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Fuente del paseo de la Victoria

De Cordobapedia
Fuente del paseo de la Victoria | Años 1950
Jardines del Duque de Rivas con la fuente del paseo de la Victoria

La Fuente luminosa de la Avenida de la Victoria fue una fuente ornamental situada en la confluencia del Paseo de la Victoria de Córdoba, que constituyó durante décadas uno de los elementos decorativos y de atracción más característicos de la ciudad.

Antecedentes: la fuente del Campo de la Merced

La historia de este elemento urbano arranca en tiempos del alcalde Tejón y Marín, cuando el entonces Campo de la Victoria —hoy Paseo de la Victoria— fue embellecido como zona ajardinada. Frente a la Puerta de Gallegos se trasladó entonces una fuente que sirviese de motivo ornamental, procedente del Campo de la Merced.[1]

Aquel lugar, rodeado de frondosidades, era por aquellos tiempos el paseo preferido de los cordobeses para sus paseos vespertinos. La fuente, durante largos años, se vio iluminada por las bombas de gas que en los comienzos del siglo XX constituían el habitual alumbrado de los lugares públicos. Con el paso del tiempo, la histórica fuente quedó abandonada e ignorada por los asiduos paseantes.[2]

Instalación de la fuente luminosa

En octubre de 1954, la Comisión Permanente Municipal aprobó dos proyectos y presupuestos relativos a su instalación y de mejora de pavimentación de la Plaza de Capuchinos, así como la adquisición del número 17 de la calle Castanillas, al objeto de ampliar con el inmueble colindante el proyecto de instalación de dicha fuente luminosa.[3]

Inaugurada durante los años de la Feria, la fuente luminosa constituyó, desde sus primeros días, un motivo de ornato espléndido en la perspectiva del paseo de la Avenida de la Victoria. La fuente luminosa daba tono de urbe moderna a nuestra ciudad, siendo motivo de admiración para los que nos visitaban.[4]

Características y funcionamiento

Las fuentes monumentales y luminosas constituyen uno de los elementos decorativos y de atracción más sugestivos de una población moderna. Córdoba, al dotarse del paseo de la Victoria de su fuente luminosa, se situó en la línea urbana de otras capitales españolas que habían enriquecido su turismo con la creación de fuentes magníficas y decorativas. Además de Madrid, otras ciudades como Cádiz, Málaga y Granada habían conseguido hermosear con ellas sus plazas y paseos.[5]

Córdoba también podría situarse en esa línea urbana al dotarse del paseo de la Victoria de su fuente luminosa, que en un principio no pareció a todos digna de la importancia de la ciudad. Pero pronto se advirtió la pobreza de su arquitectura y de sus juegos de luz, al confrontarla con las más modernas que se iban creando en la propia región andaluza.[6]

Los juegos prodigiosos de los surtidores de aquellas fuentes constituyen un espectáculo grandioso para la vista, calidad que fue sin duda la más sugestiva de la Exposición Iberoamericana de 1928.[7]

Deterioro y abandono

El mecanismo de funcionamiento de la fuente sufrió diversas averías a lo largo de los años. Por un mal día cesaron los chorros de agua y se apagó la iluminación. Sin ser ya de cristal, la fuente se mostraba triste y mustia, en su tosca arquitectura.[8]

Un poeta lo expresó con amargura:

Era un jardín sonriente / Era una tranquila fuente de cristal / era un viejo jardinero / que cuidaba con esmero / la rosa de aquel rosal.[9]

Alguien dijo que su mecanismo se había deteriorado y que se esperaba la llegada de un técnico catalán —no era Bohigas, por supuesto— para ponerla en marcha de nuevo. Pero pasaba el tiempo y la fuente seguía sin vida. Muy grave enfermedad debía aquejaria cuando se mantenía con ese mal síntoma de que le faltase la luz.[10]

La prensa cordobesa reclamó en repetidas ocasiones que la fuente se modernizase y se haga funcionar con el cuidado y el funcionamiento propio de esta clase de elementos. Las lamentables impresiones que causaba su estado en los visitantes que desfilaban por la ciudad no hacían justicia a Córdoba. Se reclamaba que se la restaurase con un sentido ornamental más interesante y moderno, abogando porque se arreglase el mecanismo —al es que estuviese averiado— y también el conjunto, para que se restaurase con un sentido ornamental más interesante para las inversiones precisas para dotarle a la fuente a tono con su categoría turística.[11]

Reparación acordada (1968)

En mayo de 1968, la Comisión Municipal Permanente, presidida por el alcalde don Antonio Guzmán Reina, aprobó un presupuesto de reparación de la fuente luminosa instalada en la Glorieta de Aguilar Galindo.[12] En esa misma sesión se acordó también la certificación número 1, de obras de construcción de un grupo de viviendas en la calle Costanillas, por importe de 646.587 pesetas, y la concesión de diversas licencias de obras particulares.[13]

Referencias

  1. Diario Córdoba, 27 de octubre de 1973: "Una fuente con historia".
  2. Diario Córdoba, 27 de octubre de 1973: "Una fuente con historia".
  3. Diario Córdoba, 16 de octubre de 1954: "Se instalará una fuente luminosa en la glorieta de Aguilar Galindo".
  4. Diario Córdoba, 5 de julio de 1955: "La fuente luminosa".
  5. Diario Córdoba, 17 de agosto de 1968: "La fuente luminosa".
  6. Diario Córdoba, 17 de agosto de 1968: "La fuente luminosa".
  7. Diario Córdoba, 17 de agosto de 1968: "La fuente luminosa".
  8. Diario Córdoba, 8 de noviembre de 1967: "Era una tranquila fuente…".
  9. Diario Córdoba, 8 de noviembre de 1967: "Era una tranquila fuente…".
  10. Diario Córdoba, 8 de noviembre de 1967: "Era una tranquila fuente…".
  11. Diario Córdoba, 17 de agosto de 1968: "La fuente luminosa".
  12. Diario Córdoba, 16 de mayo de 1968: "Será reparada la fuente luminosa de la Glorieta de Aguilar Galindo".
  13. Diario Córdoba, 16 de mayo de 1968: "Será reparada la fuente luminosa de la Glorieta de Aguilar Galindo".