La Guerra Civil en Pedroche comprende los acontecimientos políticos, militares, sociales y represivos ocurridos en el municipio de Pedroche entre el 18 de julio de 1936 y la entrada de las tropas franquistas el 27 de marzo de 1939.
Tras conocerse la sublevación militar, la Guardia Civil y sectores de derechas asumieron temporalmente el control de la localidad. El 26 de julio de 1936, Pedroche fue ocupado por milicias republicanas procedentes de varios municipios cercanos. La entrada desencadenó una de las jornadas de violencia política más graves registradas en Los Pedroches, con el asesinato de numerosos vecinos identificados con Acción Popular, Falange Española, la Iglesia y los sectores conservadores.
Durante casi toda la guerra, Pedroche permaneció en la zona republicana y fue administrado por un Consejo Municipal del Frente Popular y diferentes comités de guerra, agricultura, abastos e incautación. La población quedó incorporada a la retaguardia del frente norte de Córdoba hasta el derrumbamiento republicano de marzo de 1939.
El 27 de marzo de 1939, las tropas del Ejército franquista entraron en Pedroche. A la violencia ejercida contra las derechas en 1936 siguió una extensa represión contra militantes, cargos públicos y simpatizantes de las organizaciones de izquierda, mediante ejecuciones, encarcelamientos, depuraciones, incautaciones y consejos de guerra.[1]
Antecedentes sociales y políticos
La sociedad pedrocheña del primer tercio del siglo XX presentaba importantes desigualdades. Junto a una minoría de grandes propietarios existía un grupo numeroso de medianos propietarios, labradores y comerciantes, mientras que buena parte de la población dependía del trabajo agrícola asalariado.
Las primeras noticias sobre una organización obrera estable en Pedroche se remontan a 1914. Durante el denominado Trienio Bolchevique se desarrollaron numerosas huelgas agrícolas y, en 1919, la Sociedad de Obreros contaba con unos 250 afiliados y estaba integrada en la Unión General de Trabajadores. Su actividad decayó como consecuencia de la represión de las organizaciones obreras durante los últimos años de la monarquía de Alfonso XIII.[1]
Con la proclamación de la Segunda República Española se reorganizó el movimiento sindical. En noviembre de 1932 quedó constituida la directiva de la Sociedad Obrera Socialista, presidida por Francisco Carrillo Nevado. La organización llegó a reunir más de trescientos afiliados.[1]
En los años anteriores a la guerra existieron en Pedroche diferentes organizaciones sindicales y agrarias:
- Sociedad Obrera Socialista.
- Sindicato Agrícola de Obreros Campesinos.
- Sindicato Obrero Gremial.
- Sociedad Labradora de Pequeños Propietarios.
- Asociación de Arrendatarios Agrícolas y Pequeños Propietarios.
La mayor parte de estas organizaciones se encontraba próxima al socialismo. La Asociación de Arrendatarios Agrícolas y Pequeños Propietarios estaba vinculada a Izquierda Republicana, formación en la que terminó integrándose.
Organizaciones políticas
El Partido Socialista Obrero Español constituía la principal fuerza de la izquierda local. Entre sus dirigentes se encontraban Francisco Carrillo Nevado, Alfonso Romero González, Manuel Claudio López, Domingo Sicilia Cantador, Juan Tirado Gutiérrez, José Zaldiernas López, Manuel Castro Valverde y Francisco Rubio Pérez.[1]
El Partido Comunista de España tenía entre sus miembros destacados a Antonio de la Fuente Reyes, Francisco Riofrío Merino y Francisco Regalón Romero. Izquierda Republicana estaba representada, entre otros, por Tomás Rodríguez de la Fuente, Gabriel González López, Juan Molina García, Rafael Pastor Montero, Rogelio Vioque López y Aquilino Sicilia Cano.
La derecha local se articulaba principalmente alrededor de Acción Popular, presidida por Alfonso Cabrera Castro y cuyo secretario era Francisco Estrella Muñoz. Sus afiliados procedían principalmente de familias propietarias, comerciantes y antiguos miembros de los partidos conservador y liberal.
La segunda organización derechista era Falange Española, dirigida en Pedroche por Antonio Tirado Álamo. A diferencia de Acción Popular, Falange reunió a personas de procedencia social diversa, entre ellas comerciantes, labradores, empleados y jornaleros.[1]
Conflictividad durante la Segunda República
Las tensiones sociales se hicieron especialmente visibles durante los años 1934 y 1936. El desempleo estacional, los bajos salarios agrícolas y las largas jornadas de trabajo generaron numerosos conflictos entre patronos y trabajadores.
El 18 de enero de 1934, el presidente del Sindicato Agrícola de Obreros Campesinos, Francisco Moya, dirigió una carta al alcalde Eduardo Peralbo Carrillo en la que denunciaba la situación de los trabajadores y advertía de las consecuencias que podía tener el hambre entre las familias jornaleras.[1]
Después de la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, la confrontación política se intensificó. El 14 de mayo murió por un disparo el joven izquierdista Juan Avilés Díaz, de 27 años, durante un enfrentamiento ocurrido en el paraje de Los Cercones. El incidente estuvo relacionado con el rumor de que un grupo pretendía dirigirse a la Ermita de Nuestra Señora de Piedrasantas para quemar la imagen de la patrona.[1]
El levantamiento militar
La noticia de la sublevación militar llegó a Pedroche durante la noche del 18 de julio de 1936. El alcalde era Ángel Carrillo Nevado, representante del Frente Popular, y el secretario municipal, Ricardo González Padilla.
Según las memorias de este último, hacia las nueve de la noche recibieron una llamada telefónica informando de que en Córdoba se estaban produciendo movimientos militares. Varios representantes municipales se reunieron en la casa de Tomás Rodríguez de la Fuente para escuchar por radio las noticias y decidieron enviar una comisión a Pozoblanco con el fin de conocer la situación.[1]
Durante la mañana del 19 de julio, la Guardia Civil detuvo a varios dirigentes de izquierda. Las detenciones provocaron una concentración de obreros y mujeres ante el cuartel, cuyos participantes amenazaron con incendiar el edificio si los detenidos no eran liberados.
Tomás Rodríguez de la Fuente, José Zaldiernas y el secretario municipal mediaron con el sargento de la Guardia Civil. Finalmente, los presos fueron puestos en libertad de manera escalonada y la protesta se disolvió sin que se produjera el asalto al cuartel.[1]
Entre el 21 de julio, cuando se proclamó el bando de guerra, y el día 26, Pedroche quedó controlado por la Guardia Civil y por elementos locales de derechas. El alcalde del Frente Popular fue apartado temporalmente de sus funciones.
Toma republicana de Pedroche
Al mediodía del 26 de julio de 1936, Pedroche fue ocupado por milicias procedentes de Torrecampo, Conquista, Villanueva de Córdoba, la provincia de Jaén y Puertollano. Antes de la entrada se intentó alcanzar un acuerdo entre representantes de ambos grupos para evitar un enfrentamiento, pero la negociación no logró impedir la violencia.[1]
Algunos vecinos de derechas ofrecieron resistencia desde distintos edificios. Uno de los enfrentamientos se produjo en una vivienda conocida como la casa de las Esquinas, donde se refugiaron varios hombres armados.
Después de la entrada de las milicias comenzó la detención y ejecución de vecinos considerados partidarios del levantamiento. Los principales escenarios de la violencia fueron la Plazuela de la Torre, el Matadero y distintas calles del municipio.
La investigación de Francisco Sicilia Regalón cifra en 77 las personas asesinadas durante la jornada del 26 de julio. Entre las víctimas se encontraban propietarios y comerciantes, pero también labradores, jornaleros, empleados, maestros, estudiantes y trabajadores manuales.[1]
Entre los asesinados se encontraba Rafael Rodríguez Blanco, antiguo juez municipal, que murió junto a tres de sus hijos. Los testimonios recogidos posteriormente describen detenciones domiciliarias, ejecuciones, saqueos e incautaciones de ganado, cosechas, muebles y efectos personales.
La relación nominal de las víctimas se recoge separadamente en el artículo Anexo:Asesinados en Pedroche por revolucionarios.
Traslado de presos y ejecuciones fuera de Pedroche
La violencia no terminó con los sucesos del 26 de julio. Parte de los detenidos fue trasladada a otras localidades de la zona republicana.
Algunos vecinos que habían escapado o se encontraban refugiados en Pozoblanco fueron detenidos después de la entrada de las fuerzas republicanas en esa población el 15 de agosto de 1936. Otros fueron conducidos a Villanueva de Córdoba o trasladados posteriormente a Valencia, donde se produjeron fusilamientos entre el 12 y el 20 de septiembre.
Entre los trasladados a Valencia se encontraba Antonio Tirado Álamo. Había sido detenido en Pedroche el 27 de julio, pero sobrevivió a una primera agresión y consiguió escapar a Pozoblanco. Tras ser apresado nuevamente fue conducido a Valencia, donde murió el 12 de septiembre de 1936, según la declaración posterior de su hermana Josefa Tirado Álamo.[2]
Violencia contra el patrimonio religioso
Durante la toma de la localidad fueron ocupados la iglesia parroquial y el convento de las concepcionistas. La comunidad del convento estaba formada por 21 religiosas, encabezadas por la la abadesa Mercedes de la Visitación Cabrera Redondo.
Los milicianos registraron las dependencias y ordenaron la salida de las religiosas. Aunque el convento y sus bienes religiosos fueron saqueados y profanados, las monjas pudieron abandonar el edificio sin sufrir agresiones físicas. Fueron acogidas inicialmente en domicilios de familiares y algunas se trasladaron después a Pozoblanco.[1]
El sacerdote Antonio Cabrera Calero, coadjutor de la parroquia y capellán del convento, fue una de las víctimas de la violencia revolucionaria.
Poder municipal republicano
Tras la ocupación, Ángel Carrillo Nevado fue repuesto como alcalde. No obstante, desde agosto de 1936 el poder efectivo quedó distribuido entre el Ayuntamiento, el Consejo Municipal del Frente Popular y diferentes comités revolucionarios.
Comité de Guerra
El Comité de Guerra estuvo formado por:
- Antonio Obejo Escribano.
- Alfonso Romero González.
- Antonio Álamo Regalón.
- Jacinto Garrido Rueda.
El organismo asumió funciones relacionadas con la defensa, la vigilancia de la población, las detenciones y la organización de la retaguardia.[1]
Otros comités
Junto al Comité de Guerra funcionaron otros organismos:
- Comité de Incautación, presidido por Tomás Rodríguez de la Fuente.
- Comité de Agricultura, dirigido por Alfonso Romero González.
- Comité de Abastos, dirigido por José Ruiz Muñoz.
- Junta Clasificadora, de la que formó parte Rafael Pastor Montero.
- Consejo de Primera Enseñanza, con representantes de los partidos y sindicatos del Frente Popular.
El Consejo Municipal estaba compuesto por once representantes del PSOE, Izquierda Republicana, el Partido Comunista, la UGT y la Asociación de Arrendatarios Agrícolas y Pequeños Propietarios.[1]
Incautaciones y economía de guerra
Los comités intervinieron las propiedades de vecinos huidos, detenidos o considerados partidarios del levantamiento. Las incautaciones afectaron a viviendas, tierras, cosechas, ganado, alimentos, muebles y objetos personales.
Las tierras intervenidas fueron explotadas colectivamente o administradas por las organizaciones sindicales. El Comité de Abastos se ocupó de la distribución de productos esenciales en un contexto de escasez creciente.
En octubre de 1936 se realizó el reparto público de parte de los bienes procedentes de varias viviendas incautadas. Algunos testimonios posteriores denunciaron que, junto a las incautaciones oficialmente ordenadas, se produjeron saqueos y apropiaciones particulares.[2]
Durante la guerra también circularon en Pedroche vales y emisiones monetarias locales para paliar la falta de moneda fraccionaria. Se conocen emisiones privadas realizadas por algunos establecimientos entre agosto y diciembre de 1936.[3]
Participación de las mujeres
Las mujeres tuvieron una presencia destacada en las organizaciones de izquierda de Pedroche. María López Román ejerció como secretaria de la Agrupación Socialista Femenina y María Álamo de la Cruz como vicepresidenta.
Durante los días inmediatamente anteriores al levantamiento se celebraron reuniones de militantes socialistas en el domicilio de María López Román para preparar la respuesta ante una posible sublevación. Posteriormente participó como miliciana en el frente de Villaviciosa de Córdoba.[1]
María Gutiérrez Solano intervino como oradora en actos políticos. María Carrillo, conocida como la Largo Caballero, alcanzó igualmente notoriedad dentro de las organizaciones locales.
La participación política de estas mujeres fue utilizada posteriormente como elemento acusatorio en los procedimientos franquistas. María Álamo de la Cruz y Antonia Díaz Pastor fueron condenadas a doce años y un día de prisión. Otras vecinas fueron procesadas por su pertenencia a partidos, sindicatos o agrupaciones femeninas de izquierda.
Pedroche durante la guerra
Pedroche permaneció bajo control republicano durante casi toda la contienda. Su posición en el norte de la provincia lo situó en la retaguardia del frente de Córdoba, especialmente activo durante la Batalla de Pozoblanco de marzo y abril de 1937.
En los alrededores de la localidad se construyeron trincheras y otras posiciones defensivas republicanas. Algunos de estos restos se han conservado en el término municipal.
Varios vecinos alcanzaron graduaciones dentro del Ejército Popular de la República:
- José Castillo Avilés, sargento de milicias.
- José Alcudia Marta, sargento.
- Miguel Sánchez Tirado, teniente.
- Juan Medrán Villamón, sargento.
- Juan Tirado Sánchez, sargento.[1]
Otros habitantes fueron movilizados, destinados a unidades militares o empleados en trabajos relacionados con la defensa, la agricultura y el abastecimiento.
Ofensiva final
Pedroche y el resto del norte de Córdoba fueron de los últimos territorios andaluces que permanecieron bajo control de la República.
El 26 de marzo de 1939, el Cuerpo de Ejército Marroquí, mandado por Juan Yagüe, y el Cuerpo de Ejército de Andalucía, dirigido por Francisco de Borbón y de la Torre bajo el mando operativo del general Muñoz Castellanos, rompieron el frente extremeño-andaluz.
La resistencia republicana se desmoronó y el 27 de marzo las tropas franquistas entraron en Pedroche. Un parte de misión aérea de ese día comunicó que Villanueva de Córdoba y Pedroche se encontraban ya ocupadas por las fuerzas franquistas.[1]
La entrada se produjo cinco días antes del parte oficial que dio por terminada la Guerra Civil, fechado el 1 de abril de 1939.
Represión franquista
La ocupación de Pedroche inició una amplia operación represiva contra quienes habían ocupado cargos durante la República, pertenecido a partidos o sindicatos de izquierda, servido en el Ejército republicano o participado presuntamente en los asesinatos y saqueos de 1936.
Parte de los dirigentes obreros consiguió huir a Francia. Entre los exiliados se encontraban Mariano Tirado Escribano, Miguel Cobos Toledano, Luciano Arévalo López, Rafael Muñoz Gutiérrez, Antonio Obejo Escribano, Bartolomé Luna y Francisco Tirado Ruiz.[1]
Los que permanecieron en España fueron detenidos, investigados y sometidos a procedimientos militares. Algunos murieron ejecutados, en prisión o como consecuencia de las condiciones de reclusión. Entre las víctimas de esta represión figuran:
- Ernesto Álamo Calero.
- Juan Álamo García.
- Cristóbal Mena Carrillo.
- Pablo Castillo Díaz.
- Juan Escribano Román.
- Juan Mena Carrillo.
- Eulogio Moya Jiménez.
- Francisco Moya Jiménez.
- Nicolás Moreno Regalón.
- José Nevado de la Fuente.
- José Rubio Marta.
- Tomás Rodríguez de la Fuente.
- Marciano Rubio Carrillo.
- Francisco Tirado Romero.
- Diego Valverde Ranchal.
- Lorenzo Zaldiernas Rubio.
La represión también alcanzó a las familias de los procesados mediante incautaciones, multas, pérdida de empleos, vigilancia y marginación social.
Consejos de guerra
La investigación ampliada de Francisco Sicilia Regalón señala que alrededor de 190 vecinos de Pedroche fueron sometidos a procedimientos sumarísimos después de la guerra.[1]
Las condenas conocidas comprendieron desde algunos meses de prisión hasta la pena de muerte. Ocho procesados recibieron condenas a muerte que fueron conmutadas por treinta años de prisión. También se impusieron numerosas penas de entre doce y treinta años.
Los procedimientos se apoyaban habitualmente en informes de la Guardia Civil, Falange, el Ayuntamiento y la parroquia, así como en declaraciones de familiares de las víctimas de 1936 y de otros vecinos. Las acusaciones podían comprender:
- Participación en asesinatos o detenciones.
- Pertenencia al Comité de Guerra.
- Intervención en saqueos e incautaciones.
- Auxilio a la rebelión, denominación que la justicia franquista aplicó paradójicamente a quienes habían defendido la legalidad republicana.
- Afiliación a partidos y sindicatos de izquierda.
- Servicio voluntario en el Ejército republicano.
- Propaganda política.
- Participación en huelgas y conflictos sociales anteriores a la guerra.
Los testimonios de cargo no siempre se referían a hechos violentos concretos. En numerosos expedientes, la militancia política, la reputación ideológica o el desempeño de un cargo municipal sirvieron como base de la acusación.
Depuración de empleados públicos
La represión se extendió al personal de la Administración y a los maestros. En las escuelas de Pedroche fueron depurados, entre otros:
- Mercedes Muñoz Calero.
- Camila Revaliente González.
- Ana María Galán Zamorano.
- Jaime Boloix Velasco.[1]
Los expedientes de depuración examinaban la conducta política, religiosa, profesional y privada de los docentes. Las sanciones podían consistir en separación definitiva del servicio, suspensión de empleo y sueldo, traslado forzoso o inhabilitación para cargos directivos.
Fuentes y memoria histórica
Buena parte de la información nominal sobre la violencia revolucionaria procede de la Causa General, instruida por la dictadura franquista. Sus declaraciones constituyen testimonios relevantes, pero fueron recogidas dentro de un procedimiento político y represivo promovido por el régimen vencedor.
Los testimonios conservados describen asesinatos, registros, saqueos e incautaciones, además de identificar a presuntos responsables. Estas declaraciones se encuentran reunidas en Testimonios de la Guerra Civil en Pedroche.
La documentación sobre la represión franquista procede principalmente del Archivo Municipal de Pedroche, de los procedimientos militares, de los expedientes de depuración y de los registros de víctimas y represaliados.
El historiador y cronista oficial Francisco Sicilia Regalón publicó en 2008 una primera síntesis de los acontecimientos. Posteriormente amplió la investigación bajo el título El golpe del 1936 y la Guerra Civil en Pedroche. Radiografía de una tragedia, incorporando información sobre organizaciones políticas, comités, mujeres represaliadas, consejos de guerra y denuncias de posguerra.[4]
Hitos
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RelacionEntidad
Véase también
Bibliografía
- «El golpe de 1936 y la Guerra Civil en Pedroche», Crónica de Córdoba y sus pueblos, pp. 347-352.
- Francisco Sicilia Regalón,«El golpe del 1936 y la Guerra Civil en Pedroche. Radiografía de una tragedia», Pedroche en la Red.
Referencias
- ↑ 1,00 1,01 1,02 1,03 1,04 1,05 1,06 1,07 1,08 1,09 1,10 1,11 1,12 1,13 1,14 1,15 1,16 1,17 1,18 1,19 Francisco Sicilia Regalón,«El golpe del 1936 y la Guerra Civil en Pedroche. Radiografía de una tragedia», Pedroche en la Red.Consultado el 8 de septiembre de 2026.
- ↑ 2,0 2,1 «Testimonios de la Guerra Civil en Pedroche», Cordobapedia.Consultado el 8 de septiembre de 2026.
- ↑ «Billetes y vales locales de la Guerra Civil Española en Córdoba: Pedroche».Consultado el 8 de septiembre de 2026.
- ↑ «El golpe de 1936 y la Guerra Civil en Pedroche», Crónica de Córdoba y sus pueblos, pp. 347-352. Enlace.
