Menú alternativo
Toggle preferences menu
Menú alternativo personal
No has accedido
Tu dirección IP será visible si haces alguna edición



Real Iglesia de San Pablo
Localización Calle Capitulares, 9 (Córdoba) mapa
Cronología Siglos XIII-XVIII
Tipología Arquitectura religiosa. Antigua iglesia conventual
Técnica Mampostería, sillería, ladrillo y madera
Estilo Gótico de tradición cisterciense y mudéjar, con intervenciones renacentistas, barrocas e historicistas
Promotor/impulsor Orden de Predicadores (Dominicos), bajo patronazgo de Fernando III el Santo
Catalogación Bien de Interés Cultural, categoría de Monumento (1931)
Uso Culto católico
Destacado Antigua iglesia del Convento de San Pablo, una de las principales iglesias medievales de Córdoba y sede canónica de la Hermandad de la Expiración

La Real Iglesia de San Pablo es un templo católico de Córdoba situado en la calle Capitulares, con acceso también desde la calle San Pablo, en el Barrio de San Andrés - San Pablo. Formó parte del desaparecido Convento de San Pablo, una de las primeras y más importantes fundaciones de la Orden de Predicadores en la ciudad tras la conquista cristiana de 1236.

El edificio constituye uno de los principales ejemplos del conjunto tradicionalmente denominado de las iglesias fernandinas. Su núcleo medieval fue construido fundamentalmente entre el último tercio del siglo XIII y las primeras décadas del siglo XIV, aunque experimentó sucesivas ampliaciones y reformas durante los siglos posteriores.[1]

La iglesia presenta una combinación de elementos góticos de tradición cisterciense, mudéjares, renacentistas y barrocos. Entre sus elementos más característicos se encuentran la cabecera de tres ábsides, el artesonado mudéjar de la nave central, la portada manierista, la portada barroca del compás y el singular carillón de su torre.

Desde comienzos del siglo XX el templo está vinculado a los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, conocidos como Claretianos. Es asimismo sede canónica de la Hermandad de la Expiración y ha desempeñado un papel destacado en la historia de la Semana Santa de Córdoba.

Antecedentes del solar

Entrada principal a la iglesia.

La iglesia y el antiguo convento ocupan un enclave de especial importancia dentro de la antigua Ajerquía. Su proximidad a una de las principales entradas orientales de la ciudad y a grandes vías históricas explica que el espacio fuera ocupado sucesivamente por construcciones de considerable entidad.

En el entorno se han documentado restos pertenecientes a época romana y a construcciones de periodo islámico. Tradicionalmente se ha relacionado el área con el gran complejo del Circo Romano de Córdoba y, posteriormente, con edificaciones palaciegas de época almohade.

Entre los restos anteriores al convento destaca una construcción abovedada o qubba, incorporada al complejo cristiano y considerada uno de los testimonios materiales de la ocupación islámica del solar.

Fundación del Convento de San Pablo

Tras la conquista de Córdoba por Fernando III el Santo en 1236, la Orden de Predicadores recibió terrenos en la zona oriental de la ciudad para establecer una comunidad dominica.

La concesión fue ratificada por el monarca en 1241. El privilegio real otorgaba a los frailes el espacio ocupado por el monasterio, sus pertenencias y una parte del agua procedente del Venero de Santo Domingo de Silos.

El documento señalaba:

«Os doy y concedo en Córdoba aquel lugar, con sus pertenencias donde está el monasterio con todo lo que los frailes tuvieron por donación mía y con la tercera parte del agua que corre al pie del muro y cerca de la barbacana entre la cerquía y la almedina...»

La amplitud de la donación permitió desarrollar uno de los mayores complejos conventuales de la Córdoba medieval. El conjunto llegó a disponer de iglesia, claustros, dependencias comunitarias, noviciado y una extensa huerta conocida como Almesa, regada en parte mediante el agua concedida por Fernando III.

Construcción de la iglesia

La construcción del templo se desarrolló principalmente durante el último tercio del siglo XIII y el primer tercio del siglo XIV.[1]

Su arquitectura se encuadra en la tradición gótica desarrollada en Córdoba tras la conquista cristiana, con importantes influencias cistercienses y elementos mudéjares.

Las obras y transformaciones continuaron durante los siglos siguientes. En el siglo XV se realizaron nuevas intervenciones, mientras que entre los siglos XVI y XVIII se incorporaron portadas, capillas y elementos ornamentales de carácter renacentista y barroco.

Arquitectura

Ábside mayor, cubierto mediante bóveda de crucería.

La iglesia presenta una planta basilical de tres naves separadas mediante pilares. La nave central es más ancha y elevada que las laterales.

Las naves conservan cubiertas de madera, entre las que destaca el artesonado mudéjar de la nave central, decorado con motivos de lacería.

La cabecera está formada por tres ábsides. El central presenta planta poligonal y cubierta de crucería, mientras que los laterales muestran una configuración semicircular hacia el interior y rectangular al exterior.

Nave central de la iglesia y altar mayor.

La disposición espacial y las soluciones constructivas de la iglesia permiten relacionarla con otros templos levantados en Córdoba durante los siglos posteriores a la conquista cristiana.

Nave del Evangelio

En la nave del Evangelio se conserva una portada lateral de arco apuntado y disposición abocinada que comunica con la calle San Pablo.

Sus jambas presentan columnas y capiteles, algunos de ellos de procedencia califal reutilizados en el edificio.

La reutilización de materiales anteriores constituye una de las características más interesantes de la arquitectura medieval del templo.

Nave de la Epístola

En la nave de la Epístola se conserva una antigua portada de tradición gótico-mudéjar integrada posteriormente en una de las capillas laterales.

Entre las dependencias más destacadas se encuentra la Capilla de la Virgen del Rosario, de origen medieval y profundamente reformada en 1758. Su configuración actual constituye uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura barroca del conjunto.

Portadas

Portada de la calle Capitulares

El acceso monumental desde la calle Capitulares se realiza a través de una portada barroca de mármol construida a comienzos del siglo XVIII.

La portada da entrada al antiguo compás conventual, espacio intermedio desde el que se accede a la fachada propiamente dicha de la iglesia.

Su composición, caracterizada por columnas salomónicas y una hornacina dedicada a San Pablo, constituye uno de los principales elementos barrocos del conjunto.

Portada principal

Tras atravesar el compás se encuentra la portada principal del templo, de composición manierista y fechada en el siglo XVI.

La fachada está presidida por un gran rosetón y conserva parte de la configuración monumental adquirida durante las sucesivas intervenciones realizadas en la iglesia.

El antiguo Convento de San Pablo

Restos del antiguo claustro dominico.

El Convento de San Pablo llegó a ser uno de los establecimientos dominicos más importantes de Andalucía.

La comunidad contó desde sus orígenes con el apoyo de la Corona y con un amplio patrimonio inmobiliario y agrícola. Su extensa huerta conventual ocupaba una parte considerable del espacio que actualmente conforman los Jardines de Orive y su entorno.

El convento articulaba diferentes dependencias alrededor de varios espacios claustrales. De buena parte de aquellas construcciones únicamente se conservan restos integrados en edificios posteriores.

Sala capitular

Entre las estructuras vinculadas al antiguo convento destaca la Sala Capitular de San Pablo, atribuida a Hernán Ruiz II.

El edificio quedó inconcluso, posiblemente debido a dificultades económicas de la comunidad. Se encuentra en el ámbito de los actuales Jardines de Orive, terrenos pertenecientes antiguamente a la huerta conventual.

Después de permanecer durante siglos como una estructura incompleta, fue restaurada y acondicionada en 2008 para su utilización como espacio cultural municipal.

Restos del claustro

Parte de las antiguas galerías claustrales se conserva integrada en el conjunto de edificaciones institucionales situado junto a la iglesia y a la calle Capitulares.

Estos restos permiten comprender las grandes dimensiones que alcanzó originalmente el complejo dominico.

Crisis del convento y desamortización

La historia del convento cambió profundamente durante el siglo XIX.

Durante la ocupación francesa, en 1810, las dependencias conventuales fueron utilizadas como cuartel, mientras la iglesia pudo mantener su función religiosa.

Las medidas de exclaustración y desamortización posteriores provocaron la desaparición de la comunidad dominica y el abandono progresivo de una parte considerable del complejo.

En 1848, debido al avanzado estado de ruina de numerosas dependencias, se ordenó el derribo de gran parte del antiguo convento.

La iglesia, algunas construcciones anexas y determinados restos del claustro sobrevivieron a la desaparición del conjunto.

Restauración de finales del siglo XIX y comienzos del XX

A finales del siglo XIX comenzó una importante recuperación del templo.

Las intervenciones estuvieron impulsadas por Antonio Pueyo, quien promovió una profunda restauración destinada a recuperar la iglesia y devolverle una apariencia que se consideraba más próxima a su configuración medieval.

En las obras participaron el arquitecto Adolfo Castiñeyra y el escultor Mateo Inurria.[1]

Las actuaciones modificaron de manera importante el aspecto interior, eliminándose buena parte de la decoración barroca añadida durante los siglos anteriores y reconstruyéndose diversos elementos arquitectónicos.

Esta intervención es fundamental para comprender la imagen actual de San Pablo, pues combina estructuras medievales auténticas con elementos reconstruidos o reinterpretados durante la restauración historicista.

Los Claretianos

En 1904 los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, conocidos como Claretianos, asumieron la atención religiosa del templo.

Desde entonces, San Pablo ha mantenido una especial vinculación con esta congregación.

La presencia claretiana impulsó la revitalización cultual del edificio y contribuyó a consolidar nuevamente San Pablo como uno de los principales centros religiosos del sector oriental del casco histórico cordobés.

El carillón

Una de las singularidades más conocidas de San Pablo es el Carillón de San Pablo, instalado en la torre a comienzos del siglo XX.

El conjunto fue adquirido durante el proceso de recuperación del templo impulsado por el padre Antonio Pueyo del Val. Está integrado por varias decenas de campanas y constituye uno de los elementos musicales más singulares del patrimonio religioso cordobés.

Durante buena parte del siglo XX sufrió frecuentes problemas mecánicos y permaneció fuera de servicio durante décadas.

Tras una importante intervención de restauración, el carillón volvió a funcionar y fue solemnemente reinaugurado el 29 de junio de 1998.

La recuperación permitió devolver a la iglesia uno de los elementos más característicos de su identidad sonora.

San Pablo y la Semana Santa de Córdoba

Hermandad de la Expiración

La Real Iglesia de San Pablo es sede canónica de la Hermandad de la Expiración.

Entre las imágenes veneradas en el templo se encuentran:

La presencia de esta corporación constituye uno de los principales vínculos actuales entre San Pablo y la Semana Santa de Córdoba.

Hermandad de las Angustias

Nuestra Señora de las Angustias, obra realizada por Juan de Mesa en 1627, recibió culto durante décadas en la Real Iglesia de San Pablo.

La Hermandad de las Angustias estuvo establecida en San Pablo durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI, convirtiendo al templo en uno de los principales referentes del Jueves Santo cordobés.

Posteriormente la corporación regresó a su histórica vinculación con la Iglesia de San Agustín.

La presencia de las Angustias en San Pablo constituye, por tanto, una etapa histórica de la hermandad y no su sede canónica actual.

Patrimonio artístico

Además de su propia arquitectura, la iglesia conserva un destacado patrimonio mueble procedente tanto de la antigua comunidad dominica como de las congregaciones y hermandades vinculadas posteriormente al templo.

Entre sus elementos más destacados se encuentran:

Protección patrimonial

La Iglesia de San Pablo fue declarada Monumento Histórico-Artístico mediante Decreto de 3 de junio de 1931, publicado en la Gaceta de Madrid del 4 de junio de ese mismo año.

Actualmente posee la consideración de Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento.[1]

La protección comprende no solamente el valor arquitectónico del edificio, sino también su relación histórica con el desaparecido convento dominico y con el conjunto urbano de la Ajerquía cordobesa.

Rectores

Entre los religiosos vinculados a la dirección del templo figuran:

Cronología

1236 · Llegada de los dominicos

Tras la conquista cristiana de Córdoba, la Orden de Predicadores recibe terrenos para establecer el futuro Convento de San Pablo.


1241 · Privilegio de Fernando III

Fernando III el Santo ratifica la donación del monasterio, sus pertenencias y parte del agua del Venero de Santo Domingo de Silos a los dominicos.


Finales del siglo XIII · Construcción de la iglesia

Comienza la edificación del núcleo fundamental del templo gótico, cuyas obras se prolongan durante las primeras décadas del siglo XIV.[1]


siglo XV · Ampliación del conjunto

Se desarrollan nuevas obras tanto en la iglesia como en las dependencias del convento dominico.


1708 · Portada del compás

Se construye la monumental portada barroca que comunica la calle Capitulares con el compás de acceso al templo.


1758 · Reforma de la Capilla del Rosario

La Capilla de la Virgen del Rosario experimenta una importante transformación barroca.


1810 · Ocupación francesa

Durante la ocupación napoleónica las dependencias del convento son utilizadas como cuartel, aunque la iglesia mantiene su función religiosa.


1848 · Derribo de parte del convento

El estado de ruina de las dependencias del antiguo Convento de San Pablo provoca el derribo de una gran parte del complejo.


1897 · Recuperación del templo

Comienza una etapa de restauración de San Pablo impulsada por Antonio Pueyo del Val, con participación de Adolfo Castiñeyra y Mateo Inurria.[1]


1904 · Llegada de los Claretianos

Los Claretianos asumen la atención religiosa de la Real Iglesia de San Pablo.


3 de junio de 1931 · Declaración como monumento

La Iglesia de San Pablo es declarada Monumento Histórico-Artístico, protección equivalente actualmente a Bien de Interés Cultural.[1]


29 de junio de 1998 · Recuperación del carillón

El Carillón de San Pablo vuelve a funcionar tras una profunda restauración y décadas de inactividad.


2008 · Recuperación de la Sala Capitular

La antigua Sala Capitular de San Pablo, situada en los Jardines de Orive, es rehabilitada como espacio cultural.


Relaciones

Galería de imágenes

Véase también

Referencias

  1. ↑ 1,00 1,01 1,02 1,03 1,04 1,05 1,06 1,07 1,08 1,09 1,10 1,11 1,12 Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, "Iglesia de San Pablo", Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, http://www.iaph.es/patrimonio-inmueble-andalucia/resumen.do?id=i847&ids=140210099. Consultado el 3 de octubre de 2026.

Bibliografía