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Manuel Mora Mazorriaga, (Cabra, 1 de abril de 1913 - † Cabra, 24 de febrero de 2003) fue alcalde de Cabra desde 1945 a 1949. Director del periódico La Opinión y Cronista Oficial de Cabra.

Biografía

Manuel Mora Mazorriaga estudió bachillerato en el Instituto Aguilar y Eslava, donde más tarde se convirtió en presidente de su Patronato durante un cuarto de siglo. Fue director del periódico La Opinión durante cuarenta y tres años, un medio fundado por su padre, Manuel Mora y Aguilar, en 1912. En 2000, cedió la cabecera de este periódico a la Fundación Aguilar y Eslava, convirtiéndolo en el primer periódico digital de Cabra.

Carrera Profesional

Mora Mazorriaga fue cronista oficial de Cabra, y en reconocimiento a su labor, el Ayuntamiento le otorgó la Medalla de la Ciudad a La Opinión durante sus Bodas de Platino. Además, recibió el Premio "Rosario López Muñiz" y fue galardonado por la Diputación de Córdoba.

El 11 de julio de 1945 es nombrado alcalde de Cabra y en 1946 representa a los municipios en las Cortes en calidad de procurador. El 14 de noviembre de 1949 deja la alcaldía.

También fue director de la Oficina de la Caja Provincial de Ahorros de Córdoba en Cabra y hermano mayor de la Real Archicofradía de Nuestra Señora María Santísima de la Sierra.

Academia y Colaboraciones

Fue académico numerario de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, donde su discurso de ingreso versó sobre "La Virgen María en las Bellas Artes". También fue académico correspondiente de las Reales Academias de Buenas Letras de Sevilla y de Bellas Artes de San Telmo, de Málaga. Colaboró en los diarios Córdoba y Sur de Málaga, así como en las revistas cordobesas Omeya y Remanso, y fue corresponsal de la revista Campo en la provincia.

Mora Mazorriaga fue uno de los fundadores de la Asociación Española de Cronistas Oficiales y presidió la sección de Cronistas Locales de la Real Academia de Córdoba durante nueve años. Además, fue secretario de la Asociación "Amigos de D. Juan Valera" y colaboró activamente en la organización de actos literarios y en la adjudicación de premios literarios convocados por el Ayuntamiento.

Reconocimientos y Legado

En 1990, recibió un homenaje por parte de la Real Academia y de la Asociación Provincial Cordobesa de Cronistas Oficiales. En 2000, convirtió La Opinión en el primer periódico digital de Cabra. Tras su fallecimiento el 24 de febrero de 2003, fue sucedido en la presidencia del Patronato de la Fundación Aguilar y Eslava por Vicente Rafael Moreno López.

Artículo de opinión[1]

Ante todo confieso mi dolor y mi tristeza profunda por la muerte de don Manuel Mora. Lamento infinito que nadie me avisara ni de la muerte de doña Pilar ni de la de don Manuel. Tal vez olvidos involuntarios de los que nadie tiene culpa. En cuanto me enteré por mi buen amigo Juan José Vázquez Lesmes recé por sus almas y apliqué por ellos una misa. Después he leído con gran interés todos los artículos que le dedica el último número de La Opinión que amablemente me remiten sus actuales responsables. Para mi, la pérdida de don Manuel ha supuesto un duro golpe. Porque ha muerto un amigo, un compañero de Academia y de Cronistas, en egabrense ejemplar al que Cabra, La Real Academia de Córdoba, La Asociación Provincial de Cronistas, La hermandad de La Virgen de La Sierra y el periodismo tanto y tanto le deben. Un hombre enamorado de su Cabra y de la Virgen, un hombre culto y todo un caballero. Un señor en toda la amplitud de la palabra.

Poco, o nada, puedo decir sobre don Manuel que no se haya dicho en estas páginas. Tuve el gozo de visitarle este verano pasado en compañía de don Joaquín Criado Costa y de don Juan José Vázquez Lesmes. Tuvimos una hora larga de conversación. Frente a él, en un sillón, doña Pilar, hundida en su enfermedad y ajena --por desgracia-- a todo cuanto la rodeaba. Pero me impresionó don Manuel por su memoria, la profundidad de sus recuerdos, su juicio clarividente de la historia y hasta del momento presente. Mente formidable en cuerpo roto. Su memoria era una enciclopedia.

Desde hace muchos años --más de treinta-- me unía con don Manuel una entrañable amistad. Y sentía hacia él una profunda admiración. Lo conocí allá por el año 1966, poco después de mi llegada a Montemayor como párroco. En 1971 al ingresar yo como Correspondiente de La Real Academia. Y al hacer mis pinitos en el Diario CORDOBA escribiendo de arqueología. De la mano de don Rafael Castejón se fundarían --en el seno de la Real Academia-- los Cronistas Oficiales de Córdoba, de la cual fue presidente don Juan Soca y después don Manuel Mora, hasta 1989, si no me equivoco.

Don Manuel Mora me invitó a colaborar en La Opinión que fundara su padre y que él dirigiera con mano maestra durante más de cuarenta años.

Sin las páginas de La Opinión no se puede escribir la historia de Cabra de los últimos casi cien años. En sus páginas tuve el gozo y el honor de escribir un espacio que se llamaba Prisma de fé y que pienso continuar si el director de esta Opinión renovada me autoriza. Fue don Manuel Mora quien me propuso como pregonero de la Semana Santa egabrense y pregonero de la Romería de Hortelanos. Mis entrañables lazos de amistad y cariño con la familia Ruiz Gómez --mis paisanos de Santaella-- me hacía ir infinitas veces a Cabra a pasar unos días en su casa de campo, por encima de la antigua Estación. También me sentí ligado a Radio Atalaya donde llevé el espacio Angelus de la mano de Paco Carmona. Y muchas veces subí al santuario con feligreses de Montemayor, que tanto fervor sienten por la Virgen de la Sierra, en la Romería de Hortelanos.

Y nunca olvidaré la gestión de un puñado de egabrenses --con don Manuel Mora a la cabeza-- pidiendo al obispo don José María Cirarda que me diera un destino en Cabra, que no se materializó por mis compromisos aquí, con el instituto de La Rambla, con Radio-Cadena de Córdoba y el Diario Córdoba.

Pero mis lazos con Cabra, mi gratitud y afecto, no disminuyeron con el paso del tiempo. Más bien se incrementaron, incluso gracias a la unión de las peñas ciclistas de Cabra y Montemayor, a cuyas convivencias nunca he faltado. Buena parte de la culpa de esos lazos se la debo a don Manuel Mora Mazorriaga. Vino a Montemayor por última vez cuando aquí se celebraron las bodas de plata de los cronistas cordobeses y la Asamblea Nacional de Cronistas.

Y sería en la visita del verano pasado cuando don Manuel me dió la gran alegría de decirme que La Opinión volvería a salir en otoño.

Los hombres pasan --pasamos-- pero hay hombres que dejan huella. Una huella imperecedera. Don Manuel fue uno de ellos. Estoy seguro que Cabra sabrá pagar la deuda de gratitud eterna que tiene para con don Manuel. Sirvan estas líneas como sentido homenaje póstumo a este gran egabrense, alcalde, hermano mayor, cronista, académico y caballero de pro. Descanse en la paz del Señor, él, hombre de fé profunda, enamorado de su patrona y formidable servidor de su pueblo y de la cultura. Y vaya mi gozo más sentido por esta nueva etapa de La Opinión .

Enlaces Externos


Predecesor

Alcalde de Cabra

1945 - 1949
Sucesor
Luis Cabello Vannereau


  1. Mi adiós a Don Manuel Mora. 3 de abril de 2003. Disponible en Internet: https://www.diariocordoba.com/cordoba/2003/04/03/adios-don-manuel-mora-38997592.html