
El Colegio Calasancio es un centro educativo situado en la calle Madres Escolapias, número 90, en las primeras estribaciones de la Sierra de Córdoba, junto al barrio del Naranjo. Fue fundado por las Madres Escolapias en 1928, aunque el proyecto comenzó cinco años antes con la compra de la finca denominada San Joaquín.
Su establecimiento respondió al crecimiento de la obra educativa escolapia en Córdoba y, especialmente, a la necesidad de disponer de un colegio propio con internado que pudiera recibir alumnas procedentes de distintos puntos de la provincia. El complejo fue concebido también como noviciado y como residencia de reposo para religiosas enfermas, ancianas o regresadas de las misiones.
Antecedentes
La presencia de las Madres Escolapias en Córdoba se remontaba al 24 de junio de 1888, cuando llegaron a la ciudad para hacerse cargo de la dirección del Colegio de Santa Victoria, institución dedicada históricamente a la educación de niñas con escasos recursos.[1]
La expansión de su actividad educativa condujo posteriormente a la creación del Colegio de San Rafael. Este centro comenzó sus clases el 24 de octubre de 1922 en unos locales pertenecientes al Obispado de Córdoba. Al día siguiente ya se habían matriculado unas 300 niñas, cifra que pronto aumentó hasta las 400. La enseñanza impartida en San Rafael era gratuita.[1]
El rápido crecimiento del alumnado de Santa Victoria y San Rafael hizo evidente la necesidad de disponer de instalaciones de mayor capacidad. Las Escolapias buscaban, además, un edificio propio en el que pudieran desarrollar un proyecto educativo más amplio y establecer un internado para niñas procedentes de la provincia.
Compra de la finca San Joaquín
El origen material del Colegio Calasancio se sitúa el 24 de marzo de 1923. Ese día, Carmen Arnáiz firmó en el Colegio de Santa Victoria el contrato de venta de la finca San Joaquín a favor de las Madres Escolapias.[2]
La adquisición perseguía cuatro objetivos fundamentales:
- Facilitar la expansión de las comunidades religiosas y del alumnado de los colegios de Santa Victoria y San Rafael.
- Crear en Córdoba un colegio-pensionado propiedad de las Escolapias.
- Establecer una casa-sanatorio para las religiosas de salud delicada, avanzada edad o regresadas de las misiones, especialmente de Cuba.
- Trasladar a la Sierra de Córdoba el noviciado que la congregación mantenía en Cabra.
La finca se encontraba entonces en un entorno periférico, abierto y saludable, alejado del caserío compacto de la ciudad. Su emplazamiento en las cercanías de la sierra resultaba especialmente adecuado para las funciones residenciales y sanitarias previstas.
La superficie inicial fue considerada insuficiente para la magnitud del proyecto. Por ello, durante el mismo año de 1923, las Escolapias adquirieron también el haza conocida como La Palanca y otros terrenos situados al sudeste de San Joaquín.[2]
Estas compras permitieron configurar una propiedad extensa en la que podían distribuirse el edificio escolar, los dormitorios del internado, las dependencias religiosas, los patios y los espacios de recreo.
Construcción del colegio
El edificio fue proyectado como un gran establecimiento educativo y residencial. El Catálogo de Bienes Protegidos del término municipal atribuye la obra al arquitecto Fernando García Calleja y fecha su ejecución en 1926.[3]
La construcción presenta una extensa fachada organizada horizontalmente, precedida por una galería porticada sostenida por columnas. El acceso principal se realiza mediante una amplia escalinata que conduce hasta el cuerpo central del edificio.
Las balaustradas, los remates escalonados y los cuerpos verticales que sobresalen de la fachada le confieren una apariencia monumental. La sucesión de ventanas, terrazas, galerías y dependencias respondía a las distintas funciones que debía asumir el conjunto: colegio, internado, residencia religiosa, sanatorio y noviciado.
Su arquitectura proyectaba hacia el exterior una imagen de solidez institucional. En el paisaje todavía poco urbanizado de las afueras de Córdoba, el nuevo colegio se convirtió en uno de los edificios más reconocibles del camino hacia la sierra.
Inauguración en 1928

La comunidad religiosa del Colegio Calasancio quedó constituida el 5 de octubre de 1928. La historia publicada por el propio centro identifica esta fecha con la inauguración del nuevo establecimiento.[2]
Las clases comenzaron dos días después, el 7 de octubre de 1928. El centro abrió inicialmente como colegio femenino y pensionado, permitiendo que niñas de diferentes localidades de la provincia pudieran residir y estudiar en Córdoba.
La apertura representó la culminación de un proyecto iniciado en 1923 y dotó a las Escolapias de un gran centro propio, independiente de los edificios cedidos o administrados por otras instituciones.
El 6 de diciembre de 1928 se inauguró también el Noviciado Escolapio. Su establecimiento en Córdoba estaba relacionado con las vocaciones religiosas surgidas entre las alumnas de los colegios de Santa Victoria, San Rafael y Calasancio.[1]
De este modo, el edificio cumplía desde sus primeros meses las tres grandes funciones para las que había sido concebido: colegio-pensionado, casa de formación religiosa y residencia para las religiosas que necesitaban reposo.
La educación de la mujer
La fundación del Colegio Calasancio se inscribía en el proyecto educativo iniciado durante el siglo XIX por Paula Montal, fundadora de las Hijas de María, Religiosas de las Escuelas Pías. Su modelo otorgaba una importancia central a la educación intelectual, humana y religiosa de las niñas y jóvenes.
Durante sus primeras décadas, el colegio estuvo dedicado exclusivamente al alumnado femenino. Además de las enseñanzas elementales y medias, el centro llegó a impartir formación comercial y estudios de magisterio, proporcionando a numerosas jóvenes cordobesas una preparación académica y profesional poco habitual en generaciones anteriores.[4]
La existencia del internado amplió su radio de influencia más allá de la capital, al permitir la llegada de alumnas procedentes de pueblos de toda la provincia.
Durante la Guerra Civil

Al comenzar la Guerra Civil Española, el Colegio Calasancio dejó temporalmente de desarrollar su función escolar ordinaria y fue utilizado como hospital para atender a los heridos del conflicto.
Las religiosas permanecieron en el edificio y participaron en la atención de los ingresados.[2] La amplitud de sus dormitorios, galerías y dependencias facilitó la adaptación provisional del colegio a funciones sanitarias.
Finalizada la guerra, el inmueble recuperó su actividad educativa.
Ampliaciones y transformación
El aumento continuado de la demanda escolar obligó a realizar ampliaciones en 1948 y 1961. Estas intervenciones incrementaron la capacidad del complejo y adaptaron sus espacios a la evolución del alumnado.[1]
En 1970 se acometió una remodelación general para ajustar las instalaciones a la nueva legislación educativa. El antiguo modelo de pensionado comenzó a desaparecer y los dormitorios fueron transformándose progresivamente en aulas, laboratorios, salas de tutoría y otras dependencias docentes.
El colegio pasó a recibir alumnas externas y mediopensionistas, manteniendo también aulas gratuitas destinadas a familias con menos recursos. El Bachillerato terminó extinguiéndose en el centro, pudiendo continuar las alumnas esos estudios en el Colegio de Santa Victoria.
En 1978 quedó constituido legalmente como centro de Preescolar y Educación General Básica. Al año siguiente celebró sus bodas de oro, con una reunión de antiguas alumnas que, según las crónicas del propio colegio, desbordó la capacidad del edificio.[2]
Conversión en colegio mixto
El Colegio Calasancio recibió por primera vez alumnos varones a comienzos de la década de 1980, convirtiéndose en un centro mixto. La historia institucional sitúa este cambio en 1982, mientras que testimonios posteriores se refieren a la implantación de la coeducación en 1983.[2][5]
En 1995, la Junta de Andalucía autorizó definitivamente en el recinto las enseñanzas de Educación Infantil, Primaria y Educación Secundaria Obligatoria. La titularidad correspondía entonces a las Madres Escolapias y el centro figuraba ya con domicilio en la calle Madres Escolapias, número 90.[6]
En 2001 se construyó un nuevo edificio destinado a Educación Infantil.[1]
Relación con el barrio del Naranjo
Cuando el colegio abrió sus puertas, el entorno estaba escasamente urbanizado. El posterior crecimiento del barrio del Naranjo hizo que el centro quedara progresivamente integrado en una zona popular y residencial.
Durante años, la iglesia del colegio desempeñó funciones parroquiales para los habitantes del barrio, antes de que este contara con parroquia propia. Las Escolapias desarrollaron también actividades formativas y catequéticas dirigidas a las familias del entorno.[7]
Por su presencia continuada desde 1928, el Colegio Calasancio forma parte tanto de la historia educativa de Córdoba como de la configuración social y urbana del sector septentrional de la ciudad.
Véase también
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 «Nuestra historia», Provincia Paula Montal de las Madres Escolapias.
- ↑ 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 2,5 «Historia», Colegio Calasancio de Córdoba.
- ↑ «Colegio de las Escolapias / Calasancio», Catálogo Abierto de Arquitectura Moderna y Contemporánea de la provincia de Córdoba.
- ↑ «Queremos que estos chicos formen mañana una sociedad más justa», Diario Córdoba, 9 de junio de 2005.
- ↑ Entrevista a Manuela María Gómez, Diario Córdoba, 9 de junio de 2005.
- ↑ Orden de 21 de abril de 1995, BOJA número 75, de 24 de mayo de 1995.
- ↑ Entrevista a Manuela María Gómez, Diario Córdoba, 9 de junio de 2005.
