
El Cortijo de Miraflores[1] fue un antiguo cortijo situado donde se encuentra actualmente el barrio de Fátima; este espacio formaba parte del segundo y tercer ruedo de la ciudad, fuera del antiguo recinto amurallado de Córdoba.
El Cortijo de Miraflores y las huertas como la Huerta de la Palma, la Huerta del Pilero eran anteriores a la llegada del ferrocarril de Manzanares, construido por la sociedad Madrid–Zaragoza–Alicante, que más tarde se unió a la línea Córdoba–Sevilla. La implantación ferroviaria terminó fijando el límite norte del área, junto a la carretera conocida en Córdoba como de Cerro Muriano, Belmez o Peñarroya, oficialmente la carretera nacional 432 entre Badajoz y Granada.
Límites históricos
El límite norte tradicional del Cortijo de Miraflores lo marcaba la Cañada Real Soriana, cuyo trazado coincide en gran parte con la actual avenida de Blas Infante. El límite oriental venía definido por el curso del arroyo de Pedroches, que cruzaba la carretera de Almadén y discurría junto al borde del actual barrio.
Por el oeste, antes de la apertura de la avenida de Carlos III, el límite natural lo establecía el arroyo de la Hormiguita, que confluía con otros cursos de agua hasta desembocar en el Guadalquivir. El límite sur quedaba definido por los caminos y descansaderos vinculados al arroyo de Pedroches y a la cerca de Lagartijo.
El Cortijo de Miraflores

El Cortijo de Miraflores aparece documentado en el siglo XIX como finca agrícola con huerta y jardín, llegando a contar con elementos ajardinados, un torreón y un cenador modernista. En los registros del siglo XIX figuraba como la finca número 2737 de las de Córdoba.
A mediados del siglo XIX pertenecía a María de los Ángeles de Hoces y Córdoba, quien la legó a su hermana María de los Dolores de Hoces y Fernández de Córdoba. Posteriormente pasó por diversas herencias familiares hasta quedar inscrita en 21 de agosto de 1867. La finca estaba compuesta por varias parcelas o «azas», con una extensión principal cercana a las 24 hectáreas, dedicada al cultivo de olivos y otros aprovechamientos agrícolas.
Durante el cambio de siglo y primeras décadas del XX, el cortijo sufrió segregaciones y cambios de titularidad, hasta quedar a nombre de la familia Navas Barbudo en 11 de septiembre de 1933.
Transformación urbana
Hasta mediados del siglo XX, los terrenos del primer y segundo ruedo permanecían unidos a la ciudad sin interrupción, articulados por caminos rurales y arroyos. La transformación comenzó a finales de los años cincuenta.
El 10 de abril de 1957, ante notario, se formalizó la expropiación de parte del Cortijo de Miraflores para la apertura de la futura avenida de Carlos III, actuación aprobada previamente por el Ayuntamiento de Córdoba en sesión plenaria del 24 de septiembre de 1954. Esta intervención partió el cortijo en dos y marcó el inicio de su desaparición como unidad agrícola.
En los años siguientes se produjeron nuevas segregaciones con destino industrial y urbanístico, destacando las parcelas destinadas a la Compañía Española Productora de Algodón Nacional (CEPANSA).
Bibliografía
- ↑ Sebastián de la Cueva, "Historia del Barrio de Fátima", YouTube, s. f., https://www.youtube.com/watch?v=32EX7FrQISY . Consultado el 2 de enero de 2026.
