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Diferencia entre revisiones de «Juan Díaz del Moral»

De Cordobapedia
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Esta posición marcaría toda su producción intelectual y política durante las décadas siguientes.
Esta posición marcaría toda su producción intelectual y política durante las décadas siguientes.


== La extensión universitaria y el compromiso con la cultura ==
Desde sus primeros años como notario en [[Bujalance]], Juan Díaz del Moral desarrolló una intensa actividad cultural convencido de que la educación constituía el principal instrumento para transformar la sociedad.
Participó activamente en el movimiento de '''Extensión Universitaria''' impulsado en [[Córdoba]] siguiendo el modelo desarrollado por la Universidad de Oviedo y por la Institución Libre de Enseñanza.
A través de conferencias, cursos y actividades divulgativas colaboró con un grupo de jóvenes intelectuales cordobeses que pretendían acercar la ciencia, la historia y la cultura a las clases trabajadoras.
Entre sus colaboradores figuraban personalidades como '''Juan Morán Bayo''' y '''Francisco Azorín''', vinculados al socialismo cordobés y comprometidos con la renovación pedagógica.
Aquella experiencia reforzó una idea que permanecería constante durante toda su vida: los conflictos sociales no podían resolverse únicamente mediante reformas económicas, sino también mediante una profunda transformación cultural.
Décadas después esa preocupación aparecería reflejada en ''Historia de las agitaciones campesinas andaluzas'', donde dedica numerosas páginas a estudiar la difusión de la lectura, los periódicos obreros, las bibliotecas populares y la formación intelectual de los dirigentes campesinos.
Para Díaz del Moral, la evolución de los movimientos obreros estaba íntimamente relacionada con la difusión de la cultura y la educación popular.<ref>Jacques Maurice, ''Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria'', ''Historia Agraria'', n.º 50, 2010.</ref>
== Amistad con Francisco Giner de los Ríos ==
La influencia ejercida por [[Francisco Giner de los Ríos]] sobre Juan Díaz del Moral fue decisiva.
Aunque nunca fue alumno directo de la Institución Libre de Enseñanza, mantuvo una estrecha relación intelectual con su fundador y con buena parte de sus colaboradores.
En reconocimiento a aquella influencia dedicó ''Historia de las agitaciones campesinas andaluzas'' tanto a Giner de los Ríos como a Federico de Castro, calificándolos de sus «venerados maestros».
Del pensamiento institucionista asumió especialmente varios principios:
* la necesidad de fundamentar cualquier estudio en la observación directa de la realidad;
* el rechazo del dogmatismo ideológico;
* la confianza en la educación como instrumento de progreso;
* la europeización de España;
* la conciliación entre ciencia y compromiso social.
Estas ideas marcaron toda su producción historiográfica.
== Relación con José Ortega y Gasset ==
Otra de las figuras determinantes en la trayectoria de Juan Díaz del Moral fue [[José Ortega y Gasset]].
La amistad entre ambos surgió durante los primeros años del siglo XX y se mantuvo durante décadas.
Participaron juntos en tribunales universitarios, compartieron inquietudes regeneracionistas y coincidieron en la necesidad de modernizar profundamente España.
La influencia orteguiana puede apreciarse tanto en el estilo literario de Díaz del Moral como en algunos de sus planteamientos históricos.
Jacques Maurice ha señalado que determinados pasajes de ''Historia de las agitaciones campesinas andaluzas'' recuerdan claramente el lenguaje utilizado por Ortega en ''Vieja y nueva política'' y en ''España invertebrada''.<ref>Jacques Maurice, ''Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria'', ''Historia Agraria'', n.º 50, 2010.</ref>
Ambos volverían a coincidir durante la [[Segunda República]] dentro de la [[Agrupación al Servicio de la República]].
Posteriormente publicarían conjuntamente el volumen ''La Reforma Agraria y el Estatuto catalán'' ([[1932]]), que recogía el voto particular de Díaz del Moral sobre la Reforma Agraria y el discurso pronunciado por Ortega y Gasset durante el debate parlamentario del Estatuto de Cataluña.
== La agricultura como preocupación intelectual ==
Aunque su fama procede fundamentalmente de sus estudios históricos, Juan Díaz del Moral dedicó una parte muy importante de su actividad al análisis de la agricultura española.
Como propietario agrícola conocía perfectamente las dificultades económicas que atravesaba el campo andaluz durante las primeras décadas del siglo XX.
Lejos de adoptar posiciones inmovilistas, defendió una profunda modernización técnica del sector.
Consideraba imprescindible:
* mejorar los sistemas de cultivo;
* impulsar el cooperativismo;
* aumentar las exportaciones;
* introducir criterios científicos en la producción;
* fortalecer la industria oleícola.
Especial atención prestó al olivar cordobés, cuya importancia económica destacó repetidamente en sus escritos.
== El Bloque Agrario ==
Uno de los proyectos menos conocidos de Juan Díaz del Moral fue la creación del '''Bloque Agrario'''.
La iniciativa surgió en [[1924]], durante la dictadura de Primo de Rivera, con el objetivo de agrupar a agricultores de toda España para defender los intereses del sector frente a la crisis económica que afectaba especialmente al aceite de oliva y a los cereales.
El proyecto pretendía fomentar la exportación de aceites puros españoles, mejorar su comercialización y coordinar la actuación de los agricultores ante las políticas económicas del Estado.
Las autoridades militares prohibieron inicialmente su constitución.
Sin embargo, el manifiesto redactado por Díaz del Moral constituye uno de los documentos más interesantes del regeneracionismo agrario español.
En él defendía que la agricultura era la verdadera base económica del país y reclamaba una organización independiente capaz de representar directamente a los productores agrícolas.<ref>Jacques Maurice reproduce íntegramente el Manifiesto del Bloque Agrario en el apéndice de su estudio sobre Juan Díaz del Moral.</ref>
== La Asociación Nacional de Olivareros ==
Su prestigio dentro del mundo agrario hizo que fuese incorporado a la dirección de la '''Asociación Nacional de Olivareros'''.
En [[1928]] pasó a formar parte de su consejo directivo.
Dos años más tarde participó activamente en diversos debates sobre la política oleícola española y, en [[1931]], fue nombrado secretario general de la asociación.
Desde este puesto defendió la necesidad de impulsar la calidad del aceite español y mejorar su presencia en los mercados internacionales.
Su preocupación por la economía del olivar explica que muchas de las observaciones incluidas posteriormente en ''Historia de las agitaciones campesinas andaluzas'' procedan de un conocimiento directo de las explotaciones agrícolas cordobesas.
== La gestación de ''Historia de las agitaciones campesinas andaluzas'' ==
La elaboración de la obra ocupó a Juan Díaz del Moral durante más de una década.
A partir de [[1918]] comenzó a reunir una enorme cantidad de documentación relacionada con las huelgas campesinas, los sindicatos agrícolas, las organizaciones patronales y la conflictividad social en la provincia de [[Córdoba]].
Su condición de notario le proporcionaba acceso privilegiado a protocolos, escrituras, contratos agrarios, documentos judiciales y testimonios directos de propietarios, colonos y jornaleros.
Al mismo tiempo inició una búsqueda sistemática de periódicos obreros, publicaciones anarquistas, prensa socialista, boletines agrícolas y documentación administrativa.
El resultado fue una de las recopilaciones documentales más extraordinarias realizadas hasta entonces sobre el movimiento campesino español.
La obra apareció publicada a comienzos de [[1929]] bajo el título: ''Historia de las agitaciones campesinas andaluzas. Antecedentes para una reforma agraria.''
Su publicación fue inmediatamente reconocida por los principales intelectuales españoles.
Nicolás Alcalá Espinosa afirmó que era un libro «único en su género», mientras que Manuel García Morente escribió en ''Revista de Occidente'' que constituía «un auténtico fragmento de historia contemporánea», al explicar las causas profundas de los acontecimientos y no limitarse a narrarlos.<ref>Jacques Maurice recoge ambas recensiones contemporáneas en su estudio biográfico.</ref>
== Una metodología revolucionaria ==
La gran innovación introducida por Juan Díaz del Moral fue su método de trabajo.
Mientras buena parte de la historiografía española seguía centrándose en acontecimientos políticos o militares, él construyó una historia basada en:
* protocolos notariales;
* archivos judiciales;
* prensa obrera;
* prensa patronal;
* correspondencia privada;
* documentación sindical;
* testimonios orales;
* observación directa del medio rural.
El propio autor elaboró una bibliografía de más de veinte páginas en la que clasificó cuidadosamente todas las fuentes utilizadas.
Su utilización crítica de periódicos anarquistas, socialistas, republicanos y patronales convirtió la obra en un modelo metodológico extraordinariamente avanzado para su época.
Décadas más tarde Manuel Tuñón de Lara lo definiría como uno de los auténticos pioneros de la historia social española, valoración compartida posteriormente por Edward Malefakis y Jacques Maurice.
== ''Historia de las agitaciones campesinas andaluzas'' ==
La publicación de ''Historia de las agitaciones campesinas andaluzas. Antecedentes para una reforma agraria'' en [[1929]] supuso un hito en la historiografía española del siglo XX.
Aunque concebida inicialmente como una investigación sobre las movilizaciones campesinas desarrolladas en la provincia de [[Córdoba]] entre finales del siglo XIX y [[1923]], la amplitud del estudio, el rigor de la documentación utilizada y la profundidad de sus interpretaciones hicieron que la obra trascendiera rápidamente el ámbito provincial para convertirse en un referente nacional e internacional sobre la cuestión agraria.
El libro fue editado durante la dictadura de [[Miguel Primo de Rivera]], en un contexto político poco propicio para los estudios sobre conflictividad social. Pese a ello, obtuvo un inmediato reconocimiento entre los principales intelectuales españoles y fue considerado desde su aparición una obra excepcional.
Décadas más tarde sería reeditado en varias ocasiones, especialmente durante los últimos años del franquismo y la Transición, convirtiéndose en un libro de consulta habitual para varias generaciones de historiadores.<ref>Jacques Maurice, ''Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria'', ''Historia Agraria'', n.º 50, 2010.</ref>
=== Una obra pionera ===
La originalidad del libro radicaba tanto en su contenido como en el método empleado.
Hasta entonces, la mayor parte de los estudios históricos sobre el campo español se habían limitado a describir acontecimientos políticos o a analizar legislación agraria.
Juan Díaz del Moral fue mucho más lejos.
Intentó reconstruir el funcionamiento completo de la sociedad rural andaluza, analizando simultáneamente la estructura de la propiedad, las relaciones laborales, la evolución de los salarios, la difusión de las ideas políticas, la organización sindical, la psicología colectiva y las transformaciones económicas que afectaban al campo cordobés.
Su propósito no consistía únicamente en narrar una sucesión de huelgas o conflictos, sino explicar por qué aquellos movimientos surgían periódicamente y cuáles eran sus causas profundas.
Como señalaría posteriormente Manuel García Morente, el libro era ''«explicación y no solamente narración de los hechos»'', una característica poco frecuente en la historiografía española de comienzos del siglo XX.<ref>Jacques Maurice recoge esta valoración en su estudio biográfico.</ref>
=== Una documentación extraordinaria ===
Uno de los aspectos más admirados de la obra fue la amplitud de la documentación utilizada.
El autor reunió durante más de diez años una enorme cantidad de fuentes procedentes de muy diversos ámbitos.
Entre ellas destacaban:
* protocolos notariales;
* registros de la propiedad;
* archivos municipales;
* documentación judicial;
* actas sindicales;
* correspondencia privada;
* periódicos locales;
* prensa obrera;
* prensa anarquista;
* prensa socialista;
* publicaciones agrícolas;
* boletines oficiales;
* testimonios orales de campesinos, propietarios y dirigentes sindicales.
La bibliografía incluida al final del libro ocupaba más de veinte páginas y constituía una de las recopilaciones documentales más completas realizadas hasta entonces sobre el movimiento obrero agrario español.
Especial importancia concedió a la prensa obrera.
Fue uno de los primeros historiadores españoles que utilizó de forma sistemática periódicos anarquistas, socialistas y sindicalistas como fuente principal para reconstruir la historia de las organizaciones campesinas.
Asimismo consultó publicaciones patronales y agrícolas, contrastando continuamente unas fuentes con otras.
Jacques Maurice considera que este trabajo documental situó a Juan Díaz del Moral varias décadas por delante de buena parte de la historiografía española.<ref>Jacques Maurice, ''Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria'', ''Historia Agraria'', n.º 50, 2010.</ref>
=== El estudio del campesinado ===
Uno de los aspectos más innovadores de la obra fue el protagonismo concedido a los propios campesinos. Hasta entonces éstos habían aparecido habitualmente como sujetos pasivos dentro de la historia política.
Juan Díaz del Moral invirtió completamente esta perspectiva.
Los jornaleros, colonos, pequeños propietarios y dirigentes obreros pasaron a convertirse en los auténticos protagonistas del relato histórico.
Especial atención dedicó a los llamados ''«propagandistas»'', hombres que recorrían pueblos y cortijos difundiendo las ideas anarquistas o socialistas mediante conferencias, periódicos, folletos y escuelas obreras.
Entre ellos destacó especialmente la figura de [[José Sánchez Rosa]], al que consideraba uno de los principales difusores del ideal libertario en Andalucía.
El autor concedía enorme importancia a la formación intelectual de estos dirigentes populares.
En su opinión, el crecimiento del movimiento obrero no podía comprenderse sin analizar previamente la expansión de la lectura, las bibliotecas populares, las sociedades culturales y la educación de los trabajadores.
=== La interpretación del conflicto ===
Frente a las explicaciones puramente económicas, Juan Díaz del Moral sostuvo que los conflictos agrarios eran el resultado de la interacción de numerosos factores.
Entre ellos destacaban:
* la estructura de la propiedad;
* la evolución económica;
* la cultura popular;
* la educación;
* la difusión de las ideas políticas;
* la organización sindical;
* las expectativas creadas entre los campesinos.
Observó además que las movilizaciones seguían una cierta evolución cíclica.
Según su interpretación, largos períodos de calma social eran sucedidos por explosiones colectivas de enorme intensidad, fenómeno que atribuía tanto a factores económicos como a elementos psicológicos y culturales profundamente arraigados en la sociedad rural andaluza.
Esta interpretación provocó posteriormente un intenso debate historiográfico, aunque continúa siendo uno de los aspectos más originales de su pensamiento.
=== Córdoba como laboratorio histórico ===
Aunque el libro se centra exclusivamente en la provincia de [[Córdoba]], el propio autor consideraba que muchas de las conclusiones obtenidas podían aplicarse al conjunto de Andalucía.
No eligió Córdoba por casualidad, además de por vivir en ella; la provincia reunía prácticamente todas las formas de propiedad agraria existentes en el sur peninsular:
* grandes latifundios;
* explotaciones medias;
* pequeños propietarios;
* colonos;
* aparceros;
* jornaleros.
Además coexistían diferentes sistemas de cultivo, especialmente cereal, olivar y dehesa.
Esta diversidad convertía al territorio cordobés en un auténtico laboratorio para estudiar la evolución de la agricultura española durante los siglos XIX y XX.
=== Recepción de la obra ===
La aparición del libro fue recibida con extraordinario interés.
Nicolás Alcalá Espinosa calificó la obra como «única en su género», destacando la combinación entre una sólida formación humanística y un conocimiento directo del campo andaluz.
Por su parte, Manuel García Morente afirmó desde ''Revista de Occidente'' que era probablemente el primer ejemplo español de auténtica historia contemporánea basada en el análisis científico de los hechos.
Décadas más tarde historiadores como Manuel Tuñón de Lara, Edward Malefakis, Pierre Vilar o Jacques Maurice continuarían considerando ''Historia de las agitaciones campesinas andaluzas'' una obra imprescindible para comprender la evolución del movimiento campesino español.
Especialmente influyente fue el juicio de Manuel Tuñón de Lara, quien definió a Juan Díaz del Moral como «un adelantado de la historia social», expresión que posteriormente ha sido repetida por numerosos especialistas.<ref>Jacques Maurice, ''Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria'', ''Historia Agraria'', n.º 50, 2010.</ref>
=== Influencia posterior ===
Con el paso del tiempo la importancia de la obra no ha dejado de crecer.
Además de convertirse en un clásico de la historiografía agraria española, ha servido de referencia para investigaciones sobre:
* historia social;
* movimiento obrero;
* sindicalismo agrario;
* anarquismo andaluz;
* reforma agraria;
* historia económica;
* sociología rural.
Su metodología basada en la utilización conjunta de documentación administrativa, archivos notariales, prensa y testimonios personales fue adoptada posteriormente por numerosos investigadores.
Hoy continúa siendo una de las obras fundamentales para comprender la historia contemporánea de [[Córdoba]] y de Andalucía.
== Actividad política ==
Aunque Juan Díaz del Moral nunca fue un político profesional, su preocupación por la cuestión agraria le llevó de forma natural a intervenir en la vida pública española durante la [[Segunda República]].
Su compromiso político estuvo siempre condicionado por una idea fundamental: la modernización de España debía realizarse mediante reformas profundas, pero compatibles con el Estado de Derecho, la propiedad privada y el desarrollo económico.
Rechazó tanto el inmovilismo de los sectores conservadores como las soluciones revolucionarias defendidas por parte del movimiento obrero.
Su pensamiento se situó dentro del reformismo liberal representado por la [[Agrupación al Servicio de la República]], impulsada por [[José Ortega y Gasset]], [[Gregorio Marañón]] y [[Ramón Pérez de Ayala]].
Jacques Maurice considera que Juan Díaz del Moral encarnó a esa «burguesía reformista» que pretendía modernizar el país apoyándose en la educación, el progreso técnico y una profunda transformación del campo español.<ref>Jacques Maurice, ''Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria'', ''Historia Agraria'', n.º 50, 2010.</ref>
== Diputado en las Cortes Constituyentes ==
En las [[Elecciones de junio de 1931]] fue elegido diputado por la provincia de [[Córdoba]] como candidato de la [[Agrupación al Servicio de la República]].
Su elección tuvo una importancia extraordinaria.
No sólo obtuvo el acta de diputado, sino que fue el candidato de la Agrupación más votado de toda España, superando incluso a otros destacados representantes del movimiento reformista.<ref>Jacques Maurice aporta los resultados electorales completos y destaca que obtuvo 71.626 votos, siendo el candidato más votado de la Agrupación al Servicio de la República en todo el país.</ref>
Su prestigio como jurista y especialista en cuestiones agrarias hizo que muy pronto adquiriera un importante protagonismo parlamentario.
Aunque nunca destacó como gran orador, sus intervenciones fueron muy respetadas por el profundo conocimiento técnico que demostraba sobre la estructura de la propiedad rural.
== La Comisión de Reforma Agraria ==
Uno de los momentos más importantes de su trayectoria política fue su participación en la elaboración de la futura Ley de Reforma Agraria.
Tras proclamarse la República, el Gobierno impulsó una ambiciosa reforma destinada a resolver el histórico problema de la tierra.
Gracias a su reconocido prestigio fue nombrado miembro de la Comisión Parlamentaria encargada de estudiar el proyecto legislativo.
Posteriormente llegó a presidir dicha comisión.
Su experiencia como propietario agrícola, notario e historiador le convertía probablemente en una de las personas que mejor conocían la realidad agraria española.
Sin embargo, muy pronto comenzaron a aparecer importantes discrepancias entre Juan Díaz del Moral y el proyecto impulsado por el ministro de Agricultura, Marcelino Domingo.
== El voto particular ==
Las diferencias culminaron con la presentación de un extenso voto particular.
Díaz del Moral compartía plenamente la necesidad de llevar a cabo una Reforma Agraria.
No obstante, discrepaba profundamente sobre la forma de realizarla.
Consideraba que el proyecto presentado por el Gobierno mezclaba principios jurídicos incompatibles.
En su opinión, la reforma debía favorecer el acceso a la propiedad de quienes ya cultivaban la tierra, especialmente colonos y arrendatarios, evitando convertir la expropiación en un mecanismo generalizado de redistribución.
Defendía una reforma basada en varios principios:
* respeto a las garantías jurídicas;
* indemnización adecuada a los propietarios;
* protección del agricultor profesional;
* promoción del cultivador directo;
* modernización técnica de las explotaciones.
Según afirmaba, una Reforma Agraria debía constituir «un acto político», pero también una operación económicamente viable y jurídicamente segura.<ref>Jacques Maurice analiza detalladamente el contenido del voto particular presentado por Juan Díaz del Moral en las Cortes.</ref>
== Una visión propia de la Reforma Agraria ==
La posición de Juan Díaz del Moral era difícil de encuadrar dentro del panorama político de la época.
Los sectores conservadores consideraban excesivamente radicales sus planteamientos.
Por el contrario, buena parte de la izquierda estimaba insuficientes las transformaciones que proponía.
Su proyecto perseguía crear una nueva clase de agricultores propietarios, evitando tanto la concentración latifundista como el fraccionamiento excesivo de la tierra.
Durante el debate parlamentario defendió especialmente el acceso progresivo a la propiedad mediante fórmulas de compra aplazada o censos reservativos, inspirándose en algunas reformas agrarias desarrolladas tras la Primera Guerra Mundial en Europa Central.
Estas ideas serían desarrolladas posteriormente en su obra ''Las reformas agrarias europeas de la posguerra''.
== Ruptura con la Agrupación al Servicio de la República ==
Las discrepancias surgidas durante el debate parlamentario coincidieron con la progresiva desintegración de la [[Agrupación al Servicio de la República]].
La organización, concebida inicialmente como un movimiento de intelectuales al servicio del nuevo régimen republicano, fue perdiendo influencia conforme aumentaba la polarización política.
Tras la aprobación de la Ley de Reforma Agraria, Juan Díaz del Moral abandonó progresivamente la actividad parlamentaria.
A partir de entonces volvió a concentrar sus esfuerzos en la investigación histórica y en el estudio comparado de las reformas agrarias europeas.
== Las reformas agrarias europeas ==
Después de abandonar la primera línea política comenzó un nuevo proyecto de investigación.
Su intención era analizar las reformas agrarias desarrolladas tras la Primera Guerra Mundial en distintos países europeos.
Durante varios años reunió abundante documentación sobre las transformaciones producidas en Polonia, Checoslovaquia, Rumanía, Yugoslavia, Bulgaria y otros países de Europa Central y Oriental.
Gran parte de este trabajo quedó terminado en [[1938]], aunque las circunstancias de la Guerra Civil impidieron su publicación inmediata.
Finalmente aparecería en [[1967]], casi veinte años después de su fallecimiento, bajo el título:
''Las reformas agrarias europeas de la posguerra (1918-1929).''
En esta obra defendía que las reformas agrarias más eficaces habían sido aquellas que favorecieron el acceso a la propiedad de quienes ya explotaban directamente la tierra.
Asimismo advertía de los riesgos económicos derivados de un excesivo fraccionamiento de las explotaciones agrícolas.
Estas reflexiones completaban las ideas ya expuestas durante los debates parlamentarios de [[1932]] y muestran la notable coherencia de su pensamiento durante toda su vida.
== Pensamiento político ==
La figura de Juan Díaz del Moral ha sido objeto de interpretaciones muy diversas.
Durante décadas fue presentado alternativamente como republicano de izquierdas, intelectual liberal, reformista agrario o historiador próximo al movimiento obrero.
Sin embargo, el análisis conjunto de sus escritos permite definir con bastante precisión su pensamiento.
Fue un liberal regeneracionista profundamente influido por el krausismo.
Creía en la democracia parlamentaria, en la educación como instrumento de transformación social y en la necesidad de europeizar España.
Al mismo tiempo defendía la propiedad privada como elemento esencial para el progreso económico, siempre que ésta cumpliera una auténtica función social.
Su objetivo nunca fue la revolución.
Pretendía construir una sociedad más equilibrada mediante reformas graduales capaces de reducir las desigualdades sin destruir la capacidad productiva del campo español.
Esta posición moderada explica que, tras el estallido de la [[Guerra Civil]], terminara siendo rechazado tanto por los sectores revolucionarios como por el nuevo régimen franquista.
Como ha señalado Jacques Maurice, Juan Díaz del Moral terminó representando esa ''«tercera España»'' reformista que quedó prácticamente anulada por la polarización política de los años treinta.<ref>Jacques Maurice, ''Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria'', ''Historia Agraria'', n.º 50, 2010.</ref>
== La Guerra Civil ==
El estallido de la [[Guerra Civil]] sorprendió a Juan Díaz del Moral en un momento de plena madurez intelectual. Había abandonado ya la primera línea de la actividad parlamentaria y se encontraba dedicado al estudio comparado de las reformas agrarias europeas, investigación en la que trabajaba desde [[1933]].
En el momento de producirse la sublevación militar del [[18 de julio]] de [[1936]] se encontraba fuera de Andalucía. Según declaró posteriormente en el expediente de responsabilidades políticas instruido contra él, permanecía en Santander cuando comenzaron los acontecimientos.
Gracias a la ayuda del rector de la Universidad Internacional logró cruzar la frontera francesa y regresar posteriormente a Madrid con el propósito de proteger los protocolos notariales de su despacho y reunirse con parte de su familia.<ref>Jacques Maurice, ''Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria'', ''Historia Agraria'', n.º 50, 2010.</ref>
La situación en la capital hizo imposible el ejercicio normal de su profesión. En noviembre de [[1936]] abandonó Madrid y se trasladó a Valencia siguiendo las recomendaciones de las autoridades republicanas.
Durante su estancia en la ciudad levantina vivió prácticamente de sus ahorros, dedicando buena parte de su tiempo a concluir el manuscrito de ''Las reformas agrarias europeas de la posguerra'', obra que quedó terminada en [[1938]], aunque no vería la luz hasta casi treinta años después.
== Compromiso con la República ==
A pesar de haberse retirado de la actividad parlamentaria, Juan Díaz del Moral continuó identificado con el régimen republicano.
Durante la guerra figuró entre los miembros del '''Consejo Consultivo de la Casa de la Cultura''', institución presidida por [[Antonio Machado]] e integrada por algunas de las personalidades intelectuales más destacadas de la España republicana.
Entre sus integrantes figuraban, además de Machado, Jacinto Benavente, Enrique Díez-Canedo, Arturo Duperier, Manuel Márquez y Pascual Carrión, entre otros.
Su presencia en este organismo respondía a su prestigio como historiador e intelectual más que a una actividad política cotidiana.
Durante aquellos años evitó ocupar cargos de responsabilidad gubernamental, concentrándose en el estudio y la reflexión sobre el problema agrario.
== Expediente de responsabilidades políticas ==
Finalizada la Guerra Civil, Juan Díaz del Moral fue sometido al proceso general de depuración impulsado por las nuevas autoridades franquistas.
El [[9 de octubre]] de [[1937]], cuando aún continuaban las operaciones militares en distintos frentes, el Gobierno Civil de [[Córdoba]] había ordenado ya la apertura de un expediente de responsabilidad civil contra él y otros vecinos de [[Bujalance]] considerados desafectos al nuevo régimen.
Posteriormente el Juzgado de Primera Instancia de [[Bujalance]] publicó diversos edictos citándolo oficialmente al desconocerse su paradero.
En ellos se le atribuía su pertenencia al partido de Manuel Azaña y su actuación política durante la Segunda República.
Las autoridades franquistas procedieron igualmente al embargo de sus bienes y nombraron un administrador judicial encargado de su patrimonio.
Entre las propiedades afectadas figuraban diversas explotaciones de olivar situadas en los términos municipales de [[Bujalance]], [[Cañete de las Torres]] y [[Córdoba]], así como varias viviendas.
== Su defensa ==
Tras finalizar la contienda presentó una extensa declaración ante el Tribunal de Responsabilidades Políticas.
En ella defendía que toda su actuación pública había estado guiada exclusivamente por el deseo de modernizar la agricultura española y evitar tanto los extremismos revolucionarios como el inmovilismo conservador.
Recordó que había sido uno de los redactores del manifiesto fundacional del [[Bloque Agrario]] y explicó que aceptó integrarse en la [[Agrupación al Servicio de la República]] con la intención de contribuir a la estabilidad del nuevo régimen y proteger especialmente la agricultura española.
Diversas personalidades comparecieron como testigos a su favor.
Entre ellas figuraban:
* Alfonso García Valdecasas.
* varios notarios.
* ingenieros agrónomos.
* oficiales del Ejército.
Todos coincidieron en destacar su honestidad profesional, su independencia política y su reconocido prestigio intelectual.
Uno de los testimonios afirmaba incluso que Juan Díaz del Moral había ocultado determinados trabajos críticos con la orientación socialista de la Reforma Agraria por temor a represalias durante la guerra.
== Absolución y condena ==
El procedimiento judicial experimentó una evolución compleja. En [[1943]] el juez instructor concluyó que Juan Díaz del Moral no había incurrido en responsabilidades políticas.
Pocos meses después el propio Ministerio Fiscal solicitó nuevas diligencias para aclarar determinadas actuaciones anteriores a [[1934]].
Finalmente, el [[25 de septiembre]] de [[1943]] volvió a declararse que no existían responsabilidades suficientes para condenarlo.
Sin embargo, en [[1944]] el Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas modificó inesperadamente el criterio mantenido hasta entonces.
Aunque no cuestionó su conducta personal ni su actuación profesional, le impuso una multa de 3.000 pesetas, sanción que representaba una importante carga económica para una persona ya jubilada.
Jacques Maurice considera este episodio un ejemplo representativo de la arbitrariedad con la que actuaron en numerosas ocasiones los tribunales de responsabilidades políticas durante los primeros años del franquismo.<ref>Jacques Maurice, ''Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria'', ''Historia Agraria'', n.º 50, 2010.</ref>
== Destierro profesional ==
Como consecuencia de la depuración administrativa, Juan Díaz del Moral no pudo reincorporarse a su antigua notaría de [[Bujalance]].
Fue destinado a la localidad murciana de Caravaca, donde ejerció como notario desde [[1942]] hasta su jubilación en enero de [[1945]].
Aquellos fueron años especialmente difíciles. Alejado de su tierra, con buena parte de su patrimonio intervenido y prácticamente apartado de la vida pública, continuó trabajando discretamente en sus investigaciones históricas.
Su prestigio intelectual permanecía intacto entre numerosos especialistas, aunque la situación política impedía la difusión de buena parte de su obra.
== Últimos años ==
Tras su jubilación fijó definitivamente su residencia en Madrid.
Su estado de salud fue deteriorándose progresivamente durante los últimos años de su vida.
Falleció el [[7 de noviembre]] de [[1948]].
Incluso después de su muerte continuaron diversos procedimientos judiciales relacionados con la administración de sus bienes y con la tramitación de su herencia.
En [[1950]] la Audiencia Territorial de Sevilla publicó un edicto dirigido a sus herederos para continuar un procedimiento iniciado años antes, último reflejo documental de las consecuencias administrativas derivadas de la depuración sufrida tras la Guerra Civil.
== Valoración historiográfica ==
La figura de Juan Díaz del Moral ha experimentado una notable revalorización desde la restauración de la democracia.
Historiadores como Manuel Tuñón de Lara, Edward Malefakis, Antonio Barragán Moriana, José Luis Casas Sánchez o Jacques Maurice coinciden en señalar que fue uno de los grandes renovadores de la historiografía española del siglo XX.
Su principal aportación consistió en introducir una nueva forma de estudiar la historia social, basada en el análisis conjunto de la documentación jurídica, económica, periodística y testimonial.
Décadas antes del desarrollo de la llamada «historia desde abajo», Juan Díaz del Moral situó en el centro del relato histórico a campesinos, jornaleros, pequeños propietarios, sindicalistas y propagandistas rurales, concediéndoles un protagonismo inédito hasta entonces.
Por esta razón Manuel Tuñón de Lara lo calificó como un auténtico «adelantado de la historia social», valoración que posteriormente ha sido asumida por buena parte de la historiografía contemporánea.
Su influencia puede rastrearse en numerosos estudios posteriores sobre historia agraria, sindicalismo, anarquismo andaluz, reforma agraria y movimientos sociales, convirtiéndose en una referencia imprescindible para comprender la evolución del campo andaluz durante los siglos XIX y XX.
== Referencias ==
[[Categoría:Notarios del siglo XX|Diaz del M]]
[[Categoría:Notarios del siglo XX|Diaz del M]]
[[Categoría:Historiadores|Diaz del Moral]]
[[Categoría:Historiadores|Diaz del Moral]]

Revisión del 21:53 7 jul 2026

Juan Díaz del Moral

Notario, historiador y político

Nacimiento: 24 de enero de 1870
Bujalance
Fallecimiento: 7 de noviembre de 1948
Madrid
Destacado: Autor de Historia de las agitaciones campesinas andaluzas

Diputado a Cortes
1931-1933

Juan Díaz del Moral (Bujalance, 24 de enero de 1870 – Madrid, 7 de noviembre de 1948) fue notario, historiador, jurista, intelectual y político. Está considerado una de las figuras más relevantes del pensamiento agrario español del siglo XX y uno de los pioneros de la historia social en España gracias a su obra Historia de las agitaciones campesinas andaluzas. Antecedentes para una reforma agraria, publicada en 1929.

Su figura constituye un caso singular dentro de la historiografía española. Sin pertenecer al mundo universitario como profesor estable ni dedicarse profesionalmente a la investigación histórica, produjo una obra que revolucionó el estudio del movimiento campesino andaluz y que continúa siendo una referencia imprescindible para historiadores, economistas, sociólogos y especialistas en la cuestión agraria.

Notario durante casi medio siglo, propietario agrícola, intelectual regeneracionista, discípulo de Francisco Giner de los Ríos, colaborador de José Ortega y Gasset y diputado durante la Segunda República, Díaz del Moral representó a una generación de reformistas liberales convencidos de que la modernización de España exigía profundas reformas económicas, educativas y sociales, alejadas tanto del inmovilismo conservador como de la revolución social.

Su trayectoria personal resume buena parte de las contradicciones de la España contemporánea: propietario agrícola y, al mismo tiempo, uno de los mejores conocedores de las reivindicaciones campesinas; republicano convencido pero crítico con determinados aspectos de la Reforma Agraria; intelectual europeísta y, a la vez, profundamente arraigado a la realidad rural cordobesa.

El historiador francés Jacques Maurice lo definió como un auténtico «adelantado de la historia social», destacando que su principal obra continúa siendo uno de los estudios fundamentales sobre el problema de la tierra en Andalucía.[1]

Orígenes familiares

Juan Díaz del Moral nació en Bujalance el 24 de enero de 1870 en el seno de una familia de modestos labradores.

Aunque posteriormente llegaría a convertirse en propietario agrícola, el propio entorno familiar procedía del trabajo directo de la tierra. Su hijo Carmelo Díaz González recordaría años después que Juan Díaz del Moral fue «el primero de los suyos que dejó de ser labrador y que proveyó a las necesidades de su familia mediante un trabajo intelectual».

Esta circunstancia resulta esencial para comprender su obra. A diferencia de otros historiadores de su tiempo, conoció desde la infancia la organización económica del campo cordobés, las relaciones entre propietarios, colonos y jornaleros, así como las transformaciones que experimentó la agricultura andaluza durante el último tercio del siglo XIX.

Era hijo de Pedro Díaz Mellado, propietario agrícola de Bujalance.

La experiencia adquirida durante su juventud en la campiña cordobesa sería posteriormente uno de los pilares sobre los que construiría Historia de las agitaciones campesinas andaluzas, una obra en la que combinó la experiencia directa con una extraordinaria documentación histórica.

Formación

Realizó los estudios de Segunda Enseñanza en el Instituto Provincial de Córdoba, uno de los principales centros docentes andaluces del siglo XIX.

Muy pronto destacó por sus excepcionales cualidades académicas.

En 1886 obtuvo el premio extraordinario de Latín correspondiente al curso 1885-1886.[2]

Un año más tarde consiguió el premio extraordinario del grado de Bachiller en la Sección de Ciencias.[3]

Estos reconocimientos evidenciaban ya una formación humanística extraordinariamente sólida, basada en el conocimiento de las lenguas clásicas, disciplina que conservaría durante toda su vida.

Posteriormente ingresó en la Universidad de Sevilla, donde cursó simultáneamente las licenciaturas de Filosofía y Letras y Derecho.

En una época en la que resultaba poco habitual simultanear ambas carreras, Díaz del Moral consiguió finalizar Filosofía y Letras en 1891 y Derecho en 1893, demostrando una capacidad intelectual poco común.

Durante estos años recibió la influencia decisiva del historiador y krausista Federico de Castro y Fernández, catedrático de Historia, cuya huella sería permanente en su pensamiento.

Federico de Castro, junto con Francisco Giner de los Ríos, aparecería muchos años después citado en la dedicatoria de Historia de las agitaciones campesinas andaluzas como uno de sus «venerados maestros».

En 1892 leyó en Madrid su tesis doctoral sobre La familia castellana en el siglo XIII, iniciando una trayectoria investigadora en la que ya aparecían dos características constantes de toda su producción científica: el rigor documental y el interés por comprender la evolución histórica de las instituciones sociales.

Tras doctorarse permaneció durante varios años como profesor auxiliar en la Universidad de Sevilla.

En 1896 figura formando parte de los tribunales de exámenes de Historia Crítica de España en la Facultad de Filosofía y Letras.[4]

La influencia del krausismo

La personalidad intelectual de Juan Díaz del Moral resulta inseparable del krausismo español.

A través de Federico de Castro entró en contacto con el pensamiento de Francisco Giner de los Ríos y de la Institución Libre de Enseñanza.

Esta corriente defendía la educación integral del individuo, la regeneración moral de la sociedad y la modernización del país mediante el conocimiento científico y la libertad de pensamiento.

Díaz del Moral asumió plenamente estos principios.

Frente al enfrentamiento ideológico característico de la España de su tiempo, siempre prefirió el estudio documentado de los problemas sociales.

Esta actitud explica el extraordinario rigor metodológico que caracteriza toda su producción historiográfica.

Su formación krausista también le acercó al joven José Ortega y Gasset, con quien mantendría una larga amistad intelectual.

Décadas más tarde ambos colaborarían políticamente en la Agrupación al Servicio de la República.

Primeros pasos como notario

La necesidad de mantener una familia numerosa hizo que abandonara definitivamente la carrera universitaria.

En 1898 obtuvo por oposición la notaría de Bujalance, plaza que eligió entre las disponibles y donde desarrollaría la mayor parte de su vida profesional.

Durante casi cuarenta años ejerció simultáneamente como notario, propietario agrícola, investigador e intelectual.

Esta circunstancia le permitió conocer con extraordinario detalle la estructura de la propiedad rural cordobesa, los contratos de arrendamiento, las compraventas de fincas, las sucesiones hereditarias y la evolución económica de centenares de explotaciones agrícolas.

Toda esta información sería utilizada posteriormente en sus investigaciones históricas.

Muy pocos historiadores españoles disponían entonces de un conocimiento tan directo del funcionamiento jurídico y económico del campo andaluz.

Un burgués ilustrado

Jacques Maurice definió a Juan Díaz del Moral como un auténtico «burgués ilustrado».

La expresión resume perfectamente la singularidad del personaje.

Aunque pertenecía a la pequeña burguesía agraria y era propietario de diversas fincas de olivar, nunca adoptó una posición inmovilista.

Por el contrario, defendió de forma constante la modernización técnica de la agricultura, la mejora de la educación rural, la dignificación del trabajo agrícola y la necesidad de afrontar una profunda reforma de las estructuras económicas españolas.

Su pensamiento se encontraba muy alejado tanto del conservadurismo tradicional como del revolucionarismo.

Su aspiración consistía en crear una agricultura moderna, competitiva y socialmente estable, inspirándose en las reformas desarrolladas en distintos países europeos tras la Primera Guerra Mundial.

Esta posición marcaría toda su producción intelectual y política durante las décadas siguientes.


La extensión universitaria y el compromiso con la cultura

Desde sus primeros años como notario en Bujalance, Juan Díaz del Moral desarrolló una intensa actividad cultural convencido de que la educación constituía el principal instrumento para transformar la sociedad.

Participó activamente en el movimiento de Extensión Universitaria impulsado en Córdoba siguiendo el modelo desarrollado por la Universidad de Oviedo y por la Institución Libre de Enseñanza.

A través de conferencias, cursos y actividades divulgativas colaboró con un grupo de jóvenes intelectuales cordobeses que pretendían acercar la ciencia, la historia y la cultura a las clases trabajadoras.

Entre sus colaboradores figuraban personalidades como Juan Morán Bayo y Francisco Azorín, vinculados al socialismo cordobés y comprometidos con la renovación pedagógica.

Aquella experiencia reforzó una idea que permanecería constante durante toda su vida: los conflictos sociales no podían resolverse únicamente mediante reformas económicas, sino también mediante una profunda transformación cultural.

Décadas después esa preocupación aparecería reflejada en Historia de las agitaciones campesinas andaluzas, donde dedica numerosas páginas a estudiar la difusión de la lectura, los periódicos obreros, las bibliotecas populares y la formación intelectual de los dirigentes campesinos.

Para Díaz del Moral, la evolución de los movimientos obreros estaba íntimamente relacionada con la difusión de la cultura y la educación popular.[5]

Amistad con Francisco Giner de los Ríos

La influencia ejercida por Francisco Giner de los Ríos sobre Juan Díaz del Moral fue decisiva.

Aunque nunca fue alumno directo de la Institución Libre de Enseñanza, mantuvo una estrecha relación intelectual con su fundador y con buena parte de sus colaboradores.

En reconocimiento a aquella influencia dedicó Historia de las agitaciones campesinas andaluzas tanto a Giner de los Ríos como a Federico de Castro, calificándolos de sus «venerados maestros».

Del pensamiento institucionista asumió especialmente varios principios:

  • la necesidad de fundamentar cualquier estudio en la observación directa de la realidad;
  • el rechazo del dogmatismo ideológico;
  • la confianza en la educación como instrumento de progreso;
  • la europeización de España;
  • la conciliación entre ciencia y compromiso social.

Estas ideas marcaron toda su producción historiográfica.

Relación con José Ortega y Gasset

Otra de las figuras determinantes en la trayectoria de Juan Díaz del Moral fue José Ortega y Gasset.

La amistad entre ambos surgió durante los primeros años del siglo XX y se mantuvo durante décadas.

Participaron juntos en tribunales universitarios, compartieron inquietudes regeneracionistas y coincidieron en la necesidad de modernizar profundamente España.

La influencia orteguiana puede apreciarse tanto en el estilo literario de Díaz del Moral como en algunos de sus planteamientos históricos.

Jacques Maurice ha señalado que determinados pasajes de Historia de las agitaciones campesinas andaluzas recuerdan claramente el lenguaje utilizado por Ortega en Vieja y nueva política y en España invertebrada.[6]

Ambos volverían a coincidir durante la Segunda República dentro de la Agrupación al Servicio de la República.

Posteriormente publicarían conjuntamente el volumen La Reforma Agraria y el Estatuto catalán (1932), que recogía el voto particular de Díaz del Moral sobre la Reforma Agraria y el discurso pronunciado por Ortega y Gasset durante el debate parlamentario del Estatuto de Cataluña.

La agricultura como preocupación intelectual

Aunque su fama procede fundamentalmente de sus estudios históricos, Juan Díaz del Moral dedicó una parte muy importante de su actividad al análisis de la agricultura española.

Como propietario agrícola conocía perfectamente las dificultades económicas que atravesaba el campo andaluz durante las primeras décadas del siglo XX.

Lejos de adoptar posiciones inmovilistas, defendió una profunda modernización técnica del sector.

Consideraba imprescindible:

  • mejorar los sistemas de cultivo;
  • impulsar el cooperativismo;
  • aumentar las exportaciones;
  • introducir criterios científicos en la producción;
  • fortalecer la industria oleícola.

Especial atención prestó al olivar cordobés, cuya importancia económica destacó repetidamente en sus escritos.

El Bloque Agrario

Uno de los proyectos menos conocidos de Juan Díaz del Moral fue la creación del Bloque Agrario.

La iniciativa surgió en 1924, durante la dictadura de Primo de Rivera, con el objetivo de agrupar a agricultores de toda España para defender los intereses del sector frente a la crisis económica que afectaba especialmente al aceite de oliva y a los cereales.

El proyecto pretendía fomentar la exportación de aceites puros españoles, mejorar su comercialización y coordinar la actuación de los agricultores ante las políticas económicas del Estado.

Las autoridades militares prohibieron inicialmente su constitución.

Sin embargo, el manifiesto redactado por Díaz del Moral constituye uno de los documentos más interesantes del regeneracionismo agrario español.

En él defendía que la agricultura era la verdadera base económica del país y reclamaba una organización independiente capaz de representar directamente a los productores agrícolas.[7]

La Asociación Nacional de Olivareros

Su prestigio dentro del mundo agrario hizo que fuese incorporado a la dirección de la Asociación Nacional de Olivareros.

En 1928 pasó a formar parte de su consejo directivo.

Dos años más tarde participó activamente en diversos debates sobre la política oleícola española y, en 1931, fue nombrado secretario general de la asociación.

Desde este puesto defendió la necesidad de impulsar la calidad del aceite español y mejorar su presencia en los mercados internacionales.

Su preocupación por la economía del olivar explica que muchas de las observaciones incluidas posteriormente en Historia de las agitaciones campesinas andaluzas procedan de un conocimiento directo de las explotaciones agrícolas cordobesas.

La gestación de Historia de las agitaciones campesinas andaluzas

La elaboración de la obra ocupó a Juan Díaz del Moral durante más de una década.

A partir de 1918 comenzó a reunir una enorme cantidad de documentación relacionada con las huelgas campesinas, los sindicatos agrícolas, las organizaciones patronales y la conflictividad social en la provincia de Córdoba.

Su condición de notario le proporcionaba acceso privilegiado a protocolos, escrituras, contratos agrarios, documentos judiciales y testimonios directos de propietarios, colonos y jornaleros.

Al mismo tiempo inició una búsqueda sistemática de periódicos obreros, publicaciones anarquistas, prensa socialista, boletines agrícolas y documentación administrativa.

El resultado fue una de las recopilaciones documentales más extraordinarias realizadas hasta entonces sobre el movimiento campesino español.

La obra apareció publicada a comienzos de 1929 bajo el título: Historia de las agitaciones campesinas andaluzas. Antecedentes para una reforma agraria.

Su publicación fue inmediatamente reconocida por los principales intelectuales españoles.

Nicolás Alcalá Espinosa afirmó que era un libro «único en su género», mientras que Manuel García Morente escribió en Revista de Occidente que constituía «un auténtico fragmento de historia contemporánea», al explicar las causas profundas de los acontecimientos y no limitarse a narrarlos.[8]

Una metodología revolucionaria

La gran innovación introducida por Juan Díaz del Moral fue su método de trabajo.

Mientras buena parte de la historiografía española seguía centrándose en acontecimientos políticos o militares, él construyó una historia basada en:

  • protocolos notariales;
  • archivos judiciales;
  • prensa obrera;
  • prensa patronal;
  • correspondencia privada;
  • documentación sindical;
  • testimonios orales;
  • observación directa del medio rural.

El propio autor elaboró una bibliografía de más de veinte páginas en la que clasificó cuidadosamente todas las fuentes utilizadas.

Su utilización crítica de periódicos anarquistas, socialistas, republicanos y patronales convirtió la obra en un modelo metodológico extraordinariamente avanzado para su época.

Décadas más tarde Manuel Tuñón de Lara lo definiría como uno de los auténticos pioneros de la historia social española, valoración compartida posteriormente por Edward Malefakis y Jacques Maurice.

Historia de las agitaciones campesinas andaluzas

La publicación de Historia de las agitaciones campesinas andaluzas. Antecedentes para una reforma agraria en 1929 supuso un hito en la historiografía española del siglo XX.

Aunque concebida inicialmente como una investigación sobre las movilizaciones campesinas desarrolladas en la provincia de Córdoba entre finales del siglo XIX y 1923, la amplitud del estudio, el rigor de la documentación utilizada y la profundidad de sus interpretaciones hicieron que la obra trascendiera rápidamente el ámbito provincial para convertirse en un referente nacional e internacional sobre la cuestión agraria.

El libro fue editado durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, en un contexto político poco propicio para los estudios sobre conflictividad social. Pese a ello, obtuvo un inmediato reconocimiento entre los principales intelectuales españoles y fue considerado desde su aparición una obra excepcional.

Décadas más tarde sería reeditado en varias ocasiones, especialmente durante los últimos años del franquismo y la Transición, convirtiéndose en un libro de consulta habitual para varias generaciones de historiadores.[9]

Una obra pionera

La originalidad del libro radicaba tanto en su contenido como en el método empleado.

Hasta entonces, la mayor parte de los estudios históricos sobre el campo español se habían limitado a describir acontecimientos políticos o a analizar legislación agraria.

Juan Díaz del Moral fue mucho más lejos.

Intentó reconstruir el funcionamiento completo de la sociedad rural andaluza, analizando simultáneamente la estructura de la propiedad, las relaciones laborales, la evolución de los salarios, la difusión de las ideas políticas, la organización sindical, la psicología colectiva y las transformaciones económicas que afectaban al campo cordobés.

Su propósito no consistía únicamente en narrar una sucesión de huelgas o conflictos, sino explicar por qué aquellos movimientos surgían periódicamente y cuáles eran sus causas profundas.

Como señalaría posteriormente Manuel García Morente, el libro era «explicación y no solamente narración de los hechos», una característica poco frecuente en la historiografía española de comienzos del siglo XX.[10]

Una documentación extraordinaria

Uno de los aspectos más admirados de la obra fue la amplitud de la documentación utilizada.

El autor reunió durante más de diez años una enorme cantidad de fuentes procedentes de muy diversos ámbitos.

Entre ellas destacaban:

  • protocolos notariales;
  • registros de la propiedad;
  • archivos municipales;
  • documentación judicial;
  • actas sindicales;
  • correspondencia privada;
  • periódicos locales;
  • prensa obrera;
  • prensa anarquista;
  • prensa socialista;
  • publicaciones agrícolas;
  • boletines oficiales;
  • testimonios orales de campesinos, propietarios y dirigentes sindicales.

La bibliografía incluida al final del libro ocupaba más de veinte páginas y constituía una de las recopilaciones documentales más completas realizadas hasta entonces sobre el movimiento obrero agrario español.

Especial importancia concedió a la prensa obrera.

Fue uno de los primeros historiadores españoles que utilizó de forma sistemática periódicos anarquistas, socialistas y sindicalistas como fuente principal para reconstruir la historia de las organizaciones campesinas.

Asimismo consultó publicaciones patronales y agrícolas, contrastando continuamente unas fuentes con otras.

Jacques Maurice considera que este trabajo documental situó a Juan Díaz del Moral varias décadas por delante de buena parte de la historiografía española.[11]

El estudio del campesinado

Uno de los aspectos más innovadores de la obra fue el protagonismo concedido a los propios campesinos. Hasta entonces éstos habían aparecido habitualmente como sujetos pasivos dentro de la historia política.

Juan Díaz del Moral invirtió completamente esta perspectiva.

Los jornaleros, colonos, pequeños propietarios y dirigentes obreros pasaron a convertirse en los auténticos protagonistas del relato histórico.

Especial atención dedicó a los llamados «propagandistas», hombres que recorrían pueblos y cortijos difundiendo las ideas anarquistas o socialistas mediante conferencias, periódicos, folletos y escuelas obreras.

Entre ellos destacó especialmente la figura de José Sánchez Rosa, al que consideraba uno de los principales difusores del ideal libertario en Andalucía.

El autor concedía enorme importancia a la formación intelectual de estos dirigentes populares.

En su opinión, el crecimiento del movimiento obrero no podía comprenderse sin analizar previamente la expansión de la lectura, las bibliotecas populares, las sociedades culturales y la educación de los trabajadores.

La interpretación del conflicto

Frente a las explicaciones puramente económicas, Juan Díaz del Moral sostuvo que los conflictos agrarios eran el resultado de la interacción de numerosos factores.

Entre ellos destacaban:

  • la estructura de la propiedad;
  • la evolución económica;
  • la cultura popular;
  • la educación;
  • la difusión de las ideas políticas;
  • la organización sindical;
  • las expectativas creadas entre los campesinos.

Observó además que las movilizaciones seguían una cierta evolución cíclica.

Según su interpretación, largos períodos de calma social eran sucedidos por explosiones colectivas de enorme intensidad, fenómeno que atribuía tanto a factores económicos como a elementos psicológicos y culturales profundamente arraigados en la sociedad rural andaluza.

Esta interpretación provocó posteriormente un intenso debate historiográfico, aunque continúa siendo uno de los aspectos más originales de su pensamiento.

Córdoba como laboratorio histórico

Aunque el libro se centra exclusivamente en la provincia de Córdoba, el propio autor consideraba que muchas de las conclusiones obtenidas podían aplicarse al conjunto de Andalucía.

No eligió Córdoba por casualidad, además de por vivir en ella; la provincia reunía prácticamente todas las formas de propiedad agraria existentes en el sur peninsular:

  • grandes latifundios;
  • explotaciones medias;
  • pequeños propietarios;
  • colonos;
  • aparceros;
  • jornaleros.

Además coexistían diferentes sistemas de cultivo, especialmente cereal, olivar y dehesa.

Esta diversidad convertía al territorio cordobés en un auténtico laboratorio para estudiar la evolución de la agricultura española durante los siglos XIX y XX.

Recepción de la obra

La aparición del libro fue recibida con extraordinario interés.

Nicolás Alcalá Espinosa calificó la obra como «única en su género», destacando la combinación entre una sólida formación humanística y un conocimiento directo del campo andaluz.

Por su parte, Manuel García Morente afirmó desde Revista de Occidente que era probablemente el primer ejemplo español de auténtica historia contemporánea basada en el análisis científico de los hechos.

Décadas más tarde historiadores como Manuel Tuñón de Lara, Edward Malefakis, Pierre Vilar o Jacques Maurice continuarían considerando Historia de las agitaciones campesinas andaluzas una obra imprescindible para comprender la evolución del movimiento campesino español.

Especialmente influyente fue el juicio de Manuel Tuñón de Lara, quien definió a Juan Díaz del Moral como «un adelantado de la historia social», expresión que posteriormente ha sido repetida por numerosos especialistas.[12]

Influencia posterior

Con el paso del tiempo la importancia de la obra no ha dejado de crecer.

Además de convertirse en un clásico de la historiografía agraria española, ha servido de referencia para investigaciones sobre:

  • historia social;
  • movimiento obrero;
  • sindicalismo agrario;
  • anarquismo andaluz;
  • reforma agraria;
  • historia económica;
  • sociología rural.

Su metodología basada en la utilización conjunta de documentación administrativa, archivos notariales, prensa y testimonios personales fue adoptada posteriormente por numerosos investigadores.

Hoy continúa siendo una de las obras fundamentales para comprender la historia contemporánea de Córdoba y de Andalucía.


Actividad política

Aunque Juan Díaz del Moral nunca fue un político profesional, su preocupación por la cuestión agraria le llevó de forma natural a intervenir en la vida pública española durante la Segunda República.

Su compromiso político estuvo siempre condicionado por una idea fundamental: la modernización de España debía realizarse mediante reformas profundas, pero compatibles con el Estado de Derecho, la propiedad privada y el desarrollo económico.

Rechazó tanto el inmovilismo de los sectores conservadores como las soluciones revolucionarias defendidas por parte del movimiento obrero.

Su pensamiento se situó dentro del reformismo liberal representado por la Agrupación al Servicio de la República, impulsada por José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala.

Jacques Maurice considera que Juan Díaz del Moral encarnó a esa «burguesía reformista» que pretendía modernizar el país apoyándose en la educación, el progreso técnico y una profunda transformación del campo español.[13]

Diputado en las Cortes Constituyentes

En las Elecciones de junio de 1931 fue elegido diputado por la provincia de Córdoba como candidato de la Agrupación al Servicio de la República.

Su elección tuvo una importancia extraordinaria.

No sólo obtuvo el acta de diputado, sino que fue el candidato de la Agrupación más votado de toda España, superando incluso a otros destacados representantes del movimiento reformista.[14]

Su prestigio como jurista y especialista en cuestiones agrarias hizo que muy pronto adquiriera un importante protagonismo parlamentario.

Aunque nunca destacó como gran orador, sus intervenciones fueron muy respetadas por el profundo conocimiento técnico que demostraba sobre la estructura de la propiedad rural.

La Comisión de Reforma Agraria

Uno de los momentos más importantes de su trayectoria política fue su participación en la elaboración de la futura Ley de Reforma Agraria.

Tras proclamarse la República, el Gobierno impulsó una ambiciosa reforma destinada a resolver el histórico problema de la tierra.

Gracias a su reconocido prestigio fue nombrado miembro de la Comisión Parlamentaria encargada de estudiar el proyecto legislativo.

Posteriormente llegó a presidir dicha comisión.

Su experiencia como propietario agrícola, notario e historiador le convertía probablemente en una de las personas que mejor conocían la realidad agraria española.

Sin embargo, muy pronto comenzaron a aparecer importantes discrepancias entre Juan Díaz del Moral y el proyecto impulsado por el ministro de Agricultura, Marcelino Domingo.

El voto particular

Las diferencias culminaron con la presentación de un extenso voto particular.

Díaz del Moral compartía plenamente la necesidad de llevar a cabo una Reforma Agraria.

No obstante, discrepaba profundamente sobre la forma de realizarla.

Consideraba que el proyecto presentado por el Gobierno mezclaba principios jurídicos incompatibles.

En su opinión, la reforma debía favorecer el acceso a la propiedad de quienes ya cultivaban la tierra, especialmente colonos y arrendatarios, evitando convertir la expropiación en un mecanismo generalizado de redistribución.

Defendía una reforma basada en varios principios:

  • respeto a las garantías jurídicas;
  • indemnización adecuada a los propietarios;
  • protección del agricultor profesional;
  • promoción del cultivador directo;
  • modernización técnica de las explotaciones.

Según afirmaba, una Reforma Agraria debía constituir «un acto político», pero también una operación económicamente viable y jurídicamente segura.[15]

Una visión propia de la Reforma Agraria

La posición de Juan Díaz del Moral era difícil de encuadrar dentro del panorama político de la época.

Los sectores conservadores consideraban excesivamente radicales sus planteamientos.

Por el contrario, buena parte de la izquierda estimaba insuficientes las transformaciones que proponía.

Su proyecto perseguía crear una nueva clase de agricultores propietarios, evitando tanto la concentración latifundista como el fraccionamiento excesivo de la tierra.

Durante el debate parlamentario defendió especialmente el acceso progresivo a la propiedad mediante fórmulas de compra aplazada o censos reservativos, inspirándose en algunas reformas agrarias desarrolladas tras la Primera Guerra Mundial en Europa Central.

Estas ideas serían desarrolladas posteriormente en su obra Las reformas agrarias europeas de la posguerra.

Ruptura con la Agrupación al Servicio de la República

Las discrepancias surgidas durante el debate parlamentario coincidieron con la progresiva desintegración de la Agrupación al Servicio de la República.

La organización, concebida inicialmente como un movimiento de intelectuales al servicio del nuevo régimen republicano, fue perdiendo influencia conforme aumentaba la polarización política.

Tras la aprobación de la Ley de Reforma Agraria, Juan Díaz del Moral abandonó progresivamente la actividad parlamentaria.

A partir de entonces volvió a concentrar sus esfuerzos en la investigación histórica y en el estudio comparado de las reformas agrarias europeas.

Las reformas agrarias europeas

Después de abandonar la primera línea política comenzó un nuevo proyecto de investigación.

Su intención era analizar las reformas agrarias desarrolladas tras la Primera Guerra Mundial en distintos países europeos.

Durante varios años reunió abundante documentación sobre las transformaciones producidas en Polonia, Checoslovaquia, Rumanía, Yugoslavia, Bulgaria y otros países de Europa Central y Oriental.

Gran parte de este trabajo quedó terminado en 1938, aunque las circunstancias de la Guerra Civil impidieron su publicación inmediata.

Finalmente aparecería en 1967, casi veinte años después de su fallecimiento, bajo el título:

Las reformas agrarias europeas de la posguerra (1918-1929).

En esta obra defendía que las reformas agrarias más eficaces habían sido aquellas que favorecieron el acceso a la propiedad de quienes ya explotaban directamente la tierra.

Asimismo advertía de los riesgos económicos derivados de un excesivo fraccionamiento de las explotaciones agrícolas.

Estas reflexiones completaban las ideas ya expuestas durante los debates parlamentarios de 1932 y muestran la notable coherencia de su pensamiento durante toda su vida.

Pensamiento político

La figura de Juan Díaz del Moral ha sido objeto de interpretaciones muy diversas.

Durante décadas fue presentado alternativamente como republicano de izquierdas, intelectual liberal, reformista agrario o historiador próximo al movimiento obrero.

Sin embargo, el análisis conjunto de sus escritos permite definir con bastante precisión su pensamiento.

Fue un liberal regeneracionista profundamente influido por el krausismo.

Creía en la democracia parlamentaria, en la educación como instrumento de transformación social y en la necesidad de europeizar España.

Al mismo tiempo defendía la propiedad privada como elemento esencial para el progreso económico, siempre que ésta cumpliera una auténtica función social.

Su objetivo nunca fue la revolución.

Pretendía construir una sociedad más equilibrada mediante reformas graduales capaces de reducir las desigualdades sin destruir la capacidad productiva del campo español.

Esta posición moderada explica que, tras el estallido de la Guerra Civil, terminara siendo rechazado tanto por los sectores revolucionarios como por el nuevo régimen franquista.

Como ha señalado Jacques Maurice, Juan Díaz del Moral terminó representando esa «tercera España» reformista que quedó prácticamente anulada por la polarización política de los años treinta.[16]

La Guerra Civil

El estallido de la Guerra Civil sorprendió a Juan Díaz del Moral en un momento de plena madurez intelectual. Había abandonado ya la primera línea de la actividad parlamentaria y se encontraba dedicado al estudio comparado de las reformas agrarias europeas, investigación en la que trabajaba desde 1933.

En el momento de producirse la sublevación militar del 18 de julio de 1936 se encontraba fuera de Andalucía. Según declaró posteriormente en el expediente de responsabilidades políticas instruido contra él, permanecía en Santander cuando comenzaron los acontecimientos.

Gracias a la ayuda del rector de la Universidad Internacional logró cruzar la frontera francesa y regresar posteriormente a Madrid con el propósito de proteger los protocolos notariales de su despacho y reunirse con parte de su familia.[17]

La situación en la capital hizo imposible el ejercicio normal de su profesión. En noviembre de 1936 abandonó Madrid y se trasladó a Valencia siguiendo las recomendaciones de las autoridades republicanas.

Durante su estancia en la ciudad levantina vivió prácticamente de sus ahorros, dedicando buena parte de su tiempo a concluir el manuscrito de Las reformas agrarias europeas de la posguerra, obra que quedó terminada en 1938, aunque no vería la luz hasta casi treinta años después.

Compromiso con la República

A pesar de haberse retirado de la actividad parlamentaria, Juan Díaz del Moral continuó identificado con el régimen republicano.

Durante la guerra figuró entre los miembros del Consejo Consultivo de la Casa de la Cultura, institución presidida por Antonio Machado e integrada por algunas de las personalidades intelectuales más destacadas de la España republicana.

Entre sus integrantes figuraban, además de Machado, Jacinto Benavente, Enrique Díez-Canedo, Arturo Duperier, Manuel Márquez y Pascual Carrión, entre otros.

Su presencia en este organismo respondía a su prestigio como historiador e intelectual más que a una actividad política cotidiana.

Durante aquellos años evitó ocupar cargos de responsabilidad gubernamental, concentrándose en el estudio y la reflexión sobre el problema agrario.

Expediente de responsabilidades políticas

Finalizada la Guerra Civil, Juan Díaz del Moral fue sometido al proceso general de depuración impulsado por las nuevas autoridades franquistas.

El 9 de octubre de 1937, cuando aún continuaban las operaciones militares en distintos frentes, el Gobierno Civil de Córdoba había ordenado ya la apertura de un expediente de responsabilidad civil contra él y otros vecinos de Bujalance considerados desafectos al nuevo régimen.

Posteriormente el Juzgado de Primera Instancia de Bujalance publicó diversos edictos citándolo oficialmente al desconocerse su paradero.

En ellos se le atribuía su pertenencia al partido de Manuel Azaña y su actuación política durante la Segunda República.

Las autoridades franquistas procedieron igualmente al embargo de sus bienes y nombraron un administrador judicial encargado de su patrimonio.

Entre las propiedades afectadas figuraban diversas explotaciones de olivar situadas en los términos municipales de Bujalance, Cañete de las Torres y Córdoba, así como varias viviendas.

Su defensa

Tras finalizar la contienda presentó una extensa declaración ante el Tribunal de Responsabilidades Políticas.

En ella defendía que toda su actuación pública había estado guiada exclusivamente por el deseo de modernizar la agricultura española y evitar tanto los extremismos revolucionarios como el inmovilismo conservador.

Recordó que había sido uno de los redactores del manifiesto fundacional del Bloque Agrario y explicó que aceptó integrarse en la Agrupación al Servicio de la República con la intención de contribuir a la estabilidad del nuevo régimen y proteger especialmente la agricultura española.

Diversas personalidades comparecieron como testigos a su favor.

Entre ellas figuraban:

  • Alfonso García Valdecasas.
  • varios notarios.
  • ingenieros agrónomos.
  • oficiales del Ejército.

Todos coincidieron en destacar su honestidad profesional, su independencia política y su reconocido prestigio intelectual.

Uno de los testimonios afirmaba incluso que Juan Díaz del Moral había ocultado determinados trabajos críticos con la orientación socialista de la Reforma Agraria por temor a represalias durante la guerra.

Absolución y condena

El procedimiento judicial experimentó una evolución compleja. En 1943 el juez instructor concluyó que Juan Díaz del Moral no había incurrido en responsabilidades políticas.

Pocos meses después el propio Ministerio Fiscal solicitó nuevas diligencias para aclarar determinadas actuaciones anteriores a 1934.

Finalmente, el 25 de septiembre de 1943 volvió a declararse que no existían responsabilidades suficientes para condenarlo.

Sin embargo, en 1944 el Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas modificó inesperadamente el criterio mantenido hasta entonces.

Aunque no cuestionó su conducta personal ni su actuación profesional, le impuso una multa de 3.000 pesetas, sanción que representaba una importante carga económica para una persona ya jubilada.

Jacques Maurice considera este episodio un ejemplo representativo de la arbitrariedad con la que actuaron en numerosas ocasiones los tribunales de responsabilidades políticas durante los primeros años del franquismo.[18]

Destierro profesional

Como consecuencia de la depuración administrativa, Juan Díaz del Moral no pudo reincorporarse a su antigua notaría de Bujalance.

Fue destinado a la localidad murciana de Caravaca, donde ejerció como notario desde 1942 hasta su jubilación en enero de 1945.

Aquellos fueron años especialmente difíciles. Alejado de su tierra, con buena parte de su patrimonio intervenido y prácticamente apartado de la vida pública, continuó trabajando discretamente en sus investigaciones históricas.

Su prestigio intelectual permanecía intacto entre numerosos especialistas, aunque la situación política impedía la difusión de buena parte de su obra.

Últimos años

Tras su jubilación fijó definitivamente su residencia en Madrid.

Su estado de salud fue deteriorándose progresivamente durante los últimos años de su vida.

Falleció el 7 de noviembre de 1948.

Incluso después de su muerte continuaron diversos procedimientos judiciales relacionados con la administración de sus bienes y con la tramitación de su herencia.

En 1950 la Audiencia Territorial de Sevilla publicó un edicto dirigido a sus herederos para continuar un procedimiento iniciado años antes, último reflejo documental de las consecuencias administrativas derivadas de la depuración sufrida tras la Guerra Civil.

Valoración historiográfica

La figura de Juan Díaz del Moral ha experimentado una notable revalorización desde la restauración de la democracia.

Historiadores como Manuel Tuñón de Lara, Edward Malefakis, Antonio Barragán Moriana, José Luis Casas Sánchez o Jacques Maurice coinciden en señalar que fue uno de los grandes renovadores de la historiografía española del siglo XX.

Su principal aportación consistió en introducir una nueva forma de estudiar la historia social, basada en el análisis conjunto de la documentación jurídica, económica, periodística y testimonial.

Décadas antes del desarrollo de la llamada «historia desde abajo», Juan Díaz del Moral situó en el centro del relato histórico a campesinos, jornaleros, pequeños propietarios, sindicalistas y propagandistas rurales, concediéndoles un protagonismo inédito hasta entonces.

Por esta razón Manuel Tuñón de Lara lo calificó como un auténtico «adelantado de la historia social», valoración que posteriormente ha sido asumida por buena parte de la historiografía contemporánea.

Su influencia puede rastrearse en numerosos estudios posteriores sobre historia agraria, sindicalismo, anarquismo andaluz, reforma agraria y movimientos sociales, convirtiéndose en una referencia imprescindible para comprender la evolución del campo andaluz durante los siglos XIX y XX.


Referencias

  1. Jacques Maurice, Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria, Historia Agraria, nº 50, 2010.
  2. Diario de Córdoba, 2 de octubre de 1886.
  3. Diario de Córdoba, 7 de octubre de 1887.
  4. El Noticiero Sevillano, 17 de mayo de 1896.
  5. Jacques Maurice, Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria, Historia Agraria, n.º 50, 2010.
  6. Jacques Maurice, Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria, Historia Agraria, n.º 50, 2010.
  7. Jacques Maurice reproduce íntegramente el Manifiesto del Bloque Agrario en el apéndice de su estudio sobre Juan Díaz del Moral.
  8. Jacques Maurice recoge ambas recensiones contemporáneas en su estudio biográfico.
  9. Jacques Maurice, Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria, Historia Agraria, n.º 50, 2010.
  10. Jacques Maurice recoge esta valoración en su estudio biográfico.
  11. Jacques Maurice, Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria, Historia Agraria, n.º 50, 2010.
  12. Jacques Maurice, Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria, Historia Agraria, n.º 50, 2010.
  13. Jacques Maurice, Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria, Historia Agraria, n.º 50, 2010.
  14. Jacques Maurice aporta los resultados electorales completos y destaca que obtuvo 71.626 votos, siendo el candidato más votado de la Agrupación al Servicio de la República en todo el país.
  15. Jacques Maurice analiza detalladamente el contenido del voto particular presentado por Juan Díaz del Moral en las Cortes.
  16. Jacques Maurice, Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria, Historia Agraria, n.º 50, 2010.
  17. Jacques Maurice, Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria, Historia Agraria, n.º 50, 2010.
  18. Jacques Maurice, Juan Díaz del Moral (1870-1948): historia social y reforma agraria, Historia Agraria, n.º 50, 2010.