><blockquote>La calle Ambrosio de Morales termina con un ensanche por la derecha, para formar la plaza dedicada a [[Séneca]], remodelada en [[1966]], cuya casa natal se sitúa en este entorno. Un muro de sillares salva el desnivel al tiempo que sirve de cabecera a una seca fuente, cuyo caño, si manase, se desplomaría sobre un colosal capitel corintio de época romana. “Corduba, phons sophiae”, proclama la inscripción labrada sobre la piedra. A la izquierda monta guardia un togado sobre sencillo pedestal, mientras apuestos cipreses ennoblecen la grata atmósfera de este rincón, que antes de la reforma le pareció a [[Ricardo Molina]] un “remanso rebosante de viejo sabor cordobés”. En contraste con la romanidad, completa el decorado una casa señorial barroca de principios del siglo XVII, en cuya fachada de ladrillo visto se abre la adintelada puerta sobre la que corre el balcón. Desde el zaguán, a través de la cancela, el viajero puede contemplar el patio porticado, en el que llamarán su atención los arcos de medio punto sobre columnas toscanas, pintados al estilo de la [[Mezquita]].</blockquote>


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== Referencias ==
<references />


[[Categoría:Calles de Córdoba|Ambrosio de Morales]]
[[Category:Calles de Córdoba|Ambrosio de Morales]]
[[Categoría:Calle Ambrosio de Morales]]
[[Category:Calle Ambrosio de Morales| ]]

Revisión actual - 19:16 16 jul 2026

La calle Ambrosio de Morales es una de las calles que antaño fueron más importantes de la ciudad por su localización. Comienza en la calle María Cristina y la Cuesta de Luján y llega hasta la plaza Séneca. Fue llamada la del Cabildo Viejo porque en ella se mantuvieron durante muchos años las casas consistoriales, en el solar que actualmente ocupa la que fuera Real Academia de Córdoba, en el número 9 de la calle. Está dedicada a la memoria del ilustre humanista, historiador y arqueólogo de la ciudad, Ambrosio de Morales.

En el año 1862, el nombre de la calle cambió oficialmente al actual de calle Ambrosio de Morales, tras el embaldosamiento por mandato de Carlos Ramírez de Arellano. Es en esta época cuando se convierte en una de las principales arterias de la ciudad, asentándose negocios como la Fonda Rizzi o el Café Suizo en el siglo XIX, además de la apertura del Teatro Cómico que mantuvo funciones durante todo el siglo XIX hasta el devastador incendio del año 1892.

En el siglo XX va perdiendo importancia al desplazarse el centro comercial hacia la plaza de las Tendillas tras la apertura de la calle Nueva y la remodelación de dicha plaza. En el año 1998 se remodela el adoquinado de la calle que le da el semblante actual.

Mapa

Establecimientos Actuales

Establecimiento Detalle / Ubicación
Fundación Antonio Gala Antiguo Convento del Corpus Christi
Teatro Cómico Antiguo Teatro Principal
Real Academia de Córdoba Número 9
Centro Filarmónico Institución musical
Herboristería El Pino Comercio tradicional
Sede del Partido Comunista de Andalucía Oficinas
Sombrerería Rusi Negocio histórico

Establecimientos - Edificios Desaparecidos

Edificio o Establecimiento Notas
Fonda Rizzi Activa en el siglo XIX
Café Suizo Activo en el siglo XIX
Convento del Corpus Christi Actual Fundación Antonio Gala
Taberna Casa Alijo Número 8
El Defensor de Córdoba Número 6
Ultramarinos Rafalito Comercio tradicional de alimentación
Bar La Barrera Temática de tauromaquia
Casas Consistoriales Antiguo Ayuntamiento (Cabildo Viejo)
Sede Central del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba Establecida desde 1928
Transportes Rey Soler Empresa de transportes
Pasamanería Juan Antonio Comercio textil
Guardia de Franco Antigua delegación
Bazar de Camas Inglesas Número 1

Experiencias Personales

Yo he jugado de pequeña por la Cuesta Luján y antes en medio de cada escalinata que bordea las paredes de las casas habia maceteros con pitas y los niños las saltabamos y el sastre nos reñia. Al final de la cuesta habia una libreria y enfrente un caserón muy grande que en el bajo vivia un señor que vendia figuras religiosas y le llamaban Pepe el Cosario.
Y otros comercios que no he visto puestos son bar la Barrera y después la Brasa estaban enfrente de la Sombrereria Rusi junto a la zapatería La Veloz, el Bar La Barrera era pura tauromaquia las paredes estaban decoradas con esparto, cabezas de toro colgadas y la barra del bar era como la barrera de una plaza toros. Allí ponían pajaritos fritos y unas gambas rebozadas buenísimas y boquerones en vinagre exquisitos. También ha faltado poner a Rafalito que de toda la vida ha vendido allí en su tienda de ultramarinos nada mas entrar había un olor especial, recuerdo que iba con mi abuela a comprar y el café era en grano y se lo tenia que moler y ese olor era riquísimo y si compraba embutidos los envolvían en papel de estraza.

Calle Ambrosio de Morales en la literatura

La calle Ambrosio de Morales y sus aledañas enhebran en su trazado varios edificios de vocación o dedicación cultural, y eso le otorga un indudable interés. En el libro colectivo El Convento de Dominicas del Corpus Christi de Córdoba, el recordado geógrafo Francisco García Verdugo estudia esta calle y su entorno durante la contemporaneidad, proporcionando numerosos datos acerca de edificios y vecinos. [1]

El eje cultural se inicia con la casa número 9, desde el año 1976 sede de la Real Academia de Córdoba. “Nuestra Academia nació en 1810, en plena ocupación francesa, en el seno de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, entidad cultural que representaba el movimiento científico y literario de la época, y fue obra de un canónigo penitencial, don Manuel María de Arjona”, resumía don Rafael Castejón el origen de la institución cuando era su director.

Frente a la Academia desemboca la angosta y umbría calle del Reloj, que viene de la Plaza de la Compañía, y paralela a ella surge poco más abajo la calle Pompeyos, romano topónimo, que aporta el Archivo Histórico Provincial a esta concentración de centros culturales. Un triste solar, por el que hay que pasar de largo en un recuento de encantos, señala el lamentable derribo de la casa solariega de la Condesa de Conde Salazar, que se asomaba a la Ajerquía a través de una hermosa logia de arcos renacentistas a modo de mirador.

El edificio más emblemático del trayecto es el antiguo convento del Corpus Christi, establecido en 1609 y abandonado por las monjas dominicas descalzas en 1992, que tras una sabia restauración, obra póstuma del preclaro arquitecto Rafael de la Hoz Arderius, acoge la fundación de jóvenes creadores. “En este convento, donde durante siglos se levantó la reflexión y el amor más espiritual –afirmaba su promotor, el escritor Antonio Gala–, se instalarán las ansias, los deseos, los proyectos, el temblor y la luz de jóvenes creadores que llevarán después, vayan donde vayan, el fértil recuerdo de su estancia”. Por eso el lema de la casa es un versículo del Cantar de los cantares, “Ponme por sello sobre tu corazón”. En el muro encalado, abre a la calle la portada del siglo XVII, formada por un arco de medio punto flanqueado por pilastras, y coronado por frontón triangular. Tras ella pervive el recoleto compás, con un pórtico de tres arcos escarzanos que cobija la entrada a la antigua iglesia, hoy salón de actos, que con el hermoso patio claustrado confiere monumentalidad al conjunto. El valioso patrimonio artístico del antiguo convento fue trasladado al nuevo cenobio, erigido a la protectora sombra de la facultad de Medicina.

Enfrente del antiguo Corpus se halla el recuperado edificio que Cultura denomina Teatro Principal. El edificio, proyectado por Amadeo Rodríguez, fue construido en el último tercio del siglo XIX sobre el solar de aquel teatro, arruinado por un incendio en 1892, y está muy vinculado al Centro Filarmónico, que en él tuvo su sede desde 1930 y allí ha vuelto tras la remodelación, dirigida por el arquitecto Sanz Cabrera.

Al fondo de la angosta calleja dedicada al Marqués del Villar sorprende la barroca portada de una iglesia cuya composición de mármoles polícromos evoca el estilo del arquitecto lucentino Francisco Hurtado Izquierdo; llamará la atención del viajero su extemporánea presencia, cuando advierta que no hay detrás templo alguno, sino el Museo Arqueológico, que promovió su traslado desde Lucena tras la desaparición de la iglesia conventual de Santa Ana, a la que perteneció.

La calle Ambrosio de Morales termina con un ensanche por la derecha, para formar la plaza dedicada a Séneca, remodelada en 1966, cuya casa natal se sitúa en este entorno. Un muro de sillares salva el desnivel al tiempo que sirve de cabecera a una seca fuente, cuyo caño, si manase, se desplomaría sobre un colosal capitel corintio de época romana. “Corduba, phons sophiae”, proclama la inscripción labrada sobre la piedra. A la izquierda monta guardia un togado sobre sencillo pedestal, mientras apuestos cipreses ennoblecen la grata atmósfera de este rincón, que antes de la reforma le pareció a Ricardo Molina un “remanso rebosante de viejo sabor cordobés”. En contraste con la romanidad, completa el decorado una casa señorial barroca de principios del siglo XVII, en cuya fachada de ladrillo visto se abre la adintelada puerta sobre la que corre el balcón. Desde el zaguán, a través de la cancela, el viajero puede contemplar el patio porticado, en el que llamarán su atención los arcos de medio punto sobre columnas toscanas, pintados al estilo de la Mezquita.

Referencias

  1. Márquez, Francisco Solano (2003): "Rincones de Córdoba con encanto", en Diario Córdoba.