| Barrio del Matadero Viejo | |
El Barrio del Matadero Viejo fue un antiguo barrio extramuros de la ciudad de Córdoba, situado en torno a la Torre de la Malmuerta, el Campo de la Merced y el comienzo de la actual Avenida de las Ollerías, extendiéndose hasta las inmediaciones de las vías del ferrocarril.
Formado fundamentalmente por cinco manzanas de casas, pertenecía históricamente a la collación de Santa Marina. Su denominación procedía del antiguo Matadero de Córdoba situado en este lugar y desapareció progresivamente del nomenclátor y de la memoria urbana después del cierre del establecimiento y, especialmente, de la profunda remodelación urbanística desarrollada en el sector durante la segunda mitad del siglo XX.
Fue uno de los barrios populares más característicos de la Córdoba de los siglos XVIII y XIX y estuvo estrechamente relacionado con los oficios vinculados al ganado y la carne. Esta circunstancia hizo que se convirtiera además en uno de los principales focos de la tradición taurina cordobesa, siendo lugar de nacimiento o formación de numerosos toreros.
| {{{2}}} |
| Entorno del antiguo Barrio del Matadero Viejo |
Localización
El barrio se encontraba inmediatamente al norte de la antigua muralla de Córdoba, junto a la Torre de la Malmuerta, en el espacio existente entre el Campo de la Merced, la actual Avenida de las Ollerías y, posteriormente, las instalaciones ferroviarias.
La Torre de la Malmuerta constituía su principal referencia urbana y la conexión natural del barrio con el interior de la ciudad. Desde allí se accedía al entorno de Santa Marina, mientras que hacia el norte se extendían terrenos todavía escasamente urbanizados.
Teodomiro Ramírez de Arellano señalaba que el barrio estaba compuesto por cinco grupos o manzanas de casas, todas pertenecientes a Santa Marina, incluyendo también la acera comprendida entre la Puerta del Rincón y la Torre de la Malmuerta.[1]
Origen del barrio
El desarrollo del barrio estuvo directamente relacionado con la existencia del antiguo matadero municipal. Su ubicación extramuros permitía realizar el sacrificio de animales y las actividades asociadas al ganado fuera del recinto urbano.
El establecimiento ocupaba una amplia parcela situada al pie de la Torre de la Malmuerta, en el entorno del Campo de la Merced. Alrededor del matadero fueron apareciendo viviendas ocupadas principalmente por personas relacionadas con su actividad.
Carniceros, matarifes, vendedores de carne, tratantes de ganado y otros trabajadores vinculados al abastecimiento de la ciudad constituyeron buena parte de la población del barrio.
Esta especialización profesional terminó configurando una comunidad con una identidad muy característica dentro de la Córdoba del siglo XIX.
El Matadero Viejo
El edificio que dio nombre al barrio se encontraba en el Campo de la Merced, junto a la Torre de la Malmuerta.
Su recinto disponía de corrales para las reses y de las instalaciones necesarias para su sacrificio y posterior distribución de la carne.
El matadero condicionó profundamente la vida cotidiana del barrio. Muchos de sus vecinos dependían directamente del establecimiento, circunstancia que explica la concentración en sus calles de vendedores de carne, matarifes y tratantes de ganado.
La propia actividad del establecimiento tenía también consecuencias sobre el entorno. Teodomiro Ramírez de Arellano relata la existencia de un arroyo que atravesaba los barrios de Santa Marina y San Lorenzo y por el que discurrían, entre otras aguas residuales, las procedentes del matadero.[2]
Con el traslado y posterior desaparición del antiguo matadero, la denominación de Matadero Viejo quedó vinculada al barrio incluso cuando el establecimiento que le había dado nombre había dejado de cumplir su función original.
Calles y espacios
El Barrio del Matadero Viejo tenía una estructura urbana irregular y de carácter popular, formada fundamentalmente por casas de poca altura agrupadas alrededor de varias calles y plazuelas.
Según Teodomiro Ramírez de Arellano, sus principales espacios eran:
- Calle de la Feria, denominada así por celebrarse en aquel lugar un mercado de ganado.
- Calle del Molino, cuyo nombre procedía de la existencia de un molino de aceite.
- Calle del Tranco, llamada así por su estrechez.
- Calle Alta, situada en una zona más elevada.
- Las Cuatro Esquinas, denominación popular del cruce de dos calles.
- Plazuela de la Torre de la Malmuerta, también conocida como plazuela del Moreno o de la Cruz.
La plazuela del Moreno constituyó uno de los principales centros de la vida vecinal. En torno a ella y a la Torre de la Malmuerta se agrupaban buena parte de las viviendas que conformaban el barrio.
Ramírez de Arellano y el barrio
Teodomiro Ramírez de Arellano dejó una de las descripciones más completas del barrio durante el siglo XIX:[3]
Las calles que allí se encuentran son las de Feria, por un mercado de ganado que en aquel lugar se hacía; la del Molino, por uno de aceite; la del Tranco, por su estrechura; la Alta, por estar en terreno más elevado; un sitio que llaman las Cuatro Esquinas, por cruzarse dos calles, y la plazuela de la torre de la Malmuerta, de Moreno o de la Cruz, por una de hierro que tiene en su centro, y a la que en sus días celebraban aquellos vecinos.
Las casas de este barrio están, casi en su totalidad, habitadas por vendedores de carnes frescas, dependientes del Matadero, y algunos tratantes en reses. De aquí que casi todos los toreros cordobeses han nacido en este punto y han aprendido a lidiar en el inmediato Matadero, habiendo algunos muy notables, a pesar de que han carecido de escuela.
Barrio de toreros
Uno de los rasgos más característicos del Matadero Viejo fue su estrecha vinculación con el mundo taurino.
La presencia permanente de ganado permitió que jóvenes del barrio relacionados familiar o profesionalmente con matarifes, carniceros y tratantes tuvieran contacto directo con las reses. El propio matadero funcionó de manera informal como lugar de aprendizaje para algunos aspirantes a toreros.
Esta circunstancia convirtió al Matadero Viejo en una de las principales cunas del toreo cordobés.
Entre los toreros relacionados con el barrio se encontraban Rafael Bejarano, Francisco González Panchón, Antonio Luque y González «Camará», José Rodríguez Pepete, Manuel Fuentes Bocanegra y, especialmente, Rafael Molina Sánchez «Lagartijo».
Ramírez de Arellano destacaba ya en el siglo XIX esta excepcional concentración de toreros y consideraba el propio matadero como su particular escuela.
Décadas después, Ricardo de Montis insistiría en la misma característica al describir el Matadero Viejo como el barrio por excelencia de los toreros cordobeses y recordar que figuras como Lagartijo utilizaban las reses destinadas al sacrificio para aprender y practicar diferentes suertes taurinas.
Lagartijo
La figura más destacada vinculada al antiguo barrio fue Rafael Molina Sánchez «Lagartijo», nacido en Córdoba en 1841 y considerado posteriormente el primer Califa del Toreo.
Su vinculación familiar y vital con este sector de Córdoba hizo que la memoria de Lagartijo permaneciera estrechamente unida al Matadero Viejo.
El entorno del matadero proporcionaba a los jóvenes aspirantes una oportunidad excepcional de observar y enfrentarse a las reses, convirtiendo aquellos corrales en una peculiar escuela taurina.
La tradición taurina del barrio se extendió además a otros sectores próximos de Santa Marina, San Agustín y La Lagunilla, configurando uno de los espacios fundamentales para comprender el desarrollo del toreo cordobés durante los siglos XIX y XX.
El Señor del Pretorio
Otro elemento estrechamente relacionado con la vida del barrio fue el antiguo humilladero del Cristo del Pretorio.
Se encontraba en las inmediaciones del Campo de la Merced y contaba con una importante devoción entre los vecinos del Matadero.
Cuando las transformaciones derivadas de la llegada del ferrocarril obligaron a derribar el antiguo humilladero, la imagen fue trasladada temporalmente a la Iglesia de San Miguel.
Los vecinos promovieron posteriormente su reconstrucción. La nueva ermita, diseñada por el arquitecto Amadeo Rodríguez, quedó terminada en 1872. Para financiar las obras se recurrió a aportaciones populares e incluso a la celebración de festejos taurinos.[4]
La devoción al Cristo del Pretorio constituye así otro ejemplo de la estrecha relación existente entre la religiosidad popular, el mundo taurino y la comunidad vecinal del Matadero Viejo.
La llegada del ferrocarril
La construcción del ferrocarril durante el siglo XIX modificó profundamente el entorno septentrional del barrio.
Las vías y las instalaciones ferroviarias crearon una nueva barrera física inmediatamente al norte del caserío tradicional. La expansión del ferrocarril obligó además a modificar caminos, huertas y otros elementos existentes en las inmediaciones.
El antiguo barrio quedó de esta forma encajado entre la ciudad histórica al sur, el Campo de la Merced al oeste y las instalaciones ferroviarias al norte.
A pesar de estas transformaciones, durante buena parte de la primera mitad del siglo XX el Matadero Viejo conservó su estructura tradicional de pequeñas calles, viviendas bajas y plazuelas.
Transformación urbana
La desaparición definitiva del barrio histórico estuvo relacionada con las grandes reformas urbanísticas desarrolladas en Córdoba durante las décadas centrales del siglo XX.
El crecimiento de la circulación rodada convirtió el estrecho paso existente junto a la Torre de la Malmuerta en un importante problema para las comunicaciones entre el centro de Córdoba y la zona norte.
La propia torre llegó a actuar como un auténtico estrechamiento del tráfico, pues la circulación debía adaptarse al antiguo trazado urbano heredado del barrio.
En agosto de 1958, el Ayuntamiento presidido por Antonio Cruz Conde dio luz verde a un proyecto de reforma interior destinado a establecer una gran conexión entre la Avenida de América y la entonces denominada Avenida del Obispo Pérez Muñoz, actual Avenida de las Ollerías.
El proyecto afectaba directamente a las cinco manzanas que constituían el antiguo Matadero Viejo y suponía la desaparición progresiva de sus viviendas y de buena parte de su antiguo trazado urbano.
Desaparición del barrio
Aunque la reforma comenzó a plantearse a finales de la década de 1950, la transformación completa del sector se prolongó durante los años siguientes.
Las antiguas casas fueron siendo demolidas para permitir la ampliación de las vías de circulación y la construcción de nuevos edificios residenciales.
Durante las décadas de 1960 y 1970 desapareció progresivamente la imagen tradicional del barrio: sus viviendas bajas, pequeñas calles, corrales y plazuelas fueron sustituidos por grandes avenidas y bloques de viviendas.
La apertura definitiva del eje formado por la Avenida de América y la Avenida de las Ollerías alteró por completo la estructura urbana del antiguo Matadero Viejo.
La Torre de la Malmuerta, que durante siglos había constituido uno de los accesos y principales referencias del barrio, quedó finalmente aislada en medio de una trama urbana radicalmente diferente.
El Matadero Viejo en la actualidad
Actualmente el Matadero Viejo ha desaparecido como unidad urbana diferenciada y su denominación ya no identifica administrativamente un barrio de Córdoba.
El espacio que ocupaba está integrado en la trama urbana situada alrededor de la Torre de la Malmuerta, entre la Avenida de América, Avenida de las Ollerías, Plaza de Colón y las antiguas instalaciones ferroviarias.
La Torre de la Malmuerta constituye el principal elemento físico que permite reconocer el paisaje histórico del desaparecido barrio.
También pervive su memoria a través de la tradición taurina del sector y de distintos elementos urbanos relacionados con figuras nacidas o vinculadas a esta zona.
El entorno conserva especialmente el recuerdo de Rafael Molina Sánchez «Lagartijo» y otros representantes de aquella generación de toreros surgida entre las familias de matarifes, carniceros y tratantes de ganado del Matadero Viejo.
Cronología
Siglo XVIII · Consolidación del Matadero
Siglo XIX · Barrio de toreros
1862 · Imagen del Matadero Viejo
1872 · Ermita del Pretorio
Agosto de 1958 · Proyecto de reforma urbana
Décadas de 1960 y 1970 · Desaparición del barrio histórico
Véase también
Referencias
- ↑ RAMÍREZ DE ARELLANO, Teodomiro. Paseos por Córdoba, paseo por el barrio de Santa Marina.
- ↑ RAMÍREZ DE ARELLANO, Teodomiro. Paseos por Córdoba, paseo por el barrio de Santa Marina.
- ↑ RAMÍREZ DE ARELLANO, Teodomiro. Paseos por Córdoba, paseo por el barrio de Santa Marina.
- ↑ RAMÍREZ DE ARELLANO, Teodomiro. Paseos por Córdoba, paseo por el barrio de Santa Marina.
