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Fiestas de desagravio al Santísimo Sacramento de 1636

De Cordobapedia


Las Fiestas de desagravio al Santísimo Sacramento de 1636 fueron las celebraciones extraordinarias organizadas por la ciudad de Córdoba con motivo del Corpus Christi de 1636. La fiesta tuvo un marcado carácter religioso y político, al presentarse como respuesta a los sacrilegios cometidos durante el saqueo de Tirlemont en 1635 por tropas francesas, en el contexto de la guerra que enfrentaba a la monarquía hispánica con Francia.[1]

La celebración cordobesa combinó la procesión eucarística con una extensa escenografía urbana formada por arcos triunfales, altares, fuentes artificiales, arquitectura efímera, colgaduras, luminarias, música, salvas de artillería y representaciones alegóricas. Uno de sus principales episodios fue una batalla naval simulada en el Guadalquivir entre embarcaciones españolas y francesas, concluida con la victoria simbólica de las primeras.[2]

La celebración quedó descrita detalladamente por el religioso mercedario Bartolomé Pérez de Veas, predicador mayor y lector de Teología Moral del Convento de la Merced, en la obra Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada, impresa en la propia ciudad en 1636 por Andrés Carrillo y sufragada por el Ayuntamiento de Córdoba.

Origen de los desagravios

El carácter excepcional del Corpus de 1636 estuvo relacionado con los sucesos ocurridos el año anterior en Tirlemont, población de Brabante que fue saqueada por tropas francesas. Las noticias difundidas en la monarquía hispánica atribuían a los atacantes profanaciones contra el Santísimo Sacramento, lo que dio lugar a ceremonias públicas de reparación en diferentes ciudades.[3]

En Córdoba, los actos se incorporaron a la tradicional celebración del Corpus Christi. El desagravio adquirió así una doble dimensión: la exaltación de la Eucaristía y la expresión pública de adhesión de las instituciones cordobesas a la defensa de la doctrina católica.

Este contexto explica la presencia reiterada en las decoraciones de alegorías de la Iglesia, la Fe y la Eucaristía enfrentadas a personajes que representaban las doctrinas consideradas heréticas, así como las referencias militares y navales presentes durante toda la celebración.[4]

Organización municipal

La organización estuvo directamente vinculada al Ayuntamiento de Córdoba. Bartolomé Pérez de Veas identifica como diputados responsables de la fiesta a Gonzalo de Cea y Córdoba, Luis Antonio de Bañuelos, Andrés de Morales y Argote y Melchor Guajardo Fajardo.[5]

El municipio promovió la construcción de altares, arcos, fuentes y otras invenciones en el itinerario, ofreciendo premios a las comunidades religiosas y particulares encargados de realizarlos.

El resultado fue una transformación temporal de buena parte del centro urbano. Según el estudio de Juan Aranda Doncel, durante el recorrido se levantaron cinco arcos, ocho altares, dos fuentes y un bosque artificial.[6]

La víspera: luminarias y fuegos en la Catedral

Los festejos comenzaron durante la noche anterior. La torre de la Catedral de Córdoba fue iluminada y convertida en uno de los principales puntos del espectáculo.

Bartolomé Pérez de Veas describe luminarias, música y numerosos artificios de fuego. La relación cifra en unos 1.200 cohetes los disparados desde una sola torre, a los que se añadieron otros fuegos y disparos de artillería.[7]

El ruido de la pólvora se combinó con la interpretación de música y con instrumentos como chirimías. De esta forma, el programa festivo comenzó antes de la salida de la procesión y convirtió la noche previa en parte de la celebración pública.

La ciudad engalanada

Durante la mañana, las calles del recorrido aparecieron cubiertas de juncia y adornadas con telas. Las fachadas se engalanaron con damascos, brocados, sedas y otros tejidos, mientras balcones y ventanas se utilizaron para exhibir imágenes y objetos ornamentales.

Pérez de Veas describe la abundancia de juncia afirmando que las calles parecían cubiertas por una sola alfombra. La decoración se extendía tanto por los espacios públicos como por las fachadas particulares.[8]

La arquitectura efímera estaba concebida además como instrumento de comunicación religiosa. Custodias, cálices, hostias, ángeles, santos, doctores de la Iglesia, virtudes y escenas bíblicas aparecían integrados en complejos programas alegóricos destinados a explicar y defender la doctrina eucarística.

La procesión

La jornada comenzó en la Catedral de Córdoba con los oficios religiosos. La capilla musical intervino con chanzonetas y motetes antes de iniciarse la procesión.[9]

El cortejo descrito por Pérez de Veas permite observar la amplitud de la participación institucional y religiosa. Lo abrían más de veinte estandartes de cofradías. Seguían los procuradores y escribanos, comunidades religiosas y después las cruces parroquiales.

El cronista señala la presencia de diez comunidades religiosas, seguida de catorce cruces bajo las que marchaban más de trescientos clérigos. Después aparecía la gran cruz procesional de la Catedral, seguida por racioneros, canónigos y dignidades del Cabildo Catedralicio.[10]

También participaban miembros del Tribunal del Santo Oficio y una representación de la nobleza local.

La custodia constituía el centro litúrgico del conjunto.

Recorrido y arquitectura efímera

La procesión salió de la Catedral de Córdoba y recorrió el itinerario habitual del Corpus por algunos de los principales espacios públicos de la ciudad. La descripción de Bartolomé Pérez de Veas organiza el recorrido siguiendo las sucesivas construcciones que encontraba la comitiva.[11]

En la Platería se levantó uno de los arcos y otro se dispuso en el Arquillo de Calceteros. A partir de allí, la procesión entraba en la Calle de la Feria, uno de los espacios que concentró mayor número de decoraciones.

Altar de la Merced

Los religiosos del Convento de la Merced levantaron un complejo conjunto alegórico en la Calle de la Feria.

Una parte fundamental de su programa estaba formada por dos naves simbólicas sobre un mar artificial. Una representaba a la Iglesia y otra a sus adversarios doctrinales. La nave cristiana aparecía gobernada por la Fe y la Caridad y protegida por doctores de la Iglesia, mientras que la contraria estaba vinculada a diferentes representaciones de la herejía.

El conjunto incluía imágenes, ángeles, profetas, inscripciones bíblicas y representaciones de virtudes y vicios. Sobre la composición figuraba Cristo representado como sumo sacerdote.[12]

Arco de San Francisco

Los religiosos franciscanos levantaron otro de los grandes conjuntos de la Calle de la Feria. El arco ocupaba prácticamente el ancho de la vía y estaba asociado a un programa inspirado en la imagen del jardín.

Entre las representaciones figuraban San Francisco de Asís, san Buenaventura, san Antonio, santa Clara y san Luis, acompañados de fuentes, vegetación, inscripciones y referencias a las virtudes religiosas.[13]

El bosque artificial

En otro punto de la Calle de la Feria se instaló un bosque artificial con árboles y animales. La instalación llamó la atención suficiente para que el Ayuntamiento de Córdoba volviera a financiar construcciones semejantes en posteriores fiestas del Corpus.[14]

La batalla naval del Guadalquivir

Uno de los episodios de mayor desarrollo escenográfico tuvo lugar cuando la procesión llegó al final de la Calle de la Feria, junto al Guadalquivir.

Para facilitar la contemplación del espectáculo desde la calle se llegó a derribar temporalmente una parte del muro que impedía ver el río. Pérez de Veas afirma que el muro fue reconstruido al día siguiente.[15]

Sobre el agua se habían dispuesto embarcaciones adornadas con gallardetes y banderas. Unas representaban a los españoles y otras a los franceses.

Cuando llegó la custodia se efectuó una salva con piezas procedentes de la armería municipal. Al mismo tiempo sonaron trompetas, clarines, pífanos y cajas. Los soldados embarcados respondieron con disparos de mosquete y nuevas salvas.

Después comenzó la escaramuza entre ambas formaciones.

Tras un combate simulado, las embarcaciones francesas hicieron señal de rendición y se proclamó la victoria de las españolas.[16]

La representación trasladaba al espacio urbano cordobés el enfrentamiento político y religioso existente entre la monarquía hispánica y la Francia de Richelieu. Juan Aranda Doncel ha interpretado el combate como una referencia directa a la intervención francesa en la guerra europea y a los sucesos de Tirlemont.[17]

Las salvas de la Calle Nueva (cuesta Luján o cuesta de los Gabachos)

La dimensión antifrancesa de la celebración volvió a manifestarse cuando la procesión alcanzó la que posteriormente sería la denominada Cuesta de Luján que había sido abierta en 1537 y conocida también como cuesta de los Gabachos

Los diputados de la fiesta ordenaron trasladar hasta allí a la milicia que había participado en la escaramuza del Guadalquivir. Al paso de la custodia, los soldados volvieron a disparar salvas.

La elección del lugar no fue casual. La fuente señala expresamente que en aquella calle residían franceses. La demostración pretendía hacer visible ante ellos la disposición de los cordobeses para defender el culto eucarístico.[18]

En este sector se encontraba también el altar levantado por los religiosos del Carmen.

Marmolejos, Zarza y Espartería

El recorrido continuó por la Calle de los Marmolejos. En la Calle de la Zarza se levantó otro arco y en la entrada de la Espartería se construyó una de las fuentes artificiales.

La fuente disponía de una conducción de más de veinte varas y un sistema que permitía regular el caudal para producir distintos efectos. Parte de la tubería tuvo que instalarse mediante una zanja en el suelo.[19]

Altares de las comunidades religiosas

A lo largo del resto del itinerario se sucedieron los altares levantados por diferentes órdenes religiosas.

Los religiosos de los Santos Mártires y de Nuestra Señora de la Victoria dispusieron sendos conjuntos. Los dominicos de San Pablo el Real realizaron otro altar en las proximidades de las Casas del Cabildo, mientras los capuchinos levantaron el suyo junto a otra de las fuentes del itinerario.

También participaron los jesuitas del Colegio de Santa Catalina y los responsables del altar instalado en Santa Ana.[20]

Los programas decorativos combinaban arquitectura, pintura, escultura, tejidos, objetos de plata, flores, agua, inscripciones latinas y castellanas y figuras alegóricas.

Las Casas del Cabildo y los premios

Las Casas del Cabildo fueron igualmente engalanadas. En sus balcones se instalaron elementos relacionados con la celebración eucarística y se expusieron públicamente los premios que el municipio había preparado para los participantes.

Entre ellos había cálices, patenas, jarros, bernegales, pomas y otras piezas de plata, algunas sobredoradas, además de tejidos destinados al culto.

El nivel de los trabajos presentados llevó a los responsables de la fiesta a renunciar a establecer una clasificación de los mejores altares y arcos. El Ayuntamiento de Córdoba decidió distribuir los premios mediante sorteo.[21]

El reparto documentado incluyó:

  • Los capuchinos recibieron un cáliz con su patena.
  • San Pablo el Real recibió dos varas de terciopelo.
  • El Convento de la Merced recibió el bernegal mayor.
  • Los religiosos del Carmen recibieron el segundo bernegal.
  • Los Santos Mártires recibieron el tercer bernegal.
  • Nuestra Señora de la Victoria recibió la tembladera mayor.
  • La Compañía de Jesús recibió un salero.
  • El altar de Santa Ana recibió una poma de plata.
  • El arco de San Francisco recibió un jarro de plata.
  • El arco situado junto a la calle Maese Luis recibió dos barcos de plata.
  • El arco de la Platería recibió otra tembladera.
  • La fuente de la entrada de la Espartería recibió una tercera tembladera.[22]

Otros espectáculos

Junto a los elementos estrictamente procesionales aparecieron diversiones características del Corpus barroco.

Entre ellas figuró un grifo, criatura fantástica representada mediante un artificio, que se enfrentaba sobre tablados a un hombre armado. El personaje portaba morrión, peto y espaldar y combatía al animal con una maza.[23]

La música, los fuegos, las salvas, las representaciones y la arquitectura efímera formaban así parte de una misma celebración pública articulada alrededor de la procesión eucarística.

La relación de Bartolomé Pérez de Veas

La magnitud de las celebraciones llevó al Ayuntamiento de Córdoba a conservar memoria escrita de ellas.

El 8 de agosto de 1636, el Cabildo municipal dejó constancia de que Bartolomé Pérez de Veas, predicador mayor del Convento de la Merced, había redactado por encargo una relación de la fiesta del Santísimo Sacramento celebrada aquel año.

El acuerdo municipal señalaba que la publicación contribuiría a hacer más público el afecto y devoción mostrados durante los festejos, por lo que se decidió imprimir la obra a costa de la ciudad.[24]

La obra obtuvo la aprobación del doctor Miguel del Águila, catedrático de Teología de la iglesia cordobesa, y licencia de Pedro González Guijelmo, gobernador, provisor y vicario general de Córdoba y su obispado en nombre del obispo Domingo Pimentel.

La licencia de impresión está fechada el 4 de septiembre de 1636. El libro fue impreso en Córdoba por Andrés Carrillo con el título completo de Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada.[25]

La relación constituye una descripción detallada de la fiesta, distribuida en doce capítulos siguiendo el itinerario de la procesión y las sucesivas construcciones efímeras.

Cronología

Fecha Acontecimiento
1635 El saqueo de Tirlemont y las noticias sobre profanaciones del Santísimo Sacramento originaron celebraciones de desagravio en distintos territorios de la monarquía hispánica.
1636 El Ayuntamiento de Córdoba organizó el Corpus Christi con un programa extraordinario de desagravio al Santísimo Sacramento.
1636 La víspera de la procesión se celebraron luminarias, música, fuegos artificiales y disparos desde la Catedral de Córdoba.
1636 La procesión recorrió las calles engalanadas con cinco arcos, ocho altares, dos fuentes y un bosque artificial.
1636 Frente al final de la Calle de la Feria se representó en el Guadalquivir un combate naval entre embarcaciones españolas y francesas.
1636 La milicia participante en el combate naval efectuó nuevas salvas al paso de la custodia por la Calle Nueva, donde residían vecinos franceses.
8 de agosto de 1636 El Ayuntamiento de Córdoba acordó imprimir a costa municipal la relación redactada por Bartolomé Pérez de Veas.
4 de septiembre de 1636 Se concedió licencia para la impresión de la relación.
1636 Andrés Carrillo imprimió en Córdoba Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada.

Véase también

Referencias

  1. Juan Aranda Doncel, "La fiesta del Corpus Christi en la Córdoba de los siglos XVI y XVII", Religiosidad y ceremonias en torno a la eucaristía, 2003, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2800130.pdf. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  2. Bartolomé Pérez de Veas, "Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada", Andrés Carrillo, 1636, https://www.bne.es/. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  3. Juan Aranda Doncel, "La fiesta del Corpus Christi en la Córdoba de los siglos XVI y XVII", Religiosidad y ceremonias en torno a la eucaristía, 2003, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2800130.pdf. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  4. Bartolomé Pérez de Veas, "Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada", Andrés Carrillo, 1636, https://www.bne.es/. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  5. Bartolomé Pérez de Veas, "Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada", Andrés Carrillo, 1636, https://www.bne.es/. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  6. Juan Aranda Doncel, "La fiesta del Corpus Christi en la Córdoba de los siglos XVI y XVII", Religiosidad y ceremonias en torno a la eucaristía, 2003, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2800130.pdf. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  7. Bartolomé Pérez de Veas, "Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada", Andrés Carrillo, 1636, https://www.bne.es/. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  8. Bartolomé Pérez de Veas, "Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada", Andrés Carrillo, 1636, https://www.bne.es/. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  9. Juan Aranda Doncel, "La fiesta del Corpus Christi en la Córdoba de los siglos XVI y XVII", Religiosidad y ceremonias en torno a la eucaristía, 2003, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2800130.pdf. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  10. Bartolomé Pérez de Veas, "Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada", Andrés Carrillo, 1636, https://www.bne.es/. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  11. Bartolomé Pérez de Veas, "Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada", Andrés Carrillo, 1636, https://www.bne.es/. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  12. Bartolomé Pérez de Veas, "Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada", Andrés Carrillo, 1636, https://www.bne.es/. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  13. Bartolomé Pérez de Veas, "Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada", Andrés Carrillo, 1636, https://www.bne.es/. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  14. Juan Aranda Doncel, "La fiesta del Corpus Christi en la Córdoba de los siglos XVI y XVII", Religiosidad y ceremonias en torno a la eucaristía, 2003, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2800130.pdf. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  15. Bartolomé Pérez de Veas, "Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada", Andrés Carrillo, 1636, https://www.bne.es/. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  16. Bartolomé Pérez de Veas, "Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada", Andrés Carrillo, 1636, https://www.bne.es/. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  17. Juan Aranda Doncel, "La fiesta del Corpus Christi en la Córdoba de los siglos XVI y XVII", Religiosidad y ceremonias en torno a la eucaristía, 2003, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2800130.pdf. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  18. Juan Aranda Doncel, "La fiesta del Corpus Christi en la Córdoba de los siglos XVI y XVII", Religiosidad y ceremonias en torno a la eucaristía, 2003, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2800130.pdf. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  19. Bartolomé Pérez de Veas, "Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada", Andrés Carrillo, 1636, https://www.bne.es/. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  20. Bartolomé Pérez de Veas, "Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada", Andrés Carrillo, 1636, https://www.bne.es/. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  21. Juan Aranda Doncel, "La fiesta del Corpus Christi en la Córdoba de los siglos XVI y XVII", Religiosidad y ceremonias en torno a la eucaristía, 2003, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2800130.pdf. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  22. Juan Aranda Doncel, "La fiesta del Corpus Christi en la Córdoba de los siglos XVI y XVII", Religiosidad y ceremonias en torno a la eucaristía, 2003, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2800130.pdf. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  23. Juan Aranda Doncel, "La fiesta del Corpus Christi en la Córdoba de los siglos XVI y XVII", Religiosidad y ceremonias en torno a la eucaristía, 2003, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2800130.pdf. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  24. Bartolomé Pérez de Veas, "Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada", Andrés Carrillo, 1636, https://www.bne.es/. Consultado el 7 de agosto de 2026.
  25. Bartolomé Pérez de Veas, "Espirituales fiestas que la nobilíssima ciudad de Córdova hizo en desagravios de la Suprema Magestad Sacramentada", Andrés Carrillo, 1636, https://www.bne.es/. Consultado el 7 de agosto de 2026.