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Antonio Cruz-Conde Conde
Alcalde de Córdoba
Antonio Cruz-Conde Conde
Nacimiento
3 de abril de 1910
Córdoba
Fallecimiento
5 de diciembre de 2003
Córdoba
Profesión
Empresario y político
Actividad
Alcalde de Córdoba y presidente de la Diputación Provincial
Reconocimientos
Medalla de Oro de Córdoba
Destacado
Transformación urbana de Córdoba durante las décadas de 1950 y 1960
Alcalde de Córdoba
1951-1962
Contexto histórico
Antonio Cruz Conde en diciembre de 1967.

Antonio Cruz-Conde Conde (Córdoba, 3 de abril de 1910-Córdoba, 5 de diciembre de 2003) fue un empresario y político cordobés. Ejerció como alcalde de Córdoba entre 1951 y 1962 y como presidente de la Diputación Provincial de Córdoba entre 1962 y 1967.

Considerado por muchos como uno de los alcaldes más importantes de la Córdoba del siglo XX, durante sus casi once años al frente del Ayuntamiento impulsó una profunda transformación urbana, monumental, turística y dotacional de la ciudad. Bajo su mandato se desarrollaron o proyectaron infraestructuras que condicionaron la expansión posterior de Córdoba, como el puente de San Rafael, la avenida del Conde de Vallellano, la avenida de Carlos III, la avenida del Corregidor, el Parque Cruz Conde y el Aeropuerto de Córdoba.

Infancia, juventud y formación

Fue hijo de Rafael Cruz Conde Fustegueras, que también ejerció como alcalde de Córdoba, y de Ángela Conde Marín. Era nieto de Tomás Conde y Luque y hermano, entre otros, de Alfonso Cruz Conde, alcalde y gobernador civil de Córdoba.

Cursó el Bachillerato Superior en el Colegio de El Palo de los jesuitas, en Málaga. Posteriormente inició los estudios de Derecho en las universidades de Granada y Sevilla, aunque no llegó a terminar la carrera.

Conoció a José Antonio Primo de Rivera en 1932 y en 1933 se afilió a Falange Española. Durante 1935 lo acompañó en su automóvil por distintos pueblos de la provincia de Córdoba para participar en actos de propaganda falangista.

Años después recordó aquella relación en los siguientes términos:

En aquellos años difíciles, precisamente por estas fechas, en 1932, José Antonio Primo de Rivera nos animaba con su presencia. Pasábamos de noche por las calles de Córdoba, por la zona artística, admirable entonces como ahora. Impresionado por su belleza y por su célebre definición de “ciudad en la que está tal vez escondido el secreto eterno de España”, recuerdo sus palabras y su aliento: ser blanco de la revolución era un honor y, si ello exigía agruparse para hacerle frente, también había el deber de recoger sus nobles reivindicaciones. Más tarde nació la Falange Española y, ya en su línea política, en 1935 llevé a José Antonio en mi coche particular por los caminos de la provincia, en viaje de propaganda. Recuerdo cómo definía la farsa de las urnas, denunciaba los contubernios, maniobras y componendas, y anunciaba los ideales que triunfarían más tarde al alto precio de un millón de muertos.[1]

Guerra Civil

Durante la Guerra Civil Española estuvo destinado en la 31.ª División, en la que alcanzó el empleo de teniente de Caballería. Recibió las medallas del Mérito Militar y de la Guerra.[2][3]

Según afirmó Carlos Castilla del Pino, miembros de la familia Cruz Conde se entrevistaron con Gonzalo Queipo de Llano para solicitarle que detuviera los fusilamientos que se estaban produciendo en Córdoba por parte de Don Bruno.[4]

Familia y actividad empresarial

En 1943 contrajo matrimonio con Guadalupe Suárez de Tangil y Guzmán, hija de Fernando Suárez de Tangil, conde de Vallellano. El matrimonio tuvo seis hijos:

Antes de ocupar responsabilidades públicas se dedicó a los negocios familiares, principalmente a Bodegas Cruz Conde.

En 1951, su hermano Alfonso Cruz Conde, que hasta entonces había sido alcalde de Córdoba y acababa de ser nombrado gobernador civil de la provincia, y su padre le propusieron hacerse cargo de la Alcaldía. Antonio Cruz Conde aceptó el ofrecimiento.[5]

Alcalde de Córdoba (1951-1962)

Artículo principal: Alcaldía de Antonio Cruz Conde (1951-1962).

Fue alcalde de Córdoba desde el 20 de noviembre de 1951 hasta el 25 de septiembre de 1962.

Durante estos años reunió a su alrededor a un amplio grupo de colaboradores, algunos de los cuales habían ejercido anteriormente responsabilidades municipales. El propio Cruz Conde explicó la importancia de aquel equipo:

Muchos de ellos tenían más talla que yo por haber sido alcaldes; colaboraron con mucho entusiasmo y, por consiguiente, fue un Ayuntamiento de mucha talla, de mucha categoría; pero además, trabajaron desinteresadamente porque no eran políticos de oficio sino cordobeses con el deseo de trabajar por Córdoba.[6]

Su gestión estuvo caracterizada por la ejecución de un programa de transformación de las infraestructuras y la fisonomía de Córdoba. Las actuaciones municipales facilitaron la expansión urbanística posterior y respondieron a un modelo de ciudad compartido por el alcalde y su equipo de gobierno.

Discurso de investidura

En su discurso de investidura, pronunciado el 19 de noviembre de 1951, expuso su concepción de la responsabilidad ciudadana y de la colaboración entre el Ayuntamiento, la sociedad cordobesa y el Estado:

Todos y cada uno de los cordobeses
tienen una misión: vivir de cara a la ciudad
y no de espaldas a ella.
Hacerla cada día más cuidada,
más limpia, más culta.

Pensar que nos toca la misión de cada hora
y nuestro viejo río quiere ver reflejado
en su ancho cauce el dinamismo
de la generación del cincuenta y uno.

Yo pido a todos su propio esfuerzo.
Hagamos nuestra tarea, que todo aquello
que sea superior a nuestra capacidad,
debidamente canalizado lo elevaremos
para su resolución al Gobierno y sin duda
lo obtendremos, porque la ayuda estatal
realiza el milagro del resurgir de nuestra Patria,
en toda la anchura de nuestra España.

Una Córdoba mejor hecha por los cordobeses.
¡Tal puede ser nuestra divisa![7]

Turismo y recuperación monumental

Desde el punto de vista turístico, promovió la restauración, reforma o acondicionamiento de numerosos monumentos, edificios y rincones históricos. Entre las actuaciones desarrolladas durante su mandato estuvieron:

También impulsó la creación del Parador de la Arruzafa, la construcción del Hotel Córdoba Palace y la puesta en funcionamiento del Camping Municipal.

Estas actuaciones buscaban convertir el patrimonio histórico y monumental de Córdoba en uno de los principales elementos de su desarrollo turístico.

Urbanismo e infraestructuras

En el ámbito urbanístico, Cruz Conde promovió distintas actuaciones apoyadas en gran medida por su suegro, Fernando Suárez de Tangil, conde de Vallellano. Entre ellas destacaron la construcción o apertura de:

Durante su mandato se acometieron además infraestructuras de especial relevancia para la modernización de la ciudad:

En el ámbito deportivo, el Ayuntamiento llevó a cabo la compra del Estadio El Arcángel. También se produjo el derribo del Mercado de Abastos de la Plaza de la Corredera.

Defensa frente a las inundaciones

Tras los temporales de 1961, el Ayuntamiento gestionó planes de defensa destinados a evitar el desbordamiento de arroyos como el Arroyo del Moro. Las actuaciones comprendieron canalizaciones subterráneas y desviaciones de cauces que afectaban especialmente a barrios como el Zumbacón y Miraflores.[8]

Espacios verdes

La Alcaldía promovió la creación de nuevos espacios verdes en una ciudad que contaba entonces con pocas zonas ajardinadas. Entre las principales actuaciones estuvieron el planeamiento y la construcción del Parque Cruz Conde y los jardines del Zumbacón.

Su aportación a la transformación de la ciudad fue descrita por su coetáneo Rafael Castejón y Martínez de Arizala:

Lo que don Antonio Cruz Conde ha hecho por su ciudad natal, enorgullece a sus conciudadanos y admira a los visitantes, viendo la realización de un programa que en el devenir de los tiempos constituirá época clave en la Historia de Córdoba.

Estamos admirados del resurgir de una vieja capital que sabe remozar, bajo la vara a veces mágica de su alcalde, sus calles y monumentos, sus jardines y sus antiguas murallas, sus típicos rincones y sus edificios solariegos e históricos, compaginando sabiamente el culto al esplendor pasado con el trazado de nuevas avenidas, la erección de escuelas y monumentos públicos, la celebración de actos solemnes que publiquen, una vez más, la gloria histórica de Córdoba, el pozo de arte y cultura que los tiempos pasados acumularon sobre ella.[9]

Presidente de la Diputación de Córdoba (1962-1967)

Artículo principal: Presidencia de la Diputación de Antonio Cruz Conde (1962-1967).

Tras abandonar la Alcaldía, Antonio Cruz Conde presidió la Diputación Provincial de Córdoba entre 1962 y 1967. Durante este periodo impulsó iniciativas de modernización en la capital y en los municipios de la provincia.

Infraestructuras sanitarias

  • Hospital Provincial: el antiguo edificio fue sustituido por un nuevo centro dotado de instalaciones modernas. La inversión superó los 250 millones de pesetas.
  • Hospital Psiquiátrico: se construyó en las proximidades de Córdoba un hospital con capacidad para 500 personas y terrenos destinados a laborterapia. El presupuesto superó los 115 millones de pesetas.

Desarrollo rural y comunicaciones

Cooperación municipal e infraestructuras básicas

  • Cooperación con los municipios: se duplicó el presupuesto destinado a los ayuntamientos para electrificación rural, abastecimiento de agua, pavimentación, construcción de mercados y mataderos, redes de alcantarillado y casas consistoriales.
  • Obras hidráulicas: la Diputación cooperó en actuaciones relacionadas con el Embalse de Sierra Boyera y el Pantano del Guadalmellato, destinadas a asegurar el abastecimiento de agua y favorecer el desarrollo agrícola e industrial.

Educación y bienestar social

Vivienda y urbanismo

A través de la Caja Provincial de Ahorros de Córdoba se promovió la construcción de más de 8.000 viviendas. En Córdoba capital se desarrollaron actuaciones en zonas como:

También se impulsó la adaptación del Palacio de la Merced como sede definitiva de la Diputación Provincial de Córdoba.

Modernización, turismo y cultura

  • Serranía de Córdoba: se promovió su explotación turística mediante la mejora de los caminos y la difusión de lugares como la Cueva de los Zarracines de Zuheros.
  • Centro de Cálculo Electrónico: se estableció en la Caja Provincial de Ahorros y prestó servicio a entidades como la Facultad de Veterinaria.
  • Nueva sede de la Caja Provincial de Ahorros: se impulsó la construcción de un gran edificio para la entidad en la Avenida del Gran Capitán.
  • Servicio de Publicaciones: fue reorganizado y comenzó a editarse la colección Estudios Cordobeses.
  • Catálogo monumental: se nombró a Ana María Vicent conservadora del Catálogo Artístico y Monumental de la Provincia.
  • Investigación y divulgación: se apoyaron las investigaciones arqueológicas y se patrocinó la revista Omeya.

Salida de la política

La salida de Antonio Cruz Conde de la presidencia de la Diputación estuvo relacionada con una maniobra política en la que algunos observadores vieron la intervención de José Solís Ruiz, político cordobés que ocupaba el Ministerio-Secretaría General del Movimiento en 1967.

En noviembre de aquel año, la Diputación debía elegir un procurador en Cortes, representación que tradicionalmente recaía en su presidente. Sin embargo, José Antonio Muñoz García, abogado y miembro del Movimiento provincial, presentó su candidatura. La votación terminó en empate y Antonio Cruz Conde se ausentó durante el proceso.

Cuando recibió la noticia del resultado, presentó su dimisión irrevocable ante el gobernador civil de Córdoba, Prudencio Landín Carrasco.

Se produjeron numerosas adhesiones a su persona y peticiones para que reconsiderara la decisión, tanto en el ámbito local y provincial como en el nacional. Cruz Conde se negó a retirar su dimisión. Únicamente solicitó que su colaborador más estrecho, Pascual Calderón Ostos, fuera elegido presidente de la Diputación para culminar algunos de los proyectos que había puesto en marcha.

Discurso de despedida

En su discurso de despedida, pronunciado el 3 de diciembre de 1967, declaró:

En el período escaso de dos meses, los acontecimientos ocurridos me han situado entre supuestas contradicciones. Una votación y una dimisión han alcanzado interpretaciones diversas. Para algunos era obligada la convivencia frente a un contrasentido de pareceres; para otros, mero caciquismo. Para muchos se ha invocado un principio jerárquico y disciplinario que me avergonzaba al no respetarse. Se ha suprimido una confianza que se había utilizado con un fin político, y se ha especulado, pero sin duda, no por un llamado o jurado sino a partir de una votación con doble empate, lo que pone de manifiesto una discrepancia desconocida que, pudiendo ser histórica, perdió, por ocultar y sutileza, todas sus posibilidades de diálogo y de entereza.

He conocido el escrito que firmaron todos y cada uno de los diputados que componen esta Corporación, solicitando la dimisión del Ministro de la Gobernación, haciendo voto de adhesión a mi persona y ratificando su confianza en la política provincial. Os debo, por todo ello, mi agradecimiento, pero habéis, sin duda, encontrado razonable que, cuando un módulo de valores —entendidos como norma— se cumple en todas las provincias españolas, yo no desee representar la sola excepción de Córdoba.

Porque si vosotros habéis allanado el camino de mi vuelta con la comunicación al Ministerio, tenéis que perdonarme que no sepa volver sobre mis actos, pues no entiendo de componendas políticas, y no sabré estar en un cargo de cualquier manera y a cualquier precio.

Transición política

En 1976 se presentó a unas elecciones restringidas para ocupar la Alcaldía de Córdoba. Fue derrotado por el entonces alcalde, Antonio Alarcón Constant, cuyos concejales optaron por mantener la continuidad del primer edil.

En las elecciones generales de 1977 fue candidato al Senado por Alianza Popular, aunque no obtuvo los votos necesarios para resultar elegido.

Reconocimientos

A lo largo de su trayectoria recibió diferentes distinciones:

Cargos desempeñados


Predecesor
Alfonso Cruz Conde

Alcalde de Córdoba

1951-1962
Sucesor
Antonio Guzmán Reina



Predecesor
Rafael Cabello de Alba y Gracia
1957-1962

Presidente de la Diputación de Córdoba

1962-1967
Sucesor
Pascual Calderón Ostos
1967-1972


Galería de imágenes

Véase también

Referencias

  1. Discurso de despedida de Antonio Cruz Conde de la presidencia de la Diputación (1967), 3 de diciembre de 1967.
  2. «Notas de sociedad», Diario de Córdoba, 6 de septiembre de 1938, pág. 1.
  3. Entrevista en cuatro capítulos, ABC de Sevilla, 16 de noviembre de 1974. Disponible en Internet.
  4. «El gran fracaso es no poder realizarse», entrevista a Carlos Castilla del Pino, El País, 15 de noviembre de 2004.
  5. «La política le costó el dinero a toda la familia», entrevista publicada en Diario Córdoba en diciembre de 2000 y extractada con motivo del fallecimiento del exalcalde. Consultado el 2 de septiembre de 2010.
  6. Primo Jurado, Juan José, Antonio Cruz Conde y Córdoba. Memoria de una gestión pública (1951-1967), Ayuntamiento de Córdoba, 2005, pág. 16.
  7. Discurso de investidura como alcalde, pronunciado el 19 de noviembre de 1951.
  8. Cruz Conde, Antonio, «Las obras de defensa en Córdoba», Hoja del Lunes, 1961.
  9. Comentario de Rafael Castejón y Martínez de Arizala sobre Antonio Cruz Conde, publicado como introducción a la entrevista realizada por José Luis de Córdoba en la revista Córdoba en fiestas, mayo de 1957. Disponible en Internet.