Los primeros semáforos de Córdoba fueron instalados en 1956 como parte del proceso de modernización de la circulación urbana emprendido por el Ayuntamiento de Córdoba. Su colocación respondió al rápido crecimiento del tráfico rodado y a las dificultades para regular el paso de vehículos y peatones en las principales calles y cruces del centro de la ciudad.
Antecedentes
Durante las décadas de 1940 y 1950, el aumento de automóviles, autobuses, camiones, motocicletas y bicicletas convirtió la circulación en uno de los principales problemas urbanos de Córdoba. La trama viaria del centro, formada en buena parte por calles estrechas, no estaba preparada para absorber el creciente parque de vehículos.
La calle Cruz Conde, la calle Gondomar, la calle Concepción, la calle Góngora, el Paseo del Gran Capitán y la entonces denominada plaza de José Antonio, actual Plaza de las Tendillas, concentraban buena parte del tráfico. En algunos puntos coincidían autobuses urbanos, vehículos particulares, motocicletas, bicicletas, carros y peatones.
Antes de la llegada de los semáforos, la circulación era regulada principalmente por guardias municipales y mediante señales pintadas sobre la calzada. El 23 de enero de 1954, la prensa local informó de la incorporación de guardias de circulación «al estilo madrileño» y de la instalación de indicaciones destinadas a ordenar el paso de los peatones.[1]
Instalación en 1956
El 18 de mayo de 1956, el diario CÓRDOBA anunció que se habían colocado semáforos en diversos lugares céntricos y estratégicos de la capital. La prensa los describió como instalaciones de señales luminosas destinadas a regular automáticamente la circulación.[2]
La implantación de estos dispositivos formaba parte de una reorganización general del tráfico que el Ayuntamiento había comenzado a estudiar en 1955. Entre las medidas adoptadas o proyectadas figuraban el establecimiento de calles de dirección única, la modificación de los itinerarios de los autobuses y la descongestión de las principales vías del centro.
Los semáforos fueron emplazados en puntos donde la intensidad del tráfico hacía insuficiente la regulación permanente mediante agentes municipales. Su instalación permitía controlar alternativamente el paso de vehículos y peatones, reducir los conflictos en los cruces y liberar a parte de los guardias destinados hasta entonces a esta función.
Puesta en funcionamiento
Aunque los primeros aparatos fueron colocados durante 1956, su entrada efectiva en servicio se produjo de manera progresiva. El 5 de enero de 1957, la prensa confirmó que los semáforos habían comenzado a funcionar en los puntos estratégicos de la ciudad.[3]
La aparición de las señales luminosas introdujo nuevas obligaciones para conductores y viandantes. Los peatones tuvieron que acostumbrarse a esperar la indicación correspondiente antes de cruzar, mientras que los conductores debían detenerse y reanudar la marcha según las luces del dispositivo.
Su funcionamiento inicial convivió con la presencia de guardias municipales, especialmente en los cruces de mayor intensidad o cuando se producían averías.
Normas de circulación de 1957
La consolidación del nuevo sistema tuvo lugar el 6 de agosto de 1957, cuando el Ayuntamiento dictó unas nuevas normas para la circulación en el centro de Córdoba.[4]
La regulación contemplaba la creación de quince pasos de peatones distribuidos entre la Plaza de las Tendillas, la calle Cruz Conde y el cruce de la entonces denominada avenida del Generalísimo con el Paseo del Gran Capitán. Los viandantes quedaron obligados a atravesar la calzada exclusivamente por los pasos señalizados.
Las nuevas disposiciones perseguían también reducir el número de guardias dedicados de forma permanente a ordenar el tráfico, sustituyendo parte de su trabajo por el funcionamiento automático de los semáforos.
El Ayuntamiento acordó suprimir los avisos acústicos de los aparatos para disminuir el ruido urbano. Asimismo, estableció multas de cinco pesetas para los peatones que incumplieran las normas y de veinticinco pesetas para los conductores infractores.
Adaptación de peatones y conductores
La introducción de los semáforos exigió un proceso de aprendizaje colectivo. Las nuevas señales se complementaron con pasos de peatones, discos de circulación, barreras metálicas y campañas de educación viaria.
El 24 de septiembre de 1960, la prensa señalaba que los cordobeses comenzaban a circular de forma más disciplinada, caminando por su derecha y respetando las líneas paralelas pintadas sobre la calzada. Los semáforos y las advertencias de los guardias contribuyeron a extender estas nuevas prácticas.[5]
En 1961, pese a que el número de vehículos de motor se había duplicado aproximadamente en cinco años, durante el mes de julio se contabilizaron 29 accidentes en la ciudad. La prensa relacionó estos datos con la divulgación de las normas de circulación y con la progresiva adaptación de conductores y peatones a los semáforos y demás señales.[6]
Funcionamiento y averías
Los primeros semáforos no estuvieron exentos de problemas técnicos. Las averías dejaban ocasionalmente algunos cruces sin regulación automática y obligaban a recurrir nuevamente a los agentes municipales.
El 6 de octubre de 1964, una crónica titulada «Nuestros amigos los semáforos» describía la transformación experimentada por la ciudad desde una época en la que apenas existían normas para peatones hasta la generalización de señales, barreras y dispositivos luminosos. El texto señalaba que los discos habían adquirido indicaciones cada vez más claras, aunque advertía de las dificultades que surgían cuando un semáforo dejaba de funcionar, como sucedía entonces en la avenida del Generalísimo.[7]
En el entorno de la Plaza de las Tendillas, el cruce con la calle Cruz Conde era uno de los puntos donde el peatón encontraba una regulación más segura, siempre que los aparatos estuvieran operativos. En otros cruces se continuó reclamando la instalación de nuevos dispositivos o la presencia de agentes.
Expansión de la red
La red semafórica fue ampliándose durante la década de 1960. En 1965, Córdoba disponía de 26 puntos regulados mediante semáforos y alrededor de 800 discos de señalización. La sección municipal de tráfico contaba además con 48 policías destinados a estas funciones.[8]
En 1967, la Policía Municipal gestionaba 38 semáforos y unos 1.300 discos de señalización. La Academia de la Policía Municipal disponía de un plano animado de la ciudad en el que podían localizarse mediante luces de distintos colores los aparatos y señales repartidos por el callejero. El sistema empleaba cerca de dos kilómetros de cables y aproximadamente 530 bombillas.[9]
La extensión de los semáforos no alcanzó de inmediato todos los puntos conflictivos. El 5 de abril de 1967 se reclamó una mejor regulación en las esquinas de la calle Gondomar con el Paseo del Gran Capitán, donde los vehículos estacionados reducían la visibilidad de los peatones.[10]
El 30 de julio de 1968, la prensa solicitó la instalación de semáforos en la Puerta del Rincón, considerada una encrucijada especialmente compleja por la confluencia de la Plaza de Colón, la calle Alfaros, la calle Isabel Losa, la calle Adarve y la calle Conde de Priego.[11]
Importancia urbana
La instalación de los primeros semáforos representó el paso desde una regulación basada principalmente en agentes municipales hacia un sistema automatizado de ordenación del tráfico. Los dispositivos luminosos permitieron estructurar el movimiento de vehículos y peatones, establecer tiempos alternativos de paso y aplicar normas comunes en los cruces más transitados.
Su implantación estuvo vinculada a otras transformaciones de la movilidad urbana, como la creación de calles de sentido único, la señalización de pasos de peatones, la regulación del estacionamiento y la reorganización de las líneas de autobuses.
A finales de la década de 1960, los semáforos se habían convertido en un elemento habitual del paisaje urbano de Córdoba y en una de las infraestructuras fundamentales de la Policía Municipal de Córdoba para gestionar una circulación en continuo crecimiento.
Véase también
- La circulación automovilística en la Córdoba de los años 40, 50, 60 y 70
- Calle Cruz Conde
- Calle Gondomar
- Plaza de las Tendillas
- Paseo del Gran Capitán
- Puerta del Rincón
- Policía Municipal de Córdoba
- ↑ Diario CÓRDOBA, "Coches y peatones", Diario CÓRDOBA, 23 de enero de 1954. Consultado el 11 de julio de 2026.
- ↑ Diario CÓRDOBA, "Instalación de semáforos", Diario CÓRDOBA, 18 de mayo de 1956. Consultado el 11 de julio de 2026.
- ↑ Diario CÓRDOBA, "Los semáforos funcionan", Diario CÓRDOBA, 5 de enero de 1957. Consultado el 11 de julio de 2026.
- ↑ Diario CÓRDOBA, "Nuevas normas de circulación", Diario CÓRDOBA, 6 de agosto de 1957. Consultado el 11 de julio de 2026.
- ↑ Diario CÓRDOBA, "Señales de circulación", Diario CÓRDOBA, 24 de septiembre de 1960. Consultado el 11 de julio de 2026.
- ↑ Diario CÓRDOBA, "La circulación callejera", Diario CÓRDOBA, 12 de agosto de 1961. Consultado el 11 de julio de 2026.
- ↑ Diario CÓRDOBA, "Nuestros amigos los semáforos", Diario CÓRDOBA, 6 de octubre de 1964. Consultado el 11 de julio de 2026.
- ↑ Diario CÓRDOBA, "El tráfico y los aparcamientos urbanos, gran problema", Diario CÓRDOBA, 28 de noviembre de 1965. Consultado el 11 de julio de 2026.
- ↑ Justo Urrutia, "Córdoba, entre las ciudades de tráfico mejor organizado", Diario CÓRDOBA, 1 de diciembre de 1967. Consultado el 11 de julio de 2026.
- ↑ Diario CÓRDOBA, "Semáforos y peatones", Diario CÓRDOBA, 5 de abril de 1967. Consultado el 11 de julio de 2026.
- ↑ Diario CÓRDOBA, "El laberinto de la Puerta del Rincón", Diario CÓRDOBA, 30 de julio de 1968. Consultado el 11 de julio de 2026.
