
Eduardo Baro Castillo (Málaga, 29 de abril de 1885 - †Córdoba, 2 de marzo de 1944) fue un periodista y poeta español. Diputado provincial en 1930, fue director de varias cabeceras y redactor jefe de los diarios La Voz y Azul
Biografía
Casado con Dolores Rodríguez Galeto, nacida en Málaga en 1889, según el Censo de 1911. Vivieron en avenida del Gran Capitán, número 19, junto a una hermana de la esposa, Concepción Rodríguez Galeto.
Casado en segundas nupcias, fue padre de Beatriz Baro Aguayo.
Ejerció el periodismo durante 45 años. En 1938 era redactor jefe del diario Azul.[1]
Fue director de los periódicos Diario Liberal, Diario de Córdoba y redactor jefe del diario republicano La Voz y el diario falangista Azul
Miembro de la Real Academia de Córdoba y presidente de la Asociación de la Prensa de Córdoba desde su fundación, igualmente ostentó la presidencia del Real Centro Filarmónico "Eduardo Lucena" de Córdoba.
Falleció en Córdoba el 2 de marzo de 1944.
Una calle en Córdoba lleva su nombre, calle Periodista Eduardo Baro.
Obras
Fue autor de varios poemarios:
- “Canciones íntimas”
- “Aquelarre”
Poemas
- Trova a la bohemia[2]
- Místico, tú que sientes un desprecio infinito
- por los bienes terrenos, y persigues la gloria,
- novio de la Belleza, señor de la Locura,
- ironista a lo Queiroz y altivo como un Doria...
- Místico generoso, que la vida repartes
- y que eres bravo y duro para domar la suerte,
- y que pones la antorcha de tu ilusión que canta
- como un airón de ensueño
- al corcel indomable de la Muerte...
- Hermano del caído que todo lo perdonas,
- y creas la disculpa, noble y sentimental,
- que tienes la sonrisa para los sacrificios,
- y lo mismo sonríes al Pecado Mortal.
- Tu reino es de otra vida, pues te santificaste
- con el dolor, que llega a la altura y al lodo,
- y por un don divino conoces la emoción
- de no tener hoy nada
- y de tenerlo luego todo!...
- Eduardo Baro
Referencias
- ↑ Noticiario, en el diario Azul, 21 de julio de 1938, pág. 6.
- ↑ Trova a la bohemia, en el diario La Voz, 12 de mayo de 1935, pág. 21.
