Rodrigo Fernández de Mesa (Córdoba, siglo XV - entre el 6 y el 11 de octubre de 1496) fue un noble y veinticuatro de Córdoba, miembro del linaje de los Fernández de Mesa y fundador del mayorazgo del Chanciller, del que surgiría una de las principales ramas de esta familia cordobesa y, siglos después, la línea relacionada con el Marquesado de Villaseca.[1]
Fue hijo de Alfonso Fernández de Mesa, destacado oficial de la corte de Juan II de Castilla, y de Beatriz González de Quirós. Rodrigo desempeñó el oficio de veinticuatro de Córdoba al menos desde 1480 hasta su fallecimiento y estuvo vinculado militarmente al servicio de Enrique IV de Castilla y posteriormente de los Reyes Católicos.[1]
A través de su primer matrimonio con Teresa de Luna, hija de Luis González de Luna, incorporó a su patrimonio unas importantes casas en la collación de San Andrés, situadas junto al Hospital de Jesucristo y próximas a una calleja que comunicaba con el Realejo. Estas propiedades terminaron convirtiéndose en las casas principales del mayorazgo que fundó en 1496.[1]
Familia y origen
Rodrigo Fernández de Mesa pertenecía a uno de los linajes que durante el siglo XV fueron consolidándose dentro de la oligarquía cordobesa.
Su padre, Alfonso Fernández de Mesa, había desarrollado una importante carrera al servicio de Juan II de Castilla, desempeñando responsabilidades vinculadas a la administración real y acumulando un importante patrimonio rústico y urbano.[1]
Su madre fue Beatriz González de Quirós.
Del matrimonio nacieron varios hijos que dieron origen a distintas ramas de la familia Fernández de Mesa. Rodrigo fue uno de ellos y terminó convirtiéndose en el fundador de la línea que posteriormente sería conocida como la Casa del Chanciller.[1]
Esta denominación procedía fundamentalmente del heredamiento denominado el Chanciller, que había sido reunido por su padre y posteriormente adjudicado a Rodrigo.
Reparto de la herencia familiar
El 11 de febrero de 1464 se efectuaron las particiones de determinados bienes de sus padres entre Rodrigo y sus hermanos.
En aquel reparto recibió, entre otras propiedades, los heredamientos de:
- el Chanciller;
- Doña Urraca;
- el Redondo.[1]
Posteriormente tuvo que adquirir a algunos de sus hermanos determinadas participaciones para completar los límites de varias de estas propiedades.
Además poseyó otros bienes rústicos y urbanos, entre ellos:
- el cortijo del Cañaveralejo;
- el cortijo de la Higuera;
- viñas;
- arboledas;
- diferentes inmuebles urbanos en Córdoba.[1]
La explotación agrícola y ganadera de este patrimonio constituyó una de las bases económicas de la rama familiar que estaba comenzando a formar.
Veinticuatro de Córdoba
Rodrigo Fernández de Mesa fue veinticuatro de Córdoba, es decir, miembro del cuerpo de regidores que gobernaba el Concejo de Córdoba durante el Antiguo Régimen.
Está documentado ejerciendo este oficio al menos desde 1480 hasta su muerte en 1496.[1]
Los veinticuatros constituían uno de los principales grupos de poder de la Córdoba bajomedieval y sus miembros procedían habitualmente de familias pertenecientes a la nobleza urbana.
Su presencia en el regimiento municipal coincidió con una etapa de profunda transformación política, marcada por la consolidación de la autoridad de los Reyes Católicos, la guerra contra el Reino nazarí de Granada y la reorganización institucional del concejo cordobés.
Servicio militar
Además de su actividad municipal y patrimonial, Rodrigo Fernández de Mesa aparece documentado como servidor de las tropas castellanas durante los reinados de Enrique IV de Castilla y de los Reyes Católicos.[1]
Esta vinculación militar se produjo en el contexto de las campañas desarrolladas durante la segunda mitad del siglo XV y de la progresiva conquista del Reino nazarí de Granada.
La participación de miembros de la nobleza cordobesa en estas operaciones constituía una de las principales vías de servicio a la Corona y de consolidación de su posición social y política.
Primer matrimonio: Teresa de Luna
Hacia 1470, Rodrigo Fernández de Mesa contrajo matrimonio con Teresa de Luna.[1]
Era hija de:
- Luis González de Luna, veinticuatro de Córdoba, secretario de Cámara de Juan II de Castilla y embajador castellano ante el Reino nazarí de Granada;
- María de Saavedra.[1]
La familia Luna estaba estrechamente vinculada con la collación de San Andrés y poseía un importante patrimonio urbano en este sector de Córdoba.
Las casas de San Andrés
Teresa de Luna aportó como parte de su dote unas casas principales en la collación de San Andrés.[1]
Estas propiedades se encontraban:
- junto al Hospital de Jesucristo, fundado por su padre;
- próximas a una calleja que desembocaba en el Realejo.[1]
Con el tiempo, aquellas casas terminaron convirtiéndose en las casas principales del mayorazgo del Chanciller.
La incorporación de este patrimonio resulta especialmente relevante para la historia urbana de San Andrés, pues vinculó durante generaciones a la familia Fernández de Mesa con este sector de la ciudad.
Herencia de Luis González de Luna
En 1477 falleció Luis González de Luna, padre de Teresa.
El 19 de junio de 1477, Rodrigo Fernández de Mesa reconoció formalmente un acrecentamiento de la dote de su esposa formado por los bienes que Teresa acababa de heredar de su padre.[1]
Estas propiedades se añadieron al patrimonio aportado originalmente al matrimonio.
La operación reforzó considerablemente la posición económica de Rodrigo y consolidó su implantación inmobiliaria dentro de la collación de San Andrés.
19 de junio de 1477 · Acrecentamiento de la dote de Teresa de Luna
Alonso de Mesa
Rodrigo Fernández de Mesa y Teresa de Luna tuvieron un único hijo conocido:
Alonso ingresó en 1490 como religioso dominico en el Convento de San Pablo, adoptando el nombre de Fray Pedro.[1]
Murió joven, poco después del fallecimiento de su madre.
Como consecuencia de su muerte, los bienes que había heredado de Teresa de Luna retornaron a su padre, Rodrigo Fernández de Mesa.[1]
Segundo matrimonio: Elvira de la Cerda
Después del fallecimiento de Teresa de Luna, Rodrigo permanecía viudo todavía en 1490.
Posteriormente contrajo un segundo matrimonio con Elvira de la Cerda.[1]
Elvira era hija de:
- Gonzalo Ruiz de Cabrera, jurado de la collación de San Miguel, señor de los Cansinos;
- Leonor de Angulo.[1]
Cuando se produjo este matrimonio, Rodrigo debía encontrarse ya en una edad relativamente avanzada.
Elvira de la Cerda falleció en Córdoba en 1494, dejando varios hijos todavía menores de edad.[1]
Fue enterrada en la Capilla de San Jacinto del Convento de San Pablo, espacio funerario utilizado por los Fernández de Mesa.
10 de marzo de 1494 · Testamento de Elvira de la Cerda
Hijos
La relación genealógica estudiada por Gonzalo J. Herreros Moya permite identificar los siguientes hijos de Rodrigo Fernández de Mesa:[1]
Del matrimonio con Teresa de Luna
- Alonso de Mesa, posteriormente religioso dominico bajo el nombre de Fray Pedro. Murió joven y sin descendencia.
Del matrimonio con Elvira de la Cerda
- Ruy Fernández de Mesa o Rodrigo Fernández de Mesa, inicialmente designado sucesor del mayorazgo de su padre; murió joven y sin descendencia.
- Gonzalo Fernández de Mesa, fallecido también sin sucesión.
- Alfonso Fernández de Mesa, que terminaría heredando el mayorazgo y continuando la línea familiar.
- Elvira de la Cerda, llamada como su madre.[1]
La muerte temprana de los primeros hijos varones hizo que finalmente fuera Alfonso Fernández de Mesa quien asegurase la continuidad de esta rama del linaje.
El heredamiento del Chanciller
El principal núcleo territorial de su patrimonio fue el denominado Chanciller.
El nombre no procedía de un señorío creado por Rodrigo, sino de un antiguo heredamiento que había acabado reuniendo su padre, Alfonso Fernández de Mesa, durante el siglo XV.[1]
Rodrigo recibió estas tierras en las particiones familiares de 1464.
Posteriormente obtuvo para ellas un privilegio de cerramiento, originalmente concedido por Juan II de Castilla y confirmado por la reina Isabel I de Castilla mediante Real Cédula de 14 de junio de 1484.[1]
El Chanciller terminó convirtiéndose en el principal bien territorial que identificó a esta rama de los Fernández de Mesa.
14 de junio de 1484 · Confirmación del cerramiento del Chanciller
Fundación del mayorazgo
Uno de los hechos de mayor trascendencia de su biografía fue la creación de un mayorazgo destinado a garantizar la transmisión conjunta del patrimonio familiar.
En 1477 obtuvo facultad de los Reyes Católicos para poder vincular sus bienes en favor de uno de sus hijos.[1]
Existe una discrepancia documental sobre la fecha exacta de esta autorización: la historiografía citada por Herreros Moya señala el 3 de octubre de 1477, aunque una referencia conservada en el Archivo Histórico de Viana la sitúa en 1467.[1]
La fundación efectiva del vínculo se realizó finalmente en su testamento de 5 de octubre de 1496.[1]
El mayorazgo quedó inicialmente establecido en favor de su hijo Ruy o Rodrigo Fernández de Mesa.
Entre los principales bienes vinculados figuraban:
- las casas principales de San Andrés;
- el heredamiento o cortijo del Chanciller;
- diferentes propiedades agrícolas y ganaderas.[1]
Ruy murió poco después sin descendencia, por lo que la continuidad familiar terminó recayendo en su hermano Alfonso Fernández de Mesa.
5 de octubre de 1496 · Fundación del mayorazgo del Chanciller
Las casas principales de San Andrés
Las casas aportadas por Teresa de Luna acabaron convirtiéndose en uno de los elementos simbólicos del mayorazgo.
Estaban situadas en la collación de San Andrés, próximas al Hospital de la Sangre de Cristo y al Realejo.[1]
En el momento de la muerte de Rodrigo, el conjunto estaba integrado por:
- las casas principales;
- otros dos pares de casas contiguas.[1]
Estas propiedades permanecieron vinculadas durante generaciones a los Fernández de Mesa.
Posteriormente, a finales del siglo XVI, los descendientes de Rodrigo reorganizarían el patrimonio familiar y trasladarían la consideración de casas principales del mayorazgo a otra residencia situada en la antigua calle Pedregosa.
La trayectoria de aquellas viviendas permite reconstruir parte de la evolución patrimonial de las grandes familias nobiliarias cordobesas entre la Edad Media y la Edad Moderna.
Capilla familiar en San Pablo
La familia Fernández de Mesa disponía de una capilla funeraria en el antiguo Convento de San Pablo.
En 1483, Rodrigo Fernández de Mesa llegó a un acuerdo con la comunidad dominica para la reedificación de la Capilla de San Jacinto, que anteriormente había sido cedida a sus padres.[1]
La capilla se convirtió en el principal espacio funerario de esta rama de la familia.
Allí fueron enterrados:
- Elvira de la Cerda, segunda esposa de Rodrigo;
- el propio Rodrigo Fernández de Mesa;
- otros miembros del linaje.[1]
11 de febrero de 1483 · Capilla de San Jacinto
Fallecimiento
Rodrigo Fernández de Mesa quedó viudo por segunda vez tras la muerte de Elvira de la Cerda en 1494.
A comienzos de octubre de 1496 se encontraba enfermo.
El 5 de octubre de 1496 otorgó testamento en Córdoba ante los escribanos públicos Pedro Ortiz y Pedro Fernández.[1]
Falleció entre los días 6 y 11 de octubre de 1496.[1]
Fue enterrado en el panteón familiar de los Fernández de Mesa existente en la Capilla de San Jacinto del Convento de San Pablo.
Sus hijos menores quedaron bajo la tutela de su abuela materna Leonor de Angulo, viuda de Gonzalo Ruiz de Cabrera.[1]
El 11 de octubre de 1496 se documenta ya la toma de posesión de los bienes paternos en representación de los menores.[1]
entre el 6 y el 11 de octubre de 1496 · Fallecimiento
Legado
La importancia de Rodrigo Fernández de Mesa dentro de la historia de su linaje reside principalmente en haber reunido y vinculado los dos elementos que definirían durante siglos a esta rama familiar:
- unas casas principales en Córdoba;
- un gran patrimonio rústico articulado alrededor del Chanciller.[1]
La rama que fundó fue adquiriendo progresivamente mayor importancia y terminaría convirtiéndose en la principal continuidad del apellido Fernández de Mesa en Córdoba.
Durante el siglo XVII, algunos de sus descendientes consiguieron convertir el Chanciller en señorío jurisdiccional.
La familia se vinculó posteriormente al Marquesado de Villaseca y mantuvo durante siglos una destacada presencia entre la nobleza y los grupos dirigentes cordobeses.[1]
La casa solariega construida posteriormente por esta rama, situada en la antigua calle Pedregosa, acabaría siendo conocida como Palacio de las Quemadas.
Cronología
11 de febrero de 1464 · Reparto de la herencia familiar
c. 1470 · Matrimonio con Teresa de Luna
19 de junio de 1477 · Ampliación de la dote
1480 · Veinticuatro de Córdoba
11 de febrero de 1483 · Reedificación de la capilla familiar
14 de junio de 1484 · Privilegio del Chanciller
1490 · Alonso de Mesa ingresa en San Pablo
10 de marzo de 1494 · Fallecimiento de Elvira de la Cerda
5 de octubre de 1496 · Testamento y mayorazgo
entre el 6 y el 11 de octubre de 1496 · Muerte de Rodrigo Fernández de Mesa
Relaciones
Véase también
Referencias
- ↑ 1,00 1,01 1,02 1,03 1,04 1,05 1,06 1,07 1,08 1,09 1,10 1,11 1,12 1,13 1,14 1,15 1,16 1,17 1,18 1,19 1,20 1,21 1,22 1,23 1,24 1,25 1,26 1,27 1,28 1,29 1,30 1,31 1,32 1,33 1,34 1,35 1,36 1,37 1,38 1,39 1,40 1,41 1,42 1,43 1,44 1,45 1,46 1,47 1,48 1,49 1,50 1,51 1,52 1,53 1,54 1,55 1,56 1,57 1,58 1,59 1,60 1,61 1,62 1,63 1,64 1,65 1,66 Gonzalo J. Herreros Moya, "Nobleza, genealogía y heráldica en Córdoba: la casa solariega de los Mesa y palacio de Las Quemadas", Historia y Genealogía, número 3, 2013, https://www.uco.es/users/cc1gucaf/hyg/num03/hyg_03.pdf. Consultado el 3 de octubre de 2026.
