Francisco Linares y Barnuevo (c. 1745-después de 1804) fue un abogado activo en Córdoba durante las últimas décadas del siglo XVIII y los primeros años del siglo XIX. Ejerció como decano del Colegio de Abogados de Córdoba, corporación en cuya relación de miembros de 1804 figura como licenciado y exdecano.[1]
Biografía
Se desconocen con precisión su fecha y lugar de nacimiento. Por su trayectoria profesional y por haber ocupado el decanato del Colegio de Abogados antes de 1804, su nacimiento puede situarse aproximadamente a mediados del siglo XVIII.
Obtuvo el grado de licenciado en Derecho y se incorporó al Colegio de Abogados de Córdoba. Desarrolló su actividad profesional durante el final del Antiguo Régimen, cuando los abogados colegiados intervenían ante los distintos tribunales y jurisdicciones civiles, eclesiásticas y reales existentes en la ciudad.
Francisco Linares y Barnuevo llegó a ocupar el cargo de decano de la corporación profesional. En la relación de colegiados publicada en 1804 aparece con la condición de exdecano, por lo que había concluido su mandato antes de ese año.[1]
La documentación conocida no permite establecer las fechas exactas de inicio y finalización de su decanato.
Domicilio y despacho profesional
En 1804 residía y ejercía en la antigua calle de la Pierna, número 48. La vivienda funcionaba también como referencia de su despacho profesional, siguiendo la práctica habitual de los abogados de la época, cuyos domicilios eran recogidos en las relaciones colegiales para facilitar su localización.[1]
En la misma dirección figuraba su hijo, Rafael Linares y Quadrado, también licenciado en Derecho y miembro del Colegio de Abogados. La presencia de ambos juristas en el mismo domicilio convirtió la casa de la calle de la Pierna en sede de una pequeña tradición jurídica familiar.
Familia
Fue padre de Rafael Linares y Quadrado, quien continuó la actividad jurídica familiar. En 1804, Rafael ejercía como abogado y era además promotor fiscal de la Subdelegación de Bienes Mostrencos, Vacantes y Abintestatos de Córdoba.[1]
Esta subdelegación intervenía en los procedimientos relacionados con bienes sin propietario conocido, herencias sin sucesión testamentaria y patrimonios vacantes. El cargo desempeñado por Rafael Linares evidencia la vinculación de la familia con la administración judicial cordobesa.
Colegio de Abogados de Córdoba
El Colegio de Abogados de Córdoba contaba ya a comienzos del siglo XIX con una estructura corporativa encabezada por un decano. Entre sus funciones se encontraban la representación de los colegiados, la organización del ejercicio profesional y la atención de cuestiones relacionadas con la asistencia jurídica y los abogados de pobres y presos.
Francisco Linares y Barnuevo forma parte de los primeros decanos conocidos de la institución, junto con juristas como Fernando Rafael de Orosa, Juan Gómez Mayoral, Rafael Serrano y Castillejo, Rafael Ramírez y Castillejo y Domingo del Castillo Conde.[2]
La relación colegial de 1804 situaba a Linares y Barnuevo entre los abogados de mayor antigüedad de la corporación. En ella figuraban también letrados vinculados al Cabildo Eclesiástico, las Caballerizas Reales, la Hacienda Real, el Santo Oficio y otros órganos administrativos y judiciales de la ciudad.[1]
Cronología
c. 1745 · Nacimiento
Finales del siglo XVIII · Ejercicio de la abogacía
Antes de 1804 · Decano del Colegio de Abogados
1804 · Relación de abogados
1804 · Tradición jurídica familiar
