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Trabajos de reparación del reloj de la Compañía en junio de 1904.

El reloj de la Compañía fue un reloj público de propiedad municipal instalado en la Torre de Santo Domingo de Silos, en la plaza de la Compañía de Córdoba. Trasladado a este emplazamiento en 1586, procedía de una antigua torrecilla situada en la actual calle del Reloj, cuyo nombre recuerda la primitiva ubicación del mecanismo.[1]

Durante varios siglos constituyó una de las principales referencias horarias del centro de la ciudad. El Ayuntamiento de Córdoba se responsabilizaba de su conservación y reparación, aunque las frecuentes averías hicieron que su funcionamiento irregular apareciera reiteradamente en la prensa cordobesa de los siglos XIX y XX.

Historia

Primitiva ubicación en la calle del Reloj

Antes de ser instalado en la plaza de la Compañía, el reloj se encontraba en una pequeña torre de propiedad municipal situada en la vía conocida antiguamente como calle del Morillo. La presencia del mecanismo terminó dando lugar a la denominación popular y posteriormente oficial de calle del Reloj.[2]

La denominación ya aparece documentada a finales del siglo XV, lo que indica que existió un reloj público en este sector con anterioridad al traslado de 1586. Ramírez de Arellano señalaba que la torrecilla se encontraba cerca del encuentro de la calle con la plaza de la Compañía.[1]

La instalación cumplía una función pública esencial en una época en la que los relojes domésticos eran poco frecuentes. Sus campanadas organizaban los horarios de apertura de comercios, celebraciones religiosas, jornadas laborales y distintas actividades de la vida urbana.

Traslado a Santo Domingo de Silos

En 1586, el Ayuntamiento decidió trasladar el reloj desde la calle del Morillo hasta la torre de la antigua Iglesia de Santo Domingo de Silos, situada en la actual plaza de la Compañía.[1]

Su nueva posición proporcionaba mayor altura, visibilidad y alcance acústico a las campanadas. Desde entonces fue conocido como reloj de Santo Domingo o reloj de la Compañía, denominación esta última tomada de la plaza y del cercano colegio de la Compañía de Jesús.

El traslado del mecanismo no eliminó la memoria de su emplazamiento primitivo. La calle del Morillo continuó siendo conocida como calle del Reloj y terminó conservando oficialmente este nombre.

La torre barroca

La torre de Santo Domingo de Silos que se conserva en la actualidad no es exactamente la estructura sobre la que se colocó el reloj en 1586. Su configuración actual procede de una importante reconstrucción realizada hacia 1762, atribuida al maestro Francisco Vázquez.[3]

La torre barroca, de planta cuadrada y cuerpos superpuestos, sustituyó o transformó la construcción anterior. El reloj municipal continuó vinculado al inmueble después de esta intervención.

En 1782, la parroquia de Santo Domingo de Silos fue fusionada con la parroquia del Salvador y trasladada al antiguo templo jesuita de Santa Catalina, que pasó a denominarse Iglesia del Salvador y Santo Domingo de Silos. La antigua iglesia de Santo Domingo fue perdiendo sus funciones religiosas, pero la torre y el reloj mantuvieron su utilidad civil.

La Torre de Santo Domingo de Silos y la capilla de la Concepción son los principales restos conservados del antiguo templo medieval.[4]

Reloj municipal

Aunque se encontraba sobre una construcción religiosa, el reloj tenía carácter municipal. Su función no estaba limitada a anunciar las horas de los oficios litúrgicos, sino que proporcionaba una referencia temporal común para los vecinos del centro de Córdoba.

El Ayuntamiento asumía los gastos derivados del mantenimiento del mecanismo, la conservación de las esferas, las campanas y los elementos necesarios para su funcionamiento. También debía contratar a relojeros o técnicos cuando se producían averías.

La instalación formaba parte de una red de señales acústicas urbanas en la que también intervenían las campanas de las iglesias. A diferencia de estas, vinculadas principalmente a acontecimientos religiosos, funerarios o de alarma, el reloj señalaba regularmente el transcurso de las horas.

Averías y reparaciones

Desde la aparición de la prensa periódica cordobesa a mediados del siglo XIX, son frecuentes las noticias y comentarios relacionados con el deficiente funcionamiento del reloj. Las interrupciones, retrasos o adelantos provocaban quejas debido a su condición de referencia horaria pública.

Las averías podían afectar tanto al mecanismo como a las agujas, la esfera, el sistema de transmisión o las campanas. La exposición de la maquinaria a la humedad, el polvo y los cambios de temperatura hacía necesarias intervenciones periódicas.

En junio de 1904 se documentaron trabajos de reparación en la torre. La imagen conservada muestra a varios operarios trabajando mediante una estructura exterior colocada frente a la esfera del reloj. La intervención evidencia la complejidad que suponía reparar un mecanismo situado en la parte superior del inmueble.

Estas reparaciones no solucionaron definitivamente sus problemas. Durante las primeras décadas del siglo XX siguieron apareciendo noticias que reclamaban su puesta en hora o denunciaban la interrupción del servicio.

Últimas noticias sobre su funcionamiento

El reloj continuaba instalado y prestando servicio durante la década de 1930. El 26 de enero de 1936, el Diario de Córdoba publicó una nueva gacetilla relacionada con su funcionamiento, lo que constituye una de las últimas referencias conocidas anteriores a la Guerra Civil.[5]

No se ha podido precisar el momento exacto en que dejó de prestar servicio ni el destino final de su maquinaria. En las fotografías posteriores de la torre ya no aparece desempeñando su antigua función como reloj público.

La desaparición del mecanismo no afectó a la denominación de la cercana calle del Reloj, que continúa recordando tanto su primitivo emplazamiento como la función horaria que durante siglos desempeñó en este sector de Córdoba.

Importancia urbana

El reloj de la Compañía fue uno de los instrumentos públicos que regularon la vida cotidiana de Córdoba antes de la generalización de los relojes personales y de los sistemas modernos de comunicación horaria.

Su relevancia histórica deriva de varios aspectos:

  • Fue un reloj de propiedad y mantenimiento municipal.
  • Su existencia está relacionada con el origen del nombre de la calle del Reloj.
  • Permaneció durante siglos vinculado a la plaza de la Compañía.
  • Convirtió la Torre de Santo Domingo de Silos en una referencia horaria y acústica del centro urbano.
  • Su mantenimiento aparece documentado repetidamente en la prensa cordobesa.
  • Constituye un elemento desaparecido de la vida cotidiana de la Córdoba histórica.

Cronología

Finales del siglo XV · Reloj de la calle del Morillo

Existía un reloj público municipal en una pequeña torre situada en la actual calle del Reloj.


1586 · Traslado a Santo Domingo de Silos

El reloj fue trasladado desde la calle del Morillo hasta la torre de la antigua Iglesia de Santo Domingo de Silos, en la actual plaza de la Compañía.


c. 1762 · Reconstrucción de la torre

Francisco Vázquez dio a la Torre de Santo Domingo de Silos su configuración barroca actual. El reloj municipal continuó vinculado al inmueble.


1782 · Traslado de la parroquia

La parroquia de Santo Domingo de Silos fue trasladada al antiguo templo de los jesuitas, mientras la torre conservó su función urbana.


siglo XIX · Referencia horaria municipal

El reloj siguió prestando servicio público, aunque sus frecuentes averías generaron numerosas quejas en la prensa local.


junio de 1904 · Reparación del reloj

Varios operarios realizaron trabajos de reparación en la esfera y el mecanismo instalado en la torre.


26 de enero de 1936 · Última referencia localizada

El Diario de Córdoba publicó una de las últimas noticias conocidas sobre el funcionamiento del reloj de la Compañía.


Relaciones con entidades

Referencias

  1. ↑ 1,0 1,1 1,2 Ramírez de Arellano, Teodomiro: Paseos por Córdoba. Córdoba, 1873.
  2. ↑ Reseña histórica de la calle del Reloj, en Córdoba Accesible.
  3. ↑ Iglesia de Santo Domingo de Silos de Córdoba, en Arte en Córdoba.
  4. ↑ Iglesia de Santo Domingo de Silos, en la web del Consorcio de Turismo de Córdoba.
  5. ↑ Gacetillas, en el Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos, año LXXXVII, número 30.488, 26 de enero de 1936.

Bibliografía

  • Ramírez de Arellano, Teodomiro: Paseos por Córdoba. Córdoba, 1873.
  • Primo Jurado, Juan José: Iglesias fernandinas de Córdoba. Córdoba, Editorial Almuzara, 2024. ISBN 978-84-10524-89-7.

Véase también