Adelante es un poema de Benigno Íñiguez González, premiado con un accésit en el primer tema de los Juegos Florales y publicado por el Diario de Córdoba el 10 de junio de 1905.
Transcripción
- Lema.—Continuó imaginando en mi fé pura
- sueños de gloria al mundo y de ventura.
- No quiero en el camino pararme vacilante,
- no quiero temeroso mi marcha retrasar,
- los ojos en Dios puestos, seguir quiero adelante,
- mi espíritu se siente con fuerzas de gigante,
- vencido ó victorioso ¿quién deja de luchar?
- ¡Luchar! que el pensamiento se eleve en raudo vuelo,
- que el lazo que una al hombre sea el lazo del amor,
- que arranque sin esfuerzo los frutos de su suelo,
- que copie su conciencia la limpidez del cielo,
- mitigue con la ciencia los ayes del dolor.
- ¡Luchar! que la miseria termine su reinado,
- que traiga la abundancia su espléndido vergel,
- que ser justo y perfecto sea el bien más deseado
- y el hombre por sus obras más grande y respetado;
- como la abeja demos nuestro panal de miel.
- Que el himno del trabajo sea el himno de la vida,
- bandera los impulsos más nobles del amor,
- que al fin de nuestra lucha miremos redimida
- la humanidad que hoy vemos postrada y afligida;
- salvémosla ¡oh hermanos! luchando con valor.
- No creo que en el momento salgamos vencedores,
- aún faltan muchos siglos para vencer el mal,
- dejad vuestras miserias, dejad vuestros rencores,
- trocad en alegrías pesares y dolores.
- ¿Quién sufre cuando espera lograr el ideal?
- A veces nos sentimos cansados é impotentes,
- hastiados de la vida pensamos en morir,
- notamos que á la tierra se inclinan nuestras frentes,
- el no ser nos atrae con voces elocuentes,
- nos dice cariñoso, no ser es no sentir.
- ¡No ser! cuando lloramos perdidas ilusiones,
- ¡no ser! cuando nos cansa la copa del placer,
- ¡no ser! cuando nos mata la hiel de las pasiones,
- cuando sangrando vemos los pobres corazones.
- ¡Qué bello y deleitoso, qué grato es el no ser!
- ¡No ser! cuando la tierra parece indiferente
- y una mujer tan sólo nos llena el corazón;
- y esa mujer ingrata con sus caricias miente,
- y el alma ya sin norte y abandonada siente
- las penas infinitas que envuelve la traición.
- Entonces sin placeres, sin glorias, sin amores,
- precisa que se imponga la férrea voluntad,
- domando las negruras que engendran los dolores
- é inspire pensamientos valientes, redentores,
- los únicos que pueden salvar la humanidad.
- ¡La vida sin objeto! ¡Y hay llantos de amargura
- y pueblos decadentes que piensan en morir
- y un sol vivificante radiante de hermosura
- y pechos cariñosos, que sienten la ternura
- y tantas cosas grandes nos hablan de vivir!
- ¡La vida sin objeto! ¡Y hay seres valerosos
- que en alas de la santa, bendita Caridad,
- por el amor divino se entregan generosos
- y dejan sus hogares, sus hijos, sus esposos,
- en aras de la patria, del bien ó la verdad!
- ¡La vida sin objeto! ¡Y hay niños desvalidos
- y madres que por ellos darían su corazón
- y seres que en las brumas del mundo van perdidos
- que buscan y no encuentran, cansados y afligidos
- la mano que les lleve la ansiada redención!
- ¡La vida sin objeto! ¡Y hay fuerzas naturales
- que el hombre con la ciencia tal vez someterá
- y hará que se conviertan en bienes á raudales!
- ¡Quién pierde la esperanza, si hay grandes ideales
- que el hombre con su esfuerzo por fin conquistará!
- Tengamos fé: la vida nos llama halagadora
- y á la ilusión que muere sucede otra ilusión;
- si atribulada el alma sus desventuras llora
- también en el Oriente despunta ya la aurora
- y el sol en ella alumbra con luz de redención.
- Luchar es la divisa, el alma noble y fuerte
- consigue los desmayos domar y someter;
- ¿Qué importan los caprichos inciertos de la suerte?
- ¿Quién teme los desprecios? ¿Quién tiembla ante la muerte
- sabiendo que, si muere luchando, ha de vencer?
- Marchemos decididos, la Patria nos espera
- y al enjugar sus ojos confía en el porvenir.
- Yo quiero que mi España, que un día se alzó altanera,
- despliegue poderosa y honrada su bandera,
- pletórica de fuerzas, gozosa de vivir.
- No quiero en el camino pararme vacilante,
- no quiero, temeroso, mi marcha retrasar,
- los ojos en Dios puestos, seguir quiero adelante;
- mi espíritu se siente con fuerzas de gigante,
- vencido ó victorioso ¿quién deja de luchar?
